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viernes, 31 de julio de 2020

Mortadelo con todas las letras: el caso del rótulo



«La forma de dibujar las títulos de Mortadelo y Filemón ha evolucionado siguiendo los estilos de cada época durante más de sesenta años. La trayectoria de todos estos rótulos nos despierta una pregunta: ¿han compartido algún rasgo común?»

jueves, 11 de junio de 2020

De los personajes de Bruguera… ‘¿Quién tiene el Chollo?’


De los personajes de Bruguera… ‘¿Quién tiene el Chollo?’

Dos Ibáñez y un destino. Dos de los mayores creadores de entretenimiento de este país, Chicho Ibáñez Serrador y Francisco Ibáñez, coincidieron en un concurso de las revistas de Bruguera... y hasta aquí puedo leer.

lunes, 10 de febrero de 2020

'Loquilandia' en los tebeos de Bruguera

Quien haya visto Loquilandia (Hellzapoppin', 1941) una vez en su vida, ya no la puede olvidar. Es una película que sigue sorprendiendo incluso hoy día. El arranque explica la intención de sus creadores: "Cualquier parecido entre Loquilandia y una película es pura coincidencia". En su guion no hay lugar para la lógica narrativa, todo es un caos enfocado a la sorpresa y el humor: surrealismo, trucos de cámara y efectos especiales, gags que no buscan la risa sino la perplejidad... Ahora que tanto se habla de posthumor o de lo sorprendente que es Deadpool (2016) por su forma de romper la cuarta pared es posible que esta película merezca ser más recordada.

Cuando la vi por primera vez hace unos años recuerdo que una escena me sorprendió especialmente. Los protagonistas, Ole y Chic, consiguen que un mago les haga desaparecer, pero por error sólo funciona con la mitad del cuerpo:



En ese momento Pepi, un príncipe ruso venido a menos, entra en el cuarto en busca de pelea. Para disimular, Ole y Chic se colocan uno delate del otro para que parezca que son una única persona. Al principio funciona, pero pronto se descoordinan.


El efecto le debió de hacer gracia a Josep Escobar, porque lo incluyó en una de sus historietas de Zipi y Zape de los años 50:


El último plano de la película es otra genialidad. El director está tan frustrado por el guion de la película que saca un revolver y dispara al guionista. Él le quita importancia: "Siempre llevo un chaleco antibalas en el estudio". Aún así, cuando bebe un vaso de agua...


En este caso me imagino que el gag se habría utilizado en dibujos animados antes y que también se habrá repetido muchas veces en cómics y dibujos animados. Sin embargo, cuando lo vi me acordé de un gag de En Alemania (1982):

lunes, 1 de abril de 2019

Entrevista a Carles y Montse Escobar en 'Hoy por hoy' (26/03/2019)


El pasado martes 26 se presentaron en Barcelona los primeros álbumes de Zipi y Zape que va a reeditar Bruguera dentro del grupo Penguin Random House. La presentación corrió a cargo de Sergi Bruguera (uno de los nietos de Escobar), el escritor Javier Pérez de Andújar y Francisco Ibáñez. Los dos primeros álbumes, La vuelta al mundo (1970) y El tonel del tiempo (1971), van a marcar el estilo en el que se van a reeditar los otros 14 álbumes. Es decir, en ellos vamos a descubrir el nuevo coloreado y las correcciones en el lenguaje que se han introducido para hacerlos atractivos para los niños. Una hora antes de esta presentación, los dos hijos de Josep Escobar, Carles y Montse, fueron entrevistados en el programa Hoy por hoy:


Toni Garrido: Todos esos héroes pequeños, que luchan, que ganan juicios contra los poderosos, tienen algo de esos dos hermanos entrañables de los que vamos a hablar a continuación. Está claro quiénes son, pero aun así os voy a dar unas cuantas pistas. Siempre querían hacer una buena obra (que yo creo que no se conoce todavía el momento en el que lo lograran), uno de los castigos más recurrentes era mandarlos al cuarto de los ratones (que esto afortunadamente ya no pasa), cuando echaban a correr, normalmente para huir de algo, sus piernas desaparecían y eran sustituidas por un remolino, y el padre, don Pantuflo Zapatilla, era catedrático de Numismática, Filatelia y Colombofilia, que yo creo que no hay niño español que no buscará esas palabras en el Diccionario. Lo de la colombofilia era las palomas. Ya saben que hablamos de Zipi y Zape, la inmortal pareja de hermanos traviesos, uno rubio y el otro moreno, dibujados en los años cuarenta por el gran Escobar y cuya reedición sale hoy a la venta con motivo del vigesimoquinto aniversario de la muerte de don José Escobar.

Escobar fue el creador no sólo de Zipi y Zape sino de otro personaje inolvidable que retrató muy bien, muy bien este país: Carpanta. Y ahora se plantea con la distancia: ¿al franquismo lo de Carpanta no le llamaba la atención? Un hombre muerto de hambre constantemente…

Nacho Carretero: Siempre a punto de comer, era frustrante leerlo.

