lunes, 22 de octubre de 2018

El Jabato, la edición del 60 aniversario


Hace tan solo dos días, el 20 de noviembre, se han cumplido 60 años de la publicación del primer cuadernillo de El Jabato. En aquellos pliegos apaisados, bajo el potente título ¡Esclavos de Roma!, se presentó al héroe íbero que Víctor Mora y el dibujante Darnís empujaron a recorrer el mundo durante el s. I d.C. a luchar contra las injusticias.

Con motivo de este aniversario, Planeta de Agostini ha lanzado al mercado una colección oficial en una edición de lujo que recopilará todas sus aventuras. Para poder hablar con propiedad de ella, la editorial me ha hecho llegar las primeras entregas. El contenido de estos tomos de 80 páginas encuadernados en tapa dura y lomo de tela se corresponde con el de la antigua colección Jabato color (1969-1974), junto con todas las impresionantes portadas que pintó Antonio Bernal para ella, muchas de ellas inéditas desde hace bastantes años. Pero no son exactamente las páginas de Jabato color sin más: a partir del tercer tomo, parece que la rotulación será nueva, con lo que estos cómics recuperarán aquellas tildes que no deberían haber perdido.

A todo esto se añade un interesante contenido exclusivo: unos dosieres de unas 12 páginas a cargo de Antoni Guiral, que ayudan a contextualizar estas aventuras, señalan la inspiración de las portadas de Bernal, recuperan anuncios de la época, repasan la biografía de sus autores, etcétera. Podéis suscribiros a esta colección en este enlace con este código promocional: PROMOJABATO.


Es una oportunidad muy interesante para conocer al grupo de aventureros formado por el Jabato, Taurus, la romana Claudia y el terrible poeta Fideo de Mileto, un grupo que recuerda, por supuesto, al del Capitán Trueno y compañía. Esto se debe a que esta colección fue una consecuencia del éxito de ventas tan rotundo como inesperado del Capitán Trueno, que incluso llegó a desbordar la capacidad de las rotativas de la Editorial Bruguera. De manera inmediata, la propia editorial lanzó al mercado otras colecciones similares para hacerse a sí misma la competencia. De ese modo evitaban que otras editoriales pudiesen aprovecharse de esta popularidad para lanzar sus imitaciones. Al mismo tiempo, así se premiaba a Víctor Mora dándole más trabajo. Bruguera funcionaba de aquella manera: te podían subir el sueldo si producías más.

Así que, tal como yo lo veo, el Jabato podría haber empezado con mal pie. Los lectores podrían haberse puesto suspicaces, especialmente porque la colección tiene algunos parecidos con la del Capitán Trueno. Quitando el contexto histórico, se trata de dos aventureros con melena oscura que viajan por el mundo acompañados cada uno de un gigantón forzudo que les protege. Sin embargo, no fue así. Los lectores aceptaron al recién llegado como una creación igual de legítima. Para muchos lectores, incluso superior.

Lo que diferenciaba al Jabato era lo que le hacía más interesante. Mientras que el Capitán Trueno era un noble que había abandonado una vida resuelta para recorrer el mundo ayudando a los necesitados, el Jabato era un sencillo campesino al que arrastraban hasta Roma para convertirlo en gladiador contra su voluntad. Hay una transformación que hay que leer entre líneas: después de liderar al resto de sus compañeros gladiadores en la lucha contra el emperador Sulla, el Jabato olvidaba la tranquilidad de las labores del campo y se lanzaba a vivir aventuras utilizando todo lo que había aprendido. Había probado el riesgo y quería más.

miércoles, 17 de octubre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Cabezas y sombras

Hasta esta lección habéis dibujado la cabeza de vuestros monigotes por medio de un circulito; pero no solo de una circunferencia sale una cara graciosa. Para dar diversidad a los tipos, trazad las facciones dentro de elipses o de peras. Por ejemplo, cuando quiere representarse un hombre alto, no le va bien la cabeza redonda, porque acostumbran a tener su cara alargada; entonces se dibuja dentro de una elipse, tal como aparecen representadas en la presente ilustración.


Por el contrario, a los hombres pequeñitos les va mejor la cabeza redonda y, si es un verdadero enano, cuanto más aplastada mejor, pero no conviene abusar de esta hechura, porque es muy forzada y tiene poco movimiento. La forma de cebolla invertida o pera también es muy graciosa y con todas estas modificaciones pueden representarse gran variedad de tipos.

Otra cosa muy importante en los dibujos, es la sombra. Ha de ser una sombra sencilla, que se obtiene engruesando las líneas que han de representarse en el dibujo como más oscuras. Ved la figura aquí reproducida: la flecha señala la dirección de la luz. Observad la sombra del muñeco en el suelo, la sombra de la planta y la de la casa.


A dibujar... y nada más por hoy.

(Pulgarcito nº 1113, 5/09/1952, Carlos Conti)

miércoles, 10 de octubre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Perspectiva

Los muñecos que estáis aprendiendo a dibujar por medio de estas lecciones han de saber hacerse en diversos tamaños, o sea, que el mismo muñeco debe dibujarse unas veces grandes y otras pequeño. Esto es debido a los distintos planos que puede tener un dibujo, pues existe un fenómeno visual que se llama «perspectiva» y él nos hace ver más pequeñas las cosas que están lejos, aunque ello no sea cierto; por ejemplo: un caballo puede estar representado en un dibujo junto a un hombre, pero si la distancia entre ellos es grande, el caballo puede tener la mitad del tamaño de un hombre.


