lunes, 20 de mayo de 2019

La edad para leer 'Solanin'


Un artículo que leí hace un tiempo (y que recomiendo) preguntaba en el titular si «las películas cambian con los años, o somos nosotros». Noel Ceballos empezaba así una reflexión sobre cómo la experiencia de ver una película es diferente cuando todo lo que la rodea también lo es. Se podrían hacer comentarios parecidos sobre los cómics.

A raíz de la reedición de Zipi y Zape se volvieron a leer en redes opiniones sobre estos personajes. Hubo comentarios positivos, pero también quienes opinaban que los personajes ya les parecían antiguos en los 70 y que, por tanto, no tenía sentido una reedición que quisiese interesar a los niños actuales. Mi sensación es que es un análisis hecho por lectores que dejaron de ser niños hace mucho. No es que Zipi y Zape se hayan vuelto antiguos, sino que nosotros ya no tenemos los ojos para valorar estos cómics. Hemos envejecido tanto que algunos incluso se creen que un tebeo como Tintín, con 100 años de historia y tan blando como puede serlo el suplemento semanal de una revista católica, es más interesante para nuestros sobrinos.

Al revés también debe de pasar. Quiero releer Barrio lejano (1998-1999) y El almanaque de mi padre (1994), de Jiro Taniguchi, cuando tenga 40 años. Los dos son mangas de madurez de mucha calidad, en los que los personajes rememoran la infancia cuando esta les queda muy lejos. Yo los leí a la edad en la que no tenía que haberlos leído, sin tener ni siquiera 25 años, así que sólo los puedo valorar desde cierta distancia. Entiendo a los personajes, pero no vibro con ellos.

El que sí me ha agarrado de las solapas es otro manga, Solanin (2005-2006), que me parece un drama perfecto para aquel lector que fui a los veintitantos. La pareja protagonista, Meiko y Taneda, han entrado en el mercado laboral hace poco y se han dado de bruces con lo que significa trabajar. Ella y él son jóvenes apasionados que se sienten frustrados con el trabajo de oficina y con cómo les impide desarrollar sus sueños artísticos de juventud. Esta búsqueda de su propia identidad, este alejarse de la de la generación de sus padres, les lleva a replantearse no solo sus carreras profesionales, sino también su relación de pareja.

Hay mucha pasión y reflexiones existenciales en este cómic. Lo leo desde cierta distancia, pero sé que si lo hubiese leído en su momento me habría emocionado mucho más. Por eso agradezco el nuevo epílogo que se incluye esta reedición de Norma, en el que los personajes tienen una edad más cercana a la mía. Me identifico con cómo esa frustración con el mundo laboral acaba desapareciendo, con cómo el círculo de amistades se reduce, cómo la intensidad de las emociones encuentra un equilibrio. Siento que he leído Solanin a la edad que tenía que leerlo.

lunes, 22 de abril de 2019

'El tesoro de Lucio', dinamita dibujada


Existen varios libros (publicados hace unos pocos años) que tratan sobre él, se ha producido un documental sobre su vida e incluso ha protagonizado una entrega de Salvados. Aún así, es posible que la figura de Lucio Urtubia no sea tan conocida. Por eso tiene sentido que haya dado un salto a un ámbito diferente de la cultura, el cómic.

Es curioso que esta figura no sea tan conocida porque el titular que se podría dar de su vida es tremendo: posiblemente este navarro sea uno de los mayores falsificadores de la historia. En la segunda mitad de los años 70 lideró un equipo que estafó 20 millones de dólares al City Bank (o, en sus propias palabras, los «recuperó»). No sólo eso, sino que cuando fue detenido negoció con este banco que su estancia en prisión se redujese a sólo seis meses y que se le pagase una cifra millonaria a cambio de dejar de falsificar más cheques.

Este me parece el episodio más sorprendente, pero hay muchos más en una biografía llena de robos y atracos de mayor o menor importancia. Sin embargo, con este cómic Belatz tiene más ambición que la de distribuir datos biográficos y curiosidades. Bajo la superficie de un cómic de estética amable, de una inofensiva «novela gráfica» para el gran público (lineas suaves, colores pastel, sin masas de negro, una forma de narrar muy clara, encuadernación como de Astiberri...), hay dinamita enterrada.

Imagino que al pensar en Lucio a casi todos nos viene a la cabeza Frank Abagnale Jr., otro famoso estafador en la que se basó Atrápame si puedes (2002). Me interesa el contraste entre estas dos historias. En la película de Steven Spielberg la motivación de Frank se resumía en un trauma infantil y su intento de construir una nueva familia. Es decir, era una consecuencia únicamente de unas experiencias personales. Comparada con Lucio Urtubia, me parece una motivación simplona. En su caso, su dura infancia durante la postguerra y la muerte temprana de su padre podrían explicar a la persona, pero son insuficientes si no se profundiza también en su ideario político.

Lucio Urtubia es anarquista y por eso ha vivido al margen de unas leyes que considera que se han creado al gusto del poder económico. Desde su punto de vista, él no ha robado a los bancos, sino que ha recuperado lo que ellos quitan a los demás. Estas «recuperaciones» millonarias no significaron, sin embargo, una vida de lujo y excesos, sino que él y su equipo donaban la mayoría de lo que conseguían con las falsificaciones a grupos de guerrilleros afines. A pesar de tener esa posibilidad al alcance de la mano, nunco abandonó su trabajo como obrero de la construcción.

Belatz ha suavizado algunas aristas de una biografía que ha hecho desde el cariño, pero en la que permite al lector formarse su propia opinión. En lo formal, normaliza una información que se sale de lo convencional, pero aún así el mensaje agita al lector. Lucio puede ser un Robin Hood o un delincuente afortunado, pero de cualquier modo es un caso único.

miércoles, 10 de abril de 2019

Aquaman de Peter David Integral (1 de 3) (Peter David, Martin Egeland y otros)


No soy un gran seguidor de Peter David, pero me interesan sus guiones. He leído cómics suyos de Spiderman, Hulk y Capitán Marvel y en ellos he visto siempre a un autor con buenos desarrollos a largo plazo, con mucho ingenio y un gran sentido del humor. No me ha parecido que tenga una maña especial para crear personajes o villanos memorables, pero sí talento para desarrollar a los personajes principales de cada colección. Mi Rick Jones es su Rick Jones.

En este tomo veo a un guionista luchando con inteligencia por transformar a Aquaman en un personaje icónico que haga olvidar las bromas que se llevaban haciendo con él desde los dibujos animados de los Superamigos. Peter David reinventa al rey de Atlantis desde algo tan superficial como el diseño del personaje (la melena y la barba, un arpón en lugar de una mano, el pecho medio desnudo…) al contexto de sus aventuras, conectadas principalmente con la mitología que él mismo había creado en (la muy recomendable) Las crónicas de Atlantis.

Conecto con el guionista, conecto con el personaje, pero no veo armonía entre el contenido y el formato. ¿Estos rifirrafes acuáticos realmente van a juego con una edición de lujo?

jueves, 4 de abril de 2019

El bulo de Zipi y Zape


El papa Francisco explicó este fin de semana en el programa Salvados lo que él consideraba los cuatro pecados del periodismo: desinformación, calumnia, difamación y coprofilia. Es un toque de atención que coincide con la noticia de la colaboración entre la policía política del gobierno popular y varios medios de comunicación para crear campañas de difamación contra Podemos«Fake news» fue elegida como la palabra del año 2017 por el diccionario Oxford, mientras que en España se están creando empresas de fact checking (verificación de hechos) para confirmar la veracidad de las noticias. Vivimos en la época en la que tenemos más acceso a la información que nunca, y por ello la desinformación se ha convertido en uno de nuestros mayores problemas.

Que un particular reenvíe un bulo por whatsapp es un error, pero al redactor de un medio habría que exigirle más precaución. Es el caso de Zona Negativa cuando publicó este domingo una nota para hablar sobre la reedición de los álbumes de Zipi y Zape de esta semana. El párrafo está dividido en dos partes. En la primera, se da información completamente errónea, sin fuentes y sin contrastar. En la segunda, se lanza un ataque durísimo contra los hijos y nietos de Josep Escobar, como si al aprobar esta reedición hubiesen dañado la memoria de su familia:

«La segunda noticia es sin ninguna duda muy mala. Hace un año se anunció la compra de los derechos de Bruguera por parte de Penguin Random House, acompañada de un ambicioso plan de reediciones que nos ha traído de vuelvo a alguno de los personajes clásicos de la editorial. Para estas fechas estaba anunciado la recuperación de Zipi y Zape, pero la sorpresa ha sido cuando han anunciado que iban a modificarla para adecuarla a los tiempos modernos, cambiando términos como Cuarto de los ratones, modificando la obra de Escobar para que Don Pantuflo no les pegue o Doña Jaimita no salga siempre cocinando. Una autentica falta de respeto hacia el trabajo de Escobar, al estilo de la vieja Bruguera. Hubiera sido mucho mejor publicar un artículo contextualizando la obra y criticándola o hacer un relanzamiento con nuevos autores y así poder contar unas historias sin machismo o violencia, pero modificar la obra es una tropelía incomprensible, para eso era mejor no reeditarlas».

El artículo ya había recibido siete comentarios cuando lo leí, los siete dirigidos contra la supuesta «censura de lo políticamente correcto», con insultos («¿Cómo se puede ser tan estúpido?») e incluso deseando pérdidas económicas a la editorial. Siete comentarios de lectores acríticos. Si no dudaron al leer una burrada como esta, ¿cómo van a reaccionar cuando lean desinformaciones más sutiles en otros medios?