Gonzo: Al que nunca le salía bien. Siempre llegaba ahí al lado y siempre acababa fatal.

Nacho Carretero: Que tenía un amigo, que yo recuerde tenía un amigo que tampoco comía nada y estaba muy gordo. Me acuerdo de esto, ¿no os acordáis del amigo de Carpanta? No me acuerdo de cómo se llamaba. Tampoco comía, pero estaba muy gordo.

Toni Garrido: Se lo vamos a preguntar, porque nos escuchan ya desde el estudio de Barcelona. Le vamos a preguntar cómo se llamaba el amigo gordo de Carpanta a Carles y Monte Escobar. Son los hijos del dibujante José Escobar. Carles, Montse, muy buenos días.

Carles y Montse Escobar: Buenos días.

Toni Garrido: Un placer saludaros. Dentro de un ratito, en apenas una hora, participaréis junto a Sergi, nieto de Escobar, el escritor Javier Pérez Andújar y el dibujante Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón, en la presentación de las nuevas ediciones de Zipi y Zape, los personajes más emblemáticos que dibujó vuestro padre. A partir del cuatro de abril van a estar en las mejores librerías. ¿Estáis nerviosos?

Carles Escobar: Un poquito, lo justo.

Montse Escobar: Algo.

Toni Garrido: Debe ser emocionante, ¿no?

Carles Escobar: Emocionantísimo.

Montse Escobar: Eso sí, mucho.

Toni Garrido: Y que nuevas generaciones todavía conozcan y disfruten a los personajes que creó vuestro padre hace ya mucho tiempo.

Carles Escobar: Sí, es la trascendencia de las cosas buenas.

Montse Escobar: Éramos jovencitos.

Toni Garrido: ¿Y recordáis vosotros dos, Carles, Montse, cuando leísteis por primera vez esas esas viñetas?

Carles Escobar: Cuando éramos pequeñitos, yo debía tener ocho, nueve, diez años con las primeras del Carpanta.

Montse Escobar: Yo tres menos.

Toni Garrido: Mucho más joven, dónde va parar. ¿Y cómo era esto de tener un padre que era el que dibujaba los dibujos que todos vuestros amigos querían leer?

Montse Escobar: Pues… simpático. Alegre. Un bonachón.

Carles Escobar: Fantástico.

Toni Garrido: ¿Nunca en las historietas vosotros dabais ideas a vuestro padre? «Mira, yo iría por aquí, papá».

Montse Escobar: Sí. No tan cruel. Fuimos más… más suaves. O sea, nosotros decíamos tonterías y él las apuntaba, hasta que un día nos dimos cuenta de que aquellas tonterías que apuntaba salían publicadas. Entonces nos pusimos como obreros y dijimos: «Ah, no. No decimos más tonterías si no nos las pagas a peseta».

Carles Escobar: Salió la economía. (Risas).

Toni Garrido: O sea, le pedíais… ¿Cómo es eso? O sea, cuando trabajáis de guionistas para vuestro padre, ¿cobrabais una peseta?

Montse Escobar: Sólo dábamos la idea, ¿eh? Trabajar como guionista es demasiado.

Ibáñez, Montse, Carles y Pérez de Andújar.

Nacho Carretero: O sea, que hay una inspiración familiar ahí, en las aventuras de Zipi y Zape.

Montse Escobar: Sí, sí, colaborábamos todos.

Nacho Carretero: ¿Pero había cuarto de los ratones?

Carles Escobar: No, pero habíamos tenido un gallo qué perseguía a mi hermana cuando se portaba mal.

Gonzo: Haciendo la típica pregunta en este tipo de entrevistas, ¿hay algo de autobiográfico en Zipi y Zape? Se lo preguntamos a los dos hijos del autor de estos cómics.

Montse Escobar: Sí, seguramente sí. Yo diría que más bien recordando a su familia de origen. O sea, creo que mi abuelo era una persona muy recta. Mi padre lo transmitió en el personaje de Pantuflo.

Toni Garrido: O sea, vuestro abuelo era don Pantuflo.

Montse Escobar: Sí.

Carles Escobar: Suerte que la herencia se descafeinó un poco y a mi padre no le llegó entero todo esto de la rigidez.

Toni Garrido: Vosotros, en vuestra vida profesional, ¿a que os sabéis dedicado?

Montse Escobar: Yo soy profesora de dibujo.

Toni Garrido: Vaya, no está nada mal. ¿Y Carles?

Carles Escobar: Yo salí por la tangente. Soy ingeniero industrial.

Toni Garrido: Uf. ¿Esto lo llevaba bien? ¿El señor Escobar llevaba bien que un dibujante de prestigio tuviera un hijo ingeniero?

