lunes, 14 de octubre de 2019

El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 5 de 6)

Viene de El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 4 de 6)

Creo que lo que debemos hacer es alejarnos de la basura del siglo XXI y empezar a pensar en lo que estamos experimentando. Mi opinión sobre el siglo XX, sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre Auschwitz y todo ese asunto es que tuvimos que pasar por ello. Tuvimos que hacerlo. Fue la noche oscura del alma de la humanidad y nunca jamás volverá a pasar. Pero tuvo que pasar. Cada imagen de pesadilla, cada imagen del infierno que tenemos en nuestras mentes sucedió. Todo en lo que puedas pensar sucedió. La gente fue desollada, maltratada, gaseada, torturada, cortada en pedazos, transformada en cerdos... Todo lo que puedas imaginar, sucedió. El mundo fue un erial. Hubo ciudades completamente aniquiladas. Pasamos por ello.

A Wallace Sage, el creador de Flex Mentallo, le afectó ver de niño las portadas de las revistas que hablaban sobre la bomba nuclear en Hiroshima, en Flex Mentallo #3 (1996).

¿Por qué lo hicimos? Stanislav Grof14 tiene una idea sobre las matrices perinatales, que fue una de las mayores influencias de la película Matrix. Las reconoceréis. Dice que las cosas que nos ocurren alrededor del nacimiento son realmente profundas y tienen todo tipo de efectos extraños. Afectan a la sociedad y al «yo», afectan a todo. Tienen eco. Asegura que hay varios estados a los que llama matrices perinatales básicas.

El primer estado es la dicha oceánica, con la que todos estamos familiarizados, estoy seguro. La puta dicha oceánica, colega. [Risas del público.] Es el estado del bebé en el útero. Intacto. Todo le es dado, todo está allí, todo lo que necesitas aparece de la nada.

La matriz perinatal 2 es una cosa diferente. Es cuando el útero empieza a volverse un poco tóxico y empieza a sugerir que vamos a ser expulsados. Ya sabéis, no necesitamos recordar esto. ¿Qué pasó? ¿Cuál fue el sentimiento del feto ahí dentro que de pronto piensa «Todo mi universo se ha dado la vuelta y voy a ser cagado»? ¿Sabe a dónde va? «¿Qué cojones es esto? Ya sabes, era feliz ahí, molaba, tenía todo lo que quería». Y así hasta la MPB 4, que es como una liberación de la tensión, es el proceso del parto.

Durante la gestación, Cassandra Nova y Charles Xavier lucharon a muerte por primera vez, en New X-Men #121 (2002).

Así que empiezo a pensar que todos nosotros, como sociedad, y volviendo a la idea de la ontogenia como historia... Filogenia, o la puta palabra que sea. Lo que estamos viendo ahora es el proceso de la humanidad a través de las matrices de Grof. Por lo que hemos pasado es realmente una experiencia de matriz perinatal 3 de Stanislav Grof. Cada imagen de la que habla... Campos de exterminio, control, ya sabéis, la idea de gente... Bebés atrapados en cañerías... Las reconoceréis de Matrix, como digo. Petróleo, mecanismos, máquinas que nos odian, tecnología destructiva... Todo eso pasó.

¿Y si este pequeño bebé que es el universo, esta pequeña larva que se aproxima a la culminación, tuviese que pasar por estas etapas? Porque todo lo hace. Si quieres librarte de la guerra, ¿cómo te libras de la guerra? Te vacunas a ti mismo contra la guerra teniendo la puta peor guerra que has tenido en tu vida. Todo lo que viene después es solo es una réplica. No hemos hecho nada peor que lo que hicimos en esos pocos años. La humanidad nunca se acercará a hacer algo como aquello. Lo intentamos, ha habido unos pocos locos que lo intentaron, pero nada a esa escala.

¿Así que y si elegimos imaginarnos que la humanidad ha pasado por ese estado? Hemos alcanzado el siglo XXI y ahora estamos alcanzando la matriz perinatal básica 4, que es «Victoria después de la guerra», que es «La lucha ha acabado», que es «Aquí estamos». ¿Qué hacemos ahora? No hubo apocalipsis, no hubo Cristo, no hubo Rapto, no hay nada. Todo eso es basura. Sólo estamos nosotros, y todavía tenemos otros miles de años, y quizás otros miles de años después, y quizás otros veinte mil años después.

¿Qué vamos a hacer? ¿Quiénes somos? ¿Vamos a quedarnos pegados a estas personalidades, estas cosas limitadas y territoriales? ¿Vamos a expandirnos, a crecer? Si resulta que te gusta la música global y a mí no, puedo acceder a tu amor por la música global y experimentarla... y significa algo.

Toda la humanidad consigue superpoderes en JLA #41 (2000) para enfrentarse al fin del mundo.

Así que todo lo que propongo es que todos aceptemos la magia, básicamente porque funciona. Podemos cambiar el mundo. Es muy sencillo, la tecnología existe. Los budistas nos lo han estado diciendo. Como digo, la gente nos lo ha estado diciendo durante mucho tiempo y en los últimos dos mil años se ha llevado de forma clandestina y lo hemos olvidado.

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14 El psicólogo checo Stanislav Grof (1931) se ha especializado en estudiar los estados alterados de la consciencia y fue uno de los fundadores de la psicología transpersonal, una rama de la psicología dedicada a la espiritualidad. También ha escrito sobre encuentros con extraterrestres, dioses y demonios, la vida después de la muerte y otros aspectos más cercanos al esoterismo que a la ciencia. Su teoría sobre las matrices perinatales es una muestra de la gran influencia que ha recibido de las ideas más equivocadas de Sigmund Freud.

lunes, 7 de octubre de 2019

El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 4 de 6)

Viene de El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 3 de 6)

Después de hacer este cómic [Los Invisibles] durante seis años, después de pensar en este asunto durante seis años, después de probar que funciona durante seis años, me quedé con esta idea: nos han engañado, nos hemos engañado a nosotros mismos y continuamos engañándonos. Como dijo Doug [Rushkoff], no existe un «nosotros» ni un «ellos», sólo estamos nosotros. De algún modo estamos intentando que esta cosa funcione. Y funciona.

Digamos, por ejemplo... La mayoría de nosotros somos más que nada gente de contracultura. Ya sabéis, nos gustan nuestras drogas, nos gusta esto y aquello, nos gusta romper unas pocas normas, pero no nos gusta la policía, por lo general. ¿A quién de aquí le gusta la policía? Que levante la mano. ¡Bien, uno! Porque os voy a enseñar a que os guste la policía.

Batman habla con el comisario Gordon en Batman #665 (2007).

¿Por qué odiamos a la policía? Si queremos cambiar las cosas... Todos los de aquí, vamos al local precintado a unirnos. ¿Vamos a hacerlo? ¿Quien va a venir conmigo? Porque yo no voy a hacerlo. [Risas del público.] ¿Y por qué? ¿Por qué no vamos a hacerlo? [Alguien del público grita: «¡Porque son estúpidos!»]

Eso es. Odiamos a los tíos que se han metido en esto. ¡Hemos elegido a los mayores zoquetes de la sociedad para protegernos de los cabrones de la isla Rikers! ¡Porque tenemos miedo de ellos! Ya sabéis, tenemos miedo de ellos. Somos liberales libertarios de clase media a los que les acojona ser violados en la cárcel. [Risas del público.] Por eso creamos a la policía. Tenemos a estos zoquetes que obedecen lo que les digamos que hagan. Nos obedecen de verdad, estos cabrones harán lo que les digamos. Les decimos: «Protégenos de los cabrones de verdad, de los moteros y de los negros y de todos esos tíos horribles que van a jodernos, a matarnos y a robar nuestras cosas».

Ponemos a la policía ahí, ¿de acuerdo? Nosotros les ponemos ahí. No queremos ir ahí porque somos gente lista, somos gente guay. No queremos ir y pegar a nadie. No queremos ir y hacer cumplir la ley porque no creemos realmente en ella, pero sabemos que algún pobre desgraciado tiene que hacerla cumplir. ¿Por qué odiamos a estos tíos cuando les ponemos ahí? ¿Qué pasa ahí? ¿Por qué nos odiamos a nosotros mismos por crear esta sociedad?

¿Por qué hay mucha gente en Estados Unidos obsesionada con Marilyn Manson, cadáveres, gente muerta, tristeza, John Wayne Gacy13... John Wayne Gacy es un puto capullo. [Aplausos del público] Ya sabéis, mató a unas personas y dibujó unos cuadros de mierda. ¿Qué es eso? ¿Por qué deberíamos sentirnos implicados con eso? ¿Y se ha convertido en qué, cultura apocalíptica? ¿A dónde vamos desde ahí que no sea eso? ¿A dónde vamos que no sea jugar con nuestra propia porquería? [Echa un trago.]

La Nobleza en Multiversity #1 (2014) representa las ideas destructivas que puede transmitir la ficción.

La respuesta... volver a lo individual.

Si lo individual no funciona, si Patrick McGoohan se equivocaba, si Número 6 se equivocaba gritando en la playa «¡No soy un número, soy un hombre libre!», ¿qué nos queda? Porque últimamente el tío que no es un número y no es un hombre libre experimenta neurosis, es lo más lejos que se va por ese camino. Estoy seguro de que aquí hay un puñado de personas como yo que con el tiempo... Has encontrado tu camino a través de estas cosas, has leído los libros, has hecho esa mierda, has tomado las drogas, has estado ahí, lo has visto... Hemos experimentado la iluminación en pequeñas dosis. Sabéis que está ahí, sabéis que es verdad. El consenso no explica nuestras vidas. ¿Pero qué lo hace? [Echa un trago.] Imaginad libraros de lo individual. Imaginad libraros de ese andamio. ¿Qué nos queda? Aquí está lo que estoy a punto de ofrecer.