En la sección de comentarios pregunté por las fuentes que justificasen estos datos, ya que algunos periódicos como El país, El periódico o ABC no habían hecho ninguna referencia a un detalle tan polémico. Es más, me parecían cambios demasiado farragosos como para planteárselos (¿Cómo se modificarían las viñetas? ¿Quién haría los cambios?). En la respuesta de Zona Negativa se señalaron tres fuentes, dos poco fiables y una en la que no se hacía ninguna referencia a lo que yo preguntaba:

«Fuente, otra fuente y tambien hacen referencia a cambios en los textos en el pdf de novedades de la editorial».

Yo preferí acudir directamente a la familia Escobar. El gestor de los derechos de la obra me respondió inmediatamente:

«Lo desmentimos. No hay nada de eso. Son las mismas historietas conrrvisión de la rotulación y algunos retoques en el texto.
En ningún caso ha variado la historieta».

La corrección de Zona Negativa que se incluyó a continuación por desgracia no me ha parecido a la altura. Se añade una corrección después del párrafo con la información errónea (en vez de antes), sin destacar la corrección por encima de la información errónea, no se rebaja el tono brusco de la opinión anterior ni tampoco incluye unas disculpas a la familia:

«Por suerte, parece que la información sobre los cambios en la edición de Zipi y Zape no son ciertos, según los propietarios de la licencia, que han respondido a la pregunta de los compañeros de Entodoelcolodrillo. Hablan de cambio en los textos, pero no sabemos si cambian el mensaje, algo que sería igual de grave. Esperemos a ver el cómic impreso y ver la realidad».

Aún más, es un párrafo incoherente con lo anterior. La frase final propone esperar «a ver el cómic impreso» para opinar, pero nada ha impedido que, antes de ver el cómic publicado, ya se haya escrito una opinión injusta y sin ningún fundamento.

También dice «no sabemos si cambian el mensaje», cuando en realidad son cambios que sí se pueden investigar. En una entrevista en Onda Cero, Sergi Escobar explicaba que en la corrección de estilo se han sustitudo «Alto Llobregat» por «bosque», «Más famoso que Rodríguez de la Fuente» por «Más famoso que el presidente», etcétera. Estaríamos hablando, por tanto, de cambios que intentan acercar la obra a un niño actual, no cambiar la interpretación moral de la obra.

El origen del bulo de esta censura a Zipi y Zape imagino que son otras declaraciones del propio Sergi en la que daba varios ejemplos de cómo ha cambiado la sociedad: ahora resulta raro leer a Jaimita encerrada en la cocina todo el día, o que la figura de Pantuflo sea tan autoritaria. Sin embargo, él mismo aclara que estos cambios afectarían solo al futuro: «Esto con las nuevas historietas se tiene que vehicular de otra forma». Se ve que los medios más fiables que Las provincias no malinterpretaron estas frases...

La progresión en el tiempo de este bulo me ha recordado a la polémica que rodeó la salida de Santi Orúe de la revista TMEO. En noviembre de 2018, El correo publicaba un artículo en el que primaba la versión del dibujante sobre su salida de la revista. Según él, había sido vetado por sus ideas políticas, por sus críticas contra Podemos y el independentismo catalán. La noticia se viralizó rápidamente, regalando argumentos a los reaccionarios que querían demostrar la existencia de una censura de lo políticamente incorrecto.

Un ejemplo de las colaboraciones de Santi Orúe en TMEO.

La cosa tardó en calmarse. A los pocos días, la versión de la revista (de mano de Mauro Entrialgo) tuvo un poco más de difusión: no se había vetado a Orúe. El consejo de redacción había decidido que sus páginas, como la de tantos otros dibujantes, tendrían que ser aceptadas por el consejo para ser incluidas en la revista. Igual que ocurre en cualquier otra empresa del sector editorial. Tengo amigos a los que una editorial les ha rechazado su manuscrito. ¿Alguien diría que les han «censurado»?

Sin embargo, la versión que ha quedado en el recuerdo de muchos es que algo de censura podemita tuvo que haber, de alguna forma o de otra. Igual que va a pasar, por desgracia, con Zipi y Zape. Quien no se haya preocupado mucho por esta reedición se quedará con la sensación de que algo hubo... aunque no recuerde el qué. Lo explica Javi de Castro en un tweet:

«Lo más chungo es que como nadie va a sacar de su error a esta gente (y por supuesto no lo van a comprobar) dentro de un tiempo dirán cosas como "aquello que hicieron con Zipi y Zape ¿no te enteraste?" y ya se habrá instalado como "real"»

No hace falta que nos vayamos al futuro para comprobar esta profecía. El último comentario del artículo de Zona Negativa, publicado alrededor de una hora después de haber añadido la respuesta de los herederos de Escobar, insistía en la censura de lo políticamente correcto:

«Me uno a todos los indignados ante esta vergonzosa censura impropia de un país democrático. Al final le meterán la tijera a Mortadelo y Filemón por violentos o por los chistes sobre Ofelia. Al tiempo…»

Este último comentario es un buen ejemplo de lo difícil de parar que es la desinformación. Una vez se crea un bulo (a pesar de que sea tan increíble como este, a pesar de que no incluya fuentes fiables...) es imposible evitar que se siga difundiendo. Un periodista debería ser consciente del daño que puede hacer con una mentira, de lo importantes que son sus palabras. Hace falta mucho esfuerzo para demostrar que una información es falsa, para investigar, dar pruebas y conseguir llegar a la misma gente que se creyó los datos falsos. ¿Pero para difundir un bulo, para desacreditar a la familia de un autor de cómics, para alimentar pensamientos reaccionarios...? Para eso solo bastan unos minutos.

lunes, 1 de abril de 2019

Entrevista a Carles y Montse Escobar en 'Hoy por hoy' (26/03/2019)


El pasado martes 26 se presentaron en Barcelona los primeros álbumes de Zipi y Zape que va a reeditar Bruguera dentro del grupo Penguin Random House. La presentación corrió a cargo de Sergi Bruguera (uno de los nietos de Escobar), el escritor Javier Pérez de Andújar y Francisco Ibáñez. Los dos primeros álbumes, La vuelta al mundo (1970) y El tonel del tiempo (1971), van a marcar el estilo en el que se van a reeditar los otros 14 álbumes. Es decir, en ellos vamos a descubrir el nuevo coloreado y las correcciones en el lenguaje que se han introducido para hacerlos atractivos para los niños. Una hora antes de esta presentación, los dos hijos de Josep Escobar, Carles y Montse, fueron entrevistados en el programa Hoy por hoy:


Toni Garrido: Todos esos héroes pequeños, que luchan, que ganan juicios contra los poderosos, tienen algo de esos dos hermanos entrañables de los que vamos a hablar a continuación. Está claro quiénes son, pero aun así os voy a dar unas cuantas pistas. Siempre querían hacer una buena obra (que yo creo que no se conoce todavía el momento en el que lo lograran), uno de los castigos más recurrentes era mandarlos al cuarto de los ratones (que esto afortunadamente ya no pasa), cuando echaban a correr, normalmente para huir de algo, sus piernas desaparecían y eran sustituidas por un remolino, y el padre, don Pantuflo Zapatilla, era catedrático de Numismática, Filatelia y Colombofilia, que yo creo que no hay niño español que no buscará esas palabras en el Diccionario. Lo de la colombofilia era las palomas. Ya saben que hablamos de Zipi y Zape, la inmortal pareja de hermanos traviesos, uno rubio y el otro moreno, dibujados en los años cuarenta por el gran Escobar y cuya reedición sale hoy a la venta con motivo del vigesimoquinto aniversario de la muerte de don José Escobar.

Escobar fue el creador no sólo de Zipi y Zape sino de otro personaje inolvidable que retrató muy bien, muy bien este país: Carpanta. Y ahora se plantea con la distancia: ¿al franquismo lo de Carpanta no le llamaba la atención? Un hombre muerto de hambre constantemente…

Nacho Carretero: Siempre a punto de comer, era frustrante leerlo.

Gonzo: Al que nunca le salía bien. Siempre llegaba ahí al lado y siempre acababa fatal.

Nacho Carretero: Que tenía un amigo, que yo recuerde tenía un amigo que tampoco comía nada y estaba muy gordo. Me acuerdo de esto, ¿no os acordáis del amigo de Carpanta? No me acuerdo de cómo se llamaba. Tampoco comía, pero estaba muy gordo.

Toni Garrido: Se lo vamos a preguntar, porque nos escuchan ya desde el estudio de Barcelona. Le vamos a preguntar cómo se llamaba el amigo gordo de Carpanta a Carles y Monte Escobar. Son los hijos del dibujante José Escobar. Carles, Montse, muy buenos días.

Carles y Montse Escobar: Buenos días.

Toni Garrido: Un placer saludaros. Dentro de un ratito, en apenas una hora, participaréis junto a Sergi, nieto de Escobar, el escritor Javier Pérez Andújar y el dibujante Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón, en la presentación de las nuevas ediciones de Zipi y Zape, los personajes más emblemáticos que dibujó vuestro padre. A partir del cuatro de abril van a estar en las mejores librerías. ¿Estáis nerviosos?

Carles Escobar: Un poquito, lo justo.

Montse Escobar: Algo.

Toni Garrido: Debe ser emocionante, ¿no?

Carles Escobar: Emocionantísimo.

Montse Escobar: Eso sí, mucho.