Montse Escobar: (Risas.) Era la época típica de aquel chiste: «Madre, quiero ser ingeniero…». (Risas.)

Toni Garrido: En apenas una hora, en nada se presenta esa reedición con motivo del viguesimoquinto aniversario de la muerte de don Escobar, de Escobar, el hombre que nos ha hecho tan felices a todos. En unos segundos seguimos hablando con sus hijos, con Zipi y con Zape, que no sé quién es Zipi, no sé si Carles, no sé si Montse, pero uno de los Zipi y el otro es Zape. En unos segundos.

Carles Escobar: Bueno, como yo soy el mayor me corresponde el Zipi.

Toni Garrido: Pues Zipi, y Montse, Zape.

Carles Escobar: A mí me corresponde Zape. «Zapa».

(Pausa publicitaria)

Toni Garrido: Tenemos con nosotros a Nacho y a Gonzo, que siguen aquí en este estudio, y tenemos a los hijos del gran dibujante Escobar, el creador de Zipi y Zape y Carpanta. Tenemos una duda en el aire, Montse Escobar, Carles Escobar, buenos días de nuevo.

Carles y Montse Escobar: Buenos días.

Toni Garrido: ¿El amigo gordo de Carpanta cómo se llamaba?

Montse Escobar: Protasio.

Toni Garrido: «Protasio».

Montse Escobar: Fue en la época en la que cambiaron de piso y se fueron a vivir a la Bonanova. Allí la parroquia era Nuestra Señora de la Bonanova y de los Santos Gervasio y Protasio.

Nacho Carretero: Un nombre como para olvidarse, ¿eh?

Carles Escobar: (Risas.) Sí, exacto.

Montse Escobar: A partir de este momento nacieron dos amigos de Carpanta. Uno era Protasio, que duró muchísimo tiempo, y el otro fue Gervasio, que el pobre tuvo una vida corta.

Carles Escobar: Se murió de inanición.

Nacho Carretero: (Risas.) Lo único lógico, claro.

Portada de una de las reediciones.

Toni Garrido: ¿Y no tuvo ningún problema con la censura, con el Gobierno…?

Carles y Montse Escobar: ¡Uf!

Montse Escobar: (Risas.) ¡Y tanto!

Toni Garrido: Contadnos eso. ¿Qué decían? Porque claro, era tan evidente lo que estaba ocurriendo, lo que estaba publicando…

Carles Escobar: Bueno, uno de los problemas fue precisamente con la suegra [se refiere a Doña Tula, suegra], que según la censura resultó ser una amenaza contra la sagrada unidad del matrimonio. Con la Iglesia hemos topado.

Toni Garrido: ¿Pero que hacía la suegra?

Carles Escobar: ¿La suegra? De suegra, claro. (Risas.) Esto estaba muy mal visto.

Toni Garrido: ¿Y qué es lo que ocurrió entonces?

Carles Escobar: Pues ocurrió que a escobazo por aquí, escobazo por allá, pues al final la escoba ya no funcionó y la cosa se arregló.

Toni Garrido: En cuanto a Zipi y Zape, por ejemplo, vuestro padre defendía mucho a esos personajes.

Josep Escobar (grabación): Y esos son los Zipi y Zape. Hay mucha gente que los tiene por muy traviesos y no son tan traviesos, sino que resulta que a veces ocurren casualidades en la vida que les hace ser responsables de cosas que ellos ni han…

Toni Garrido: «... Ni han pensado». Lo cierto es que la censura franquista, paradójicamente, en un alarde de pedagogía moderna, le pidió a vuestro padre que suavizara los castigos físicos a los que don Pantuflo y Doña Jaimita sometían a los niños. Curioso, ¿no?

Montse Escobar: Sí, sí. Bueno, para entender esto… Claro, alguien dirá: «Ah, pues sí, es que era muy duro eso de mandarlos al cuarto de los ratones», pero hay que entender el tipo de humor. El tipo de humor de mi padre era muy exagerado. Era tan exagerado que él entendía que no te lo puedes tomar en serio. Por ejemplo, a nuestro padre le presentaron unos amigos. «Hombre, caray, Escobar, ostras, qué bien te lo debes pasar, qué vida más divertida». Y a nuestro padre no se le ocurrió nada más que decir: «No, uy, qué va. Ay, si me vierais cada día lavando platos. Además, me hacen fregar, y una vez por semana he de fregar toda la escalera». Era evidente que esto era una exageración, pero los amigos se lo creyeron. Y después hubo comentario: «Oye, pobre Escobar, cómo lo llevan».

Toni Garrido: Hablamos de un tiempo en el que no existía la televisión, la radio dominaba el entretenimiento para muchos y la revista Pulgarcito, seguro que la recuerdan, la revista Pulgarcito era el súmmum del entretenimiento infantil. Vosotros erais nada más y nada menos que los hijos de Escobar. ¿Chuleabais? O sea, de una forma u otra, vosotros, Carles, Montse, chuleabais.