Observad la ilustración; la figura número 2 es más pequeña que la número 3, y la número 1 aún más pequeña que la 2. Entre las dos líneas de puntitos, que son las que indican la perspectiva, podrían dibujarse un número infinito de figuras que se van alejando hasta transformarse en un puntito.


Podéis situar vuestros monigotes en un lugar determinado, copiando tras ellos las líneas del fondo que aparecen al final según estén en la ciudad, en el campo o junto al mar. Y nada más por hoy.

(Pulgarcito nº 1112, 29/08/1952, Carlos Conti)

lunes, 8 de octubre de 2018

Lo que hay de Suecia en 'Esclavos del trabajo'


«Debería incluir esta escena en mi novela gráfica... O quizás no». Esta viñeta explica lo que me deja frío de este cómic. Daria Bogdanska no tiene ningún control a la hora de desarrollar su relato. Los textos a veces son redundantes y excesivos, y también bastantes de las situaciones que cuenta no son necesarias para la trama. Más que un intento de racionalizar su primer año de vida en Suecia, es un diario en el que mete todo, tanto su vida amorosa como su experiencia laboral, aunque ni uno ni otro tengan aquí relación entre sí. Todo lo que se cuenta aquí debe de ser a la fuerza la verdad, pero eso no quiere decir que todo sea necesario.

Daria ha huido de su familia para escapar de un padre abusivo. Deja su Polonia natal para instalarse en Malmö, una de las ciudades más grandes del sur de Suecia, donde compagina sus estudios en una escuela de cómic con un trabajo por las tardes como camarera en un restaurante de comida hindú. Allí se dará cuenta de la injusticia de su situación laboral (cobra poco y en negro) por lo que luchará por cambiarla. Al mismo tiempo, su vida amorosa se empieza a complicar desde su llegada a este país.

El otro problema que tengo con este cómic es que, aunque estoy de acuerdo en que sufría una situación injusta, creo que habría sido más adecuado haber desplazado el protagonismo hacia otro personaje. Daria conoce a lo largo de ese año a otras personas que han vivido otras experiencias más difíciles o extremas, personas que merecen a los ojos del lector mucha más atención. Yo mismo conozco a gente que ha tenido trabajos similares y ha tenido que tratar con situaciones laborales aún peores. Es uno de los problemas que a veces le veo a los cómics autobiográficos: parece más sencillo hablar de nuestros propios problemas, que preocuparse por conocer los de los demás.

Hay algo que sí me ha gustado mucho de este cómic: es Suecia en estado puro. Si leéis este cómic, vais a viajar a Suecia durante 200 páginas, del mismo modo que con Un noruego en el Camino de Santiago y la peregrinación del título. Vais a ver detalles de fondo que os van a extrañar, y otros que no os llamarán tanto la atención pero que sólo se entienden si has estado en Suecia. Lo que voy a explicar ahora viene de mi experiencia estando allí, así que es posible que en algún comentario meta la pata por falta de información.

La burocracia en Suecia es una locura, como se ve en el cómic. Efectivamente, para entrar en el país hay que hacer mucho papeleo, y lo mejor es hacerlo antes de cruzar la frontera. En esencia, se trata de justificar que si vas a Suecia vas a poder mantenerte por ti mismo (con un contrato, una cantidad mínima de dinero en la cuenta, etcétera...) Cuando lo demuestras, consigues tu número de identidad. Otro ejemplo de burocracia extraña está en las visitas al médico. Nunca llegas a ver al propio médico. La enfermera que te atiende es la que examina tus síntomas, va al despacho del médico, se los explica, vuelve y te da su diagnóstico y la receta.

El mercado inmobiliario es otro ejemplo de burocracia. El alquiler en Suecia está regulado para evitar una burbuja inmobiliaria, de modo que se da prioridad a unas personas sobre otras. Si eres estudiante, por ejemplo, tienes piso seguro. Si no, te toca estar en una lista de espera. Si te corre prisa, no te toca más remedio que comprar. Por eso no son tan extrañas las imágenes que se ven en este cómic. Es muy normal que la gente joven comparta piso, o que viva en sótanos de mala muerte como los que se ven aquí.

Por cierto, lo normal en Suecia al llegar a casa es quitarse los zapatos o las botas en el recibidor y andar descalzo. Por eso en la página 95 a Daria le cuesta entrar por culpa de todos esos zapatos.

Aunque no tengamos esa imagen, Suecia es un país bastante cerrado a la inmigración. Es muy raro ver a gente con la piel oscura en trabajos de cara al público, por ejemplo. Si eres inmigrante, es casi seguro que sólo vayas a tener trato con otros inmigrantes.

El tema del alcohol es bastante importante. No sé cuál es el origen de la regulación que hay en Suecia para reducir el consumo entre la población. En este país sólo se puede comprar en lo que llaman Tiendas del Estado (en la traducción lo han puesto como Tienda de Vinos en la página 143 para que se entienda mejor). Allí tienen estantes y estantes llenos de alcohol de mil tipos, con los vinos clasificados por países. Incluso hay sus botellas de Don Simón y tetrabricks de Castillo de Gredos. Todo está a unos precios bastante prohibitivos, pero como parte positiva tienes vendedores tan elegantes como los del cómic a los que puedes consultar para llevarte la elección que más se ajuste a tus gustos y necesidades. Estas tiendas sólo están abiertas entre semana en horario comercial, y lógicamente sólo pueden comprar adultos.