Toni Garrido: Y que nuevas generaciones todavía conozcan y disfruten a los personajes que creó vuestro padre hace ya mucho tiempo.

Carles Escobar: Sí, es la trascendencia de las cosas buenas.

Montse Escobar: Éramos jovencitos.

Toni Garrido: ¿Y recordáis vosotros dos, Carles, Montse, cuando leísteis por primera vez esas esas viñetas?

Carles Escobar: Cuando éramos pequeñitos, yo debía tener ocho, nueve, diez años con las primeras del Carpanta.

Montse Escobar: Yo tres menos.

Toni Garrido: Mucho más joven, dónde va parar. ¿Y cómo era esto de tener un padre que era el que dibujaba los dibujos que todos vuestros amigos querían leer?

Montse Escobar: Pues… simpático. Alegre. Un bonachón.

Carles Escobar: Fantástico.

Toni Garrido: ¿Nunca en las historietas vosotros dabais ideas a vuestro padre? «Mira, yo iría por aquí, papá».

Montse Escobar: Sí. No tan cruel. Fuimos más… más suaves. O sea, nosotros decíamos tonterías y él las apuntaba, hasta que un día nos dimos cuenta de que aquellas tonterías que apuntaba salían publicadas. Entonces nos pusimos como obreros y dijimos: «Ah, no. No decimos más tonterías si no nos las pagas a peseta».

Carles Escobar: Salió la economía. (Risas).

Toni Garrido: O sea, le pedíais… ¿Cómo es eso? O sea, cuando trabajáis de guionistas para vuestro padre, ¿cobrabais una peseta?

Montse Escobar: Sólo dábamos la idea, ¿eh? Trabajar como guionista es demasiado.

Ibáñez, Montse, Carles y Pérez de Andújar.

Nacho Carretero: O sea, que hay una inspiración familiar ahí, en las aventuras de Zipi y Zape.

Montse Escobar: Sí, sí, colaborábamos todos.

Nacho Carretero: ¿Pero había cuarto de los ratones?

Carles Escobar: No, pero habíamos tenido un gallo qué perseguía a mi hermana cuando se portaba mal.

Gonzo: Haciendo la típica pregunta en este tipo de entrevistas, ¿hay algo de autobiográfico en Zipi y Zape? Se lo preguntamos a los dos hijos del autor de estos cómics.

Montse Escobar: Sí, seguramente sí. Yo diría que más bien recordando a su familia de origen. O sea, creo que mi abuelo era una persona muy recta. Mi padre lo transmitió en el personaje de Pantuflo.

Toni Garrido: O sea, vuestro abuelo era don Pantuflo.

Montse Escobar: Sí.

Carles Escobar: Suerte que la herencia se descafeinó un poco y a mi padre no le llegó entero todo esto de la rigidez.

Toni Garrido: Vosotros, en vuestra vida profesional, ¿a que os sabéis dedicado?

Montse Escobar: Yo soy profesora de dibujo.

Toni Garrido: Vaya, no está nada mal. ¿Y Carles?

Carles Escobar: Yo salí por la tangente. Soy ingeniero industrial.

Toni Garrido: Uf. ¿Esto lo llevaba bien? ¿El señor Escobar llevaba bien que un dibujante de prestigio tuviera un hijo ingeniero?

Montse Escobar: (Risas.) Era la época típica de aquel chiste: «Madre, quiero ser ingeniero…». (Risas.)

Toni Garrido: En apenas una hora, en nada se presenta esa reedición con motivo del viguesimoquinto aniversario de la muerte de don Escobar, de Escobar, el hombre que nos ha hecho tan felices a todos. En unos segundos seguimos hablando con sus hijos, con Zipi y con Zape, que no sé quién es Zipi, no sé si Carles, no sé si Montse, pero uno de los Zipi y el otro es Zape. En unos segundos.

Carles Escobar: Bueno, como yo soy el mayor me corresponde el Zipi.

Toni Garrido: Pues Zipi, y Montse, Zape.

Carles Escobar: A mí me corresponde Zape. «Zapa».

(Pausa publicitaria)

Toni Garrido: Tenemos con nosotros a Nacho y a Gonzo, que siguen aquí en este estudio, y tenemos a los hijos del gran dibujante Escobar, el creador de Zipi y Zape y Carpanta. Tenemos una duda en el aire, Montse Escobar, Carles Escobar, buenos días de nuevo.

Carles y Montse Escobar: Buenos días.

Toni Garrido: ¿El amigo gordo de Carpanta cómo se llamaba?

Montse Escobar: Protasio.

Toni Garrido: «Protasio».

Montse Escobar: Fue en la época en la que cambiaron de piso y se fueron a vivir a la Bonanova. Allí la parroquia era Nuestra Señora de la Bonanova y de los Santos Gervasio y Protasio.

Nacho Carretero: Un nombre como para olvidarse, ¿eh?

Carles Escobar: (Risas.) Sí, exacto.

Montse Escobar: A partir de este momento nacieron dos amigos de Carpanta. Uno era Protasio, que duró muchísimo tiempo, y el otro fue Gervasio, que el pobre tuvo una vida corta.

Carles Escobar: Se murió de inanición.

Nacho Carretero: (Risas.) Lo único lógico, claro.

Portada de una de las reediciones.

Toni Garrido: ¿Y no tuvo ningún problema con la censura, con el Gobierno…?

Carles y Montse Escobar: ¡Uf!

Montse Escobar: (Risas.) ¡Y tanto!

Toni Garrido: Contadnos eso. ¿Qué decían? Porque claro, era tan evidente lo que estaba ocurriendo, lo que estaba publicando…

Carles Escobar: Bueno, uno de los problemas fue precisamente con la suegra [se refiere a Doña Tula, suegra], que según la censura resultó ser una amenaza contra la sagrada unidad del matrimonio. Con la Iglesia hemos topado.

Toni Garrido: ¿Pero que hacía la suegra?

Carles Escobar: ¿La suegra? De suegra, claro. (Risas.) Esto estaba muy mal visto.

Toni Garrido: ¿Y qué es lo que ocurrió entonces?

Carles Escobar: Pues ocurrió que a escobazo por aquí, escobazo por allá, pues al final la escoba ya no funcionó y la cosa se arregló.

Toni Garrido: En cuanto a Zipi y Zape, por ejemplo, vuestro padre defendía mucho a esos personajes.

Josep Escobar (grabación): Y esos son los Zipi y Zape. Hay mucha gente que los tiene por muy traviesos y no son tan traviesos, sino que resulta que a veces ocurren casualidades en la vida que les hace ser responsables de cosas que ellos ni han…

Toni Garrido: «... Ni han pensado». Lo cierto es que la censura franquista, paradójicamente, en un alarde de pedagogía moderna, le pidió a vuestro padre que suavizara los castigos físicos a los que don Pantuflo y Doña Jaimita sometían a los niños. Curioso, ¿no?

Montse Escobar: Sí, sí. Bueno, para entender esto… Claro, alguien dirá: «Ah, pues sí, es que era muy duro eso de mandarlos al cuarto de los ratones», pero hay que entender el tipo de humor. El tipo de humor de mi padre era muy exagerado. Era tan exagerado que él entendía que no te lo puedes tomar en serio. Por ejemplo, a nuestro padre le presentaron unos amigos. «Hombre, caray, Escobar, ostras, qué bien te lo debes pasar, qué vida más divertida». Y a nuestro padre no se le ocurrió nada más que decir: «No, uy, qué va. Ay, si me vierais cada día lavando platos. Además, me hacen fregar, y una vez por semana he de fregar toda la escalera». Era evidente que esto era una exageración, pero los amigos se lo creyeron. Y después hubo comentario: «Oye, pobre Escobar, cómo lo llevan».

Toni Garrido: Hablamos de un tiempo en el que no existía la televisión, la radio dominaba el entretenimiento para muchos y la revista Pulgarcito, seguro que la recuerdan, la revista Pulgarcito era el súmmum del entretenimiento infantil. Vosotros erais nada más y nada menos que los hijos de Escobar. ¿Chuleabais? O sea, de una forma u otra, vosotros, Carles, Montse, chuleabais.

Carles Escobar: Bueno, a veces chuleábamos y a veces lo padecíamos, ¿porque vosotros os imagináis que en el colegio, con todas aquellas sotanas negras y todo aquello, resulta que yo era Carpanta? Carpanta por aquí… «¡Oye, Carpanta, dame esto!», «¡Carpanta, tira la pelota!», «¡Carpanta!»… Tenía su lado de martirio también.

Toni Garrido: Visto así tienes toda la razón.

Nacho Carretero: Por cierto, Escobar tenía muy buena relación con Francisco Ibáñez, ¿no? El autor de Mortadelo y Filemón. Porque muchas veces incluso se auto parodiaban, se dibujaban en las propias viñetas metiéndose amistosamente el uno con el otro, ¿no?

Montse Escobar: Sí, sí, muchísima. Y además se lo reconocemos todos.

Toni Garrido: De hecho, en una hora estará con vosotros en ese homenaje, ¿verdad?

Montse Escobar: Sí, así es.

Carles Escobar: Una persona muy querida de nuestro padre y bien conocida por nosotros también.

Toni Garrido: ¿Y todos se llevaban bien? Hasta donde se pueda contar, porque es verdad que hemos conocido la vida de Vázquez, un tipo genial, pero con una vida personal muy intensa, o de Peñarroya o de Cifré… Es decir, ¿todos ellos se llevaban bien?