Carles Escobar: Bueno, a veces chuleábamos y a veces lo padecíamos, ¿porque vosotros os imagináis que en el colegio, con todas aquellas sotanas negras y todo aquello, resulta que yo era Carpanta? Carpanta por aquí… «¡Oye, Carpanta, dame esto!», «¡Carpanta, tira la pelota!», «¡Carpanta!»… Tenía su lado de martirio también.

Toni Garrido: Visto así tienes toda la razón.

Nacho Carretero: Por cierto, Escobar tenía muy buena relación con Francisco Ibáñez, ¿no? El autor de Mortadelo y Filemón. Porque muchas veces incluso se auto parodiaban, se dibujaban en las propias viñetas metiéndose amistosamente el uno con el otro, ¿no?

Montse Escobar: Sí, sí, muchísima. Y además se lo reconocemos todos.

Toni Garrido: De hecho, en una hora estará con vosotros en ese homenaje, ¿verdad?

Montse Escobar: Sí, así es.

Carles Escobar: Una persona muy querida de nuestro padre y bien conocida por nosotros también.

Toni Garrido: ¿Y todos se llevaban bien? Hasta donde se pueda contar, porque es verdad que hemos conocido la vida de Vázquez, un tipo genial, pero con una vida personal muy intensa, o de Peñarroya o de Cifré… Es decir, ¿todos ellos se llevaban bien?

Montse Escobar: Sí, porque cada cual tenía su carácter, pero eso no influía en su amistad. Eso era otra cosa.

Toni Garrido: Qué respuesta más políticamente correcta acaba de dar Montse. «Así no tengo yo líos con nadie, no digo nada, cada uno tenía su carácter, y así evito líos».

Carles Escobar: (Risas.) Pero era una realidad, sí, sí, sí. Por una vez estoy de acuerdo con mi hermana.

Toni Garrido: Zipi y Zape han tenido mucha vida en estos últimos veinticinco años, y no solamente las viñetas de esos tebeos que siguen en miles y miles y miles de casas españolas, sino que ha habido varias versiones en televisión y películas inspiradas en Zipi y Zape que han funcionado fenomenal en taquilla: Zipi y Zape y el club de la clínica y Zipi y Zape y la isla del capitán. Montse, Carles, ¿qué le que le hubieran parecido estas películas a vuestro padre?

Carles Escobar: Vamos a ver, estas películas… Entendemos, y mi hermana ya me rectificará si tiene otra visión, pero estas películas, consideradas aisladamente del entorno, podían ser calificadas como como magníficas, estupendas, fantásticas, muy bien. Lo que ocurre es que estas películas estaban fuera del entorno de los hermanos Zipi y Zape de las historietas. Eran otra cosa. Eran estupendas, pero no reflejaban las vivencias Zipi y Zape de los tebeos.

Toni Garrido: O sea, bien como películas, pero «inspiradas».

Carles Escobar: Sí, el nombre.

Montse Escobar: Estoy de acuerdo.

Nacho Carretero: Tengo otra duda similar a la de Protasio. Había otra aventura de Escobar que era un perro llamado Toby. ¿Esto es así o me lo estoy inventando?

Carles Escobar: Sí, existía.

Nacho Carretero: Existía, ¿verdad? Toby. ¿Nadie más se acuerda aquí de Toby?

Toni Garrido: Hum… No.

Tom Kallene: Todo esto me hace pensar en imaginar… Siempre es fascinante imaginar cómo serán los dibujos en los tebeos, estos que son de infantes o niños. Cómo serían como adultos en la vida, cómo será su trabajo, cómo sería su vida familiar, qué harían como adultos…

Nacho Carretero: Estás proponiendo una idea, ¿no?

Tom Kallene: Sí. ¿Cómo serían como adultos?

Carles Escobar: ¿La idea es imaginarse a Zipi y Zape adultos?

Tom Kallene: Sí.

Carles Escobar: Impensable.

Gonzo: Uno, ingeniero industrial y el otro, profesor de dibujo.

Montse Escobar: (Risas.) Seguramente ¿Y por qué no?

Toni Garrido: Montse Escobar, Carles Escobar, hoy se inaugura en Barcelona una exposición con objetos, ilustraciones inéditas que pertenecen a vuestra colección familiar como parte de las conmemoraciones del vigesimoquinto aniversario de la muerte de vuestro padre, del gran Escobar. Montse, Carles, muchísimas gracias por acompañarnos esta mañana y por hacernos recordar los buenos viejos tiempos.

Carles y Montse Escobar: Gracias a vosotros.

Toni Garrido: Un verdadero placer. Zipi y Zape para los lectores del siglo XXI sigue teniendo muchísima vigencia.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Francisco Ibáñez: "El que pasa a tinta es como el crío que repasa caligrafía".