Por estos motivos es muy normal que los estudiantes y la gente joven en general del sur de Suecia hagan excursiones en coche o furgoneta a otro país (Dinamarca y Alemania están a un tiro de piedra) y vuelvan cargados de alcohol. No es nada raro coger el tren para ir a Copenhague a visitar la ciudad y aprovechar para volver cargado de cervezas. Los que más hacen esto son, evidentemente, los estudiantes de Lund, una pequeña ciudad universitaria que hay al norte de Malmö. Se llevan el alcohol a los centros de estudiantes, donde que yo sepa sólo pueden beber la gente que pertenece a ese centro.

Comprar alcohol en otro país para beberlo en Suecia no es del todo perfecto. En Suecia, cada lata o botella de plástico fabricada en este país se puede llevar a reciclar en máquinas que hay en la puerta de los supermercados (como en la página 21). La máquina lee el código de barras y, si está entre las latas permitidas, se la traga y a cambio devuelve una pequeña cantidad de dinero. Por eso es importante no doblar las latas o las botellas después de haberlas vaciado. Cada uno en su casa guarda estas latas, pero cuando se celebra alguna fiesta en el exterior (por ejemplo, Valborg el 30 de abril) los inmigrantes y jóvenes sin trabajo buscan entre la basura las latas que estén intactas y sean de empresas suecas. Algunos consiguen un mínimo con el que poder mantenerse.

La plaza con una estatua central que aparece en muchas de las páginas es Möllevångstorget. La estatua está dedicada al trabajo. Es un barrio de naturaleza obrera, pero también turístico. También es fácil distinguir algún lugar más, como la estación Triangeln.

Como digo, hay mucha Suecia en este cómic. En otros aspectos no me parece un cómic redondo, pero aquí he encontrado momentos y detalles que me ha traído muchos recuerdos.

miércoles, 3 de octubre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Rellenar el esqueleto

Hasta la presente lección habéis estado haciendo cabezas por medio de un compás, pero esto no tiene mérito. El buen dibujante debe trazar todas las piezas de sus figuras a pulso; por lo tanto, guardad vuestro compás para otra ocasión y desde hoy a dibujar la circunferencia de la cabeza a mano. ¿Que sale un poco torcida? No hay que desalentarse; más adelante saldrá mejor.

Aquí vienen otras figuritas representando las formas en que puede engruesarse el monigote de palitos hasta darle una forma completamente humana.


Los tipos se dividen en dos clases para las historietas, sencillamente en gordos y flacos. El delgado ha de ser más algo que el gordo, por regla general y, respecto a la silueta de su cuerpo, depende de vosotros, o sea, de lo que ensanchéis más o menos su esqueleto.

Para esta semana ya tenéis bastante trabajo, pues cada vez influirán más vuestras aptitudes en resolver los problemas que se presenten en el dibujo, y unos lo harán mejor que otros. ¡A ver quién es el campeón.

Con los animales puede seguirse el mismo sistema del esqueleto con palitos que se emplea para las personas, procurando darle a cada animal su característica más importante. Ahí tenéis algunos ejemplos.


Y... nada más; hasta la próxima semana.

 (Pulgarcito nº 1111, 22/08/1952, Carlos Conti)

lunes, 1 de octubre de 2018

'Tomorrow stories', chistes de ayer


En los cómics de Alan Moore siempre ha habido humor de un modo u otro. En casos como D.R. y Quinch, sus historias cortas en las revistas inglesas o en la saga de los Bojefries se trata de algo evidente, pero no es difícil ver la sorna británica en el resto de su trabajo. Incluso un cómic como Watchmen, por ejemplo, no se puede entender del todo si no se ve que Rorschach es una caricatura gruesa de un superhéroe de extrema derecha.

Creo que después del éxito de sus cómics más serios, Moore quiso compensar dándole más importancia a esta vena cómica en su universo ABC, con mayor o menor intensidad según la colección. De las cinco, la que más buscaba la sonrisa era Tomorrow stories. Ojo al título: ¿"Historias del mañana"? En realidad se trataba de homenajes a las revistas americanas más antiguas de cómic. La estructura antológica conectaba con la de aquellas primeras publicaciones, pero el contenido apuntaba especialmente a la revista Mad y al Spirit de Will Eisner.

Tengo la sensación de que había más implicación en los personajes First American y Splash Brannigan, porque son los que seguían la línea creada por autores como Harvey Kurtzman, Will Elder y Wally Wood. El primero era una versión del Superduperman (Mad #4, 1953) de Kurtzman y Wood, y que Alan Moore había señalado como una de sus inspiraciones para Watchmen. De nuevo, el nombre lo es todo, un juego de palabras con el lema «America First» que la derecha americana (especialmente el Ku Kux Klan) sigue utilizando. Con este superhéroe genuinamente americano este guionista y el dibujante Jim Baikie ridiculizaban la cultura, historia y tradiciones americanas sin mostrar ningún respeto por nadie. Uno de sus mejores cómics es precisamente el devastador análisis a la política exterior de George W. Bush, en el que sustituyen el petróleo de Irak por bizcochos. Otro de los mejores momentos es el capítulo dibujado por Sergio Aragonés. Contar con la colaboración de uno de los mejores dibujantes de Mad convierte en perfecto el homenaje a esta revista.

