Mostrando entradas con la etiqueta ECC Cómics. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ECC Cómics. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de agosto de 2019
Los 'Superpoderes' de un Jack Kirby debilitado
En 1984 la compañía juguetera Kenner decidió que Darkseid y otros personajes del Cuarto Mundo representasen el papel de grandes villanos del universo DC en la línea de juguetes Super powers. Ahora puede parecer comprensible, pero en su momento fue una elección desconcertante. Las colecciones del Cuarto Mundo que Jack Kirby había creado en 1970 no contaron con el apoyo de la editorial DC, que ordenó cerrarlas demasiado pronto, solo dos años después. No se puede decir que todos aquellos nuevos personajes quedasen completamente olvidados, pero tampoco tuvieron una presencia en las librerías que hiciese pensar que los niños querrían jugar con ellos doce años después.
En esta misma época se juntaron tres cómics diferentes con características comunes. Por un lado, DC reeditó en grapa la colección New gods en 1984, a la que Kirby añadió un pequeño epílogo. A continuación llegó Perros hambrientos (1985), la decepcionante conclusión a todas las tramas de esta saga. Y por último, Super powers, una colección de tres miniseries (de 1984, 1985 y 1986) que DC publicó para promocionar los juguetes de Kenner. Por desgracia, no he sido capaz de averiguar qué vino antes, si la reedición de New gods fue el motivo de que se eligiesen sus personajes para hacer los juguetes o si fue al revés.
Menciono estos tres cómics porque la miniserie que ECC ha reeditado bajo el título de Superopoderes fue la segunda de Super powers y en ella se hace referencia a Perros hambrientos. Sin embargo, en realidad esta referencia no es necesaria. Super powers fueron miniseries promocionales fuera de continuidad. Por ejemplo, aunque estos cómics sean de 1985, aquí no hay ninguna referencia a Crisis en Tierras infinitas.
El principal atractivo de este tomo es ver cómo Jack Kirby dibujó a la Liga de la Justicia. Por desgracia, en estas páginas no tenemos a un Kirby apasionado por su trabajo, sino a uno desganado, que deja las viñetas prácticamente vacías y coloca a los personajes en posturas demasiado estáticas. El entintado tampoco ayuda. Al comparar los lápices con el entintado, he visto demasiados cambios. Greg Theakston corrigió los errores en los diseños de los héroes de la Liga, pero también cambió expresiones, gestos y posturas que no era necesario arreglar. Los lápices de Kirby son objetivamente flojos, pero la tinta es lo que lo acaba matando. Por comparar, el dibujo aquí está muy por debajo incluso de Perros hambrientos.
La historia es una pequeña tontería. Darkseid quiere conquistar la Tierra; la Liga de la Justicia, al intentar impedírselo, será enviada a la época de los romanos, a la del rey Arturo, a la prehistoria y al futuro. Me imagino que el público que se buscaba con esta colección era más los niños que los preadolescentes. El argumento es muy básico, escenas de acción una detrás de la otra sin mucha más progresión y en las que ni siquiera hay muchas sorpresas.
A pesar de todo esto, tengo la sensación de que estas miniseries fueron una influencia para Grant Morrison. No me cuesta ver paralelismos con su JLA de los 90: amenazas a nivel planetario, tramas en las que la identidad privada de los superhéroes es irrelevante, la unión de los grandes superhéroes de la editorial en vez de un grupo de secundarios... Lo veo también en pequeños detalles. Por ejemplo, en la primera miniserie (la anterior a este tomo) Kirby creó el Worlogog que Morrison recuperó en la saga El vaivén de los tiempos, una saga en la que los superhéroes viajan a un futuro en el que Darkseid ha destruido la Tierra, igual que en este tomo. También me llama la atención que en una splash page se colorease por error el planeta Tierra con los colores invertidos, de azul los continentes y de verde los océanos, como el planeta Bizarro de All star Superman.