El pasado sábado 15 de diciembre Ibáñez fue invitado a la tertulia de humoristas gráficos de A vivir, en La SER. Una vez más, Ibáñez se ganó a los compañeros de profesión y a los oyentes con su carisma y su forma de expresarse, una mezcla de simpatía explosiva y una sutil timidez. Es inevitable sonreír escuchándole cuando explica las horas que dedica al dibujo o lo que le cuesta entender el mundo de la informática.

En el minuto 37:25 hace referencia a la ayuda que tiene para terminar los dibujos, y hace una valoración sobre estos ayudantes.

Peridis: Dos preguntas. ¿Cómo dibujas? Una, ¿tienes negro? Y si es incorrecto lo retiro. Porque… ¿Dibujas directamente a tinta?

Francisco Ibáñez: No, no, no… Yo directamente, no, no, no. Esas cosas, dice… Cuando tienes una cierta maestría y tal, yo no la he tenido nunca, pero bueno… Cuando tienes cierta maestría, hay quien lo hace. Queda mal, queda malamente.

Mira, yo soy de aquellos de los del detallito, me gusta hacerlos hasta la última rayita, todo. A veces sí, a veces tengo algún ayudante y tal, porque llega un momento que es imposible llevarlo todo adelante.

Bueno, pero mira, si la historieta la valoramos en 100, esta ayuda y otras cosas representan un 20 % de esto. Mira, el 80 % es el haber pensado el personaje, el haber desarrollado la historieta, los guiones, los gags, los sketches, lo que les quieras llamar… Eso es el 80 % de la historieta. Y luego el otro 20 % está el que le pone el color, el que alguna vez le pasa la viñeta a tinta, que es como el crío que pasa aquella antigua caligrafía, que le ponía con la plumilla inglesa, le ponía el trazo por encima y tal; el vendedor, el rotulista… Todo eso forma el otro 20 %. El 80 % es lo que yo hago, que es suficiente ya.

(…)

Javier del Pino: ¿A lápiz, entonces?

Francisco Ibáñez: Sí, sí, sí… Terminado completamente.

Me imagino que también os habrán venido a la mente los primeros minutos de Persiguiendo a Amy.

Sin quitarle ningún mérito al trabajo de Ibáñez, os recuerdo que los interiores están entintados desde 1983 por Juan Manuel Muñoz (con algunos intervalos en los que fue sustituido por Raf y por otro autor desconocido), mientras que las portadas siguen siendo entintadas por Ibáñez, incluso en la actualidad. Del color se encarga desde hace un tiempo Rubén Larrea.

lunes, 29 de mayo de 2017

La moneda candente, de Víctor Mora a Francisco Ibáñez

Capitán Trueno extra nº 248 (1964)

De la calle subía, a través del balcón abierto, un hálito de calor. De pronto, se oyó la música de un organillo.
Pellicer levantó los ojos de su mesa de trabajo y dijo:
—¡Vaya! ¡El charnego del organillo! ¡Todas las tardes la misma murga!
—¡Si tuviéramos aquí el Winchester de Gifré...!
La música continuaba.
—¡Ahora veréis! —añadió don Ramón—. ¡Chico, tráeme el infiernillo de alcohol!
Una sonrisa animaba el rostro del dueño del taller. Cogió con unas pinzas una moneda de diez céntimos y la expuso a la llama. La moneda pasó al rojo, al blanco... Cogió, entonces, tres o cuatro monedas más y, acercándose al balcón, procurando no ser visto, las tiró juntas a la calle. Esperó, con los ojos muy abiertos, mostrando la punta de la lengua entre los dientes. Las monedas resonaron en el empedrado. El organillo dejó de tocar. En el taller, todos contuvieron la respiración.
—¡Cabrón! —gritó desde la calle el hombre del organillo.
Don Ramón y sus empleados rompieron a reír.
—¡Hijo de puta! ¡Me cago en tus muertos!
Don Ramón dejó de reír. Miró a sus empleados.
—¡Cobarde! ¡Baja si eres hombre! ¡Hijo de puta!

Los plátanos de Barcelona (Víctor Mora, 1966,
traducción de Armonía Rodríguez)
Los plátanos de Barcelona pertenece a la trilogía de Barcelona de Víctor Mora, un conjunto de novelas con lo que parece un argumento semi-autobiográfico. Tengo dos teorías sobre el parecido de este fragmento y la página de la familia Trapisonda. En primer lugar, calentar una moneda y dejarla en la calle puede ser simplemente una broma clásica, que se haya hecho mil veces y se haya contado otras tantas. Prefiero mi segunda teoría: Víctor Mora podría haber contado a sus compañeros de trabajo esta anécdota en alguna ocasión, y a Ibáñez le habría parecido tan simpática que decidió hacer una versión.