Montse Escobar: Sí, porque cada cual tenía su carácter, pero eso no influía en su amistad. Eso era otra cosa.

Toni Garrido: Qué respuesta más políticamente correcta acaba de dar Montse. «Así no tengo yo líos con nadie, no digo nada, cada uno tenía su carácter, y así evito líos».

Carles Escobar: (Risas.) Pero era una realidad, sí, sí, sí. Por una vez estoy de acuerdo con mi hermana.

Toni Garrido: Zipi y Zape han tenido mucha vida en estos últimos veinticinco años, y no solamente las viñetas de esos tebeos que siguen en miles y miles y miles de casas españolas, sino que ha habido varias versiones en televisión y películas inspiradas en Zipi y Zape que han funcionado fenomenal en taquilla: Zipi y Zape y el club de la clínica y Zipi y Zape y la isla del capitán. Montse, Carles, ¿qué le que le hubieran parecido estas películas a vuestro padre?

Carles Escobar: Vamos a ver, estas películas… Entendemos, y mi hermana ya me rectificará si tiene otra visión, pero estas películas, consideradas aisladamente del entorno, podían ser calificadas como como magníficas, estupendas, fantásticas, muy bien. Lo que ocurre es que estas películas estaban fuera del entorno de los hermanos Zipi y Zape de las historietas. Eran otra cosa. Eran estupendas, pero no reflejaban las vivencias Zipi y Zape de los tebeos.

Toni Garrido: O sea, bien como películas, pero «inspiradas».

Carles Escobar: Sí, el nombre.

Montse Escobar: Estoy de acuerdo.

Nacho Carretero: Tengo otra duda similar a la de Protasio. Había otra aventura de Escobar que era un perro llamado Toby. ¿Esto es así o me lo estoy inventando?

Carles Escobar: Sí, existía.

Nacho Carretero: Existía, ¿verdad? Toby. ¿Nadie más se acuerda aquí de Toby?

Toni Garrido: Hum… No.

Tom Kallene: Todo esto me hace pensar en imaginar… Siempre es fascinante imaginar cómo serán los dibujos en los tebeos, estos que son de infantes o niños. Cómo serían como adultos en la vida, cómo será su trabajo, cómo sería su vida familiar, qué harían como adultos…

Nacho Carretero: Estás proponiendo una idea, ¿no?

Tom Kallene: Sí. ¿Cómo serían como adultos?

Carles Escobar: ¿La idea es imaginarse a Zipi y Zape adultos?

Tom Kallene: Sí.

Carles Escobar: Impensable.

Gonzo: Uno, ingeniero industrial y el otro, profesor de dibujo.

Montse Escobar: (Risas.) Seguramente ¿Y por qué no?

Toni Garrido: Montse Escobar, Carles Escobar, hoy se inaugura en Barcelona una exposición con objetos, ilustraciones inéditas que pertenecen a vuestra colección familiar como parte de las conmemoraciones del vigesimoquinto aniversario de la muerte de vuestro padre, del gran Escobar. Montse, Carles, muchísimas gracias por acompañarnos esta mañana y por hacernos recordar los buenos viejos tiempos.

Carles y Montse Escobar: Gracias a vosotros.

Toni Garrido: Un verdadero placer. Zipi y Zape para los lectores del siglo XXI sigue teniendo muchísima vigencia.

lunes, 25 de marzo de 2019

'¡Atrévete a dibujar!' en la revista Pulgarcito

Una lección de Conti del Pulgarcito nº 1115

Durante 8 meses entre 1952 y 1953 se incluyó en la revista Pulgarcito la sección ¡Atrévete a dibujar! Estuvo formada por 30 entregas de las que se encargaron los dibujantes Carlos Conti (13 entregas sobre el dibujo en general), José Peñarroya (10 sobre el dibujo de historietas) y Guillermo Cifré (7 sobre el dibujo de mujeres y niños).

Me imagino que algo debía de haber en el ambiente para que naciese este interés en las lecciones de dibujo porque esta sección fue anunciada en los nº 1105 y nº 1106 de Pulgarcito como si se la considerase un atractivo para los lectores. Además, en estas mismas semanas y en la misma revista, Josep Escobar incluyó anuncios de sus propios cursos de dibujo por correspondencia. Seguramente aquí pueda estar el motivo por el que Escobar no llegase a participar en esta sección.

Publicidad del Pulgarcito nº 1105

No sé hasta qué punto pueden ser unas lecciones útiles actualmente. Como poco, es evidente que no son unas lecciones universales, sino que antes que nada reflejan el tipo de cómic que hacían estos autores. Están enfocadas al cómic de humor seriado en una revista, y se limitan al proceso de guión, lápiz y dibujo con tinta. Es decir, nada sobre ordenadores (aunque no haga falta aclararlo), pero tampoco sobre coloreado, rotulación o sobre otras técnicas de dibujo.

También son un reflejo de la época en la que fueron escritas. Cifré por ejemplo comenta lo siguiente: «La figuras femeninas tienen un juego de posturas mucho más limitado que los hombres, ya que determinadas posiciones no se prestan a ello por demasiado grotescas». Es una reflexión parecida a la que hace después sobre los niños: «Las expresiones en el rostro de los niños son también bastante limitadas, pues no se les puede forzar mucho sin que pierdan su gracia infantil». Cualquiera se da cuenta de que actualmente estas preocupaciones no tienen ninguna importancia. Las limitaciones de las que hablaba Cifré tenían sentido cuando el objetivo era dibujar un tipo concreto de personaje, uno con «gracia femenina» o «gracia infantil».

Publicidad de los cursos por correspondencia de Escobar en el Pulgarcito nº 1133.

Lo que más me gusta de estas lecciones es que me parecen muy enfocadas a lo práctico. No he investigado hasta qué punto en estos años había otras lecciones sobre cómo dibujar cómics. Tengo la sensación de que Conti, Peñarroya y Cifré no estaban copiando de otros autores, sino que buena parte del material venía de su propia experiencia en el tablero. Por ejemplo, no creo que una observación tan tontorrona como la del tamaño de los pies y los zapatos haya aparecido en ningún libro. Y por esto mismo, por ser lecciones que habrían nacido de la prueba y el error, creo que hay bastantes consejos que siguen siendo bastante válidos.

La sección terminó en el Pulgarcito nº 1137. Fue sustituida por otra sección también de texto, Vuestro amigo Luisito, con un contenido didáctico, moral y en algún caso también religioso.

Sería interesante saber cuántos dibujantes aprendieron a hacer cómics gracias a estas lecciones...


Carlos Conti

José Peñarroya

Guillermo Cifré

miércoles, 20 de marzo de 2019

¡Atrévete a dibujar! Niños en diferentes edades


Concluyendo las lecciones sobre la manera de dibujar niños, arriba tenéis representados tres rostros infantiles, en donde podréis apreciar que las mismas facciones sirven para dibujar una niña o un inño indistintamente, cambiando la forma de los cabellos.

Sobre el desarrollo de los niños en sus distintas edades, en la escala aproximada de cinco, diez y quince años, observad el detalle de que la cabeza no aumenta de tamaño en proporción al cuerpo y también la característica principal está en la forma de orientar los cabellos y en la boca, que va siendo mayor a medida que el niño crece.


Con ésta termina la primera serie de lecciones de dibujo prácticas, que espero que os hayan sido de utilidad. Hay en estudio nuevos grupos de lecciones, que se publicarán en el momento oportuno; mientras, amigos lectores, ya sabéis que todos los dibujantes que hemos intervenido en las mismas estamos a vuestra disposición. Siempre vuestro amigo: Cifré.

(Pulgarcito nº 1137, 20/02/1953, Guillermo Cifré)

¡Atrévete a dibujar! El dibujo de niños

Esta lección la dedicaremos a dibujar niños, cuyas facciones tienen algún símil con el rostro de las muchachas que hemos dibujado antes.


En primer lugar, fijaos en las figuras de arriba: el niño tiene la cabeza mucho mayor en proporción a los adultos, pues ocupa un tercio de su cuerpo. También tenéis el esquema de su estructura, para que os sirva de guía, y al margen algunos niños en diferentes posiciones en las que podréis apreciar el movimiento. Las expresiones en el rostro de los niños son también bastante limitadas, pues no se les puede forzar mucho sin que pierdan su gracia infantil.


Un detalle también muy importante es el trazado de los cabellos: puede solucionarse con pocas líneas, dando al mismo tiempo la sensación de una abundante mata de pelo.

Y nada más por hoy, amigos. Hasta la semana próxima.

(Pulgarcito nº 1136, 13/02/1953, Guillermo Cifré)

miércoles, 13 de marzo de 2019

¡Atrévete a dibujar! Peinados de mujer


Otro aspecto muy interesante al dibujar muchachas es tener en cuenta la forma del peinado más adecuada. En la parte posterior tenéis unos modelos de cabelleras femeninas corrientes y la manera de solucionar sus tonos en moreno o rubio.

Las chicas tienen unas características muy limitadas. Al margen aparecen los tipos principales, en los que podéis observar también que el peinado y la expresión en lo único que influye en diferenciarlas, pues sus líneas básicas son exactamente iguales.


Y nada más puedo deciros sobre la manera de dibujar muchachas, así que finalizo hoy esta especialidad y hasta la semana que viene en que la lección tratará sobre dibujos de niños. Un saludo a todos.