Superpoderes no es ni Watchmen ni La broma asesina. Quiero decir, es un cómic flojo que se ha publicado en español de pura chiripa. Por eso éste es el momento para los fans de Jack Kirby, del Cuarto Mundo, del universo DC o de las rarezas. Estoy seguro de que Superpoderes no se va a volver a reeditar nunca. Quien quiera comprarlo, tiene que aprovecharse de esta oportunidad única.
miércoles, 10 de abril de 2019
Aquaman de Peter David Integral (1 de 3) (Peter David, Martin Egeland y otros)
No soy un gran seguidor de Peter David, pero me interesan sus guiones. He leído cómics suyos de Spiderman, Hulk y Capitán Marvel y en ellos he visto siempre a un autor con buenos desarrollos a largo plazo, con mucho ingenio y un gran sentido del humor. No me ha parecido que tenga una maña especial para crear personajes o villanos memorables, pero sí talento para desarrollar a los personajes principales de cada colección. Mi Rick Jones es su Rick Jones.
En este tomo veo a un guionista luchando con inteligencia por transformar a Aquaman en un personaje icónico que haga olvidar las bromas que se llevaban haciendo con él desde los dibujos animados de los Superamigos. Peter David reinventa al rey de Atlantis desde algo tan superficial como el diseño del personaje (la melena y la barba, un arpón en lugar de una mano, el pecho medio desnudo…) al contexto de sus aventuras, conectadas principalmente con la mitología que él mismo había creado en (la muy recomendable) Las crónicas de Atlantis.
Conecto con el guionista, conecto con el personaje, pero no veo armonía entre el contenido y el formato. ¿Estos rifirrafes acuáticos realmente van a juego con una edición de lujo?
lunes, 11 de marzo de 2019
Mr. Milagro (Tom King, Mitch Gerads)
Aunque Mr. Milagro sea uno de los personajes de Jack Kirby más conocidos (relativamente), no pasa nada si se explica que la mecánica de su primera colección no era nada del otro mundo. Todos los villanos tenían la reiterativa costumbre de aprisionarle en una trampa mortal en cada número y él, la de liberarse y explicar cómo lo había conseguido. Creo que el recurso del escapismo fue aprovechado conceptualmente de maneras más interesantes tanto en la colección que Grant Morrison escribió para Los Siete Soldados de la Victoria como en la antología Las asombrosas aventuras de El Escapista.
En esos dos casos, las trampas y la búsqueda de libertad se convertían en las metáforas de una promesa, de una lucha contra la adicción o de la resurrección, por poner unos ejemplos. En esta miniserie Tom King también utiliza la idea de evasión como representación de algo más, pero su significado me parece mucho más pobre. Ya desde los primeros números es fácil deducir que hay un misterio que quedará explicado al final y que de su revelación depende el acierto de todo este viaje de doce números. Al llegar a él, no quedé convencido. ¿Eran necesarios doce números para esta historia? ¿Encaja con el espíritu de lucha y superación del género de superhéroes? ¿Es un homenaje adecuado a un autor con un carácter tan combativo como Jack Kirby?
lunes, 1 de octubre de 2018
'Tomorrow stories', chistes de ayer
En los cómics de Alan Moore siempre ha habido humor de un modo u otro. En casos como D.R. y Quinch, sus historias cortas en las revistas inglesas o en la saga de los Bojefries se trata de algo evidente, pero no es difícil ver la sorna británica en el resto de su trabajo. Incluso un cómic como Watchmen, por ejemplo, no se puede entender del todo si no se ve que Rorschach es una caricatura gruesa de un superhéroe de extrema derecha.
Creo que después del éxito de sus cómics más serios, Moore quiso compensar dándole más importancia a esta vena cómica en su universo ABC, con mayor o menor intensidad según la colección. De las cinco, la que más buscaba la sonrisa era Tomorrow stories. Ojo al título: ¿"Historias del mañana"? En realidad se trataba de homenajes a las revistas americanas más antiguas de cómic. La estructura antológica conectaba con la de aquellas primeras publicaciones, pero el contenido apuntaba especialmente a la revista Mad y al Spirit de Will Eisner.
