miércoles, 19 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! La cabeza

Si habéis practicado mucho, de acuerdo con las instrucciones de las dos lecciones anteriores, a estas alturas ya sabréis dibujar monigotes estupendos por medio de una circunferencia y palitos, pero claro, para que los personajes que dibujéis tengan vida, han de mover su cabeza lo mismo que las personas, o sea, que miren en todas las direcciones y tanto hacia arriba como hacia abajo.


Esto es algo más difícil, pero aprenderéis rápidamente si os imagináis que la circunferencia que representa la cara es una bola con un palito clavado en ella perpendicularmente tal como aparece representado aquí, y debajo tenéis la transformación. O sea, que el palito significa la dirección de la nariz y así luego sólo falta añadir los ojos, la boca y las orejas, para que la cabeza esté completa. Fijaos bien en que las facciones estén dibujadas siguiendo la curvatura de la bola (la boca principalmente) y a esto se le llama perspectiva, de la que trataremos más adelante.

Un consejo final: dibujad los muñecos al tamaño que os resulte más cómodo, pero es mejor procurar que no excedan de unos seis centímetros de altura. Y nada más por hoy. Hasta la lección de la semana que viene, que será también muy interesante.

(Pulgarcito nº 1109, 8/08/1952, Carlos Conti)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Figuras de palitos

Como suponemos que habréis seguido atentamente la primera lección de dibujo aparecida en el número anterior de Pulgarcito, a estas horas ya sabréis dibujar caras cómicas por medio del circulito hasta con los ojos vendados.

La siguiente cualidad importante de los monigotes es que tengan soltura de movimientos. ¿Cómo se obtienen estos? Es fácil si principiáis siguiendo el sistema de practicar dibujando estas figuras tan conocidas a base de palitos y con las que pueden representarse muchas posiciones como los modelos que indicamos.


Copiadlas muchas veces y cuando sepáis hacerlas bien inventad muchos otros movimientos vosotros mismos hasta que tengáis un verdadero dominio de esos palitos que simbolizan un cuerpo humano. Ahora viene otra labor que consiste en unir estos cuerpos en diferentes posiciones a las caras redondas indicadas en la primera lección. El efecto es ya asombroso. Puede entonces dibujarse un hombre huyendo con la cara de asustado, que se cae poniendo una expresión lastimera o en cualquier otra posición que deseéis.


Estos personajes nuevos habréis de llegar a dominarlos porque son la base de que más adelante logréis dibujar estupendamente. Así que a trabajar con nuestras lecciones; será todo tan sencillo y divertido que os hará exclamar... ¡dibujar monigotes es muy sencillo!

(Pulgarcito nº 1108, 1/08/1952, Carlos Conti)

martes, 11 de septiembre de 2018

Nota de prensa: Comic Flux

Un amigo acaba de empezar un proyecto de subscripción de cajas de cómics. No sabía nada sobre este tipo de suscripciones, pero curioseando por internet parece que fuera de España es una forma de comprar cómics bastante habitual (por ejemplo aquí y aquí). Os dejo la nota de prensa que me ha enviado:


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miércoles, 5 de septiembre de 2018

¡Atrévete a dibujar! Expresiones del rostro

Seguro que muchas veces habréis empuñado un lápiz para copiar alguno de los personajes de Pulgarcito. A primera vista parecen fáciles porque sus líneas son muy sencillas, pero todo requiere su técnica y nadie sabe hacer nada sin aprenderlo primero, así que hoy vamos a empezar trazando las reglas elementales para llegar a ser un formidable dibujante humorístico, y que los papás se queden con la boca abierta en un ángulo de 317 grados cuando vean vuestros pasmosos adelantos.


Estas primeras lecciones nos llevarán un cierto tiempo, pero en cuanto las hayáis asimilado, del mismo modo que Carpanta asimila un diplodocus con patatas fritas, os aguardará una formidable sorpresa. Los dibujantes del Pulgarcito os descubrirán los secretos del arte y revelarán la forma en que fueron concebidos sus popularísimos personajes, sus curiosísimas particularidades y la manera en que cada semana son elaborados por sus respectivos lápices para francachela y regodeo de miles y miles de lectores.

Pero comencemos de una vez, como dijo Wilfredo el Velloso antes de ponerse a inventar el gramófono.


La mímica del rostro es la cualidad más importante que precisan los monigotes y antes de pasar adelante las estudiaremos bien. Para ello basta ir trazando circulitos con un compás y luego irlos llenando con las expresiones indicadas más abajo. Sin daros cuenta y en muy pocos días de práctica lograréis dibujar caras muy graciosas completamente de memoria.

(Pulgarcito nº 1107, 25/07/1952, Carlos Conti)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Tipos de "Basado en hechos reales"


He terminado hace poco de leer La muerte de Stalin y Joe Shuster, y mis sensaciones han sido muy diferentes con uno y con otro. Los dos tienen en común que son cómics basados en hechos reales, pero no de manera autobiográfica, y también que son dos ejemplos de las maneras de entender este género. Yo haría una clasificación sobre este tipo de relatos:

  • Historias absolutamente basadas en hechos reales (como La mujer rebelde, de Peter Bagge)
  • Historias ligeramente basadas en hechos reales (como 300, de Frank Miller)
  • Historias a medio camino entre una y otra (como La muerte de Stalin, de Nury y Robin)

En los tres casos, no me refiero al uso de la documentación que ha manejado el autor o autores, sino a cómo el lector es consciente de la verosimilitud de la historia.