Bestia descubre que hay un interruptor genético en la raza homo sapiens que hará que sea sustituida por la raza mutante de manera natural, en New X-Men #116 (2001).

Cuanto más lo investigaba, más empezaba a ver que tenemos a estos mutantes viviendo entre nosotros, ahora mismo. La gente del siglo XXI, de finales del siglo XXI, está aquí, pero no hay contexto para ellos. Del mismo modo que, ya sabéis, si vivieses en Tunguska hace dos siglos, y fueses epiléptico, serías un chamán. Había un contexto para ti. Es esta sociedad, eres un epiléptico. Es bastante sencillo. Es una enfermedad y nada de lo que digas tiene algún valor porque se considera una patología. Si, por el otro lado, miráis a estas personas, que son mutantes, ¿cómo los llamáis? Desorden de personalidad múltiple.

Esto es lo que reside más allá de la personalidad. Esto es lo que reside más allá del «yo», gilipolleces. Porque si llevas el «yo» hasta el límite (como he dicho, estoy seguro de que muchos de nosotros lo hemos hecho) se convierte en... Todo lo que ocurre es que el «yo» pregunta al «yo».  Interminablemente, repetitivamente. «¿Lo estoy haciendo bien? ¿Esta es la manera correcta? ¿Debería pensar sobre estas personas así? ¿Debería acercarme a ellos de esta manera? ¿Debería involucrarles así?». El «yo» pregunta al «yo», interminablemente, y llega a un pico. No va a ninguna parte. A una escala nacional, lo mismo. El «yo» pregunta al «yo», el «yo» se encuentra con el «otro», fronteras iguales, guerra, destrucción... Se dirige hacia allí, allí acaba. Esa cosa acaba en desastre. Acaba en neurosis a nivel personal y acaba en guerra a nivel nacional.

Crazy Jane de la Patrulla Condenada tiene múltiples personalidades, cada una con un superpoder diferente. Doom Patrol Vol. 2 #63 (1993).

Así que empecé a pensar: «¿Con qué lo podemos reemplazar?». Y estaba mirando a estos pobres cabrones del DPM y me di cuenta de que simplemente no tienen contexto. ¿Qué pasaría si decidiésemos abandonar la personalidad y reemplazarla con un complejo de personalidad múltiple? Porque como todos sabemos... Todos los que estamos aquí, estoy seguro... Quiero decir, siento como si pudiese decir esto a ciertos seres humanos: a veces haces cosas que no quieres hacer. A veces haces cosas que son contradictorias con lo que piensas. A veces te jodes a ti mismo. ¿Por qué? Porque no hay una sola persona dentro, hay cientos. Y si empiezas a darles nombres y empiezas a barajarlas, si empiezas a jugar con ellas, te vuelves un ser humano mayor porque no te permitirás terminar en tus límites.

Imaginad la personalidad como... Vamos a elegir Windows, incluso aunque sea polémico. Imaginad la personalidad como Windows. En lugar de la personalidad... Hay mucha gente, estoy seguro de que los habéis conocido. Hablas con ellos, y ellos dicen: «No, esta es mi forma de ser. He trabajado mucho en esto. Este soy yo. Esto es importante. Esto es en lo que me he convertido y esta es la forma en la que me he hecho a mí mismo». Qué gilipollez. Es una trampa. No se van a ningún sitio, están atrapados ahí. ¿Qué pasaría si a la misma gente le diesen después Personalidad 2000? [Risas del público.] ¿Qué es una actualización y qué un accesorio? Aquí hay una parte de tu personalidad a la que le gusta el hip hop. Aquí hay una parte de tu personalidad a la que le gusta el ballet. Porque las tenemos. Y tenemos al amante, tenemos al asesino en serie dentro, tenemos al maravilloso cabrón new age... Tenemos lo que queramos. Tenemos a James Bond ahí, tenemos a Pussy Gallore ahí, todos están ahí.

Las actualizaciones de la personalidad del Joker es una propuesta que hizo Grant Morrison en Batman #663 (2007)

Así que lo que sugiero es que empecemos a trabajar desde ahí. Abandonar la personalidad, abandonar el individuo, abandonar el «yo» porque es una mentira y nos retiene. Ha sido un peso alrededor de nuestros cuellos. Fue útil los últimos dos mil años de historia porque creó esto del caos que era. Esto es más coherente, más útil, tiene más significado. Tiene sus problemas. Todo lo tiene, cada sistema los tiene, pero estamos mejorando.

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13 John Wayne Gacy (1942-1994) fue un asesino en serie estadounidense que trabajaba como payaso en fiestas infantiles. Se dedicó a la pintura durante los catorce años que estuvo en la cárcel antes de ser condenado a muerte. El director de cine John Waters y varios músicos de punk y metal compraron algunos de sus cuadros.

lunes, 30 de septiembre de 2019

El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 3 de 6)

Viene de El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 2 de 6)

Y por otro lad... Odio hablar en público, así que si alguien quiere unirse que levante la mano, porque odio hablar en público.

Así que... Después de comprender estas cosas raras, de pensar sobre esto y pasar por esa experiecia, que fue exactamente la experiencia que me prometieron Wilson, McKenna, Philip K. Dick7... todo el mundo. Me prometieron eso y funcionó. Podéis experimentarlo. Haced lo que os dijeron que hicieseis y ocurrirá. Lo prometo. Conoceréis a los aliens, os hablarán... La Golden Dawn8 lo llamó «Conocimiento y conversación del Sagrado Ángel Custodio».

Así hemos estado un tiempo. Es accesible para cualquiera. La magia es accesible para cualquiera. Los medios para alterar la realidad son accesibles para cualquiera. Cuando todo el mundo empiece a hacerlo nos empezaremos a acostumbrar a ver el deseo manifiesto a una escala gigantesca. El deseo de todo el mundo. ¿Qué ocurre cuando los deseos de todo el mundo se manifiestan? ¿El universo tiene que dividirse en mil millones para acomodarse? ¿Tenemos todos de pronto que entender que estamos todos en el mismo sitio y que todos podemos compartir los deseos de los demás? No lo sé. Sólo estoy aquí para hablar de esto. [Echa un trago.]

El «bien» contra el «mal» en JLA: Earth-2 (2000).

Así que más allá de... Más allá de la experiencia de la abducción extraterrestre... Estaba trabajando en el cómic y empecé a pensar en... En serio, planteé el cómic para probar y explorar algunos de los problemas a los que nos enfrentamos, que son (como Doug [Rushkoff] ha apuntado antes) problemas de dualidad: «nosotros» contra «ellos», el «bien» contra el «mal», esto contra aquello.

A medida que encontraba mi camino a través del cómic empecé a darme cuenta de algunas cosas interesantes, así que las voy a compartir con vosotros. Esto puede que no sea cierto. Son sólo pequeños pensamientos que pueden ser... Podríais ser capaces de tejerlos, hacer algo con ellos, pero en realidad solo estoy aquí como alguien que ha leído la misma mierda que todos habéis leído, lo ha puesto en práctica y ha descubierto que funciona. Así que esta es mi versión de lo que ocurre.

Haciendo el cómic planteé estos personajes. La cosa se planteó como una historia de aventuras en la que hay unos malos que viven en otra dimensión, que quieren esclavizarnos a todos, y hay unos buenos que viven en otra dimensión que quieren que todos lo pasemos bien, ¿sabéis? Hitler se lo quería pasar bien. Y, eh... Todos queremos pasarlo bien. Así que tenemos que entender eso, como aperitivo.

Grant Morrison utilizó a Hitler como personaje en The New Adventures of Hitler, que fue reeditado en Crisis #46 (1990).

Cuando más establecía estas dualidades, cuanto más establecía esta gente contra sus oponentes, me empezó a parecer más un disparate lo que nos han vendido de este sinsentido de la oposición. Empecé a descubrir a medida que me acercaba al final de la serie que todo el elemento de «oposición» era el menos significativo, la parte menos importante y que en realidad nos hemos estado engañando a nosotros mismos de muchas maneras.


El Capitán Atom se da cuenta de que las oposiciones son un engaño en Final Crisis: Superman Beyond #2 (2009).

Más que eso, descubrí que en realidad nos hemos estado engañando de la peor manera de todas creyendo en el individuo. Prestadme atención. Kafka, Orwell, Patrick McGoohan en El prisionero9... Todos nos dijeron que El Individuo era lo más importante que podíamos ser. Todo el mundo es jodidamente extravagante estos días. Toda la mierda en la pantalla de MTV es extravagante, todo el mundo mola, todo el mundo es inteligente... No es verdad. [Echa un trago.] ¿Y si el individuo fuese falso? ¿Y si el individuo fuese una estupidez y realmente nos lo han vendido «ellos»? La humanidad, el sistema... Lo que prefiráis.