El tono y el estilo de los cómics de Splash Brannigan recuerdan mucho a los de First American. En los dos casos, son superhéroes con verborrea que se mueven en historias caóticas en las que sólo es posible todo lo que ayude a crear gags. Sin embargo, el primero ridiculizaba a los Estados Unidos como país, mientras que Splash se enfoca más en la ficción, el arte y su creación. Su origen como superhéroe formado por tinta líquida dentro de una editorial de cómics decadente da mucho juego a la hora de hablar de la propia industria del cómic y los superhéroes.

Una de mis debilidades con esta colección ha sido John B. Quick, en parte por mi formación. El guionista cogió la idea del típico niño inventor, pero lo llevó al extremo aplicando únicamente conceptos científicos de este siglo. Por eso me sorprende la repercusión que consiguen películas como Interstellar (2014). En comparación con cómics como este, se me quedan muy cortas en lo que significa experimentar con las posibilidades científicas de la ciencia ficción. En estas historias cortas que no llegan ni a las 10 páginas, Moore demostraba que entendía correctamente varios conceptos avanzados, hasta el punto de poder hacer chistes con ellos.

De los cinco personajes que aparecen en esta colección, dos están menos dirigidos al humor. El primero es Cobweb, la única superheroína protagonista de la colección, con un tono lúbrico y sensual que le dio pie a Moore para los dobles sentidos sexuales, pero también para las referencias a diferentes cómics: para niñas (la pequeña Lulú), eróticos (Barbarella), de la revista Playboy (Little Fanny Annie), etcétera.

Me ha funcionado mucho mejor dentro de esta colección el personaje de Greyshirt (o Camisa Gris), que sigue la estela de Will Eisner, y no sólo por el género de héroes callejeros de traje y corbata. Con estas historias Moore y Rick Veitch investigaron diferentes formas de contar historias, experimentando con el diseño de las páginas y la forma de las viñetas como se hacía en The Spirit. El cierre de esta colección, en el Tomorrow Stories Special #1, está entre los mejores números de este personaje. Moore ya había hecho grandísimos homenajes a Jack Kirby, Gil Kane y al Superman pre Crisis. A todos ellos se une un conmovedor homenaje a Will Eisner con motivo de su muerte.

Estos cómics dejan satisfecho, pero es cierto que no están entre lo más destacado de la carrera de Alan Moore. Tampoco el resto de implicados estaba intentando reinventar la rueda. Casi tengo la sensación de que esta colección es el trabajo de un fan que sólo quiere imitar a sus ídolos, utilizar sus mismos recursos e intentar repetir sus aciertos, sin otra intención que pasárselo bien. De ahí el cómic de Splash Brannigan dibujado por Kyle Baker. ¿Estos cómics están copiando ideas, chistes y recursos de aquellas primeras historietas norteanericanas? No lo llame plagio, llámelo homenaje. Un grandísimo homenaje.

(Han pasado siete meses desde que ECC publicó este tomo con los números #1-12 de la colección. ¿Hay planes para publicar los 3 números que faltan en algún tomo aparte?)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Las manos

Si habéis seguido atentamente las lecciones anteriores y practicado mucho con los cuerpos de palitos y las cabezas redondas, a estas horas ya sabréis dibujarlos en muchas posiciones. Vosotros mismos podéis adornar ahora esas figuras con cosas de vuestra invención, como sombreros, barbas, gafas, bigotes, etc., y los efectos del muñeco serán sorprendentes.


También podéis ir aumentando el grosor de las líneas de palitos, para darles una sensación más humana, tal como en la ilustración que aparece aquí, y que ya es un señor monigote que vosotros podréis dibujar perfectamente.


Las manos y los pies son bastante difíciles, pero para el dibujo humorístico se pueden suprimir muchas líneas y procurar únicamente que respondan a la comicidad del monigote. Estas manos regordetas aquí representadas en las principales, deberéis copiarlas muchas veces durante esta semana hasta aprenderlas de memoria, para colocarlas en vuestros muñecos con la expresión más acorde ala posición en que se le quiera representar... y nada más por hoy.

(Pulgarcito nº 1110, 15/28/1952, Carlos conti)

lunes, 24 de septiembre de 2018

10 años de 'The Spirit': el público calla


Dentro de unos meses se van a cumplir 10 años desde el estreno de The Spirit (2008), el fracaso más absoluto de la carrera de Frank Miller. La crítica la despedazó y la taquilla no ayudó. Para un presupuesto aproximado de 60 millones dólares, sólo se recuperaron 39 millones. Agregadores de críticas como Rotten Tomatoes o Metacritic le dan respectivamente un 14 % y un 30 de 100. Siempre pienso que es insuficiente valorar toda una película con único número, pero en el caso de The Spirit casi es preferible antes que entrar en detalles sobre sus fallos. Al propio Miller, en una entrevista reciente, le preguntaron qué cambiaría si la volviese a dirigir. No concretó. Sólo dijo: “La haría mejor”.

El productor Michael E. Uslan se había especializado en comprar los derechos de varios personajes de cómic para hacer películas, entre las cuáles han destacado en todos estos años las de Batman. Entre estos personajes estaba también Spirit, por el que una productora de Odd Lot Entertainment, Deborah Del Prete, mostró interés en 2004. Un año después, en enero de 2005, falleció Will Eisner. En la ceremonia de homenaje en Nueva York los dos se acercaron a Frank Miller para ofrecerle escribir y dirigir la adaptación del héroe de Central City.