Por empezar por el primer ejemplo, en cómics como La mujer rebelde se ve que los autores intentan ser transparentes, que su objetivo es transmitir información sin querer actuar como un filtro. Los autores incluso justifican sus decisiones a la hora de contar el relato en alguna parte dentro de la obra, ya sea en notas al pie o en el epílogo. Sería el caso también de otros cómics como Feynman o Logicomix.

En el lado contrario, cualquier lector sabe, sin necesidad de que se lo tengan que aclarar, que 300 o Buda de Osamu Tezuka parten de hechos históricos, pero que una gran parte de que lo que se cuenta en ellos es un añadido del autor. El lector sabe que si lo que aparece aquí es extravagante o imposible es porque se trata de un relato de ficción y hay que disfrutarlo como tal. Lo importante es lo que cuenta el autor, no los datos en los que se basa.

El que me preocupa es el tercer tipo, cuando los límites entre estos dos enfoques están borrosos. Ni el autor es puntilloso con los hechos reales, ni llega a ser tampoco inverosímil. En estos casos, ¿qué es real y qué es inventado? Siento que como lector necesito haber hecho una investigación similar al autor para poder valorar las decisiones creativas de este cómic, y también para poder separar la realidad de la ficción.

Sobre este tema me vienen a la cabeza las discusiones sobre si un cómic se parece a su adaptación. En comparación, no me parece tan importante cuando pienso en películas de este estilo, basadas libremente en hechos reales pero sin que el lector sepa hasta qué punto. Por poner dos ejemplos recientes, no me gustó nada cómo falsearon la realidad en los biopics de Alan Turing (Descifrando Enigma, 2014) o P. T. Barnum (El gran showman, 2017). Puestos a elegir, yo le daría más importancia a la fidelidad de estas películas que a la de las adaptaciones de cómics, que seguramente hayan sido retconeados, rebooteados o ultimateados alguna vez.

Éste es básicamente mi problema con La muerte de Stalin. Su premisa es una bomba atómica: con la muerte de este dictador que había concentrado tanto poder en su persona, el gabinete de ministros se convirtió en un campo de batalla para ocupar su lugar. Sin embargo, al terminar de leerlo investigué un poco sobre la historia real y encontré pequeños matices que se diferenciaban de lo que había visto en estas páginas. Algunos detalles que me habían llamado mucho la atención no habían ocurrido en realidad, sino que eran ingeniosas decisiones creativas de los autores.

En el lado contrario, había empezado Joe Shuster con desgana. Entre los libros Men of tomorrow, Superman: la creación de un superhéroe y la parodia de El Maximortal ya me sabía más de la mitad de la historia que cuentan Julian Voloj y Thomas Campi. Sin embargo, a cada página iba viendo que no importaba lo que ya supiese de antes, que la historia trágica de los creadores de Superman, dos pequeños artistas traicionados por una gran empresa, estaba pensada para que todo tipo de público la lea y le impacte. En realidad sólo me choca el final, que me parece demasiado apresurado. El resto es el trabajo de dos autores que entienden la importancia de lo que están contando y que se lo toman en serio.

Seguramente me vayan llegando a la mente historias que me hayan gustado pero sean del tercer tipo en el que englobo cómics como La muerte de Stalin. Es posible que en el futuro me eche para atrás con esta opinión, pero llevo bastante tiempo pensando que en este tipo de relatos la responsabilidad del autor es mucho mayor que en las que son ficción sin más. No sólo están vendiendo entretenimiento con una apariencia más respetable, sino que construyen una versión falseada de la historia que podría llegar a asumirse como la auténtica.

lunes, 27 de agosto de 2018

'The Tick', café para muy cafeteros


Hay muchas series de televisión de superhéroes, pero The Tick tiene algo que no verás en ninguna otra: su protagonista tiene un traje que no le deja mover el cuello. Si otras series te ofrecen aventura, drama, efectos especiales y peleas coreografiadas, esta va de otra cosa. Humor autoconsciente, guiños y parodia en un tono muchísimo más familiar que las películas de Deadpool.

Con Tick creo que se ha dado un caso único en el que un personaje de cómic ha sido adaptado como serie tres veces, y las tres el encargado ha sido su creador. Me refiero a Ben Edlund, que llegó al mundo de la televisión aupado por el éxito de los cómics de este superhéroe. Joss Whedon le dio el empujón definitivo cuando le encargó escribir, dirigir y producir capítulos de Firefly y Angel. Unos años después, tras colaborar en otras series de corte fantástico, ha vuelto a la carga en 2016 con una nueva versión de The Tick para Amazon Prime.

He destacado su relación con Joss Whedon, pero no porque haya habido necesariamente una influencia entre ellos, sino porque creo que demuestra su afinidad. En algunos aspectos The Tick me ha recordado a Dr. Horrible's sing-along blog. Veo el mismo naturalismo al mostrar a los superhéroes y los supervillanos, el uso sin complejos de tópicos del género, y especialmente la importancia del humor en los dos casos.