Porque lo que me ocurrió es que cuando hablas sobre el individuo y tratas con el individuo te das cuenta de que el final del individuo es la neurosis. Ser individual significa que existe un «yo» y un «otro», ¿de acuerdo? Así que donde yo termino... Los límites del «yo», de acuerdo, este cuerpo físico. Los límites del «yo» que se estiran... Las cosas en las que yo creo... Estoy seguro de que todos seríamos amigos si hablásemos, ¿pero seríamos amigos de Newt Gingrich10? No. Pero esa es la idea: yo termino donde Newt Gingrich empieza. ¿Por qué es así? ¿Por qué termino ahí? ¿Por qué él define mi auto-consciencia y no puedo absorberle?

James Highwater explica a los personajes de DC que existen porque han sido creados por autores de cómics en Animal Man Vol. 1 #24 (1990).

¿Por qué estos cabrones...? ¿Por qué la sociedad Skull and Bones11, o la CIA...? ¿Por qué los masones de grado 33 son tan diferentes a nosotros? No lo son. Quieren explicar cosas. Quieren una respuesta. Encontraron una respuesta que parece que les encajó, la cual me parece un poco desagradable, porque implica explotar a otras personas, pero están buscando una respuesta. Todos buscamos la misma cosa: ¿Por... qué... estamos... aquí? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué hacéis aquí hoy? ¿Qué esperáis? ¿Qué esperáis llevaros a casa? ¿Alguien me puede responder? ¿Alguien puede decirme qué espera llevarse a casa de todo esto? Vamos, levantad la mano. ¿Sí?

[Alguien del público grita: «¡Experiencia!».] Exactamente, correcto. Porque es todo lo que tenemos y es todo lo que puedo ofreceros. Es la experiencia de haber hecho esta mierda, haberla probado, haberla puesto en un crisol para ver qué pasaba... y funciona.

Así que empecé a pensar más y más sobre el individuo y vi lo que significaba realmente. Consistía n una estructura que más bien fue creada. La estructura del ego fue creada a partir de lo que Julian Jaynes12 llama «la mente bicamenteal convirtiéndose en una mente». Aparentemente, según él, consiste en que en la época de los griegos y en los primeros escritos del mundo la gente no tenía auto consciencia de la misma manera que nosotros la tenemos. Ellos no tenían egos. No se entendían a sí mismos como «yo» de la misma manera en la que nosotros lo hacemos porque el cuerpo calloso que une los dos hemisferios del cerebro no estaba conectado, así que si habías oído una voz, esa voz era Dios. Homero y todos esos tíos, tenéis muchos ejemplos de gente oyendo la voz de Dios y actuando en consecuencia. Alejandro Magno actuaba constantemente siguiendo la voz de Dios. Julian Jaynes propone que no era la voz de Dios, era la voz del hemisferio izquierdo del cerebro comunicándose con el hemisferio derecho del cerebro interpretado como un dios.

Alí vive una experiencia extrasensorial de Vimanarama #3 (2005)

Así que de acuerdo, ahora tenemos dos cosas unidas. Tenemos este maravilloso puente en el medio que las une a los dos. Pero todavía tenemos la estructura del ego que fue creada cuando las dos cosas se unieron. De repente dijimos: «Oh, joder. Yo soy yo. Yo soy el que soy. Este es mi... Mi Dios es esto. Estoy separado, soy uno».

Hemos fabricado esa idea de que de algún modo estamos separados de la naturaleza. No lo estamos. ¡Qué gilipollez! De nuevo, leí la revista New Scientist el mes pasado, de acuerdo, y hablaban sobre la naturaleza: «Debemos controlar la naturaleza; debemos hacer esto. ¿Cómo nos enfrentamos a nuestra relación con la naturaleza?». ¡Somos la puta naturaleza! No hay nada en este planeta que no sea «naturaleza»! Las centrales eléctricas son naturaleza, las bombas atómicas son naturaleza, porque la naturaleza nos ha hecho a nosotros para hacer esas cosas, tanto si confías en la naturaleza como si no confías en la naturaleza... y yo confío en la naturaleza. [Aplausos del público.]

Así que tenemos que preguntar: ¿Cómo está llegando la naturaleza a esto? Si ignoramos toda esta basura de que estamos de algún modo aislados de la naturaleza, de que de algún modo tenemos que domesticar la naturaleza... La naturaleza sabe exactamente qué está haciendo. El planeta no está en peligro. Nosotros lo estamos. El planeta sobrevivirá. El planeta ha atravesado, digamos, atmósferas de amoniaco en las que es imposible vivir, todo muerto... y encuentra el camino de vuelta. Nosotros estamos en peligro. O eso pensamos, porque nuestra arrogancia nos dice que estamos en peligro. Nuestra arrogancia nos dice que estamos a punto de destruir el mundo. Vamos a destruir el planeta. Joderemos la atmósfera. No. Joderemos «nuestra» atmósfera, pero algunos trilobites volverán y vivirán en algo que hayamos creado.

El gobierno de EEUU intenta «controlar» la naturaleza, utilizar animales como armas en We3 (2004).

Así que ese no es el problema. El problema es que estamos aquí, en el siglo XXI, atascados en la individualidad. Porque hemos creído mucho en ella. Parecía muy importante que todos fuésemos distintos. ¿Qué pasa si dejamos de ser distintos? ¿Y qué pasa si pensamos en la individualidad como algo que en realidad sólo fue nuestro andamio para donde nos encontramos ahora? Si creáis un rascacielos, le pondréis vuestro andamio. Lo que ha pasado aquí es que hemos pasado por alto el edificio y nos hemos concentrado en el andamio. Ya sabéis, ¿por qué no estamos quitando el andamio? Hagámoslo hoy, quitemos el andamio. Porque lo individual fue una manera de traernos hasta este punto. Y lo que realmente pienso, y básicamente por lo que estoy aquí, es para intentar e impulsar esta idea.

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7 Philip K. Dick (1928-1982) fue un novelista de ciencia ficción, conocido especialmente por novelas como El hombre en el castillo (1962), Ubik (1969) o Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1965). Su trabajo empezó a ser popular con la adaptación de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) en la película Blade Runner (1982). En sus últimos años de vida se cree que el consumo de drogas y las crisis psicóticas le causaron alucinaciones que le hicieron creer que el FBI y la KGB le espiaban o que su consciencia realmente vivía en el siglo I d. C.

8 La Hermetic Order of the Golden Dawn (la Orden Hermética de la Aurora Dorada) es una asociación secreta fundada en 1888 y dedicada al esoterismo y el hermetismo. A ella han pertenecido magos como Aleister Crowley y Austin Osman Spare, pero también otras figuras conocidas, como el poeta William Butler Yeats o los novelistas H. G. Wells (La máquina del tiempo, La guerra de los mundos...) o Bram Stoker (Drácula).

9 Patrick McGoohan fue el creador de la serie de televisión El prisionero (1967). En ella, un ex espía es secuestrado por un motivo desconocido y es llevado a una isla de la que intenta escapar. Una de sus frases más conocidas es «No soy un número... ¡Soy un hombre libre!», que es a lo que Morrison se refiere aquí.

10 Newt Gingrich (1943) es un político republicano estadounidense que era en aquellos años el presidente de la Cámara de Representantes. Se hizo conocido por su gran oposición a Bill Clinton.

11 La sociedad Skull and Bones es una sociedad secreta estadounidense fundada en 1832. Debido a su influencia y elitismo (hasta la fecha, tres de sus miembros han sido presidentes de EEUU), ha sido el origen de bastantes teorías de la conspiración.

12 Julian Jaynes (1920-1997) fue un psicólogo estadounidense que se hizo especialmente famoso por la teoría de los dos hemisferios separados y la evolución de la consciencia de la humanidad que aquí explica Grant Morrison. Evidentemente, no es una teoría científica de ningún modo, sólo es palabrería.

lunes, 23 de septiembre de 2019

El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 2 de 6)

Viene de El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 1 de 6)

Y me explicaron: «Si tienes un campo de dos dimensiones...» Mira, un plano, y atraviesas tu mano... Hay una mano ahí, pero si atraviesas tu mano por un plano de dos dimensiones, las entidades de dos dimensiones que viven ahí verán cuatro círculos, ¿de acuerdo? [Hace un gesto con la mano, como si atravesase con cuatro dedos un papel.] Cuatro círculos distintos, completamente diferentes. Pero no, es una mano.

Dos dimensiones frente a tres dimensiones en The Filth #3 (2002).

Cada uno de nosotros aquí es el mismo cabrón. Somos la misma cosa, según esos bichos raros. Y lo que somos es... [Una persona del público aplaude.] Gracias... Me alegro de que alguien esté de acuerdo. [Risas del público.] Y lo que somos es intersecciones a través del espacio tiempo de cuatro dimensiones. Así que sí, me veo así. Me paro aquí. No, no me paro aquí. He estado ahí durante, ¿cuánto, cinco minutos? ¿Dónde está? Te vi hace cinco minutos. ¿Dónde está ese tío?

Así que obviamente esto me llevó a callejones muy extraños. Estas cosas me explicaron que, como digo, el universo es algún tipo de entidad larval. Lo que hace es atravesar etapas de desarrollo. Ahora, si piensas en un feto en el útero... Hay una frase famosa que dice... ¿Qué dice? La filogenia reproduce...6 Ya sabéis, la evolución o la mierda que sea. Ya sabéis, he olvidado las partes buenas, pero la idea es que un feto empieza como cada ser vivo, empieza como una entidad unicelular, se divide, se convierte en lagarto, se convierte en mamífero, finalmente se convierte en humano.

Jack Frost tiene una experiencia trascendental en The Invisibles vol. 1 #2 (1994).