(Pulgarcito nº 1135, 6/02/1953, Guillermo Cifré)

lunes, 11 de marzo de 2019

Mr. Milagro (Tom King, Mitch Gerads)


Aunque Mr. Milagro sea uno de los personajes de Jack Kirby más conocidos (relativamente), no pasa nada si se explica que la mecánica de su primera colección no era nada del otro mundo. Todos los villanos tenían la reiterativa costumbre de aprisionarle en una trampa mortal en cada número y él, la de liberarse y explicar cómo lo había conseguido. Creo que el recurso del escapismo fue aprovechado conceptualmente de maneras más interesantes tanto en la colección que Grant Morrison escribió para Los Siete Soldados de la Victoria como en la antología Las asombrosas aventuras de El Escapista.

En esos dos casos, las trampas y la búsqueda de libertad se convertían en las metáforas de una promesa, de una lucha contra la adicción o de la resurrección, por poner unos ejemplos. En esta miniserie Tom King también utiliza la idea de evasión como representación de algo más, pero su significado me parece mucho más pobre. Ya desde los primeros números es fácil deducir que hay un misterio que quedará explicado al final y que de su revelación depende el acierto de todo este viaje de doce números. Al llegar a él, no quedé convencido. ¿Eran necesarios doce números para esta historia? ¿Encaja con el espíritu de lucha y superación del género de superhéroes? ¿Es un homenaje adecuado a un autor con un carácter tan combativo como Jack Kirby?

miércoles, 6 de marzo de 2019

¡Atrévete a dibujar! La figura femenina

La figuras femeninas tienen un juego de posturas mucho más limitado que los hombres, ya que determinadas posiciones no se prestan a ello por demasiado grotescas. Aquí tenéis un resumen de las principales posturas, en las que se ha cuidado especialmente de que la figura conserve la esbeltez y no pierda nada de su gracia.


No debéis desanimaros si el encaje de líneas os cuesta un poco. A las muchachas es difícil darles soltura. Hace falta práctica y para ello nada mejor que copiar muchas veces cada boceto de los que aparecen en esta página, con lo cual lograréis poco a poco un dominio de la silueta femenina, hasta llegar a la perfección, que es lo que en estas cortas lecciones me he propongo enseñaros.



Ya tenéis trabajo abundante para esta semana, amiguitos. Hasta la próxima y que adelantéis mucho en vuestros dibujos.

(Pulgarcito nº 1134, 30/01/1953, Guillermo Cifré)

lunes, 4 de marzo de 2019

La gran novela de la Patrulla-X (Ed Piskor)

Fuente (En la edición final se ha corregido la errata de la portada)

Creo que una vez leí a Carlos Pacheco decir que los cómics de superhéroes son biografías. No sé si era lo que él quería decir, pero lo que entendí es que en el contenido global de una colección, en todas las décadas de historia de un personaje, primaba la aleatoriedad sobre la estructura dramática, igual que ocurre en la biografía de cualquier persona.

El proyecto de Ed Piskor consiste darle a toda esta aleatoriedad de los más de cincuenta años de los X-Men una estructura que ha estado oculta a simple vista, animarnos a imaginar que los guionistas y dibujantes de diferentes épocas realmente tenían un plan conjunto. Esta construcción de un «gran diseño» es lo que distingue esta colección de un resumen como el del X-Men #138 (1980). Piskor no está utilizando estos juguetes prestados para refrescarnos la memoria y ponernos al día, sino para crear su propio fanfic del universo Marvel (el de los cómics), un fanfic en el que cambia, quita y añade sucesos para que su propia visión sea coherente e interesante. Por eso me parece que su tipo de dibujo, con flaquezas y pocas virguerías, ayuda a crear una conexión entre el lector y el autor. Creo que refuerza la conexión entre dos aficionados que lo que quieren es jugar, no catalogar.

El problema de una colección tan ambiciosa como esta es evidente: todo depende del último número de la colección. ¿Nos convencerá Ed Piskor cuando nos revele por fin el Gran Diseño de los X-Men?

miércoles, 27 de febrero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Detalles para dibujar mujeres

Aquí tenéis representado un rostro de frente. Una vez trazado todo el contorno exterior, dibujad las líneas de rayitas en la forma indicada. Veréis como os será muy útil para colocar bien las facciones.



Proceso seguido para dibujar un ojo; el otro naturalmente igual, pero haciendo el trazado del párpado a la inversa.


Elipse partida que sirve de base para contornear la forma de los labios.

Y ya tenéis una cara terminada. Un consejo importante: empezad dibujando el contorno, luego las dos cejas a la vez, después los dos ojos al mismo tiempo y luego la boca. De esta manera lograréis uniformidad en el trazado de las facciones. Los detalles complementarios como pendientes, cabello, collar, etc. los dejo a vuestro gusto, pues estoy seguro de que os saldrán estupendamente.


Hasta la próxima lección, amigos.

(Pulgarcito nº 1132, 16/01/1952, Guillermo Cifré)

Esta fue la última entrega de esta sección.

lunes, 25 de febrero de 2019

La guerra de 'La plaga de los cómics'


Se titula La plaga de los cómics, pero la forma en la que está escrito este libro me recuerda más a una guerra. Por un lado, la industria del comic book (es decir, los cuadernos grapados con historietas). Por el otro, los defensores de la moral y el buen gusto. Lo que estaba en juego, como explica el prólogo, era el origen de una cultura juvenil rebelde que se adelantó al rock and roll.

En el bando de la industria, David Hadju se centra en los autores y editoriales más transgresores, es decir, aquellos que se especializaron en las historias de crímenes y terror, de humor y de género romántico. A través de nombres como Charles Biro, Jack Kirby, Harvey Kurtzman o Bill Gaines el libro enlaza las diferentes modas por las que pasaron las historietas, su altísimo calado popular y sus contenidos más polémicos.

Con las sinopsis de algunos de estos cómics es sencillo entender la parte más interesante del libro, es decir, el otro bando, la reacción de la sociedad más conservadora de EEUU, formada por asociaciones religiosas y de padres que empezaron a atacar a los cómics como forma de expresión. En un principio las críticas no se dirigían sólo a la mala influencia que ejercían sobre los niños, sino también al poco talento de sus autores y la baja calidad de impresión. Con el tiempo, a través de diferentes noticias de sucesos y artículos de opinión fue creciendo la mala fama de este medio, hasta el punto de que incluso uno de los considerados padres del formato comic book llegó a arrepentirse públicamente de su creación.

Esta guerra figurada desembocó en la que se podría considerar la batalla final: la comisión del senado en la que se quería analizar la conexión que podría haber entre la lectura de cómics y la delincuencia juvenil. La investigación, más allá de las conclusiones a la que llegase esta comisión, supuso la gran derrota del cómic americano: descrédito, autocensura... Esta comparación bélica funciona especialmente por la forma en la que acaba el libro, con una «placa de caídos en combate» con  los títulos que fueron cancelados y los puestos de trabajo que fueron destruidos.

Pongo por aquí unas ideas sueltas:
  1. Llevo años pensando que la persecución contra los cómics en EEUU durante los años 50 podría dar para una película, un cómic, una novela, una serie... Este ensayo es lo más parecido a lo que tenía en mente.
  2. El libro Seduction of the innocent se publicó en 1954. En él, el psiquiatra Fredric Wertham relacionaba de una manera poco científica la delincuencia juvenil con la lectura de cómics. Me surge esta duda: ¿Puede ser el primer libro publicado en EEUU que hable sobre cómics? Sería trágico si fuese así.
  3. Ya de por sí la primera industria del cómic americano estaba formada por parias, por inmigrantes e hijos de familias trabajadoras. Esta persecución mediática destruyó aún más la respetabilidad de estos autores.
  4. Hay muchos ejemplos en este libro de los excesos del bando censor, pero creo que no es justo demonizarle de forma absoluta. En la actualidad tenemos ejemplos de censura parecidos a la que pedían aquellas personas. Por ejemplo, está prohibido emitir por televisión contenido para mayores de 18 años de 6:00 a 22:00, la publicidad de productos adelgazantes, la de bebidas alcohólicas está bastante regulada y la de tabaco está prohibida en toda Europa. Incluso se está planteando actualmente la necesidad de regular los anuncios de casas de apuestas. Si los cómics actualmente tuviesen una cantidad de lectores comparable a las audiencias actuales de la televisión y si fuesen leídos masivamente por niños, nos parecerían razonables que se aplicasen unas regulaciones similares.
  5. Aún así, acabo mi papel como abogado del diablo recordando una anécdota que define demasiado bien la naturaleza del código de autocensura: no permitieron publicar una una historia corta que hablaba sobre superar los enfrentamentientos raciales... porque en ella salía dibujado un negro. ¿En qué sentido una imagen así podía ser una mala influencia para un niño?
  6. Puede parecer que este ensayo tiene interés únicamente para un lector americano o para alguien interesado en los cómics de aquella época, pero en realidad la persecución del cómic en EEUU tuvo un eco en todo occidente. En ese sentido, a quien esté interesado por la relación entre la censura de los cómics en EEUU y en España hay que recomendarle
    La legislación sobre la historieta en España.

miércoles, 20 de febrero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Bocetos de mujeres

Continuando las lecciones de cómo se dibujan chicas, aquí hay otros modelos de los primeros trazos necesarios para confeccionar una cara. Fijáos bien en las curvas que dan el tono a todo el rostro, tanto cuando está de frente como cuando aparece de perfil. Con estas líneas que sirven de base a las caras podéis iniciar vuestros primeros bocetos estudiando bien la posición de sus facciones.