Tengo la sensación de que había más implicación en los personajes First American y Splash Brannigan, porque son los que seguían la línea creada por autores como Harvey Kurtzman, Will Elder y Wally Wood. El primero era una versión del Superduperman (Mad #4, 1953) de Kurtzman y Wood, y que Alan Moore había señalado como una de sus inspiraciones para Watchmen. De nuevo, el nombre lo es todo, un juego de palabras con el lema «America First» que la derecha americana (especialmente el Ku Kux Klan) sigue utilizando. Con este superhéroe genuinamente americano este guionista y el dibujante Jim Baikie ridiculizaban la cultura, historia y tradiciones americanas sin mostrar ningún respeto por nadie. Uno de sus mejores cómics es precisamente el devastador análisis a la política exterior de George W. Bush, en el que sustituyen el petróleo de Irak por bizcochos. Otro de los mejores momentos es el capítulo dibujado por Sergio Aragonés. Contar con la colaboración de uno de los mejores dibujantes de Mad convierte en perfecto el homenaje a esta revista.
El tono y el estilo de los cómics de Splash Brannigan recuerdan mucho a los de First American. En los dos casos, son superhéroes con verborrea que se mueven en historias caóticas en las que sólo es posible todo lo que ayude a crear gags. Sin embargo, el primero ridiculizaba a los Estados Unidos como país, mientras que Splash se enfoca más en la ficción, el arte y su creación. Su origen como superhéroe formado por tinta líquida dentro de una editorial de cómics decadente da mucho juego a la hora de hablar de la propia industria del cómic y los superhéroes.
Una de mis debilidades con esta colección ha sido John B. Quick, en parte por mi formación. El guionista cogió la idea del típico niño inventor, pero lo llevó al extremo aplicando únicamente conceptos científicos de este siglo. Por eso me sorprende la repercusión que consiguen películas como Interstellar (2014). En comparación con cómics como este, se me quedan muy cortas en lo que significa experimentar con las posibilidades científicas de la ciencia ficción. En estas historias cortas que no llegan ni a las 10 páginas, Moore demostraba que entendía correctamente varios conceptos avanzados, hasta el punto de poder hacer chistes con ellos.
De los cinco personajes que aparecen en esta colección, dos están menos dirigidos al humor. El primero es Cobweb, la única superheroína protagonista de la colección, con un tono lúbrico y sensual que le dio pie a Moore para los dobles sentidos sexuales, pero también para las referencias a diferentes cómics: para niñas (la pequeña Lulú), eróticos (Barbarella), de la revista Playboy (Little Fanny Annie), etcétera.
Me ha funcionado mucho mejor dentro de esta colección el personaje de Greyshirt (o Camisa Gris), que sigue la estela de Will Eisner, y no sólo por el género de héroes callejeros de traje y corbata. Con estas historias Moore y Rick Veitch investigaron diferentes formas de contar historias, experimentando con el diseño de las páginas y la forma de las viñetas como se hacía en The Spirit. El cierre de esta colección, en el Tomorrow Stories Special #1, está entre los mejores números de este personaje. Moore ya había hecho grandísimos homenajes a Jack Kirby, Gil Kane y al Superman pre Crisis. A todos ellos se une un conmovedor homenaje a Will Eisner con motivo de su muerte.
Estos cómics dejan satisfecho, pero es cierto que no están entre lo más destacado de la carrera de Alan Moore. Tampoco el resto de implicados estaba intentando reinventar la rueda. Casi tengo la sensación de que esta colección es el trabajo de un fan que sólo quiere imitar a sus ídolos, utilizar sus mismos recursos e intentar repetir sus aciertos, sin otra intención que pasárselo bien. De ahí el cómic de Splash Brannigan dibujado por Kyle Baker. ¿Estos cómics están copiando ideas, chistes y recursos de aquellas primeras historietas norteanericanas? No lo llame plagio, llámelo homenaje. Un grandísimo homenaje.
(Han pasado siete meses desde que ECC publicó este tomo con los números #1-12 de la colección. ¿Hay planes para publicar los 3 números que faltan en algún tomo aparte?)