Y me dijeron: «La cultura en la que vives es...» Entendedlo de esta manera: la filogenia reproduce la historia. Así que lo que realmente estamos viendo es esa cosa que se acerca hacia la autoconsciencia y la coherencia de la misma manera que lo hace un feto. Ni siquiera hemos nacido aún. No hay adultos en este planeta. No hay un adulto en este planeta. Lo cual explica muchas cosas. [Risas del público.] Explica por qué dejamos que cabrones como Bill Clinton bombardeen a los kosovares, explica por qué dejamos que Tony Blair ponga cámaras en las calles...

[Echa un trago y se le cae cerveza en el traje.] Punk rock, tío. Es un traje de Donna Karan. Que le den. [Risas del público.]

Así que guiados por estos ridículos... ¿A dónde vas a ir con ese punto de partida?

Me contaron todo esto cuando salí, yo era solo ese niño de Govan en Glasgow, que es una zona realmente sórdida. No fui a la universidad. Dejé el colegio a los dieciocho años. Pero, de pronto, descubrí que si haces estas cosas que dijeron Aleister Crowley, Wilson, toda esa gente que hemos leído y toda esa gente que hemos estado consumiendo... pero que no hemos hecho. Si de verdad hacéis lo que ellos dicen, pasan cosas. Ocurren cosas, exactamente como las describieron. Todos podemos hacerlo.

La protagonista de Kill Your Boyfriend (1995) duda de la utilidad del colegio.

Así que decidí usarlo en el cómic que estaba haciendo, esa cosa llamada Los Invisibles, y la idea era cómo dejar todo esto sobre el papel y de algún modo mirarlo. No aceptarlo como realidad, sino aceptarlo puramente. Esto es parte de la experiencia humana. Es parte de la experiencia humana que nos han descrito durante miles y miles de años, pero durante los últimos dos mil años se ha escondido y ocultado. Por alguna razón que no entendemos, pero parece que tiene algo que ver con la revolución industrial y la cultura corporativa.

Así que pasan estas cosas. Palabras mágicas. Cuando empecé a hacer el cómic descubrí que puedes hacer magia de verdad escribiendo cosas y cambiar el sistema operativo del universo. Funciona, y aquí estoy para deciros que lo probéis esta noche cuando estéis en casa. Porque funciona cojonudamente.

El fundador del Manicomio Arkham, Amadeus Arkham, muere escribiendo un hechizo con el que intenta encerrar en el Manicomio al espíritu del Murciélago que persigue a su familia (es decir, a Batman), en Arkham Asylum (1989).

¿Y qué pasa si todos lo hacemos? ¿Si todos en esta sala decidimos tomar el control de la realidad? Estoy hablando sobre la realidad, estoy hablando sobre física cuántica. Estoy hablando de tomar el control de las cosas desde un nivel cuántico, desde un nivel molecular... y funciona. Esta magia funciona.

Así que os diré algo que podéis hacer mientras estoy aquí. Una de las mejores técnicas, y una de las técnicas más sencillas para probar que esta cosa funciona, es practicar la magia de los sigilos. La técnica es simple: tened un deseo, esta noche. ¡Id a casa y hacedlo! ¡No escucheis esta mierda! ¡No escuchéis mis gilipolleces, vayáis a casa y penséis: «Sí, somos la puta contracultura»! [Risas del público.] ¡Hacedlo! Hacedlo... y cambiaremos el mundo. [Aplausos del público.] Porque lo hice. No confié en esos tíos, no confié en Wilson, no confié en todas esas personas que me dijeron que podía hacer esto. Y aquí estoy para decíroslo: funciona y podéis hacerlo, todos podemos hacerlo.

Número uno: lo primero que hacéis es escribir un deseo. Pedid algo sencillo que seguramente ocurra. Algo posible antes que decir: «Voy a ser rey de la Luna». Que es algo que podéis querer ser, como todos, pero... [Risas del público.] Es algo difícil ser rey de la Luna. Vas a tener que coger un cohete y subir. Algo sencillo. Si quieres hacer un sigilo para un premio de lotería, asegúrate de que compras el número o, si no, probablemente no funcionará. Esas son las condiciones en el universo material en el que vivimos. Con lo que en realidad estamos lidiando aquí es, como digo, con algún tipo de sistema operativo que se puede hackear usando palabras, y las palabras parecen ser el agente espesante de esta... cosa. La que sea.

El Gideon Stargrave de The Invisibles Vol. 1 #18 (1996) es un alter ego de King Mob, y los dos son alter egos del propio Grant Morrison. En su juventud, era la estética que adoptó.

Así que escribí este cómic y a medida que lo escribía se volvió verdad. Las cosas que hacía hacer a los personajes se volvieron verdad. El protagonista era... Le di una cabeza afeitada y una chaqueta de cuero porque pensé que yo le gustaría a la gente cuando leyesen el cómic. [Risas del público.] Las cabezas afeitadas no molaban nada en 1992. [Echa un trago.]

Y funcionó. Descubrí que si ponía al personaje en una situación en la que hubiese sido torturado, en la que sus pulmones hubiesen colapsado y estuviese atrapado en cautividad, sometido a todas estas cosas malas... Dos meses después estoy en el hospital, dos pulmones colapsados, muriendo de septicemia y enfrentándome exactamente con el mismo ritual chamánico en el que puse a mi personaje. Así que en cuanto me di cuenta pensé: «Lo mejor que puedo hacer es ponérselo fácil a este tío en el futuro». [Risas del público.]

King Mob es torturado en The Invisibles vol 1. #19 (1996).

Así que como resultado de todo esto, corté con mi novia y me dije: «De acuerdo, quiero una nueva y quiero que sea exactamente como esta tía en el cómic, porque ella mola». Así que hice un sigilo. Un mes después, la chica apareció. Luego otra, luego otra, luego, luego otra... Todos los aspectos de este personaje. Y me dije: «Joder, esto es una locura. Porque funciona y he hecho algo ridículo, porque ahora estoy con todas estas mujeres que se parecen a mi personaje, pero que no me caen bien, o a las que no puedo hablar, o de las que no puedo ocuparme». Empecé a darme cuenta un poco de cómo funciona esto. Así que más allá de eso, decidí que no iba a usar esto sólo para acostarme, porque parece una forma bastante baja de tratar con la magia. [Risas del público.] ¡Pero tío, funciona! Creedme.

Así que pensé: «¿Cuánto podrías afectar a la realidad escribiendo un cómic que imite a la realidad, pero la empujase en direcciones extrañas?». Así que alrededor de 1997 decidí que de verdad convertiría esta cosa en un super-sigilo. Se basaba en la idea de que... Si miras al arte rupestre, el primer arte que se hizo, la primera escritura que se hizo, básicamente como arte... Si alguien quiso que algo ocurriese, digamos, si estuvieses en la... Si fueses un puto hombre de las cavernas en alguna cueva preocupado por tu cena, ¿qué harías? Dibujarías un bisonte sobre la pared, clavarías lanzas en él. Sales y el bisonte muere atravesado por lanzas. «¡Eh, tío! ¡Podemos hacer que ocurra esto!».

¿Anthro escribe un sigilo mágico en Final Crisis #1 (2008)?

Lentamente, aquellas cosas se convirtieron en palabras, estas se redujeron a abstracciones, complejos de significado. Y podéis coger la idea básica y, como hemos visto, gente como Austin Osmond Spare5, el mago de principios de siglo, o Crowley, o los magos del caos de los ochenta, que fueron una gran inspiración para mí... Ellos usaban esto.

Lo que podemos hacer es esto: id a casa, escribid un deseo, muy simple, que diga: «Mi deseo es que mi gato gane las olimpiadas». Quita todas las vocales. ¡Escríbelo, hostias! No basta con escucharme, ¿de acuerdo? Quita las vocales y te quedará una cadena de consonantes. Quita las consonantes repetidas y te quedará una cadena de consonantes que no se repiten. X, Y, A, D, lo que sea. Convierte esto en una pequeña imagen. Coge la D, dibuja una gran D. Luego coge la T, dibuja una gran T en ella. Deja que reduzca hasta que parezca mágico. No hay normas para esto. Hazlo hasta que parezca mágico. En este momento tienes un sigilo. El sigilo funcionará. Puedes proyectar tu deseo hacia la realidad y cambiar la realidad. ¡Funciona! [Echa un trago, aplausos del público.] Esos deben de ser las personas que lo han hecho. Así que por favor, quiero decir, escribidlo, id a casa y hacedlo. Comprobado. Verificad los resultados.

La Máquina Milagro que se construye en Final Crisis #7 (2009) materializa los deseos y tiene una forma que recuerda vagamente al sigilo de Anthro.

Porque el procedimiento científico... He leído sobre esto en New Scientist esta semana y decía: la diferencia entre la ciencia mala y la ciencia buena es... El procedimiento científico tiene tres criterios, y los criterios son que puedes verificar los resultados... Puedes hablar con otras personas que lo han hecho y estar seguro de que, ya sabes, funciona. Puedes duplicar los resultados. Y también... Otra cosa más. Se me ha olvidado. [Risas del público.] Pero bueno, dos cosas está bastante bien, ¿no?

Esto es verificable. La gente nos lo ha estado contando durante miles de años. Los tibetanos nos lo han estado diciendo. Los mesopotámicos nos lo han estado diciendo. ¿Y por qué se ha ocultado? Porque Coca-Cola tiene el secreto. Esa gente sabe de lo que hablamos porque lo que hacen es crear un sigilo. Coca Cola es un sigilo. La M de McDonalds es un sigilo. Esas personas están básicamente transformando el mundo en ellos mismos usando sigilos. Si no revertimos el proceso y convertimos el mundo en nosotros usando sigilos, vamos a vivir en el puto McDonalds. [Risas del público.]