Frank Miller estaba cerca de su mejor momento. Quedaban unos meses para estrenar Sin City (2005), dirigida por Robert Rodríguez, que convenció a la crítica y entusiasmó al público. Al año siguiente se iba a estrenar 300 (2006), rodada también con pantalla verde, con la que tanto Zack Snyder como Frank Miller fueron catapultados al éxito. Convencer a Miller de que se encargase de este proyecto parecía la mejor decisión. Para él era complicado, pero creyó que no tenía alternativas: «Lo único que pensaba era “Es demasiado grande… No sabría hacerlo”. Y lo rechacé. Y a los tres minutos estaba camino de la puerta, me giré y dije “Nadie más puede tocarlo”, y acepté el trabajo al momento».

¿Era una buena idea darle las riendas de una película a alguien sin experiencia en este medio? Robert Rodríguez consideraba que el verdadero director de Sin City había sido Miller y no él. El propio dibujante, agobiado con la responsabilidad de dirigir esta película, le pidió consejo a Rodríguez. Éste le animó diciendo que hacer películas y cómics en el fondo era lo mismo, que sólo cambiaban las herramientas. Por su parte, Zack Snyder declaraba en la prensa que confiaba en lo que podía llegar a hacer este dibujante.

Lo primero que hizo Miller fue desarrollar un guión en viñetas, un storyboard completo con toda la película. Se apoyó en tres elementos fundamentales. En primer lugar, la historia en dos partes que presentaba al personaje de Sand Saref, una ladrona a la que Spirit debía detener pero a la que al mismo tiempo amaba. Los lectores ya sabían que era una de las historietas favoritas de Miller porque la había utilizado como inspiración para el primer número que escribió de Daredevil, en el que la ninja Elektra tenía un papel similar al de Sand Saref.

En segundo lugar, la presencia del villano Octopus parecía obligatoria. Sin embargo, si en los cómics se trataba de un villano en las sombras, al que nunca se le llegaban a ver nada más que sus guantes, en la película ganó más presencia interpretado por un Samuel L. Jackson sobreactuado. Para Miller, era la única manera de que el personaje pudiese aguantar hora y media en pantalla.

Y por último, la película debía ser también la inevitable historia de origen de Spirit. Tanto este origen como la conexión de Octopus como reverso malvado de Spirit fueron creaciones de Miller. Este cambio y otros por el estilo fueron justificados por el director: según él, Will Eisner habría preferido que Miller hubiese mostrado su visión personal a que realizase una adaptación literal.



La película tenía muchos de los recursos narrativos favoritos de Miller, pero eso no quiere decir que no tuviese en cuenta algunas de las decisiones creativas de Eisner. Por ejemplo, el protagonista nunca podía sujetar una pistola, las mujeres tenían que ser despampanantes y el código de conducta del héroe debía ser intachable. En una escena, mientras Sand Saref está en la ducha, él no entra al baño a detenerla. El motivo: hacerlo sería de mala educación.

A pesar de este cuidado, la cinta fracasa en demasiados aspectos como para señalar los aciertos. Como ejemplo de alguno de estos buenos detalles, tiene su gracia que Miller utilice al gato como «animal guía» de Spirit (las siete vidas, los tejados, la promiscuidad…). También son interesantes todos los guiños que la película le dedica a la historia de cómic americano: autores como Iger, Ditko, Kurtzman y Feiffer, editores como Liebowitz y Donenfeld, la colección Crime Suspenstories, el personaje de Robin, al lema de la película de Superman («Creerás que un hombre puede volar»), o a uno de los cómics de Spirit («¿Qué son diez minutos en la vida de una persona?»).

Junto a todos estos guiños, Miller se dedicó también a hacerse autohomenajes, en algunos casos descarados y en otros creo que accidentales. Por ejemplo, el más obvio es la referencia a que Sand Saref tiene el complejo de Electra, con la que Miller explicitaba la conexión entre esta villana de Will Eisner y su ninja griega. O también la presencia de elementos de la mitología grecolatina, que conectaban de alguna manera la película con el contexto histórico de 300. La forma con la que Spirit deambula con la espada de Plaster of Paris atravesada en el pecho recuerda a Kirigi; la escena japonesa de Octopus, a su pasión por Lobo solitario y su cachorro; y aquel «Era un buen trabajo, no debiste firmarlo», al pensamiento que Matt Murdock recitaba en la saga Born Again.

En otros casos, las conexiones entre esta película y otros trabajos anteriores de Frank Miller parecen más bien el origen de malas decisiones. Es inevitable acordarse de Daredevil viendo a Spirit saltar por las azoteas, o de Lobezno cuando su factor de regeneración le salva de la muerte tantas veces. Will Eisner le había puesto a Spirit un pequeño antifaz al personaje para poder hacerlo pasar por superhéroe, pero Frank Miller ignoró ese detalle y lo transformó en uno de ellos. Se ha escrito que Miller sólo sabe hacer cómics de superhéroes, y The Spirit puede ser el mejor ejemplo. Excepto él, nadie había pedido que Spirit tuviese superpoderes.

La lista de fallos es muy larga, por desgracia. Imágenes extravagantes, diálogos cursis, un humor que no funciona en la mayoría de los casos, efectos especiales poco conseguidos, una voz de narrador que sobra… Si hubiese que señalar un fallo fundamental, creo que hay unanimidad en que el problema es que Miller simplemente no dominaba el medio.