Etiquetas:
Alan Moore,
America's Best Comics,
DC Comics,
ECC Cómics,
Harvey Kurtzman,
Kevin Nowlan,
Kyle Baker,
Melinda Gebbie,
Rick Veitch,
Sergio Aragonés,
Wally Wood
lunes, 18 de septiembre de 2017
Noche oscura. Una historia verídica de Batman (Paul Dini, Eduardo Risso)
Cuando tenía 18 años sufrí un asalto violento en la entrada de una parada de metro. No llegué al extremo de la experiencia por la que pasó Paul Dini, el guionista de este cómic, pero me he identificado con el sentimiento de culpa («podría haber hecho algo para evitarlo»), con el miedo a volver a pasar por lo mismo y con las vueltas que le da a todo lo que estuvo relacionado con ese asalto. Dini utiliza storyboards de animación y sesiones de psicoanálisis para explicar cómo llegaron a romperle la cara y cómo, tras pasar por el quirófano, tuvo que elegir entre la autodestrucción o superarlo y seguir adelante. Su trabajo en la serie de animación de Batman le sirve para explicar que la ficción no sólo tiene una función escapista (sin matiz negativo), sino también inspiradora.
Creo que estas ideas podrían haber dado para un buen cómic, pero le lastran dos problemas. Dini es demasiado expositivo, analiza cada aspecto hasta el punto de que incluso se adelanta a los comentarios de los lectores. Puede que por ese motivo Eduardo Risso no termine de brillar en un cómic introspectivo que no encaja con su estilo y que no le permite aportar tampoco algo personal.
miércoles, 31 de mayo de 2017
Frecuencia Global (Warren Ellis y varios)
Desde hace un tiempo me cuesta entrar en las historias de espionaje y agentes secretos. Me incomodan las historias en las que los espías son las cloacas del Estado, que los gobiernos resuelvan conflictos con otros países mediante la violencia y saltándose las leyes internacionales. O peor, organizaciones opacas que actúan al margen del gobierno de cada país. No me terminan de cuadrar las historias protagonizadas por un agente que actúa en solitario y que cumple a ciegas las órdenes de sus superiores. Y, por supuesto, me río cuando leo algo como "Esta información no puede llegar al gran público, cundiría el pánico", cuando hemos visto que las filtraciones de Wikileaks, los Papeles de Panamá y otras no han tenido ningún efecto en la sociedad.
No sé si Warren Ellis tenía en mente alguno de estos peros, pero en Frecuencia Global he visto que mejora aspectos de este género que parecía imposible de evolucionar. Esta organización, Frecuencia Global, no vive en las sombras, trabaja a servicio de la humanidad (no de un solo país), se encarga de operaciones de rescate y éstas no llevan a cabo un personaje central, sino agentes que se van rotando. En Frecuencia Gobal hay personal de sobra, porque está formada por 1001 agentes alrededor del mundo, cada uno especializado en un campo.
El cómic está estructurado como una antología de doce misiones independientes. Del mismo modo que los agentes protagonistas cambian de un capítulo a otro, el dibujante y el tipo de historia cambia en cada una al mismo tiempo: Chris Sprouse, David Lloyd, Garry Leach... Lo que las mantiene a todas cohesionadas es principalmente el trabajo del guionista, Warren Ellis, que crea en casi todas una sensación de urgencia, de velocidad, junto con un interesante uso de la exageración, una exageración contenida basada en la frase concreta, en la viñeta clave. Si tiene algún defecto es el de todas las antologías. Aunque la sensación general es buena, es inevitable que haya historias más conseguidas que otras.