Bruce Wayne comenta que «La fama es la nueva moneda de curso legal en todo el mundo» en Batman #664 (2007).

Pero McDonalds no tiene mucho más poder que nosotros, aparte del hecho de que... como Douf [Rushkoff]6 dijo antes, ellos tienen dinero. Y una mierda. ¿A quién le importa? A altos niveles, nadie usa el dinero. ¿Creeis que Rupert Murdoch, o la Reina, o Bill Clinton, o cualquier de esos cabrones usa dinero? Claro que no. Se han dado cuenta de que el dinero sólo es útil para vender a la clase media, la gente del medio que hace que pasen las cosas, los que hacen que las cosas se muevan.

Nos han vendido una ficción. No existe el dinero. Ignoradlo. A altos niveles... [Aplausos del público.] No, ¡yeah! ¡Ey! No existe el dinero. Esos cabrones no usan dinero. Si Rupert Murdoch quiere un Rolls-Royce, se lo dan porque es Rupert Murdoch. Y si le ven en un Rolls-Royce, significa que recibe un estatus de eso. Así que tenéis que entender que esta gente en las altas esferas está operando en una jerarquía de intercambio y trueque.

Jack Frost no tiene un duro en The Invisibles Vol. 1 #2 (1994).

En los bajos niveles... Donde yo vivía en Glasgow, que es una de las ciudades más pobres de Europa, la gente vive en una jerarquía de intercambio que es bastante diferente. Roban mierda y luego la venden y tienen su poco dinero. Tienen esta economía completa de mercado negro. Sólo nosotros en el medio creemos que el dinero vale algo... y lo perseguimos hasta que nos vamos. Así que olvidadlo. [Risas del público, echa un trago]

¿Por dónde iba?

Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 2 de 6)
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4 «La ontogenia reproduce la filogenia» sería el resumen de las ideas del alemán Ernst Haeckel (1834-1919). La idea es un disparate según el cual los estados que atraviesa un embrión humano (ontogenia) son una reconstrucción de los estados por los que han evolucionado los seres adultos de esa especie (filogenia). Todo lo que comenta Morrison al respecto (que el embrión humano empieza como un pez, luego se convierte en un lagarto, etcétera) se considera falso entre la comunidad científica. Sin embargo, como se ve en esta charla, esta teoría ha tenido más influencia en el ámbito de la psicología y la teología.

5 Austin Osmond Spare (1888-1956) fue un ocultista y artista británico, compañero de Aleister Crowley. El método de crear sigilos que describe Morrison es el que ideó Spare, según el cual este garabato sería incompresible para una mente consciente, pero no para el inconsciente.

6 Doug Rushkoff (1961) es un escritor estadounidense especializado en cultura digital. También es autor de cómics inéditos en español como Testament (2005-2008) o Aleister and Adolf (2016).

lunes, 16 de septiembre de 2019

El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 1 de 6)

La editorial Disinformation, especializada en teorías de la conspiración, ocutismo y contracultura, organizó en el año 2000 un evento llamado DisinfoCon. En él participaron dando conferencias gente como Robert Anton Wilson, Marilyn Manson, el pintor Joe Coleman... o Grant Morrison. Según ha explicado este guionista, él se lo tomó como una actuación, como la representación del personaje que había creado de sí mismo. Nada más empezar, se acercó al micrófono y lanzó un chillido que sorprendió a todo el mundo: «La gente se estaba aburriendo bastante en ese momento y empezaban a quedarse dormidos, así que salí y les grité para despertarlos. También fue porque estaba nervioso, ¿sabes? Salir y hablar durante 45 minutos sin notas es algo grande».

Como él mismo admite, no llevaba la charla preparada y tuvo que improvisarla. Por eso sus ideas están inconexas, salta de un punto a otro, se pierde, a veces no sabe explicarse...  Otro guionista de cómics con intereses similares, Douglas Rushkoff (del que, por cierto, no se ha publicado nada en nuestro idioma) quedó decepcionado por esta falta de preparación: «Pensé que lo que hizo fue efectivo para el público en esa situación, pero también sentí que no recibí una dosis real de lo que él puede compartir».

Sacad vuestras propias conclusiones, pero personalmente creo que en este discurso hay una buena colección de tonterías. Aún así, Morrison tiene un carisma interesante. Se le nota inseguro, pero a veces es ingenioso y en otros casos llega a razonamientos brillantes. Lo aviso porque que yo traduzca esta charla no significa que comparta sus opiniones y quiera ayudar a difundirlas, sino que creo que puede ayudar a entender mejor sus cómics. Mucho mejor una charla de una hora que tener que profundizar en los libros de autores como Robert Anton Wilson, Crowley, McKenna... En cualquier otra situación, creo que no habría prestado ninguna atención a todas estas ideas.



[Grant Morrison suelta un grito.] ¡Aquí estamos! ¡Eso es! Joder, tío. Os lo aseguro. Cuando era niño leía a Robert Anton Wilson1 y toda esa mierda. Y aquí estamos, aquí seguimos, estamos hablando de esta mierda, es real.

De acuerdo, estoy borracho y en media hora la droga me va a dar un subidón, así que estad atentos. ¿Hay magos practicantes entre el público? Levantad la mano si tenemos alguno. ¡Vamos, valientes! Unos pocos. De acuerdo, cuando hayamos acabado esto todos vais a ser magos practicantes. Esta mierda es fácil, de acuerdo. Soy como vosotros. Básicamente, ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué estamos aquí en esta cosa? ¿De qué va todo esto?

Grant Morrison conoce a Animal Man en Animal Man Vol. 1 #26 (1990).

Por cierto, esto es acento escocés, así que reiniciad vuestros filtros y fingid que os está hablando Sean Connery, ¿de acuerdo? Cero cero siete. [Risas del público.] Así que si podéis seguirme... Simplemente, voy a hablar a mi manera y que os jodan si no me entendéis. [Risas del público.]

El trato es este: llevo escribiendo este cómic [se refiere a Los Invisibles] los últimos seis años y lo extraño es que como vosotros, como todos los que estamos aquí, estamos intentando entender qué está pasando. ¿Por qué nos sentimos diferentes? ¿Por qué no encajamos en este mundo? ¿Por qué nos sentimos como si no nos estuviesen contando la verdad?

Así que fui y leí los libros de Robert Anton Wilson cuando tenía veinte años (lo cual fue hace veinte años ahora mismo) y pensé «¿Este tío se está cachondeando de mí? ¿Dice que ha hablado con extraterrestres? ¿Podemos hablar con gente de Sirio? ¿De qué gilipolleces está hablando? Dice que Aleister Crowley2 tiene métodos para contactar con inteligencias extraterrestres y cambiar el mundo. ¿Es palabrería?». Así que lo hice. No, no es palabrería y todos podemos hacerlo. Es la forma de intentar derribar la contracultura y reemplazarla por algo útil. Vamos a empezar aquí y veremos a dónde nos lleva.

Los extraterrestres se aparecen a Animal Man en Secret Origins Vol. 2 #39 (1989)

Cuando empecé a hacer Los Invisibles... Es un cómic, para los que no lo hayan visto. Es un cómic con el que intenté explicar qué me pasó cuando fui abducido por extraterrestres en Katmandú en 1994. El único motivo por el que fui a Katmandú en 1994 es para ser abducido por extraterrestres. [Risas del público.] Y funcionó. ¡Esos cabrones... aparecieron! Lo que me dijeron fue esto. Le cuentan a todos las mismas gilipolleces, pero desde diferentes perspectivas, desde diferentes sistemas nerviosos. Parece filtrado a través del punto de vista de cada uno, pero siguen diciendo la misma mierda.

Así que conocí a esos tíos. Estoy sentado en el jardín de la azotea del Hotel Vajra en Katmandú y estaba, digamos, fumando toneladas de costo, ¿de acuerdo? En mi defensa, fumo como tres kilos de costo al día y lo llevo haciendo desde 1990, así que conozco esta mierda. Como todos sabéis, como cualquiera que sea un, digamos, «fumeta» y sepa de lo que hablo, no se alucina, ¿de acuerdo? Si vas al garaje, es el puto garaje. Si vas al súper, es el puto súper. Puedes estar colocado, puedes recoger muchos detalles y piezas interesantes que normalmente no pillas cuando estás sereno, pero sabes qué es real y qué no lo es. Así que, como digo, en mi defensa: tío, estaba fumado [Risas del público], pero era el final de una semana en la que había estado fumado cada día.

El alter ego de Gran Morrison, King Mob, en trance en The Invisibles vol. 1 #1 (1994).

Estoy allí arriba, en el jardín de la azotea y de pronto estos cabrones llegan y llegan en masa. Se parecen exactamente a como Terence McKenna3 les describió. [Risas del público.] ¿Por qué? ¿Porque precisamente había leído a Terence McKenna el año anterior? Lo que me dijeron fue... Me sacaron de mi cuerpo. Ya no era mi cuerpo. Esto no pasa normalmente con el hachís. Pasa con el DMT o pasa con, digamos, la quetamina o lo que sea. Era hachís. Una cantidad pequeña, del tamaño de una lenteja. Empiezo a viajar, estoy fuera de mi cuerpo y esos cabrones están ahí y dicen: «¿A dónde quieres ir?».