En uno de los prólogos de Los archivos de The Spirit, Miller comentó un desencuentro que había tenido con Eisner hacía muchos años. Él le decía que el cómic y el cine eran medios equivalentes, en el que a cada viñeta le correspondía un fotograma. Eisner parece que se lo tomó mal y le explicó con vehemencia la diferencia entre ambos. Viendo esta película, parece que Miller no llegó a entender aquellas explicaciones. Los planos son muy breves, y parecen más pensados para ser leídos en una página que para verlos sobre una pantalla. Los cambios de tono o la estructura habrían funcionado seguramente en un cómic, pero aquí parecían errores de novato.

La respuesta del público fue bastante negativa ya desde el primer anuncio de que Miller llevaría las riendas del proyecto, y los tráilers no hicieron cambiar de opinión a los escépticos (por lo general, sobre todo no gustó que la estética recordase a la de Sin City). Por eso no se entiende el optimismo de los responsables. Miller estaba seguro de que ésta iba a ser la primera entrega de una trilogía, y al mismo tiempo se le anunciaba como director de la adaptación de Buck Rogers. La triste realidad es que al público no le interesó ni siquiera el DVD de la versión del director, con todo el material que se había quedado fuera del montaje final para lograr una calificación para mayores de 13 años.

También es cierto que hubo críticas injustas. Los fans de los cómics se tiraron de los pelos por que el héroe llevase gabardina y otro tipo de detalles que consideraban alejados del personaje original. Al dibujante Kyle Baker le llamaron la atención tanto esos ataques como para escribir un artículo comparando esos supuestos fallos con páginas de los cómics para demostrar que Miller había sido más fiel de lo que algunos pensaban. No sólo eso, también aseguró que la cinta le había encantado. Imagino que en este tiempo habrá cambiado de opinión, porque su reseña ha desaparecido de su blog.

Personalmente, no creo que toda la culpa de los errores se deban a Frank Miller. Quienes le pusieron en la silla del director sabían la poca experiencia cinematográfica que tenía, y tenían medios para saber la película que estaba haciendo. En vez de guiarle y corregirle, confiaron en que sólo su nombre vendería entradas, hiciese lo que hiciese. «Todos pensábamos que Frank tenía sus propios seguidores y que le serían fieles a pesar de todo, pero nos equivocamos», se lamentó la productora Del Prete.

En el mundo audiovisual, Miller tuvo una segunda oportunidad en 2010 con un anuncio de colonia para Gucci, protagonizado por Evan Rachel Wood y Chris Evans. Unos años despuñes, Sin City: Una dama por la que matar (2014) también se hundió en taquilla y dejó muy fría a la crítica, que vio una simple repetición de la primera entrega pero menos impactante. Ahora con Cursed tal vez pueda enmendarse. Se trata de una novela para jóvenes adultos escrita a cuatro manos entre él mismo y Thomas Wheeler que cuenta el mito del Rey Arturo desde el punto de vista de la Dama del Lago. Se publicará supuestamente en 2019, el mismo año en el que Netflix estrenará la adaptación en su plataforma, una adaptación en el que estos dos autores trabajarán como productores. Entonces podremos ver qué es lo que Miller ha aprendido en estos 10 años.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! La cabeza

Si habéis practicado mucho, de acuerdo con las instrucciones de las dos lecciones anteriores, a estas alturas ya sabréis dibujar monigotes estupendos por medio de una circunferencia y palitos, pero claro, para que los personajes que dibujéis tengan vida, han de mover su cabeza lo mismo que las personas, o sea, que miren en todas las direcciones y tanto hacia arriba como hacia abajo.


Esto es algo más difícil, pero aprenderéis rápidamente si os imagináis que la circunferencia que representa la cara es una bola con un palito clavado en ella perpendicularmente tal como aparece representado aquí, y debajo tenéis la transformación. O sea, que el palito significa la dirección de la nariz y así luego sólo falta añadir los ojos, la boca y las orejas, para que la cabeza esté completa. Fijaos bien en que las facciones estén dibujadas siguiendo la curvatura de la bola (la boca principalmente) y a esto se le llama perspectiva, de la que trataremos más adelante.

Un consejo final: dibujad los muñecos al tamaño que os resulte más cómodo, pero es mejor procurar que no excedan de unos seis centímetros de altura. Y nada más por hoy. Hasta la lección de la semana que viene, que será también muy interesante.

(Pulgarcito nº 1109, 8/08/1952, Carlos Conti)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Figuras de palitos

Como suponemos que habréis seguido atentamente la primera lección de dibujo aparecida en el número anterior de Pulgarcito, a estas horas ya sabréis dibujar caras cómicas por medio del circulito hasta con los ojos vendados.

La siguiente cualidad importante de los monigotes es que tengan soltura de movimientos. ¿Cómo se obtienen estos? Es fácil si principiáis siguiendo el sistema de practicar dibujando estas figuras tan conocidas a base de palitos y con las que pueden representarse muchas posiciones como los modelos que indicamos.


Copiadlas muchas veces y cuando sepáis hacerlas bien inventad muchos otros movimientos vosotros mismos hasta que tengáis un verdadero dominio de esos palitos que simbolizan un cuerpo humano. Ahora viene otra labor que consiste en unir estos cuerpos en diferentes posiciones a las caras redondas indicadas en la primera lección. El efecto es ya asombroso. Puede entonces dibujarse un hombre huyendo con la cara de asustado, que se cae poniendo una expresión lastimera o en cualquier otra posición que deseéis.