viernes, 13 de junio de 2014

Ibáñez, influencia en Jason y Chris Ware

"Durante mucho tiempo simplemente hacía dibujos, copiaba viñetas o creaba mis propios superhéroes. El primer cómic que hice debió de ser en el ’79 o el ’80, “Tim og Tom pa eventyr” -Las aventuras de Tim y Tom-, dibujado con un bolígrafo. En anteriores entrevistas siempre he dicho que este cómic estaba inspirado en la lectura de Tintin, pero hace poco he encontrado un par de páginas, y se parece más a Flipp og Flopp, o Clever and Smart (el título en alemán). No sé si esta serie se ha traducido al inglés, pero es italiana, creo. Una serie de álbumes sobre dos torpes agentes secretos." [Evidentemente, Jason se equivoca. La serie a la que se refiere no es otra que Mortadelo y Filemón, de Francisco Ibáñez.]

Jason (la aclaración entre corchetes es del tío berni)

(La imagen está sacada del blog de Jason)

"La escuela Bru­guera ha sido una heren­cia grá­fica de auto­res mag­ní­fi­cos que he lle­vado a todas par­tes. Hay auto­res y obras que reivin­dico con fer­vor de lec­tora con­ver­tida a la causa de los tebeos desde siem­pre. Y así con esa natu­ra­li­dad patrió­tica de los que vivi­mos lejos y recor­da­mos nues­tra infan­cia con más inten­si­dad le regalé a Chris Ware hace 10 años una reco­pi­la­ción de quiosco de la 13 Rue del Per­cebe. (...)

Traté de expli­carle los per­so­na­jes y el tipo de humor. Él estaba fas­ci­nado con ese edi­fi­cio donde uno era lec­tor polié­drico de muchas his­to­rias en una sola página auto­con­clu­siva. Le expli­qué que nues­tra gene­ra­ción estaba impreg­nada de estos dibu­jos y del humor de aquel edi­fi­cio dis­pa­ra­tado donde uno podía ver a la vez todo lo que suce­día. Las viñe­tas eran los apar­ta­men­tos y en cada uno se escon­día la esen­cia de una España de otra época muy este­reo­tí­pica pero que sin embargo se sen­tía muy viva.

Tiempo des­pués, cuando en 2006 Chris Ware dibujó la por­tada del New Yor­ker para cele­brar la semana de Acción de Gra­cias y la divi­dió en varias par­tes, no pude dejar de pen­sar en la Rue del Per­cebe, como si los per­so­na­jes de Chris Ware se hubie­ran tras­la­dado a vivir allí."

Ana Merino                                  


lunes, 25 de noviembre de 2013

Documental de Mortadelo ¿polémico?: "La mitad invisible"

El título del documental no podría ser más claro: trata especialmente sobre Juanma Muñoz, la "mitad invisible" en la producción de Mortadelo, el entintador que no firma. Es su presentación para el gran público en la que se ve una muestra de su trabajo y su personalidad. Especialmente por su presencia este documental consigue no ser uno más del montón.

No es un programa perfecto. El presentador quiere tomar demasiado protagonismo y en algún momento llega al completo ridículo, como al interpretar viñetas con Paco Roca, pero si nos quitamos todos esos momentos tontísimos el programa tiene bastantes momentos interesantes.

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Mortadelo votaría al PP?

Antes de ayer tuvo bastante difusión un post de Un Respeto a las Canas en el que se mostraba un folletito del Partido Popular de Quintanar del Rey (Cuenca) en el que se usaron imágenes de los personajes de Ibáñez sin permiso del autor. Ediciones B habló inmediatamente del tema asegurando que el problema no son los derechos de autor sino la imagen que ese folleto da de Ibáñez.


Tiene su coña utilizar estos personajes sin respetar sus derechos de autor, pero aún más ridículo es hacerlo para un folleto político. De todos modos, ¡qué mala puntería han tenido en Quintanar del Rey usando a Mortadelo para publicitar a los Populares! Sólo leyendo los cómics de Ibáñez me pregunto: ¿de verdad votaría Mortadelo al PP? Veamos.

La aparición de la derecha en estos cómics no es ni ingenua ni bienintencionada sino completamente sádica. Es increíble el contraste que tienen las numerosas apariciones de Aznar con el cariño con el que trata a Felipe González (un pobre infeliz en El Quinto Centenario o en Maastricht... ¡Jesús!, y un simpático corrupto al que no se le puede culpar de nada en Corrupción a Mogollón) o las de José Luis Rodríguez Zapatero (ligerísimas críticas y escasísimos ataques físicos, como se puede leer en este enlace). Es más, uno se coge Maastricht... ¡Jesús! y debería extrañarle un algo que el único político que no sufre golpes ni caídas a lo largo de todo un capítulo es la parodia de Julio Anguita.

No sé si meter aquí también la visión de la Iglesia en las páginas de Ibáñez, tanto a lo largo de la historia como de sus representantes actuales. Como de esto ya se ha hablado en su momento  mejor nos vamos a quedar sólo con la política.