Como ejemplo de estos tópicos, en esta serie Tick es un superhéroe naif e ingenuo, un bonachón, el clásico superhéroe de la vieja escuela. A su lado está el que, en esta versión, se convierte en el verdadero protagonista, Arthur. Aquí veremos cómo su vida ha quedado marcada por un suceso traumático de su infancia, cómo consigue sus superpoderes, y cómo estos le ayudan a sacar lo mejor de sí mismo y superar sus limitaciones. Dos personajes muy diferentes, pero los dos son arquetipos habituales dentro de los cómics de superhéroes. Los guionistas no fingen que quieran inventar la rueda: el propio Tick desde el principio explica que Arthur está atravesando la estructura del viaje del héroe de Joseph Campbell. Es decir, lo mismo que en cualquier película de superhéroes actual, pero admitido sin vergüenza.

Al mismo tiempo que tenemos todo este más de lo mismo, hay mil momentos que sorprenderían en cualquier otra historia de este género. Pienso en el superhéroe que pide un Uber (sinónimo de “super”, por cierto), una villana que comparte su guarida con su ex novio, o una super mascota y un sidekick que compiten por el protagonismo. En otras series no se plantean si un superhéroe necesita un relaciones públicas que gestione su actividad pública, o si un villano tiene aficiones más allá de hacer el mal, como por ejemplo aprender a tocar la batería.

Todas estas continuas ocurrencias se ven ensombrecidas por un presupuesto que se nota escaso y un arranque al que le cuesta enganchar. Sin embargo, como en las historias más locas de este género, todas las pequeñas piezas inconexas que van apareciendo capítulo a capítulo acaban teniendo sentido. Todas acaban formando parte de un plan maligno que, de puro enrevesado, tiene que ser a la fuerza la obra de un genio del crimen.

The Tick tiene sus flaquezas, pero los pequeños detalles son recompensas para el aficionado. Si con los superhéroes de Netflix y CW tienes suficiente, The Tick tal vez no sea para ti. Si buscas algo más potente, échale un ojo.

lunes, 6 de agosto de 2018

El escote de Hulka: ¿Machismo en los superhéroes?

Para ilustrar la conversación, el programa utilizó
la imagen modificada de una reseña de Hulka

Hace unas semanas se emitió una entrega del programa de Tramas Maestras centrado en las superheroínas, especialmente de cine, y especialmente de Marvel y DC. Era la tercera entrega en emitirse, y parece que también se ha convertido en la última. En él Leticia Dolera, Henar Álvarez y Pilar de Francisco junto a varios invitados utilizaron este tema como un medio para compartir conceptos feministas y chascarrillos. Sin embargo, el programa ha molestado a los aficionados de los cómics de superhéroes por su falta de rigor.

Yo también formo parte del grupo de los decepcionados. Creo que el programa no refleja la situación actual del género de superhéroes, principalmente porque quiere destacar sólo lo negativo, es decir, lo que da pie a los chistes. No se suele tratar con profesionalidad el género de superhéroes en los medios de comunicación, y este programa no fue una excepción. Lo que yo vi fue desinterés, la ausencia de voces autorizadas (o con tiempo para expresarse), que se fomentaron estereotipos y una documentación tan superficial como la de La trampa de la diversidad.

Para empezar, el programa fracasaba desde el principio cuando no se definía lo que es un superheroe o una superheroína, sino que ese aspecto quedaba resuelto con que se trataba de «los personajes de Marvel y DC». Por eso llegamos a un final en el que Henar Álvarez pone como superheroína a Hermione Granger, y Leticia Dolera, a Buffy Cazavampiros. Si se trataba de heroínas de ficción, en general, ¿entonces por qué han hablado de cine de Marvel y DC durante la hora anterior?



Querían hablar de superhéroes, pero es irritante la poca simpatía que parecen sentir por este género. Cuando se menciona que la Avispa comparte protagonismo con Ant-Man en el último estreno de Marvel, cuelan el comentario suspicaz de que podría tratarse de una cuota de marketing. A nadie le ha parecido necesario comprobar cuál es la relación de los dos personajes en los cómics, nadie se ha preocupado en ver que eran co-protagonistas casi desde la creación de Ant-Man. Para empeorarlo, alguien comenta que ella sale en la película sólo porque es «la-novia-de». Para no equivocarse, aquí no hace falta leer ningún cómic: cualquiera de las dos películas te dan la clave de que en realidad en el cine ella es superheroína por ser «la-hija-de», la hija del verdadero Ant-Man.

Tampoco ayuda el análisis superficial del protagonismo de las películas de superhéroes recientes. De Logan (2017) se olvidan de que X-23 es co-protagonista, en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017) no tienen en cuenta a Nébula y a Mantis (y llaman «Gomora» a Gamora), en Thor: Ragnarok (2017) no hacen mención al personaje de Valkiria, y de Deadpool 2 (2018) tampoco hablan de Domino. Incluso yendo más allá, tal vez se debería profundizar en más factores que el protagonismo: ¿cómo se puede menospreciar el amplio e importante papel que tienen los personajes femeninos en Black Panther (2018)?

Destacaron también que en las historias de superhéroes los hombres siempre salvan a las mujeres, que las mujeres mueren muchas veces sólo para impulsar cambios en los hombres (un recurso que se ha llamado «mujeres en la nevera»), y que los hombres protagonizan más películas que las mujeres. Todo es cierto, ¿pero por qué no han comparado estos tópicos con otros géneros? ¿De verdad alguien piensa que es tan diferente al tratamiento que se da a hombres y mujeres en el cine de acción que en el cine de superhéroes?