También tenéis aquí representados unos bocetos de cuerpo entero, en los que podéis practicar proporciones, sin definir las líneas del rostro. Observad la línea central de las figuras, que señala la curvatura central del cuerpo en diferentes posiciones.


Vale más que dibujéis caras y cuerpos por separado y, más adelante, cuando hayáis adquirido más experiencia, podréis unir las dos cosas.

Y nada más por hoy, queridos lectores; seguid con atención las presentes lecciones y poco a poco os haréis unos grandes dibujantes humorísticos, que es lo que os deseso. Hasta la próxima.

(Pulgarcito nº 1131, 9/01/1953, Guillermo Cifré)

lunes, 18 de febrero de 2019

Los cómics que dan forma al mundo


Me gustó una frase de Ignacio García May que cité en este blog hace poco: la televisión y los tebeos son «una historia y una cultura paralelas, pequeñitas, de andar por casa. (…) Una cultura adquirida por gusto y sin esfuerzo, casi sin darnos cuenta». La cultura popular no cuesta, sino que se adquiere «sin esfuerzo», porque en realidad es un ambiente en el que nos movemos.

En un libro de Marvin Harris se hace un análisis que yo entendí que estaba relacionado con esta idea. Mientras que en casi todas las sociedades el arte se basa en la repetición, solamente la sociedad occidental actual coloca al artista como un genio que tiene que buscar la originalidad rompiendo la tradición continuamente y cuyas obras hay que explicar para que puedan ser entendidas. Según él, en parte es una consecuencia de la fabricación industrial en serie y de la competencia en el mercado del arte. La conclusión sería: «Los modernos criterios estéticos sostienen que la originalidad reviste más importancia que la inteligibilidad».

Dándole vueltas a estas ideas, he acabado pensando que una cosa que me fascina de los cómics, y que creo que los lectores no reivindicamos lo suficiente, es precisamente su valor como arte popular. Me gusta ese tipo de cómic que busca conectar con un público amplio, que es un reflejo de su época y la sociedad en la que se ha producido, el que supera los límites de las viñetas.

Es un tipo de cómic que trasciende a su condición de cómic, que se convierte en un icono. Se ve mucho en el humor político, donde se usa a Mortadelo para ridiculizar casos de espionaje o la situación en Cataluña, a Pepe Gotera y Otilio cuando se trata de chapuzas y a 13, rúe del Percebe cuando se quiere hacer un reflejo de la sociedad de una manera más compleja. Incluso recuerdo haber visto a políticos disfrazados de Zipi y Zape en Las noticias del guiñol. También los cómics se han utilizado para poner motes de nivel de patio de colegio: a Echenique se le ha llamado Rompetechos, y a Eduardo Inda, don Pantuflo.

Pero más allá de la política, los cómics se usan como un referente compartido para otro tipo de textos, como el caso de Francisco Umbral cuando citaba a Carpanta, esas referencias a Zipi y Zape en una revista sobre ciclismo o por lo general los artículos de Javier Pérez de Andújar, y especialmente su famoso pregón.

El cómic da forma al lenguaje también en frases hechas. En mi generación no tanto, pero todavía se oye decir «Parezco el abuelo Cebolleta» o «Esto es más viejo que el tebeo». Igual que con muchas otras frases populares, han ido más allá de la referencia. Ya casi nadie se acuerda de Picio o el Tato, pero se sigue diciendo «Más feo que Picio» y «No vino ni el Tato». Es decir, que estas referencias no significan que los cómics de los Cebolleta o TBO tengan unas grandes ventas, pero vinieron para quedarse entre nosotros. Es lo que pasa con Zipi y Zape: no sé cómo serán las ventas de sus cómics, pero cada vez que busco en Twitter «Zipi y Zape» me salen mil fotos de dos amigos que se llaman a sí mismos así porque uno es rubio y el otro, moreno.

Si está en las conversaciones, es automático que los cómics lleguen a los bares, ya sean de Santander, Segovia o Salamanca, o restaurantes de Madrid (también este), Zaragoza o Zamora. Hasta Carpanta llegó a ser hasta portada de una revista gastronómica. La naturaleza de este tipo de cómic cala tanto que puede llegar a una mercería o a una farmacia, a una discoteca y a los coffeshops de Ámsterdam. La sociedad lo adopta como algo propio y también lo lleva a los grafitis, como estos de Salamanca, Madrid, Zamora y Toledo. No sólo decora las paredes, sino a nosotros mismos impreso en camisetas o a los aficionados al cosplay (por ejemplo, aquí, aquí y aquí)

El cómic popular llega a la gente de mil maneras más. Por ejemplo, puede ser parte de un libro de texto o de un chiste, a través de la publicidad o como acompañamiento de artículos de opinión, de un grupo de teatro aficionado o una feria de ferrocarriles. Puede aparecer en novelas, poesías y series de televisión.

Son iconos que la sociedad comparte y a los que se quiere homenajear (y ridiculizar). De 13, rúe del Percebe no se acabarán las versiones nunca, pero también hay ideas más ocurrentes como la mezcla de cómic con Legos (uno y dos), una versión hiperrealista de un Mortadelo ancianola espalda del 13, rúe del Percebe. Versionar el cómic popular es algo que interesa tanto al autor profesional (uno, dos, tres, cuatro) como al aficionado (uno y dos). Ha sido también tema para inktobers (uno y dos).

Aún así, creo que hay un contraste entre el interés por este cómic por parte de aficionados y de profesionales, del mismo modo que se percibe diferencias entre el reconocimiento popular y el institucional. Creo que las estatuas funcionan como reflejo de esto. Mientras que en España hay pocas estatuas dedicadas al cómic (por ejemplo, esta de Mafalda y esta del Capitán Trueno), en Valencia ha habido muchas fallas dedicadas a Francisco Ibáñez. Las instituciones han premiado a pocos autores y de cierto estilo, pero la sociedad ensalza de otras formas.

Las instituciones no suelen sentir conexión con los gustos populares, pero creo que habría que incidir más en ellos. Más allá de los márgenes y la búsqueda de alternativas, a través del gusto popular, las grandes tiradas y el consumo de masas se conseguirá que uno no sepa dónde acaba el cómic y dónde empieza la sociedad.

miércoles, 13 de febrero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Dibujo de mujeres

¿Qué tal, amigos? A partir de ahora soy yo el modesto encargado de daros unas cuantas lecciones de dibujo, más exactamente de explicar cómo se dibujan muchachas. Con la mujer joven ocurre que no se la suele caricaturizar, sino estilizar, o sea, dibujarla con la menor cantidad de líneas y acentuando en lo posible su gracia.


Arriba veis cómo se confecciona una cara, empezando por la estructura que sirve de base y la forma en que se van añadiendo facciones.


En la figura completa viene señalada la proporción de la misma, que como veréis, se compone de tres partes: una que abarca desde encima de la cabeza a la cintura, otra desde la cintura a las rodillas y, la tercera, desde estas a la punta de los pies. De momento, fijaos bien en la estructura indicada y ya podéis empezar a hacer vuestros primeros bocetos. Lo de hoy es tan solo una idea general; en las próximas lecciones os aclararé detalles para que logréis dibujar chicas mucho mejor que yo. Hasta la próxima semana.

(Pulgarcito nº 1130, 2/01/1953, Guillermo Cifré)

miércoles, 6 de febrero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Guiones

Hoy, como final a mi intervención en estas enseñanzas de dibujo, y para dar paso a las estupendas lecciones que sobre la manera de dibujar muchachas está preparando Cifré, voy a hablaros de los guiones de las historietas.


Muchas veces —estoy seguro— os debéis preguntar cómo es posible que, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, se nos ocurran historietas sin faltar nunca a la cita con nuestro Pulgarcito y la verdad es que se pasan malos ratos ante la mesa de dibujo esperando que llegue la idea de la historieta de turno. Claro que con la práctica se logra sacar el tema de cualquier frase, oyendo la radio, leyendo la prensa o hablando con los amigos, surge espontáneamente un tema que luego debidamente sazonado sirve para un buen guión.

También hay personajes fáciles de resolver y otros difíciles: por ejemplo, si se hace protagonista de las historietas a un médico, los guiones deben hacerse basados en medicinas, enfermos, etc., con lo que los temas resultan más difíciles de lograr que si el personaje es un individuo sin ocupación definida y grandes características que lo encasillen en un tipo determinado, porque entonces toda clase de historietas encajan bien en un personaje así y resulta fácil encontrar tema todas las semanas. Por lo tanto, mi consejo es que para empezar escojáis un tipo de los fáciles, para que cualquier idea o chiste le vaya bien.

En fin, amigos, no sé si estas cortas lecciones de dibujo os habrán servido de algo. He intentado explicaros las experiencias que he ido recogiendo y, si de ellas obtenéis algún provecho que os ayude en vuestros primeros pasos como dibujantes cómics, me sentiré muy satisfecho y, ¿por qué no decirlo?, orgulloso de haber contribuido en algo para iniciaros en una profesión que os deseo llena de éxitos.

(Pulgarcito nº 1129, 26/12/1952, José Peñarroya)

miércoles, 30 de enero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Blancos y negros

Hemos dedicado anteriores lecciones a la forma de dibujar, a repartir los fondos, a los primeros planos y panorámicas, a la rotulación, a la forma de distribuir la historieta, a la creación de tipos, etc., etc. Hoy os hablaré sobre los blancos y los negros de las viñetas. Cuando digo blancos y negros de las viñetas no me refiero, naturalmente, a tipos blancos y a negros africanos, sino a repartir los espacios dibujados en negro y blanco para que la historieta presente un conjunto armónico.