Seguramente la primera referencia política clara en los tebeos de Mortadelo sea la de El Gang del Chicharrón, cuando al final del cómic Mortadelo responde la orden de Filemón de ir por la izquierda con un "Yo soy de derechas pero por esta vez cedo, jefe". Claro que era 1969, así que lo raro hubiese sido que Mortadelo dijese que era de izquierdas...

Creo que la siguiente mención a la política en los tebeos de Mortadelo es de 1985, en El Preboste de Seguridad. En este cómic el partido que gobierna es el SAPO (el partido "obrero" como indica la sigla) mientras que el partido de la oposición es la RANA. ¿Y cómo describe Ibáñez a este partido, utilizando sutiles metáforas gráficas?:


Ibáñez, que de profeta tiene un algo, vio desde el principio que Aznar iba a darle mucho juego. Por eso le sacó desde sus inicios en la política, cuando todavía era sólo líder de la oposición, en Barcelona 92. Todo un capítulo completo lleno de violencia física dedicado a él en exclusiva.


El triunfalismo de Aznar sería caricaturizado pocos años después en Las Vacas Chaladas, con un final a la altura.


Aznar protagonizó otro capítulo completo de dolor continuo en El Ordenador... ¡Qué Horror!, donde incluso llevó puesto un casco de Káiser y admitía que le quedaba muy propio.


Las burlas más descaradas llegarían con la parodia del trazado del AVE en El UVA. Corruptelas, electoralismos, ansia de protagonismo, desprecio por la gente...



Al final del cómic Mortadelo y Filemón metían la pata y se llevaban por delante a la plana mayor del gobierno con el tren que iban a inaugurar. Los tiempos del Súper con el brazo en alto parece que ya habían pasado porque estuvo pensando muy seriamente premiarles de algún modo.



En El Señor de los Ladrillos la única viñeta que hace referencia a esta saga literaria es precisamente la misma que en la que sale Aznar en su papel de hobbit beligerante. De nuevo ya no se trata sólo de mostrarle recibiendo trompazos sino de criticar su ideario político:


Y como ridiculizar sólo a Aznar sabe a poco en Mortadelo de la Mancha un Mortadelo poseído por el espíritu de Cervantes se encargaría también de Cascos, Rajoy y el resto.



Por último, me imagino que Ibáñez, para resarcirse de la visión franquista que Fesser tenía de Rompetechos, se tomó muy en serio distanciar a este personaje de Aznar en sus historietas actuales. Tres pequeños ejemplos en los que le llama Drácula, avinagrado e incluso le traza un segundo ombligo:




Digo yo que con todos estos ejemplos ya habrá quedado claro en Quintanar del Rey no podría haber elegido personajes más opuestos a su partido que los dibujados por Ibáñez. En el siguiente folleto ya lo harán mejor, seguro.

martes, 5 de junio de 2012

Mortadelo y el concurso de Chaplin

Hay una anécdota muy conocida de Chaplin que él mismo contó en una entrevista al Chicago Herald en 1915. Parece que en aquellos años su personaje tenía tanta fama que surgieron muchísimos imitadores, tantos que incluso se llegó a organizar un concurso nacional para elegir al mejor Charlot de pega. Durante uno de sus viajes a San Francisco Chaplin se enteró de uno de estos concursos y decidió participar para ver qué pasaba. Irónicamente, consiguió las puntuaciones más terribles de su tanda y no pasó ni siquiera de la primera ronda.


La influencia del cine mudo en los cómics de Mortadelo es bastante evidente, especialmente entre los 50 y los 70. Todas esas persecuciones y carreras, los personajes escalando fachadas y corriendo por cornisas, los golpes y las caídas, el tipo de historias, etc. No es algo que Ibáñez precisamente haya ocultado: “Porque a mí me ha gustado siempre y me sigue gustando todavía lo que llamamos el celuloide rancio, las peliculitas de Harold Lloyd, del propio Charlot. (…) Se hacían una serie de cosas en los años 30 y antes de los años 30, que para mí eran una maravilla. Era gag tras gag, gag tras gag. El tema general de la película no tenía ninguna importancia, iban ocurriendo cosas continuamente y en los cines cuando se proyectaba eso, todo el mundo reía y se lo pasaba en grande”.

Por eso me parece muy probable que Ibáñez conociese esta curiosidad y la acabara versionando en "El concurso", una historia corta de 2 páginas publicada originalmente en el Pulgarcito Almanaque de 1972 y que ahora acompaña a la aventura larga “En Alemania”.



sábado, 26 de mayo de 2012

Ibáñez: Desde Francia con amor (40)

Nosotros ya sabíamos gracias a Los Bomberos que a Ibáñez, en 1978, le encantaban los chistes de Tomás el Gafe.