Conociendo a Elisa McCausland, tampoco llevo bien que gran parte de su colaboración se haya quedado fuera, y en su lugar se hayan preferido los recuerdos y comentarios de Manuel Burque. Unos comentarios que seguro que se han hecho con buena intención y cariño, pero en los que falta información. Manuel Burque comenta por ejemplo que en los grupos de superhéroes ellas nunca mandaban, cuando precisamente una de las etapas más conocidas de los Vengadores es cuando la Avispa lideró el grupo durante cinco años sin que ningún otro personaje pusiese pegas.

Lo que más ha dado que hablar en las redes sociales es la torpeza de Burque al hablar de la Hulka de John Byrne, de la que sólo ha comentado su forma imposible de vestir y sus escotes. No digo que esté obligado a recordar que Hulka es la prima de Bruce Banner ni que por supuesto a ningún lector le molestó que creasen el personaje. Lo que es una verdadera lástima es que juzgue el trabajo de un autor exclusivamente de un vistazo, sin haber llegado a leerlo. Por este desinterés se ha dado pie a un comentario injusto contra los lectores de cómics: «¿Entre Hulka y el Playboy, qué me compro?».

Choca especialmente la importancia que le dan todos ellos a la sexualización de las superheroínas cuando precisamente Elisa McCausland le quitó importancia a este detalle durante la presentación de su libro. Es uno de las pistas que me hace sospechar que en realidad su colaboración debió de haber durando mucho más, pero pudo haber sido recortada porque sus ideas no encajaban con las de las presentadoras.

Me refuerza esa sensación la entrevista inicial al director Rodrigo Cortés. No es una entrevista bien hecha. En vez de traer a un invitado para conocerle y darle un espacio para que se pueda expresar, las preguntas están hechas para rebartirle. Las entrevistadoras se pusieron por encima del entrevistado, querían que su visión y su forma de pensar quedase por encima de la de él. Del mismo modo que en la entrevista lo que importa son las presentadoras, me encaja que el trato al resto de invitados fuese similar.

El gran problema de este programa no son sólo todo este conjunto de errores, sino el sesgo equivocado que se ha usado para hablar del tema. Leticia Dolera, Henar Álvarez y Pilar de Francisco sólo han mostrado la cara machista del género de superhéroes. Han dejado hueco para los contraejemplos en forma de brevísimas menciones a la película de Wonder Woman (2017) y a los cómics que recomienda el librero de Comics & Co, pero nada más. Antes de grabar el programa ya estaba decidido que el cómic y el cine de superhéroes son machistas con excepciones sin importancia. Han tirado por lo fácil, por el estereotipo de friki de los superhéroes, por el adolescente que no sabe relacionarse con las chicas, por los personajes de The Big Bang theory. La actitud que han tomado ha sido la del abusón de patio de colegio que da collejas a los empollones.

No entiendo cuál era la intención de este programa. ¿Por qué dieron tanta importancia a la crítica negativa, por qué tan poco al análisis y al contexto? No sé si con este programa pretendían cambiar la industria y animar a los autores a producir un material diferente. Lo que tengo claro es que han espantado a posibles lectoras que podrían haber disfrutado con tantos y tantos cómics que no tienen nada que ver con todos estos estereotipos injustos. ¿Habrá hueco para que algún día hagan otro programa en el que expliquen que también hay cómics de superhéroes feministas?

Mi crítica, en cualquier caso, se refiere exclusivamente a una entrega de este programa. Quiero dejar clara cuál es mi opinión, pero desde el respeto. No creo que los errores de este programa sean extensibles al resto de las carreras de sus responsables.

Me he puesto en contacto con la Cadena SER y con Leticia Dolera para poder conocer su opiniones al respecto, pero no han contestado mis correos.

lunes, 30 de julio de 2018

'Auge y caída de una historieta' a la venta


Auge y caída de una historieta (Pablo Vicente)
Tapa dura, 143 págs.
Léeme Libros
20 € sin gastos de envío

Hace algunos meses el editor de Léeme Libros, José Antonio Menor, decidió cerrar la editorial por motivos personales. Eso quiere decir que desde hace algún tiempo mi libro, Auge y caída de una historieta, está descatalogado. Por lo que yo sé, se pidió a las librerías que devolviesen a la editorial los ejemplares que quedaban sin vender para que fuesen destruidos. De todos ellos, el editor me ofreció unos cuantos para poder seguir vendiéndolos por mi cuenta.

He tardado un poco, pero por fin lo dejo escrito en este blog. Si estáis interesados en una copia, podéis comprarlo a través de este enlace a Todocolección o escribiéndome a la siguiente dirección: entodoelcolodrillo (arroba) gmail (punto) com.


Mi primer superhéroe fue de Steve Ditko


Mi primer cómic de superhéroes fue un Spiderman de Steve Ditko que encontré en una tienda de segunda mano, el de la imagen de arriba. Se había convertido en mi personaje favorito gracias a los dibujos animados. Era el más mediocre de los superhéroes, el que más sufría, el que tenía unos poderes menos poderosos y el de la actitud más pusilánime. Yo tenía menos de 10 años. Me dio pesadillas, soñé que el Buitre venía a secuestrarme al colegio... pero me encantaba leerlo una y otra vez.