Muchas veces al ojear una revista de historietas os habréis dado cuenta de que en algunas páginas los dibujos y bocadillos dan la impresión de estar amontonados y que unos y otros se mezclan. En muchos casos, esto es debido a que no tienen espacios negros, o bien son escasos y, desde luego, insuficientes. Si comparáis aquella página —digamos en blanco— con otra en la que los negros estén repartidos con más abundancia, os daréis cuenta en el acto de que aún en el caso de que los dibujos sean de una calidad parecida, la página de los negros queda mucho más decorativa y de más calidad.

Para lograr esto es muy conveniente dibujar algún personaje de la historieta que lleve la americana, el abrigo o los pantalones negros, y ya veréis cómo las viñetas ganan mucho en calidad. Tened también presente que cuando os hablo de negros no es necesario que sean negros compactos; hay mil maneras de dar cuerpo a los dibujos: pueden ser espigas (figura 1), cuadradillos (figura 2), líneas rotas (figura 3), etc., etc.

Y por hoy nada más, amiguitos. Hasta la semana próxima.

(Pulgarcito nº 1128, 19/12/1952, José Peñarroya)

miércoles, 23 de enero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Creación de personajes

Hoy voy a hablaros sobre los personajes que protagonizan las historietas. Supongamos que tenemos que crear un nuevo tipo para una serie de historietas; lo primero es pensar en qué clase de carácter le vamos a dar a nuestro primer actor: ¿será avaro, manirroto, alegre, triste, gordo o flaco?


Si nos decidimos por el de buena persona, inocentón y amigo de ayudar al prójimo (como Gordito Relleno, por ejemplo), llega el momento de abocetar sus características físicas. Será forzosamente gordo, de cara redonda y sin malicia y aspecto un poco ridículo, características que estarán completamente de acuerdo con la personalidad que queremos darle. De todas formas, lo más seguro es que el nuevo tipo no tendrá una personalidad bien acusada hasta después de dibujado y hacerle hablar docenas de veces en diversas aventuras y, entonces, cuando es conocido a la perfección como dibujo y como carácter, queda definitivamente encajado en el tipo de historietas a que estaba destinado. Así si os fijáis en las primeras historietas de Gordito Relleno, don Pío, Calixto, don Berrinche, etc., veréis que dichos personajes eran entonces bastante diferentes de como los dibujo hoy.

En fin, que cuando se trata de crear un nuevo tipo, el dibujante va tanteando durante una temporada, un poco desorientado, hasta que las mismas aventuras del personaje y las cosas que se le hacen decir, le van moldeando hasta acabar de perfilarle por completo. Y nada más por hoy, amiguitos. Hasta la próxima.

(Pulgarcito nº 1127, 12/12/1952, José Peñarroya)

lunes, 21 de enero de 2019

Cómics pensados para niños

El Capitán Trueno atrapado por el malvado conde Kraffa. Fuente

De la correspondencia particular entre el dibujante del Capitán Trueno, Ambrós, y un aficionado, Franciso Tadeo Juan, publicado en Trueno nº 10 (2016):

Amigo Tadeo,

Hace tiempo leí unas críticas muy severas sobre la calidad de mi dibujo. No recuerdo el nombre del autor, pero sí que era uno de los comentaristas más acreditados en aquella época. Señalaba con acierto los defectos del dibujo, pero olvidaba lo más importante: que ese dibujo iba destinado a los niños, cuya mentalidad y gustos difieren bastante de los de sus mayores. Creo que usted ha caído en el mismo error de enfoque al juzgar los guiones de Víctor Mora. ¿Ha pensado alguna vez por qué razón un niño escucha embelesado un cuento que ha oído miles de veces anteriormente? Si es capaz de comprenderlo, entenderá mejor esas reiteraciones que tanto menosprecia en los guiones de Mora. Porque esos guiones, igual que mi dibujo, estaban exclusivamente realizados para un público infantil.

Doy mucha importancia al peso del guión en el éxito de una historieta, y estoy plenamente satisfecho de los guionistas con los que he tenido la suerte de colaborar. Usted conoce a Amorós, por quien siento un gran aprecio a pesar de que como personas somos tan dispares que no coincidimos absolutamente en nada. Y creo que en el fondo de ese aprecio hay una inmensa gratitud porque con sus guiones me ayudó a remontar en uno de los periodos más difíciles de mi existencia. El rápido éxito de la serie El jinete fantasma, que me permitió ir viviendo y aprendiendo a dibujar, creo que se puede atribuir cuanto menos en un noventa por ciento a los guiones de Amorós, algo toscos si se quiere, pero maravillosamente adaptados a la mentalidad infantil. Gracias al Amorós guionista ha habido un Ambrós dibujante.

No estoy muy al corriente de la historieta actual. Pero si el tipo de héroe que se ha impuesto es Conan o Rambo, no me extraña que los guiones de Mora le parezcan ñoños o blandengues.

Espero que sabrá disculpar a este viejo desfasado, incapaz de asimilar la cultura USA. Reciba un cordial abrazo de su amigo

Miguel Ambrosio, Barcelona, 13-7-86

Hay dos ideas que me llaman la atención de esta carta escrita por un Ambrós de 73 años. La más sutil, la humildad con la que habla de su trabajo. En otra de las cartas es más claro en este aspecto. Critica el vedetismo del mundo del arte e insiste en que un buen cómic siempre es el resultado de un trabajo en equipo.

La otra idea que me interesa la he resaltado con negritas: la ficción pensada para los niños. Lo rentable en términos económicos es hacer un material que abarque todos los rangos de edad posibles, que entretenga a los niños, los adolescentes y los adultos. Los críticos también prefieren que un adulto pueda ver una película para niños: que Batman se enfrente con pingüinos está mal, pero que se enfrente con un payaso nihilista, bien; que Wall-e empiece como una película muda está bien, pero que luego aparezcan otros robots pequeños y juguetones está mal; los guiones del Doctor Who de Moffat, lleno de monólogos y anticlimax, están bien, pero los del resto de guionistas, más directos e infantiles, mal.

Muchos adultos quieren consumir ficción infantil como si les perteneciese a ellos, y así arruinan toda la diversión. Antes que fijarse en si una película, un libro o un cómic le gusta, el adulto debería pensar realmente: «¿Soy el público de esta historia? ¿Tengo que analizarla con ojos de adulto?»

miércoles, 16 de enero de 2019

¡Atrévete a dibujar! Fondos

Hoy voy a hablaros sobre el sistema para solucionar los fondos en las historietas. Una vez hecho el guión y empezada a dibujar la historieta, es natural que los protagonistas sean los que merezcan vuestra principal atención, pero también han de cuidarse mucho los fondos y detalles auxiliares que son los que sitúan a los protagonistas y dan el ambiente necesario al desarrollo del argumento.


Por ejemplo: si el primer cuadro de la historieta comienza con una escena en las calles de la ciudad, conviene situarlo bien al lector con detalles suficientes como árboles, casas, vehículos, peatones, ciclistas, etc. Y así, aún cuando en el segundo cuando, por tratarse de un primer plano o un exceso de diálogo no se prodiguen los detalles, el lector ya está bien impuesto de la situación y, a partir de entonces, hasta el cambio de «escenario», sólo requiere recordarle el lugar con detalles simples pero significativos y graciosos, como un perro callejero que pasa persiguiendo a un gato, una señora que va a la compra, etc., etc. Igual sucede cuando la trama se desarrolla en el interior que, como es natural, entonces ha de ser un fondo de sillones, mesas, cuadros, sillas, etc.

Si recordáis lo que os decía sobre los primeros planos de los personajes, exactamente lo mismo podéis hacer también con los objetos situando un sillón en primer plano y los personajes en segundo. En fin, debe irse variando continuamente para dar a la escena la mayor sensación de profundidad.

Tened presentes estos consejos y practicad durante toda la semana sobre estos extremos. Hasta la próxima, amigos.

(Pulgarcito nº 1126, 5/12/1952, José Peñarroya)

lunes, 14 de enero de 2019

Entrevista a Joaquín Cera en 'Hoy por hoy' (04/01/2019)


Durante una entrevista en el programa Hoy por hoy del 03/01/2019 sobre la película Memorias de un hombre en pijama, el presentador Pablo González Batista preguntó por los personajes de cómic españoles a los que un actor español puede aspirar. Raúl Arévalo le respondió que lo máximo que tenemos en España son Superlópez y Memorias de un hombre en pijama. En ese momento el presentador recordó un personaje más:


Pablo González Batista: Aquí tenemos también a Pafman, que no se ha reivindicado mucho. No recuerdo quién era el autor.

Raúl Arévalo: Hostias, es verdad.

Pablo González Batista: ¿Tú te acuerdas?

Paco Roca: No, no, para nada.

Pablo González Batista: Bueno, buscadlo, Pafman. Tenía una mascota que era Pafcat. Era fantástico. De hecho, a mí me gustaba más que Superlópez, pero esto no se puede decir por la radio.

Paco Roca: ¿Pero alguien más que tú ha visto eso? Porque no me suena de nada.


Al día siguiente, el presentador quiso recuperar este tema con una entrevista a Joaquín Cera, el creador de este personaje. Sólo duró diez minutos (38:12-48:42), y en ella se habló sobre el origen del personaje, la editorial Bruguera, y su estilo de humor:


Pablo González Batista: Joaquín, primero quería pedirte disculpas por mi mala memoria y segundo, darte las gracias por las risas, por tu papel en mi afición por la lectura y también por los chistes malos, no necesariamente en este orden.