lunes, 27 de febrero de 2017
Promethea (libro 3 de 3) (Alan Moore y J. H. Williams III)
El tercer bloque de esta colección se dirige hacia el final que se anunciaba de pasada en el segundo tomo: el motivo de la existencia de Promethea es desencadenar el apocalipsis. En comparación con eso, el enfrentamiento con su amiga Stacia van de Veer, la alianza de Tom Strong y el FBI para detenerla y el regreso del villano psicópata Muñeco son pequeños tropiezos en el camino. Alan Moore y J. H. Williams III empiezan este tomo de una manera más entretenida para recuperar en la segunda mitad el enfoque didáctico. Por cierto, muy bien compenetrados por lo que se da a entender en los extras. Moore cierra la colección (y el universo ABC) dejando bien clara su tesis sobre la conexión entre lenguaje, creación, vida y magia. No soy una persona espiritual, así que para mí estas reflexiones que conectan simbolismos, significados y planos superiores de la consciencia sólo me interesan a un nivel teórico. Por eso mismo, creo que uno de los mejores aciertos de Moore y Williams III es el respeto que tienen con las ideas del lector: sólo quieren explicar una forma de entender la vida, no convencer a toda costa de que ellos tienen la razón y el que piensa diferente no.
Hay un detalle que hay que mencionar: la edición de ECC de esta colección ha sido impecable. Estamos muy acostumbrados a ediciones de cómics extranjeros en las que las tipografías chirrían, se notan falsas, son letras hechas con prisas con el ordenador en páginas que piden un poco más de cuidado. Sin comparar las páginas de estos tres tomos con los originales, yo diría que ha habido mucho mimo en la edición.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Promethea (libro 2 de 3) (Alan Moore y J. H. Williams III)
Los once capítulos de este tomo continúan con la tónica del tomo anterior: pedagogía espiritual alrededor de la magia, un desarrollo de personajes superficial (en mi humilde opinión) y unas ilustraciones alucinantes. En este caso, los once capítulos de este tomo sirven para explicar el árbol de la cábala. Sophie (la séptima Promethea) y Barbara (la sexta) recorren las esferas de la cábala de manera ascendente en búsqueda del alma del esposo de Barbara. En cada una de ellas, Promethea y otros avatares van explicando al lector los significados de la Luna, Mercurio, Marte, el abismo... sus números y aromas asociados, etc. Como Alan Moore impone demasiado su presencia con unos diálogos expositivos interminables, el dibujante compensa con una experimentación gráfica muy interesante en cada número. Cada 24 páginas, plantea un estilo de dibujo diferente dentro de unas composiciones de página que siguen siendo muy elaboradas. Tal vez tanto uno como otro luchen demasiado por parecer unos virtuosos en sus campos.
Durante este viaje de iniciación, la vida en la Tierra (los superhéroes y supervillanos que se pelean en ella) permanece como una subtrama que no tiene mucha importancia. Imagino que será el punto de partida del último tercio de la colección.
martes, 25 de octubre de 2016
Wonder Woman: Tierra uno (Grant Morrison y Yanick Paquette)
La editorial DC y sus autores siempre se han sentido incómodos con el hecho de que William Moulton Marston, el creador de Wonder Woman en 1941, además de psicólogo, feminista e inventor del primer detector de mentiras, fuese un aficionado al bondage. Tampoco se puede decir que lo ocultase. En los seis años que escribió los guiones de esta superheroína, las viñetas de mujeres (y hombres) atadas, encadenadas y azotadas eran de lo más habitual. Después de su muerte en 1947 ningún guionista o dibujante ha querido recuperar esa iconografía sexual en los cómics de Wonder Woman. Ésta es la principal novedad de este Wonder Woman: Tierra uno. Como ya había hecho con Superman y con Batman, Grant Morrison recupera aquí también las esencias del personaje, lo que caracterizaba a la superheronína de DC cuando fue creada y que con el tiempo había quedado olvidado.