Puede parecer que hay algo de pose, pero prefiero el Spiderman de Ditko al de John Romita. No he releído nunca la etapa del segundo, mientras que a los cómics de Ditko les suelo echar un vistazo de vez en cuando. Creo que es porque en cada número había una nueva complicación para los autores. En comparación, lo que hicieron Romita y Stan Lee (y, generalizando injustamente, casi todos los autores de Spiderman) fueron guiones y dibujos cómodos y agradables. No había tanto riesgo, no retaban al lector.

Pienso por ejemplo en la forma con la que Ditko representaba a Jonah Jameson. Los lectores de la época odiaban cómo lo dibujaba, les parecía muy desagradable. Sin embargo, Ditko lo mantuvo e incluso parece que llegase a mostrarlo más repulsivo para molestar al público aún más. Pienso también en cómo Ditko respondió a los lectores que le criticaban diciendo que no sabía dibujar pies. Se sacó a sí mismo en un museo, viendo anonadado el cuadro de un primer plano de un pie. Es un tipo de humor autoparódico que sería habitual muchos años después, pero que parecía una locura en los sesenta. O la broma con la que Ditko despacha el desenmascaramiento de Electro. En cualquier otro cómic se habría tratado de una gran revelación, la cara de un secundario habitual, pero aquí incluso al propio Spiderman le parece que es divertido no conocerle.

Mi página favorita de Ditko no salió en The Amazing Spider-man, sino en The Creeper. Al hilo de la pregunta "¿Cómo se distingue un dibujo de una foto dentro de un cómic?", añadimos otra: ¿cómo se distingue un sonido del dibujo que representa un sonido en un cómic? En detalles como este es donde se notaba que había sido un lector del Spirit de Will Eisner.

Steve Ditko estuvo muy poco tiempo en la cresta de la ola, saboreando las mieles del éxito con sus Doctor Extraño y Spiderman. En el fondo, fue él mismo el que dejó la industria. Cuando entró en contacto con la ideología objetivista de Ayn Rand, la asumió y la aplicó a su trabajo, hasta el punto de que su forma de pensar se volvió incompatible con trabajar en grandes editoriales. Mucho antes de que se creasen sellos como Vertigo, en el que los autores son dueños de su trabajo, Ditko ya creía que nadie debería aprovecharse de su esfuerzo. Precisamente su vida fue un argumento a favor del objetivismo. Él era la demostración de que los mediocres conseguían el éxito aprovechándose del talento de los genios.

Personalmente, no comparto la escala de valores de Ditko, pero valoro muy positivamente que fuese de los primeros autores que utilizaron el cómic como medio para transmitir su ideología. No era el primero, por lo que luego vi en el ensayo de Wonder Woman de Elisa McCausland, pero dentro de Marvel él era una excepción. Stan Lee nunca se quiso mojar en nada, seguía las opiniones del público general. Si era la época de apoyar la guerra de Vietnam, él la apoyaba, y si era la época de renegar de ella, renegaba. Que Ditko utilizase los cómics para expresarse políticamente significaba que lo consideraba un medio válido para expresarse, un medio adulto a la altura de la literatura, el cine... No lo veía sólo como un entretenimiento, sino también como un lugar válido para compartir reflexiones e ideas.

Siguiendo el hilo del objetivismo de Ditko, otro de los aspectos que me fascinan de él es cómo protegía su intimidad. Él pensaba que su trabajo debería hablar por él, y no él por su trabajo. Apenas concedió entrevistas en vida, no colaboró en actos promocionales de Marvel, apenas hay fotos suyas... Incluso en sus cómics solía dibujarse tapándose la cara. No es algo reciente, pero las redes sociales lo han potenciado: por lo general los autores tienen que venderse a sí mismos para promocionar su trabajo. Tienen que crear interés alrededor de su persona, entrevistas llamativas, sesiones de firmas, actos públicos... Me parece apasionante que haya autores que intenten ir contra esta dinámica, o que lo hayan conseguido.

Creo que el cómo protegía su vida privada se ha conectado erróneamente a su trabajo. A Ditko se le asocia con el "misterio", pero me choca pensar que a un objetivista se le describa con esa palabra. Mostró en el personaje de Mister A su visión del mundo: o bien o mal, o blancos o negros, nada de matices. Nada de misterios. Sombras, intriga, terror... sí, pero «misterio» o incertidumbre no son las palabras que definen a Ditko.

Muchas veces leo estos comentarios de que un niño debería leer cómics adecuados para su edad y me acuerdo del tipo de cómics y películas con los que yo me crié. Muchos tebeos viejos, publicados una década antes de que yo naciese, e incluso uno tan terrorífico como con el que empecé a leer superhéroes. Sería interesante ver si estos cómics podrían ser interesantes para los niños de ahora.

lunes, 16 de julio de 2018

Cuando las viñetas hablaron del máster de Cifuentes


Dentro del humor gráfico está el género del humor político o de actualidad. O lo que es lo mismo, de caducidad inmediata. Las viñetas políticas comentan la realidad del momento, colaboran en crear una opinión sobre las noticias de cada día, pero su contenido queda olvidado en muy poco tiempo. Y aún más, en esta época de redes sociales llenas de espontáneos tan ingeniosos, imagino que es un género cada vez más complicado con el que trabajar.