Joaquín Cera: Gracias a ti por acordarte. Te quería comentar, al hilo de lo que estabas poniendo antes, que no me siento herido porque no se acuerden de mí ni nada de esto, porque es normal. Es evidentemente normal que mi generación pasó un poco desapercibida en lo que era el mundo del cómic de aquel tiempo, incluso de ahora. Ahí estamos.

Tom Kallene: A lo mejor España no estaba preparado para tener su propio superhéroe.

Pablo González Batista: Me contaba ayer tu editor, Manuel de Cos, que quizá el problema fue que no estuvisteis, tú y una generación de autores de cómic muy buena, en el momento y en el lugar adecuado.

Joaquín Cera: Esto lo hemos comentado muchas veces. Quizá fue una generación un poco perdida entre medias de lo que fue la gran Bruguera de los años sesenta y setenta con Ibáñez, con Vázquez, con Escobar y todo esto, y lo que hubo después en el cómic en general, tanto en España con el resto del mundo, ese gran boom. Nosotros fuimos una generación que nos quedamos un poco entre medias, que nos intentamos adaptar pero que no acabo de cuajar.

Pablo González Batista: Ya ves que un poco sí cuajó, por lo menos en algunos treintañeros de hoy que no te olvidamos. Bueno, sí te olvidamos [se refiere a que el día anterior había olvidado su nombre], pero no al personaje, por lo menos. De hecho, si no me equivoco eres el último o uno de los últimos dibujantes que contrató la editorial más emblemática del cómic español que es Bruguera, tú lo has dicho, pero justo después cerró. No tuvo nada que ver con tu llegada, ¿no?

Joaquín Cera: Prácticamente la cerré yo. [Risas] No, no, tampoco dio tiempo a que yo hiciera nada malo porque fueron muy pocas historietas las que publiqué. Ya estaban planteándose cerrar. O bueno, cambiarlo todo.

Pablo González Batista: Ayer cuando terminé el programa hice muchos esfuerzos para encontrarte, porque creo que en estos momentos de reivindicación por supuesto totalmente merecida del personaje de Superlópez y de su autor, de Jan, después del estreno de la película, es justo recordar que tuvimos otro gran superhéroe español en Logroño que era al menos tan torpe como Superlópez. En el cómic español tenemos otros héroes (tenemos al Capitán Trueno, tenemos a El Águila, tenemos al Capitán España…), ¿pero puede que el gran mérito de Pafman sea probablemente haber sido el superhéroe más tonto del mundo?

Joaquín Cera: No es mucho más tonto que Superlópez. Superlópez no es tonto, Superlópez es un buen chaval. Es un héroe positivo. Este mío, para nada. Es un auténtico desastre. Además, es que de hecho no se merece ni el nombre de superhéroe porque no aspira a tanto.

Tom Kallene: Ni super ni héroe.

Joaquín Cera: Es un tío que de pronto tiene poderes y hace lo que quiere con ellos.

Pablo González Batista: En realidad es un superhéroe porque viste como superhéroe, porque en el fondo nace como una parodia del personaje de Batman. Esto supongo que tiene que ver un poco con que, cuando tú creaste a Pafman, Superman estaba pillado porque Superlópez es claramente la parodia de Superman, al menos en el aspecto visual. Pafman es como un Batman de Logroño en lugar de Gotham.

Joaquín Cera: En principio la editorial intentó aprovechar el tirón de Superlópez, hacer otro, como un pequeño grupo de superhéroes en la editorial. Me sugirieron que me podía inspirar en Batman, pero la verdad es que ni al final ni al principio me basé en eso. Pasé bastante del referente y seguí un poco lo que era mi humor. Tampoco se podía desarrollar gran cosa, eran a lo mejor dos páginas a la semana.


Tom Kallene: ¿Y por qué Logroño?

Pablo González Batista: Tú eres de Barcelona. Mucha gente pensó mucho tiempo que eras de Logroño.

Joaquín Cera: Es una cosa que tampoco definí mucho al principio. Fue una cosa que fui consolidando con el tiempo, por gustos. Por reivindicar una ciudad. Están un poco que parecen olvidadas en España. Por eso nada más. Casi un gag más.

Pablo González Batista: A mí me gustaba Pafman por muchas razones, pero la primera es que yo era un gran lector de Mortadelo por encima de otros personajes. Me daba la sensación de que Pafman heredaba de los Mortadelos de Ibáñez el chiste continuo, el que hubiera gag constantemente. En tu caso era un humor mucho más surrealista que además ibas introduciendo según te iba dando la gana. Tú dices que Pafman tenía poderes y hacía con ellos lo que quería. Tu poder con Pafman era inventarte la historia que te daba la gana en cada momento. Voy a poner un ejemplo. He hablado del gato Pafcat, que era como su fiel compañero. Según una de las versiones que te inventaste, Pafcat era el resultado de una mutación de un amigo de Pafman y de su gato doméstico porque los dos se metieron varias horas en una lavadora con un kilo de plutonio y el resultado fue Pafcat. O, por ejemplo, en uno de mis tebeos favoritos, que es El caso de las gafas churrifocales, Pafman tiene que vengar a un confidente que ha sido asesinado por cuatrocientos encapuchados que van con gafas y sombrero mexicano. Finalmente gana al villano, que es un sillón, echándole encima termitas. Esto es más o menos el argumento.

Joaquín Cera: Todos estos argumentos y todas estas historias, que son realmente las que más han gustado en general a mi público, han nacido de la espontaneidad. Básicamente, porque en aquellos tiempos, cuando me empezaban a pedir una producción bastante elevada, de treinta páginas al mes o algo así, no tenía tiempo a pensar nada. Me pensaba los guiones en diez minutos. O sea, era un poco esa frescura, desde la tontería, de lo que a lo mejor a mí me apetecía en ese momento dibujar o escribir y ya está. En la segunda temporada que tuvo el personaje, cuando volvió a publicarse a partir de 2004, me lo pensé más. Diseñé una historieta larga, pero me dio la sensación de que no acabo de cuajar, de que a los fans antiguos, que eran los que compraban los álbumes, les gustaba más lo del principio, la espontaneidad, la tontería, la chorrada.

Pablo González Batista: Todos los superhéroes tienen un supervillano. ¿Cuál era el de Pafman?

Joaquín Cera: Solía salir el Enmascarado Negro. Una cosa que tampoco… pensada en cinco minutos.

Pablo González Batista: Decía el Enmascarado Negro que era malo porque no podía ser otra cosa con esa pinta, o que robaba no porque quisiera el dinero, sino porque ese era su cometido. A mí lo que me interesa es saber si tú has seguido dibujando Pafmans en la intimidad.

Joaquín Cera: Realmente no. Yo cuando dibujo por hobby o por gusto dibujó cualquier cosa. Este tipo de personajes estaban hechos para el trabajo. Aunque me satisfacen, los dejo para trabajar simplemente.

Pablo González Batista: En realidad lo que quería saber es si tú, en tu imaginación, has seguido pensando en historietas de Pafman, porque este momento (yo sólo dejó la idea ahí) es fantástico para vivir de la nostalgia de personas como yo, que en su momento no tenía dinero para comprarse Mortadelos y que ahora lo haría encantado por nostalgia. No sé si has te has planteado la posibilidad de empezar a llamar a tus editores en cuanto cuelgues el teléfono.

Joaquín Cera: Es que sois el público que siempre tenido, los que habéis leído estas historietas cuando erais críos. Básicamente es eso, de lo que he estado viviendo sobre todo de la segunda temporada de Pafman. No he logrado captar un público más joven quizás porque tampoco tenía una difusión muy grande.

Tom Kallene: Tal vez un hijo de Pafman…

Pablo González Batista: Un hijo de un lector de Pafman es un nuevo lector de Pafman. Yo compro el tebeo y mis hijos, que no tengo, pero cuando los tenga, podrán leer tus tebeos también y hacerse nuevos lectores de Pafman. Yo lo dejo ahí, ojalá que esta llamada cambie alguna cosa. Por cierto, ¿has visto Superlópez, la peli?

Joaquín Cera: Todavía no.

Pablo González Batista: Pues ya estás tardando, porque te iba a preguntar si te ha gustado. Yo tampoco la he visto.

Tom Kallene: Yo tampoco.

Pablo González Batista: ¿Has fantaseando alguna vez con la posibilidad de que se lleve Pafman al cine, o al menos al principio, cuando había cierto éxito?

Joaquín Cera: No sé. Tampoco me lo he pensado. Me lo ha comentado mucha gente, pero no lo he pensado yo particularmente. Ahora esto es un recurso que se usa mucho después de los americanos, de Marvel. Está bien, es un recurso y, bueno, es un personaje que tiene al menos gente que lo sigue.

Tom Kallene: Hay que pensar en el actor.

Pablo González Batista: Si ya hemos colocado a Dani Rovira como Superlópez, yo creo que Mario Casas está pidiendo un Pafman a gritos. Y Antonio de la Torre como el gato, porque tiene que estar en todas. Le damos un papelito de gato y ya está. Joaquín, muchísimas gracias, eres un grandísimo dibujante del cómic de este país, autor de Pafman, por lo que yo te estaré eternamente agradecido, pero también coautor junto a Juan Carlos Ramis de los Xunguis, de los nuevos Zipi y Zape… Joaquín, muchísimas gracias.

Joaquín Cera: Gracias a ti.