Estos personajes nuevos habréis de llegar a dominarlos porque son la base de que más adelante logréis dibujar estupendamente. Así que a trabajar con nuestras lecciones; será todo tan sencillo y divertido que os hará exclamar... ¡dibujar monigotes es muy sencillo!

(Pulgarcito nº 1108, 1/08/1952, Carlos Conti)

martes, 11 de septiembre de 2018

Nota de prensa: Comic Flux

Un amigo acaba de empezar un proyecto de subscripción de cajas de cómics. No sabía nada sobre este tipo de suscripciones, pero curioseando por internet parece que fuera de España es una forma de comprar cómics bastante habitual (por ejemplo aquí y aquí). Os dejo la nota de prensa que me ha enviado:


¡Llega Comic Flux!

Un servicio de suscripción que acercará a tu casa los mejores cómics de manera mensual dentro de una caja sorpresa. Solo tienes que seleccionar el plan de suscripción que más te interese entre las diferentes opciones: mensual, trimestral, semestral, anual. También dispones de la suscripción Trial si deseas recibir únicamente una caja a modo de prueba.

La temática de los cómics cambia cada mes, así que la variedad está asegurada. Por supuesto, el valor del contenido de la caja es superior al precio de la suscripción.

Así que si eres un devorador de tebeos, siempre tienes sitio en tus estanterías para nuevos cómics, sientes curiosidad por conocer nuevas obras y autores o quieres iniciar tú propia colección; no dudes en suscribirte a Comic Flux. Elige tu plan, suscríbete y ¡deja que el cómic fluya!

Web: Comicflux.com
Instagram: instagram.com/comicfluxboxs
Twitter: @ComicFlux

miércoles, 5 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Expresiones del rostro

Seguro que muchas veces habréis empuñado un lápiz para copiar alguno de los personajes de Pulgarcito. A primera vista parecen fáciles porque sus líneas son muy sencillas, pero todo requiere su técnica y nadie sabe hacer nada sin aprenderlo primero, así que hoy vamos a empezar trazando las reglas elementales para llegar a ser un formidable dibujante humorístico, y que los papás se queden con la boca abierta en un ángulo de 317 grados cuando vean vuestros pasmosos adelantos.


Estas primeras lecciones nos llevarán un cierto tiempo, pero en cuanto las hayáis asimilado, del mismo modo que Carpanta asimila un diplodocus con patatas fritas, os aguardará una formidable sorpresa. Los dibujantes del Pulgarcito os descubrirán los secretos del arte y revelarán la forma en que fueron concebidos sus popularísimos personajes, sus curiosísimas particularidades y la manera en que cada semana son elaborados por sus respectivos lápices para francachela y regodeo de miles y miles de lectores.

Pero comencemos de una vez, como dijo Wilfredo el Velloso antes de ponerse a inventar el gramófono.


La mímica del rostro es la cualidad más importante que precisan los monigotes y antes de pasar adelante las estudiaremos bien. Para ello basta ir trazando circulitos con un compás y luego irlos llenando con las expresiones indicadas más abajo. Sin daros cuenta y en muy pocos días de práctica lograréis dibujar caras muy graciosas completamente de memoria.

(Pulgarcito nº 1107, 25/07/1952, Carlos Conti)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Tipos de "Basado en hechos reales"


He terminado hace poco de leer La muerte de Stalin y Joe Shuster, y mis sensaciones han sido muy diferentes con uno y con otro. Los dos tienen en común que son cómics basados en hechos reales, pero no de manera autobiográfica, y también que son dos ejemplos de las maneras de entender este género. Yo haría una clasificación sobre este tipo de relatos:

  • Historias absolutamente basadas en hechos reales (como La mujer rebelde, de Peter Bagge)
  • Historias ligeramente basadas en hechos reales (como 300, de Frank Miller)
  • Historias a medio camino entre una y otra (como La muerte de Stalin, de Nury y Robin)

En los tres casos, no me refiero al uso de la documentación que ha manejado el autor o autores, sino a cómo el lector es consciente de la verosimilitud de la historia.

Por empezar por el primer ejemplo, en cómics como La mujer rebelde se ve que los autores intentan ser transparentes, que su objetivo es transmitir información sin querer actuar como un filtro. Los autores incluso justifican sus decisiones a la hora de contar el relato en alguna parte dentro de la obra, ya sea en notas al pie o en el epílogo. Sería el caso también de otros cómics como Feynman o Logicomix.

En el lado contrario, cualquier lector sabe, sin necesidad de que se lo tengan que aclarar, que 300 o Buda de Osamu Tezuka parten de hechos históricos, pero que una gran parte de que lo que se cuenta en ellos es un añadido del autor. El lector sabe que si lo que aparece aquí es extravagante o imposible es porque se trata de un relato de ficción y hay que disfrutarlo como tal. Lo importante es lo que cuenta el autor, no los datos en los que se basa.

El que me preocupa es el tercer tipo, cuando los límites entre estos dos enfoques están borrosos. Ni el autor es puntilloso con los hechos reales, ni llega a ser tampoco inverosímil. En estos casos, ¿qué es real y qué es inventado? Siento que como lector necesito haber hecho una investigación similar al autor para poder valorar las decisiones creativas de este cómic, y también para poder separar la realidad de la ficción.