Animal Man trasciende en Animal Man vol, 1 #10 (1989).

Lo primero que dije fue: «Alfa Centauri», que es lo primero que vosotros diríais, por supuesto. [Risas del público.] Me llevaron a Alfa Centauri y fue realista de cojones. Había tres soles, todos moviéndose exactamente como dicen que se supone que se mueven astronómicamente. Y estoy ahí y les digo: «¿Qué demonios pasa?», como os imaginaréis. Y me dicen: «Hemos venido a decirte esto, para que lo puedas poner en tu trabajo y explicárselo al mundo». ¿Por qué siempre se lo dicen a todos? [Risas del público.] ¿Por qué siempre le dicen a todo el mundo que salga y le diga al mundo qué pasa y todo el mundo cuenta la misma mierda?

Así que estas cosas, les conocí. Y eran, digamos, plateados... Como esas cosas que ves en vídeos rave. Básicamente, masas de mercurio y cromo, plateadas, cambiantes, de ese estilo. Me llevaron a la quinta dimensión. La quinta dimensión está fuera del espacio y el tiempo, y me explicaron en qué consiste el tiempo. El universo en el que estamos viviendo está diseñado para criar larvas, ¿de acuerdo? Creedm... ¡No tenéis que creerme! Estoy planteando la historia.

Me explicaron que más allá del espacio y el tiempo, tenemos a nuestros «yoes» reales. Estas cosas que estamos experimentando ahora son secciones que atraviesan el tiempo. Todo el mundo aquí es una sección que atraviesa el tiempo, pero en realidad no estáis experimentando vuestros cuerpos reales. ¿Cuáles son vuestros cuerpos reales? Tu cuerpo real es un proceso. Empieza cuando naces y avanza hasta que mueres. Eso eres tú. Visto desde fuera, es lo que pareces. Pareces un ciempiés gigantesco, extendido por todas las pequeñas cosas que hacéis siempre: subir y bajar por vuestra casa, subir las escaleras, bajar a la tienda y volver... Es un ciempiés y somos nosotros. Empieza como un pequeño bebé, sale del vientre de vuestras madres y crece. Ése es el proceso en el tiempo.

Ragged Robin en The Invisibles vol. 3 #1 (2000).

Como he dicho, ahora estamos experimentando secciones, así que no dediquemos mucho tiempo pensando en esto. Pero pensad en nosotros como procesos a través del tiempo, que es lo que realmente somos. Todos sabemos que hemos tenido doce años, todos sabemos que hemos tenido diez años, ¿pero dónde están? Señálamelo. Enséñame tu yo de diez años. Pero los tuviste.

Así que estas cosas me dijeron: «Esto es lo que ocurre. Usamos el tiempo para cultivar larvas, porque fuera del tiempo y el espacio no puedes cultivar nada. Porque no existe el tiempo, nada crece. Lo que haces, si quieres hacer uno de estos seres de dimensiones superiores (eso somos nosotros realmente) lo cultivas en el tiempo. Así que creas un universo. Y hacer un universo es enchufar una pequeña parte de ti mismo en el mundo de la información en el que vivimos», el cual es lo que parecía que experimentaba, este tipo de mar de información pura. Ellos existen en eso, pero es la quinta dimensión. El tiempo es parte de eso, pero esto es la quinta dimensión. Es como tiempo, espacio, anchura, profundidad... y más.

Y me dijeron: «El universo en el que vives, el mundo en el que estás viviendo, es una larva». Cada uno de nosotros aquí es la misma cosa. Aquí no hay distinciones. Todo lo que hacemos es... no entendemos lo que somos.

Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 2 de 6)
Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 3 de 6)
Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 4 de 6)
Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 5 de 6)
Sigue en El discurso de Grant Morrison en DisinfoCon (parte 6 de 6)

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1 Robert Anton Wilson (1932-2007), también conocido por sus iniciales, RAW, fue un escritor estadounidense que se centró en el ocultismo y las teorías de la conspiración.

2 Alesteir Crowley (1875-1947) fue un escritor, místico y alquimista británico conocido especialmente por su trabajo sobre la magia.

3 Terence McKenna (1946-2000) fue un escritor estadounidense interesado en los estados alterados de la conciencia y las sustancias psicodélicas.

lunes, 9 de septiembre de 2019

El adulto que lee 'El niño que llevas dentro'


La edad afecta a cómo te enfrentas a un relato. Las historias son, entre otras cosas, guías que nos educan para enfrentarnos a los problemas a lo largo de nuestra vida, pero con los años la imagen que tenemos de ella cambia. Los problemas de un niño (el colegio, la amistad, los padres...) no son los de un adulto (el trabajo, la muerte, la política...) Por eso entiendo que hay historias que de adolescente me gustaron pero que ahora no me llaman la atención, y viceversa. Lo veo también en las películas de Marvel, y especialmente en las de Spiderman con Tom Holland. Veo sus virtudes, pero me cuesta conectar emocionalmente con ellas. Bien para una verlas vez, pero no para repetir.

Volviendo a los cómics, tampoco tengo interés en los últimos años de Spiderman, por poner un ejemplo. Cuando leo que en algunas de las últimas entregas la mente del Doctor Octopus ha ocupado el cuerpo de Peter Parker, o que Spiderman se encuentra con otros hombres y mujeres arácnidos de realidades alternativas, o que se convierte en un multimillonario... no me despierta ningún interés. No tengo la menor idea de si se trata de buenos o malos cómics. Simplemente, este tipo de premisas no me llaman la atención. Y como escribir en este blog no es un trabajo (nunca he pedido copias de prensa y no quiero hacer publicidad), no me voy a esforzar en ponerme en el lugar de otro lector, a imaginarme cómo es la experiencia lectora desde los ojos de una persona con otras inquietudes.

El tomo que Panini ha editado hace poco, El niño que llevas dentro (1991), sí me parecía interesante. En él no hay big concepts, grandes revelaciones, giros de guión imprevisibles, locura ni grandes espectáculos. En su lugar, hay tres personajes adultos que se enfrentan a sus traumas infantiles: el origen del miedo a la muerte de Peter Parker, la obsesión del Duente Verde de culpar a Spiderman por la falta de cariño de su padre, y el origen de la personalidad monstruosa de Alimaña. Las alucinaciones y los monólogos interiores fragmentados son algunas de las herramientas con las que J. M. DeMatteis y Sal Buscema profundizan en la psicología de estos personajes, con las que nos ayudan a ponernos en su lugar y conocerlos.

Precisamente J. M. DeMatteis era conocido en la colección de Spiderman por otro cómic, La última cacería de Kraven (1987), que tuvo una secuela directa unos años después, El espíritu del cazador (1992). (Pequeño paréntesis: una secuela bastante innecesaria que corregía el «pecado» de que un villano se hubiese suicidado explícitamente en un cómic para niños. Y aún así, merece la pena). El aficionado de los tebeos de Spiderman suele comentar que, a pesar de su calidad, a La última cacería de Kraven le quita puntos que no sea un testimonio del espíritu general de su colección. Quien se lea ese cómic oscuro y psicológico no va a ver el culebrón y el humor que hicieron al hombre araña tan popular en los 60 y los 70.

Lo comento porque precisamente este tomo, El niño que llevas dentro, funciona como una continuación de aquel. Se podría decir que La última cacería de Kraven no reflejaba el pasado de la colección, pero sí se adelantaba al estilo que tendría en el futuro. Las páginas de este tomo más interesantes no son las de acción, sino las de introspección. Si en los cómics del pasado había humor, aquí hay angustia. Y donde antes sólo era necesario que el dibujante fuese un apoyo para los textos, aquí tenemos a un Sal Buscema inmenso, que llena de vida especialmente las páginas mudas.

Este tomo se puede leer de manera independiente sin problemas, acaba sin dejar ninguna trama al aire, algo que en cierto modo me entristece. Si quedase algo por contar, podría imaginar que Panini/Marvel tiene planes para continuar esta colección con los cómics que se publicaron después. Espero que lo hagan, porque quiero seguir leyendo más historias así. No voy a decir que sea el mejor cómic de Spiderman que he leído, pero sí el tipo de historias que quiero leer en este momento.

lunes, 26 de agosto de 2019

Los 'Superpoderes' de un Jack Kirby debilitado


En 1984 la compañía juguetera Kenner decidió que Darkseid y otros personajes del Cuarto Mundo representasen el papel de grandes villanos del universo DC en la línea de juguetes Super powers. Ahora puede parecer comprensible, pero en su momento fue una elección desconcertante. Las colecciones del Cuarto Mundo que Jack Kirby había creado en 1970 no contaron con el apoyo de la editorial DC, que ordenó cerrarlas demasiado pronto, solo dos años después. No se puede decir que todos aquellos nuevos personajes quedasen completamente olvidados, pero tampoco tuvieron una presencia en las librerías que hiciese pensar que los niños querrían jugar con ellos doce años después.

En esta misma época se juntaron tres cómics diferentes con características comunes. Por un lado, DC reeditó en grapa la colección New gods en 1984, a la que Kirby añadió un pequeño epílogo. A continuación llegó Perros hambrientos (1985), la decepcionante conclusión a todas las tramas de esta saga. Y por último, Super powers, una colección de tres miniseries  (de 1984, 1985 y 1986) que DC publicó para promocionar los juguetes de Kenner. Por desgracia, no he sido capaz de averiguar qué vino antes, si la reedición de New gods fue el motivo de que se eligiesen sus personajes para hacer los juguetes o si fue al revés.