Este tipo de viñetas me parecen interesantes por esos motivos. También porque son una suma de líneas editoriales y opiniones personales: el autor tiene que reflejar la opinión de su medio y la suya al mismo tiempo. Además, tiene que contar con su habilidad para utilizar los recursos gráficos para lanzar una observación que no esté contada de manera demasiado obvia pero al mismo tiempo transmita un significado claro. Algunas viñetas, las mejores para mi gusto, van cargadas con un mensaje, son un instrumento. Las más tibias, las que intentan quedar bien sin molestar, son las que menos me convencen.

Durante el pasado mes de abril me volvieron a llamar la atención las viñetas a raíz de la polémica del máster de Cristina Cifuentes. Creo que puede ser interesante hacer un análisis del humor gráfico alrededor de este tema por un motivo principal: estuvo acotado en un tiempo amplio pero con un final más o menos cerrado. No sabemos si habrá consecuencias penales, pero ya vimos que hubo consecuencias políticas. Desde nuestra posición actual podemos juzgar con más conocimiento lo acertado o lo erróneo de estas viñetas porque ya sabemos cómo acabó la historia, y quién supo explicar mejor qué es lo que estaba pasando en el momento en el que estaba pasando.

Por refrescar la memoria, eldiario.es lideró una investigación alrededor del título del máster sobre Derecho Autonómico de la Universidad Rey Juan Carlos de la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid. Según las pruebas que iba aportando día a día este periódico, Cristina Cifuentes habría obtenido el título de manera fraudulenta. En lugar de dimitir, como se le exigía desde algunos medios, Cifuentes fue dando justificaciones que eran desmontadas por eldiario.es con nuevas pruebas. Finalmente, la filtración de un vídeo de seguridad por parte de Okdiarioen el que se veía a la ex presidenta robar dos botes de crema, la forzó a presentar su dimisión.

Estas noticias fueron destacadas especialmente por los viñetistas de eldiario.es (el principal investigador del escándalo) y bastante minimizadas por los de ABC. Se convirtió en una noticia que tuvo un alcance nacional por la importancia de Madrid a nivel territorial, la cercanía del PP de Madrid con el PP nacional, y por la imagen que la propia Cifuentes había querido dar de regeneradora. Se entiende que al ser un caso que perjudicaba la imagen del PP los medios de izquierdas se centraron más en este tema, mientras que los de derechas intentaron evitarlo.

Estas viñetas las he encontrado en las webs de los periódicos (eldiario.es, El país, El mundo, La razón, ABC, El periódico, etc.) o en las cuentas y webs de sus autores. He escogido bajo mi propio criterio a los autores que he considerado, y las viñetas que he podido encontrar, por lo que las ausencias se deben menos a una mala intención y más a mi desconocimiento o el mal funcionamiento de las secciones de humor gráfico de los periódicos. En este sentido, creo que ciertos diarios, especialmente El mundo, deberían mejorar su archivo de viñetas políticas.


¿Dónde está el TFM?

Uno de los aspectos fundamentales en los que se centró la investigación periodística fue el paradero del trabajo de fin de máster. Fontdevila, Vergara y Mel, de maneras diferentes, ironizaron sobre su más que probable inexistencia. Tal vez el chiste de Vergara tenga la referencia más oscura: lo conectaba con una investigación anterior de eldiario.es sobre la misma universidad.

Manel Fontdevila, eldiario.es (21/03/2018)

Vergara, eldiario.es (22/3/2018)

Mel, Diario de Cádiz (27/03/2018)

La postura de Ciudadanos

Ciudadanos, representado en las viñetas en la figura de Albert Rivera (en vez de su representante en la Asamblea de la Comunidad, Ignacio Aguado, mucho menos conocido), se encontraba por lo general en estos chistes con el compromiso de apoyar a Cifuentes a pesar de las noticias que iban saliendo. Para Ferran Martín, Rivera en el fondo confiaba a ciegas en Cifuentes. Fontevila señalaba que no debería haber dudas a la hora de pedir la dimisión, mientras que Vergara mostraba a un Rivera con poca voluntad de pedir cuentas a la ex presidenta.

Ferran Martín, El jueves (23/03/2018)

Manel Fontdevila, eldiario.es (4/04/2018)

Vergara, eldiario.es (5/04/2018)

Ferran Martin, El jueves (8/04/2018)

La excepción a estas interpretaciones era la de Peridis, que veía a Rivera como el político que quería tirar de la manta. Curiosamente, no mencionaba la actuación de Ángel Gabilondo, el representante del PSOE en la Asamblea. Encajaba con la postura pro C's que El país llevaba un tiempo manteniendo.

Peridis, El país (12/04/2018)


La postura de Rajoy

Al contrario que con Ciudadanos, la postura del PP ha sido difícil de unificar. Gallego y Rey vieron a Rajoy lavándose las manos con el tema, más o menos en la línea de Peridis, que siempre ha mostrado a Rajoy repantigado y medio ausente. También Idígoras y Pachi tienen a un Rajoy que «sigue la corriente». Por su parte, Ferran Martín es el único que ve a Rajoy «activo»: está asustado por una posible dimisión.

Gallego y Rey, El mundo (3/04/2018)

Ferran Martín, @ferranmartin (17/04/2018)

Idígoras y Pachi, El mundo (18/04/2018)

Una pequeña curiosidad de esta: el corrector del periódico añadió una coma entre «Mira» y «Mariano». Para que no se notase, copió el palito del símbolo de admiración de la siguiente frase:

Peridis, El país (9/04/2018)

Peridis, El país (14/04/2018)

Fontdevila, visto lo visto, fue el más acertado en su pronóstico. El 16 de abril mostraba a un Rajoy en apariencia pasivo, pero que con un sutil empujón dejaba fuera a Cifuentes de la protección del partido, una actitud muy parecida a la que mostró después de la filtración del vídeo del Eroski.