Sobre este tema me vienen a la cabeza las discusiones sobre si un cómic se parece a su adaptación. En comparación, no me parece tan importante cuando pienso en películas de este estilo, basadas libremente en hechos reales pero sin que el lector sepa hasta qué punto. Por poner dos ejemplos recientes, no me gustó nada cómo falsearon la realidad en los biopics de Alan Turing (Descifrando Enigma, 2014) o P. T. Barnum (El gran showman, 2017). Puestos a elegir, yo le daría más importancia a la fidelidad de estas películas que a la de las adaptaciones de cómics, que seguramente hayan sido retconeados, rebooteados o ultimateados alguna vez.

Éste es básicamente mi problema con La muerte de Stalin. Su premisa es una bomba atómica: con la muerte de este dictador que había concentrado tanto poder en su persona, el gabinete de ministros se convirtió en un campo de batalla para ocupar su lugar. Sin embargo, al terminar de leerlo investigué un poco sobre la historia real y encontré pequeños matices que se diferenciaban de lo que había visto en estas páginas. Algunos detalles que me habían llamado mucho la atención no habían ocurrido en realidad, sino que eran ingeniosas decisiones creativas de los autores.

En el lado contrario, había empezado Joe Shuster con desgana. Entre los libros Men of tomorrow, Superman: la creación de un superhéroe y la parodia de El Maximortal ya me sabía más de la mitad de la historia que cuentan Julian Voloj y Thomas Campi. Sin embargo, a cada página iba viendo que no importaba lo que ya supiese de antes, que la historia trágica de los creadores de Superman, dos pequeños artistas traicionados por una gran empresa, estaba pensada para que todo tipo de público la lea y le impacte. En realidad sólo me choca el final, que me parece demasiado apresurado. El resto es el trabajo de dos autores que entienden la importancia de lo que están contando y que se lo toman en serio.

Seguramente me vayan llegando a la mente historias que me hayan gustado pero sean del tercer tipo en el que englobo cómics como La muerte de Stalin. Es posible que en el futuro me eche para atrás con esta opinión, pero llevo bastante tiempo pensando que en este tipo de relatos la responsabilidad del autor es mucho mayor que en las que son ficción sin más. No sólo están vendiendo entretenimiento con una apariencia más respetable, sino que construyen una versión falseada de la historia que podría llegar a asumirse como la auténtica.

lunes, 27 de agosto de 2018

'The Tick', café para muy cafeteros


Hay muchas series de televisión de superhéroes, pero The Tick tiene algo que no verás en ninguna otra: su protagonista tiene un traje que no le deja mover el cuello. Si otras series te ofrecen aventura, drama, efectos especiales y peleas coreografiadas, esta va de otra cosa. Humor autoconsciente, guiños y parodia en un tono muchísimo más familiar que las películas de Deadpool.

Con Tick creo que se ha dado un caso único en el que un personaje de cómic ha sido adaptado como serie tres veces, y las tres el encargado ha sido su creador. Me refiero a Ben Edlund, que llegó al mundo de la televisión aupado por el éxito de los cómics de este superhéroe. Joss Whedon le dio el empujón definitivo cuando le encargó escribir, dirigir y producir capítulos de Firefly y Angel. Unos años después, tras colaborar en otras series de corte fantástico, ha vuelto a la carga en 2016 con una nueva versión de The Tick para Amazon Prime.

He destacado su relación con Joss Whedon, pero no porque haya habido necesariamente una influencia entre ellos, sino porque creo que demuestra su afinidad. En algunos aspectos The Tick me ha recordado a Dr. Horrible's sing-along blog. Veo el mismo naturalismo al mostrar a los superhéroes y los supervillanos, el uso sin complejos de tópicos del género, y especialmente la importancia del humor en los dos casos.

Como ejemplo de estos tópicos, en esta serie Tick es un superhéroe naif e ingenuo, un bonachón, el clásico superhéroe de la vieja escuela. A su lado está el que, en esta versión, se convierte en el verdadero protagonista, Arthur. Aquí veremos cómo su vida ha quedado marcada por un suceso traumático de su infancia, cómo consigue sus superpoderes, y cómo estos le ayudan a sacar lo mejor de sí mismo y superar sus limitaciones. Dos personajes muy diferentes, pero los dos son arquetipos habituales dentro de los cómics de superhéroes. Los guionistas no fingen que quieran inventar la rueda: el propio Tick desde el principio explica que Arthur está atravesando la estructura del viaje del héroe de Joseph Campbell. Es decir, lo mismo que en cualquier película de superhéroes actual, pero admitido sin vergüenza.

Al mismo tiempo que tenemos todo este más de lo mismo, hay mil momentos que sorprenderían en cualquier otra historia de este género. Pienso en el superhéroe que pide un Uber (sinónimo de “super”, por cierto), una villana que comparte su guarida con su ex novio, o una super mascota y un sidekick que compiten por el protagonismo. En otras series no se plantean si un superhéroe necesita un relaciones públicas que gestione su actividad pública, o si un villano tiene aficiones más allá de hacer el mal, como por ejemplo aprender a tocar la batería.

Todas estas continuas ocurrencias se ven ensombrecidas por un presupuesto que se nota escaso y un arranque al que le cuesta enganchar. Sin embargo, como en las historias más locas de este género, todas las pequeñas piezas inconexas que van apareciendo capítulo a capítulo acaban teniendo sentido. Todas acaban formando parte de un plan maligno que, de puro enrevesado, tiene que ser a la fuerza la obra de un genio del crimen.

The Tick tiene sus flaquezas, pero los pequeños detalles son recompensas para el aficionado. Si con los superhéroes de Netflix y CW tienes suficiente, The Tick tal vez no sea para ti. Si buscas algo más potente, échale un ojo.