Menciono estos tres cómics porque la miniserie que ECC ha reeditado bajo el título de Superopoderes fue la segunda de Super powers y en ella se hace referencia a Perros hambrientos. Sin embargo, en realidad esta referencia no es necesaria. Super powers fueron miniseries promocionales fuera de continuidad. Por ejemplo, aunque estos cómics sean de 1985, aquí no hay ninguna referencia a Crisis en Tierras infinitas.

El principal atractivo de este tomo es ver cómo Jack Kirby dibujó a la Liga de la Justicia. Por desgracia, en estas páginas no tenemos a un Kirby apasionado por su trabajo, sino a uno desganado, que deja las viñetas prácticamente vacías y coloca a los personajes en posturas demasiado estáticas. El entintado tampoco ayuda. Al comparar los lápices con el entintado, he visto demasiados cambios. Greg Theakston corrigió los errores en los diseños de los héroes de la Liga, pero también cambió expresiones, gestos y posturas que no era necesario arreglar. Los lápices de Kirby son objetivamente flojos, pero la tinta es lo que lo acaba matando. Por comparar, el dibujo aquí está muy por debajo incluso de Perros hambrientos.

La historia es una pequeña tontería. Darkseid quiere conquistar la Tierra; la Liga de la Justicia, al intentar impedírselo, será enviada a la época de los romanos, a la del rey Arturo, a la prehistoria y al futuro. Me imagino que el público que se buscaba con esta colección era más los niños que los preadolescentes. El argumento es muy básico, escenas de acción una detrás de la otra sin mucha más progresión y en las que ni siquiera hay muchas sorpresas.

A pesar de todo esto, tengo la sensación de que estas miniseries fueron una influencia para Grant Morrison. No me cuesta ver paralelismos con su JLA de los 90: amenazas a nivel planetario, tramas en las que la identidad privada de los superhéroes es irrelevante, la unión de los grandes superhéroes de la editorial en vez de un grupo de secundarios... Lo veo también en pequeños detalles. Por ejemplo, en la primera miniserie (la anterior a este tomo) Kirby creó el Worlogog que Morrison recuperó en la saga El vaivén de los tiempos, una saga en la que los superhéroes viajan a un futuro en el que Darkseid ha destruido la Tierra, igual que en este tomo. También me llama la atención que en una splash page se colorease por error el planeta Tierra con los colores invertidos, de azul los continentes y de verde los océanos, como el planeta Bizarro de All star Superman.

Superpoderes no es ni Watchmen ni La broma asesina. Quiero decir, es un cómic flojo que se ha publicado en español de pura chiripa. Por eso éste es el momento para los fans de Jack Kirby, del Cuarto Mundo, del universo DC o de las rarezas. Estoy seguro de que Superpoderes no se va a volver a reeditar nunca. Quien quiera comprarlo, tiene que aprovecharse de esta oportunidad única.

lunes, 19 de agosto de 2019

Identidad y clase en 'El príncipe y la modista'


No me gusta llevar la contraria a la mayoría porque no quiero que mis opiniones destaquen sobre las de los demás. No me gusta la polémica ni ser el centro de atención. Estoy más tranquilo escribiendo de vez en cuando en un blog como este con una visibilidad limitada. Creo que han sido pocas veces en las que he escrito comentarios que iban a la contra del resto, como con Esclavos del trabajo o Dios ama, el hombre mata. O tal vez lo que percibo es el espejismo de la mayoría...

Me ha pasado con muchos cómics con los que he preferido no decir nada. El príncipe y la modista es un ejemplo de los que me han decepcionado y en el que quiero profundizar. No lo hago como un ataque concreto a Jen Wang, sino porque creo que así también puedo explicar mi forma de leer cómics.

En el título se señala a los protagonistas de este cómic. el príncipe de Bélgica, Sebastian, y su modista personal, Frances. Cuando su talento con la costura llama la atención del príncipe, él la saca de los barrios más pobres de París para que le diseñe sus vestidos de noche. Nadie de los dos reinos sabe que Sebastian tiene una doble identidad, que él también es Lady Cristalia, una atractiva mujer que disfruta en fiestas y diversiones nocturnas. Ni siquiera sus padres, que están buscando una esposa adecuada para su heredero.

Sé ver los aciertos de este cómic. Como poco, El príncipe y la modista es un testimonio de la época en la que vivimos, una en la que es posible incluir la cultura trans en un cómic para niños: no se trata de que a Sebastian le guste vestirse con ropa de mujer, sino de que él siente que es dos personas diferentes. También me gusta que Jen Wang no pretenda ofender ni provocar, sino que dé una visión natural y humana de esta forma de ver la identidad sexual. Este cómic es una historia de amor elegante y que entra muy bien por los ojos porque el dibujo es, sin ninguna duda, precioso. A pesar de todo esto, le veo pegas.

Sé que mi primer rechazo es una opinión completamente personal: no me interesan nada las historias en las que se obliga a un príncipe heredero a prepararse para ser rey. Me parece frívolo darle importancia a los problemas de una persona con tanto poder y privilegios en vez de hablar de otro tipo de personajes y sufrimientos con los que más lectores se pueden indentificar. Estoy de acuerdo en que este tipo de historias no hay que leerlas como de manera literal, sino como metáforas, pero aún así me cuesta entrar en ellas.

Me imagino que mi segundo problema con este cómic también es personal. Me parecería perfecto que Lady Cristalia fuese una criatura nocturna en un cómic adulto, pero no lo termino de ver en un cómic para niños. En esta historia, los ambientes de alcohol y juegos de azar por los que se mueve se muestran como evasiones inocentes. Es más, la sensación que me da es que se generaliza que las identidades trans existen para escapar de las responsabilidades.

El resto de flaquezas que veo en este cómic me parecen más objetivas. Por ejemplo, no entiendo por qué el cómic se olvida de la diferencia de clases que plantea al principio. Siguiendo los tópicos de este tipo de personajes, Frances consigue salir de la pobreza gracias a su talento y olvida rápidamente de dónde viene. En esta historia no tiene parientes, no tiene amigos, no tiene nada que le una con sus orígenes. No hay ni un momento en el que Frances se pregunte por qué ella ha subido en la escala social y el resto de gente humilde con la que se relacionaba sigue abajo.

El personaje de Emile me parece un artefacto incongruente dentro de este cómic. Se usa para hacer avanzar la trama, pero está completamente vacío. En las primeras páginas él mismo dice "Yo lo sé todo sobre el príncipe", y sin embargo no aparece en ninguna de las escapadas nocturnas, no le acompaña ni le ayuda cuando realmente le necesita. Es un artefacto para hacer avanzar la trama, no un personaje.

También me choca que sea un cómic con un argumento tan previsible. No me refiero a que las historias de amor tienen una estructura que funciona y que siempre se va a repetir. Hablo de que en el momento en el que un personaje oculta algo a los demás es evidente que van a ocurrir un conjunto de conflictos. Es más, no sólo son situaciones previsibles, sino que no tengo la sensación de que se aprovechen del todo para la historia.

Mi último problema viene con la resolución de la trama. Para mostrar apoyo a su hijo, el rey desfila también con vestidos sobre una pasarela. ¿Realmente eso es mostrar apoyo? Más que asumir la identidad de su hijo, parece que sus padres se la tomen como un juego, como el hobby del príncipe. Me lo planteo de esta manera: si el protagonista hubiese sido gay, ¿en el clímax final tendría sentido que el padre besase a otros hombres para demostrar que entiende a su hijo? Creo que esas viñetas visualmente tan impactantes no colaboran con el mensaje que quiere transmitir el cómic, sino que lo enturbian.

No quiero dar tampoco la sensación de que El príncipe y la modista es un mal cómic. Le veo virtudes y es evidente que a mucha gente le ha gustado. Sin embargo, creo que sus debilidades son tan evidentes que yo no lo puedo recomendar.

lunes, 15 de julio de 2019

Bandas sonoras de adaptaciones de cómics españoles

Un poco al hilo de lo que he estado escribiendo en Twitter estas semanas, una selección de bandas sonoras de las adaptaciones al cine de cómics españoles.


El gran Vázquez (2010), de Nacho Mastretta

«La manera de trabajar ahora es que todos los músicos estemos con la pantalla delante y que todo lo que se grabe sea una experiencia musical real. No utilizar tanto el corta y el pega, el ordenador, para colocar la música sino que esté colocada de manera natural. Para eso lo que hago es ver la película infinidad de veces, ver las escenas que el director quiere musicalizar una y otra vez y me imagino la música como si saliera de la pantalla, las luces, los movimientos de cámara, el cambio anímico de los actores». (Nacho Mastretta)

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Arrugas (2011), de Nani García

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El Capitán Trueno y el Santo Grial (2011), de Luis Ivars

«Me dejé llevar, sin poner resistencia, a esa infancia, a esos viajes que hacíamos a través de las lecturas y eso fue lo que me dio la base emocional». (Luis Ivars)

Se puede escuchar en la web de Luis Ivars.