Manel Fontdevila, eldiario.es (16/04/2018)


Cifuentes sentenciada

Más pronto o más tarde, de una u otra manera, casi todos los humoristas estuvieron de acuerdo en que la versión de Cifuentes era insostenible y su carrera política estaba acabada. Eneko con su birrete-bomba fue el que profetizó inmediatamente la caída en desgracia debido a este máster. En el resto de casos, hubo poco disimulo a la hora de señalar a Cifuentes como una mentirosa.

Eneko, La-política (22/03/2018)

Eneko, La-política (3/04/2018)

Eneko, La-política (6/04/2018)

Gallego y Rey, El mundo (5/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (7/04/2018)

Vergara, eldiario.es (12/04/2018)

Galleo y Rey, El mundo (13/04/2018)

Otra viñeta que necesita aclaraciones: en cierto momento, Cifuentes anunció que renunciaba al título del máster porque debía de pensar que así el presunto delito quedaría olvidado:

Vergara, eldiario.es (17/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (18/04/2018)

Ferran Martín, @ferranmartin (18/04/2018)

J. R. Mora, CTXT (18/04/2018)

Vergara, eldiario.es (18/04/2018)

Anthony Garner, El periódico (21/04/2018)


Relativización del problema

Frente a los que veían este caso como un escándalo, estaban los que no le daban tanta importancia. El más destacado en este sentido sería Juan Carlos Ortega con las dos viñetas más amables que he visto sobre este tema. En la primera, dos astronautas señalan lo irrelevante que es toda esta polémica vista desde desde la distancia. En la segunda, «castigaba» a los usuarios de Twitter a no ser demasiado duros con Cifuentes.

Juan Carlos Ortega, El periódico (16/04/2018)

Juan Carlos Ortega, El periódico (26/04/2018)

Otro punto de vista ha sido el de J. M. Nieto, en ABC, que comparaba el máster de Cifuentes con el caso de los ERE en Andalucía para restarle importancia. Puebla, en el mismo periódico y con la misma intención lo relacionaba con Puigdemont fugado de España. Otra forma de relativizarlo, en el caso de estos dos dibujantes de ABC, fue ir dejando pasar el tiempo antes de hacer la primera referencia a esta polémica (esperaron al 4 de abril), evitar mencionarlo dentro de lo posible, y hacerlo desde cierta distancia.

J. M. Nieto, ABC (4/04/2018)

Puebla, ABC (6/04/2018)

Pero la más extraña me parece esta viñeta. Puebla saca a Cifuentes como Escarlata O'Hara, jurando la veracidad de su máster. ¿Cuál es la intención de esta referencia cinéfila? ¿Le da Puebla la misma sinceridad al juramento de Lo que el viento se llevó que al de Cristina Cifuentes?

Puebla, ABC (9/04/2018)


Poco precisas

Veo que hubo un grupo de viñetas que mencionaban el tema, pero que evitaron dar una opinión concreta sobre la actualidad. Me da la sensación de que sus autores tenían claro que Cristina Cifuentes era la noticia y debían tenerla en cuenta, pero por un motivo o por otro no reflexionaban sobre su caso en particular, sino que generalizaban. Dejando a un lado ese aspecto, algunas me parecen brillantes.

José Manuel Esteban, La razón (5/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (6/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (10/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (17/04/2018)

El Roto, El país (19/04/2018)

José Manuel Esteban, La razón (19/04/2018)

J. M. Nieto, ABC (23/04/2018)


No es un caso único

El primero en decir que el de Cifuentes podría no ser un caso excepcional fue Mel. Luego fuimos viendo en las noticias que, efectivamente, no lo era, aunque en su mayoría han sido casos menores, con muchísima menos importancia en comparación.

Mel, Diario de Cádiz (22/03/2018)

Ferran Martín, @ferranmartin (17/04/2018)

En este sentido, el más relativizador fue Puebla. Para él, el de Cifuentes no sólo no era un caso único dentro del PP, sino tampoco dentro de la clase política española en general.

Puebla, ABC (14/04/2018)


El prestigio universitario

El humor político (o más bien, sobre la gestión política) no deja mucho hueco para reflexionar sobre otros temas aunque estén relacionados. Sobre las consecuencias para la Universidad Rey Juan Carlos que tenía la falsificación del máster no se habló tanto. Entre las mejores yo pondría a la de Gallego y Rey, que relacionó la decadencia de esta universidad con la del rey que le da nombre.

Gallego y Rey, El mundo (22/03/2018)

Mel, Diario de Cádiz (7/04/2018)

Puebla, ABC (7/04/2018)

J. R. Mora, CTXT (08/04/2018)

Eneko, La-política (11/04/2018)

Ferran Martín, El jueves (12/04/2018)

Un poco más fino estuvieron Mel y J. R. Mora cuando ridiculizaban la "cultura del esfuerzo" viendo la facilidad para conseguir puestos y currículums de los políticos que pregonaban las virtudes de esta cultura:

Mel, Diario de Cádiz (14/04/2018)

J. R. Mora, CTXT (15/04/2018)

El Roto, de nuevo con referencias mínimas a la realidad, le quitaba importancia a los másters en general. Personalmente, le veo bastante alejado de las exigencias del mercado laboral actual.