Pero ahora gracias a Hediondo vemos que mucho antes, en 1965, a Ibáñez ya le había hecho gracia ese chiste.


Se suele comentar sobre este tema que Ibáñez es una víctima, que era la editorial Bruguera la que le obligó a copiar estas historietas francesas.

Ibáñez entra en Bruguera en 1957 (con 21 años) debido a la salida de los dibujantes que crearían Tío Vivo, el mismo año en el que Franquin crea a Tomás el Gafe. Hasta entonces publicaba en otras pequeñas editoriales. En el número 3 de la revista La Risa (editorial Marco, año 1958) magin ha encontrado una imagen de Tomás junto a una selección de chistes de Ibáñez.


En ningún lugar se dice ni que ese dibujo sea de Ibáñez ni que tal vez sea de otro dibujante, o directamente recortado y pegado del propio Franquin.

Pero aquí mi mente vuela y yo especulo: ¿Tal vez el dibujo sea de un joven Ibáñez que quiere imitar a Franquin? ¿Es posible que Ibáñez ya fuese seguidor de Spirou y Tomás antes de/al mismo tiempo que entrar en Bruguera?


lunes, 19 de marzo de 2012

Los derechos de autor en los últimos años de Bruguera

El forero Señor Ogro ha subido a internet dos páginas de la revista Cambio 16 del 22 de septiembre de 1986. Las comparto aquí porque me parece que el contenido es interesante, tanto en imágenes (Ibáñez y Jesús Blasco) como en información.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Ibáñez: Desde Francia con amor (39)

Unas páginas más, esta vez de parte del forero Miski:


Ibáñez copia el gag y un coche muy similar para la historieta "El circo" en los años 70:


Y por supuesto lo repite una década después en El cochecito leré:


martes, 31 de enero de 2012

Novedades y reediciones de Ediciones B para febrero


-Mortadelo y Filemón. La bombilla... ¡Chao, chiquilla!
Francisco Ibáñez
Magos del Humor nº 149
Cartoné, 48 páginas, 21 x 29,7 cm, color
PVP: 12 €. A la venta 1 de febrero

Nuestras viejas bombillas están a punto de desaparecer, y Francisco Ibáñez les rinde homenaje con una nueva aventura de Mortadelo y Filemón.

A partir de ahora sólo podremos utilizar bombillas de bajo consumo, por lo que esta aventura nos servirá para recordar las viejas bombillas que nos han acompañado desde siempre.


-Superlópez. Los cerditos de Camprodón
Juan López "Jan"
Súper Humor nº 4
Cartoné, 320 páginas, 21 x 29,7 cm, color
PVP: 19 €. A la venta el 8 de febrero

La edición del Súper Humor Superlópez N.º 4 es, posiblemente, la más esperada por los numerosos admiradores de Jan, ya que no estaba disponible en el mercado desde hace más de quince años. A buen seguro que tendrá una gran acogida entre los miles de aficionados al personaje.

Álbum del popular Superlópez que contiene las aventuras Los cerditos de Camprodón, Periplo búlgaro, La banda del dragón despeinado, Hotel Pánico y Un camello subió al tranvía en Grenoble y el tranvía le está mordiendo la pierna.


-Xunguis n° 19. El viaje submarino de los Xunguis
Juan Carlos Ramis, Joaquín Cera
Cartoné, 32 páginas, 24,7 x 31,5 cm, color
PVP: 11 €. A la venta el 8 de febrero

Cuenta una antigua leyenda xungui que hace mil años unos antepasados suyos, los acuaxunguis, viajaron a la Tierra en busca de un nuevo hogar. Encontraron las ruinas submarinas de Atlantis y se quedaron allí a vivir.

Los actuales xunguis se han propuesto por fin averiguar si la leyenda es cierta, y se disponen a viajar de nuevo a la Tierra para averiguar qué fue de sus antecesores marinos.

Los científicos preparan a un gran grupo de xunguis para el viaje, volviéndolos anfibios para que puedan respirar bajo el agua. Pero los intrépidos buscadores necesitarán algo más para conseguir su
objetivo. Ayúdales en su aventura, que los llevará a las misteriosas profundidades de mares y océanos, llenas de criaturas fascinantes, en busca de la mítica Atlantis.

REEDICIONES

-Esos locos Xunguis
Cartoné, 28 páginas, 24,7 x 31,5 cm, color
PVP: 11 €

-Los Xunguis se divierten
Cartoné, 28 páginas, 24,7 x 31,5 cm, color
PVP: 11 €

-13 Rúe del Percebe
Francisco Ibáñez
Súper Humor nº 35. 12ª edición
Cartoné, 240 páginas, 21 x 29,7 cm, color
PVP: 17 €

-Mortadelo y Filemón
Francisco Ibáñez
Librinos nº 18
Rústica, 360 páginas, 12 x 8,1 cm
PVP: 11,95 €