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Zipi y Zape y el Club de la Canica (2013), de Fernando Velázquez

«[Estoy muy orgulloso de Lo imposible,] pero luego hay un montón de piezas mucho más prosaicas, mucho más tontas que también me gustan un montón, como toda la de Zipi y Zape, que es muy divertida». (Fernando Velázquez)

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Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014), de Rafael Arnau

«[Para Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo] compusimos algunas musiquillas que les íbamos enseñando. Después de vernos la película varias veces y tomar las notas correspondientes, quedé con el director y le fui tarareando la música de todas las escenas que teníamos claras para no perder tiempo con cosas que luego no convencieran». (Rafael Arnau)

Fue nominado al Goya a la mejor canción original.

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Anacleto: agente secreto (2015), de Javier Rodero

«Anacleto suena en ocasiones a espías de la vieja escuela. John Barry, Schifrin, Rota, Morricone, Burwell suenan constantemente en mi cabeza y esta ha sido la ocasión perfecta para visitarlos. También la acción clásica de los 90 tiene su importancia. Y una sonoridad más sintética, contundente y oscura asoma la cabeza de vez en cuando». (Javier Rodero)

Se puede escuchar en la web de Javier Rodero.

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Zipi y Zape y la isla del capitán (2016), de Fernando Velázquez

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Superlópez (2018), de Fernando Velázquez

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Buñuel en el laberinto de las tortugas (2019), de Arturo Cardelús

«[Es] una banda sonora tan contradictoria como su personaje principal, Luis Buñuel… un conjunto  algo esquizofrénico que se mueve desde el atonalismo hasta la música tonal más convencional, pasando por la comedia felliniana, o momentos con un sonido minimalista». (Arturo Cardelús)

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lunes, 17 de junio de 2019

El prestigio de un periódico sin dibujos


El 10 de junio el periódico The New York Times anunció que dejará de publicar viñetas políticas en su edición internacional a partir del día 1 de julio. Poco tiempo les ha durado esta sección. Este diario tradicionalmente no ha tenido sección de cómics (ni siquiera dominicales) ni tampoco un dibujante de viñetas políticas dentro del staff. Según el suizo Patrick Chappatte, prácticamente fue su insistencia la que consiguió que en 2013 este diario le contratase como dibujante y así empezase a incluir este tipo de análisis político en sus páginas.

La decisión del NYT se ha interpretado como una de las consecuencias de la publicación de una viñeta polémica el pasado 25 de abril. En ella, el primer ministro israelí Netanhayu aparecía como un perro lazarillo que guiaba a un Donald Trump ciego. La viñeta había sido publicada originalmente en el Expresso de Lisboa, pero como el NYT fue quien la difundió a nivel mundial ha sido quien ha recibido todas las críticas. El día 29 un grupo de manifestantes protestó delante del edificio de la redacción al mismo tiempo que el embajador israelí en EEUU decía en un acto en recuerdo de las víctimas del Holocausto que este periódico era «un pozo negro de hostilidad». Unos días después, el 9 de mayo, una asociación de rabinos tuvo una reunión de hora y media con el vice presidente y el director del NYT para hablar sobre la imagen de Israel que transmite este diario.

Ni siquiera a Patrick Chappatte le ha parecido que la viñeta en cuestión tuviese la calidad necesaria: «Son muchos años de trabajo destrozados por una única viñeta (ni siquiera mía) que no debería haberse publicado en el mejor periódico del mundo». Yo también pienso que la viñeta del portugués António Moreira Antunes no es lo que uno esperaría de un diario que presume de prestigio internacional. La crítica a la influencia que ejerce el gobierno judío sobre Donald Trump me parece legítima, pero en la viñeta hay otras lecturas mucho más torpes. Por ejemplo, no tiene sentido mezclar símbolos religiosos (la estrella de David y el kipá) con lo que debería ser una crítica estrictamente política. Además, Netanyahu no solo aparece dibujado como un perro, con la connotación negativa que esto tiene, sino que se le ha dibujado como un perro salchicha. Con esta raza se suele representar a Alemania en el humor gráfico, por lo que la intención del autor no es precisamente sutil.

De todos modos, repito que la crítica a esta influencia me parece legítima. El propio Chappatte ha dibujado bastantes viñetas sobre el conflicto entre Israel y Palestina con una intención parecida, pero en ellas no ha caído en este tipo de errores.

El antisemitismo es un tema especialmente delicado cuando hablamos del NYT. Una de las mayores manchas de su reputación es que durante la Segunda Guerra Mundial dio una cobertura mínima al holocausto nazi. Es posible que por eso la reacción del diario haya sido exagerada para compensar esta viñeta. El 1 de mayo el director A. G. Sulzberger anunció que el editor responsable de aprobarla había recibido medidas disciplinarias, que se había cancelado el contrato con el sindicato de prensa que distribuyó esa viñeta y que se iba a dejar de publicar cualquier tipo de tira sindicada. No ha debido de parecer suficiente, porque ahora se ha anunciado, como he dicho, que el diario dejará de publicar viñetas de política internacional de sus dibujantes Patrick Chappatte y Heng Kim Song. Según la versión oficial, la intención es alinear la edición internacional con la nacional, que dejó de incluir humor gráfico político hace unos años.

No tengo claro que en este caso haya habido un problema con la libertad de expresión. De hecho, la viñeta es una reedición de la que publicó el Expresso sin ninguna consecuencia internacional y se ha reproducido en otros periódicos y en redes sociales sin ningún problema. Creo que más bien lo que demuestra es la debilidad de la prensa actual frente a las presiones del poder político y económico y también de que los dibujantes han sido el eslabón más débil de este conflicto.

Que los dibujantes hayan sido el chivo expiatorio nos hace pensar al mismo tiempo en la debilidad de su situación dentro del periódico, pero también en la gran influencia que tiene su trabajo en la sociedad. En la maravillosa defensa de una compañera de profesión, Ann Telnaes, del Washington Post, se dice que «las viñetas trascienden lenguajes y fronteras» y que sus mensajes llegan a todas las clases sociales. También Chappatte se muestra optimista porque en la era de las imágenes «su poder nunca ha sido mayor». Me han recordado una frase que me llamó la atención de La legislación sobre historieta en España: «El diputado López Varela llegó a afirmar [en julio de 1933] que la sátira dibujada resultaba una crítica tan directa que arraigaba más profundamente en la sociedad».

Que un periódico considerado como uno de los mejores del mundo elimine el humor gráfico de sus páginas es una mala noticia para el periodismo político, pero también un paso atrás en el reconocimiento de una forma de expresión con tanto poder comunicativo. Como consuelo, parece que en nuestro país la tendencia es la contraria. Hace unos días Mauro EntrialgoEneko anunciaron que han pasado a ser colaboradores de El Salto y Público respectivamente.

lunes, 10 de junio de 2019

La auto edición mató a 'Balas perdidas'


David Lapham es una anomalía. Puede que sea el caso más extremo de un autor que toca techo en un único cómic pero que no consigue algo comparable con el resto de su obra. Es el autor del mayor one-hit wonder de los cómics que me viene a la cabeza. Es trágico porque, en mi opinión, Balas perdidas (1995-actualidad) es una de los mejores series que se han publicado nunca, uno de los mejores cómics independientes de EEUU y una de las mejores historias de serie negra que yo he leído.

Lapham se arriesgó con un puzzle bastante complicado que pocos autores podrían haber encajado con tanto acierto. Aunque a grandes rasgos se puede decir que la protagonista de esta colección es la joven Virginia Applejack, en cada número el papel principal recae en un secundario en historias independientes, más o menos desordenadas y ambientadas en diferentes fechas y lugares de Estados Unidos. Funcionan muy bien por separado, pero aún más a medida que descubrimos las conexiones dentro de este universo. Así, un secundario sin importancia se convierte en un personaje con un trasfondo complejo dos o tres capítulos después, mientras que cuando un protagonista reaparece como secundario sabemos que en él hay mucho más de lo que parece.

Este reemplazo continuo de protagonista, por supuesto, viene acompañado de una interesante variedad en las historias. Se van cambiando los ambientes, los enfoques, los temas... En el tercer tomo, mi preferido, por ejemplo está el capítulo de Hank, un oficinista apocado que se libra de una paliza de puro milagro. Esto le transforma en un nuevo Hank, fiestero y adúltero, con una forma de entender la vida más hedonista. En otro capítulo, Amelia es una camarera que se vuelve adicta poco a poco a la emoción y el riesgo de las relaciones esporádicas con hombres casados. Son historias de género negro, pero alejadas de los clichés de los detectives privados y los gángsters. En su lugar, el interés está en las personas de ambientes más cotidianos que se ven empujadas a situaciones límite, al margen de la ley.

Leí estos tomos hace muchos años cuando los saqué de la biblioteca. Releyéndolos ahora en esta nueva edición, sigo pensando que lo mejor es cómo el autor mueve a los personajes por situaciones imprevisibles, llenas de accidentes. Parece que la trama sea fruto del azar y que Lapham sólo escriba las reacciones de los personajes. Son tan sólidos, están tan bien construidos, que cualquier final sorprendente en realidad es el único final lógico, el único destino posible que cada personaje se ha construido.

La colección se quedó parada en 2005, casi al final de lo que habría sido el quinto tomo, y no hubo novedades hasta 2014. Lapham dejó a un lado este trabajo para pasar a colaborar con Marvel y DC en proyectos mucho mejor pagados, pero en los que no pudo (o no supo) demostrar su talento. Frente a la responsabilidad de la autoedición, es decir, el tener que supervisar a la distribución, comunicarse con la imprenta... es comprensible que Lapham prefiriese limitarse al apartado creativo. Ahora, acogido en la editorial Image, parece que tendremos Balas perdidas durante mucho tiempo.