El Roto, El país (17/04/2018)


Lluvia y Semana Santa

El caso del máster de Cifuentes coincidió con Semana Santa y con una semana de lluvias, dos detalles que los humoristas quisieron conectar con la presidenta.

Mel, Diario de Cádiz (23/03/2018)

Vergara, eldiario.es (27/03/2018)

Idígoras y Pachi, El mundo (30/03/2018)

Ferran Martín, @ferranmartin (13/04/2018)

Peridis, El país (18/04/2018)

Relacionado también con la lluvia, una viñeta de J. M. Nieto me ha recordado que también se difunció una teoría según la cual el máster de Cifuentes fue otorgado y que tuvo más responsabilidad en su falsificación la universidad que ella misma. Aparte de la intención equivocada del chiste, me choca que los bocadillos estén tan mal colocados, cruzando sus rabitos.

J. M. Nieto, ABC (11/04/2018)


Otras asociaciones de ideas

Un tipo de viñeta muy arriesgado es el que mezcla dos sucesos de actualidad, porque uno de los dos puede haber caído fácilmente en el olvido. He encontrado cuatro ejemplos. En el primero, Ferran recuerda que la ex presidenta asistió a un pleno con una camiseta en la que se leía "No soy una princesa, soy una Khaleesi":

Ferran Martín, @ferranmartin (22/03/2018)

En esta otra viñeta, hizo una comparación entre las ruedas de prensa que dieron Mariano Rajoy y Cristina Cifuentes para dar explicaciones:

 Ferran Martín, @ferranmartin (26/03/2018)

En el caso de Mel, partió de la escenificación en público de cómo la reina Letizia se había disculpado de la anterior reina Sofía, después del incidente con la foto de las princesas:

Mel, Diario de Cádiz (10/04/2018) 

Por otro lado, recordó también cómo ocho años después de la publicación de los papeles de Bárcenas el jefe de la UDEF explicaba que la anotación «M. Rajoy» señalaba sólo «indiciariamente» al ex presidente Rajoy:

Mel, Diario de Cádiz (18/04/2018)


Cifuentes se defiende en la Asamblea

Hubo un chiste fácil en el que cayeron Vergara, Mel y Puebla: igual que Cifuentes no se presentó a defender su máster, seguramente no se presentaría tampoco a defender su versión de los hechos ante la Asamblea de Madrid. No se puede ser siempre original.

Vergara, eldiario.es (3/04/2018)

Puebla, ABC (4/04/2018)

Mel, Diario de Cádiz (5/04/2018)

Las cremas del Eroski

A pesar de la continua publicación de pruebas de que Cifuentes había aprovechado su posición de poder para obtener un título académico, sorprendía cómo la ex presidenta se resistía a admitirlo y abandonar su puesto:

Eneko, La-política (19/04/2018)

La filtración del vídeo del robo de cremas fue el detonante definitivo de la dimisión de la presidenta de este cargo, y así es como lo reflejaron casi todos los humoristas. En algunos casos hablando sólo de las cremas, y en otros conectándolo con el máster. Sin embargo, el matiz que no todos destacaron era la procedencia del vídeo, consecuencia de una guerra interna en el partido.

Eneko, La-política (25/04/2018)

Ferran Martín, @ferranmartin (25/04/2018)

Manel Fontdevila, eldiario.es (25/04/2018)

Gallego y Rey, El mundo (26/04/2018)

J. M. Nieto, ABC (26/04/2018)

J. R. Mora, jrmora.com (26/04/2018)

Mel, Diario de Cádiz (26/04/2018)

Peridis, El país (26/04/2018)

Puebla, ABC (26/04/2018)

Ricardo, El mundo (26/04/2018)

Finalmente, el 8 de mayo Cristina Cifuentes abandonaba también su escaño en la Asamblea de Madrid y se apartaba de la actividad política:

Ferran Martín, @ferranmartin (8/05/2018)


Conclusiones

Lo más interesante de estas viñetas es la variedad de opiniones y también las opiniones compartidas. De las primeras, destacan por encima del resto las más divergentes, las más equivocadas, a las que el tiempo ha desautorizado. De las segundas, me llama la atención cómo una reflexión parecida puede contarse de maneras diferentes, o incluso de la misma forma. De todos modos, es evidente que el tratamiento de este caso ha sido desigual debido a su naturaleza política. Algunos autores le han dado mucha importancia a este tema, mientras otros lo han intentado suavizar. Para valorar la capacidad crítica de estos dibujantes sería bueno escribir otro artículo a partir de una polémica similar de algún partido de izquierdas, con características comparables.

Creo que esta recopilación es también una oportunidad para ver lo complicado que es este tipo de humor gráfico. Creo que la perfección se alcanza con una imagen con la cantidad mínima de texto, o con la combinación de una imagen y un texto que no se entienden de manera separada. Al contrario, creo que el humorista fracasa cuando el dibujo no aporta nada, cuando se apoya en largas parrafadas, o cuando cuando consiste en bustos parlantes. Más allá del propio talento de cada dibujante, no tengo ninguna duda de que el principal motivo de estos atajos son las fechas de entrega. Los dibujantes tienen que dar importancia a entregar en el último minuto para reflejar la noticia más importante del día, más que a dar con el chiste perfecto.