Las cadenas y las cuerdas son el elemento principal del juicio al que se somete a la princesa Diana. Su delito es haber huido de la Isla Paraíso donde viven las amazonas desde los tiempos en los que fueron cruelmente humilladas por el mitológico Hércules. Con este argumento Morrison y Paquette resucitan la idea central que motivaba a Marston a escribir cómics: la sumisión hacia alguien que te quiere es beneficiosa. En otros aspectos el cómic no es tan acertado (la comparación de machismo y racismo en la manera que aparece aquí se queda un poco coja), pero en general es un origen alternativo de Wonder Woman que cumple con todo lo que se espera de él.
martes, 23 de agosto de 2016
Promethea (libro 1 de 3) (Alan Moore y J. H. Williams III)
Sophie Bangs es la identidad secreta de Promethea, la encarnación de una idea que puede traspasar los límites entre el mundo material y la imaginación. O más bien, la séptima persona que se convierte en el avatar de esta idea. Pero este cómic también tiene una máscara. Bajo el disfraz de una historia de superhéroes se oculta un manual de magia y espiritualidad, un cómic pedagógico con el que Alan Moore quiere explicar sus creencias. Todo lo que Moore insinuaba en Supreme aquí se vuelve evidente.
Poder aprender sobre sexo tántrico, los elementos mágicos y las cartas del tarot tiene como contrapartida que sea también un cómic bastante pesado de seguir. J. H. Williams III y el español José Villarrubia ayudan mucho a hacerlo digerible. El primero con unas composiciones de página (generalmente dobles páginas) elaboradas, complejas, llenas de detalles y sin embargo muy legibles. El segundo, con una breve fotonovela de muy buena factura.
Es extraño que en una historia de iniciación y aprendizaje como ésta Moore no trabaje más la identificación del lector con la protagonista. Tal vez ése sea su aspecto más débil.
miércoles, 1 de junio de 2016
Grandes autores de Vertigo: Frank Quitely (Frank Quitely y varios guionistas)
La colección de antologías de Grandes autores de Vertigo obedece a un criterio autoral: los tomos recogen pequeños trabajos de un guionista o un dibujante que se ha ganado el respeto de los lectores. Quiero decir, se trata de antología que parte de otras antologías. El material de este tomo se podría dividir en dos partes. Por un lado, las historias editadas originalmente en los titulados The Big Book of..., unos recopilatorios del sello Paradox que contenían historias breves de varios autores sobre diferentes temas: mártires, conspiraciones, criminales, artistas... Creo que la naturaleza de estos cómics (lo importante es qué se cuenta, no el cómo) obliga a que la labor del dibujante deba reducirse a apoyo del texto. Y digo "creo" porque al tener todas estas historias en un mismo tomo en realidad el efecto es el contrario, el dibujante destaca por encima de las historias. Los guiones (sobre Dalí, Ma Barker, el Hombre Elefante...) son excusas para ver cómo Quitely salta del fotorrealismo a la caricatura con una naturalidad increíble, sus texturas, su composición. Para ver cómo la personalidad de Quitely se convierte en el centro de interés.
El resto del tomo está formado por relatos de antologías publicadas por DC dentro del sello Vertigo. Dejando a un lado el fragmento de Noches Eternas, abunda lo truculento y el humor. Destaca Morrison con ese relato bélico inesperado. No me ha atraído tanto como la primera parte del tomo, pero no se puede negar que Quitely se implica en todas ellas. Dos ejemplos. En El cortejo de la piedra la primera página está formada por viñetas que parecen las baldosas del suelo que seducen al protagonista. Por otro lado, en Inmune a medida que la historia se descontrola Quitely marea la inclinación de las viñetas cada vez más.
martes, 23 de febrero de 2016
Batman '66: El entresijo del Acertijo (Jeff Parker, Jonathan Case y otros)
La serie de televisión de Batman protagonizada por Adam West merece que se la reivindique. No sólo funcionó como una adaptación bastante fiel de los cómics de la época, sino que los mejoró al añadir un humor camp que justificaba las inconsistencias de las historietas originales. Ahora DC nos vende este merchandising basado en aquella serie, una colección que imagino muy complicada de sacar adelante. El guionista y los dibujantes tienen por un lado que convencer al público original de la serie y por otro seducir a los nuevos lectores. Jeff Parker consigue llamar la atención con diálogos ridículos recitados con seriedad, pero más allá de eso el guión no termina de cuajar. A las aventuras les falta intriga y humor, y a medida que pasan las páginas el tono de la serie de televisión se va desvaneciendo.
Releyendo la historia de Batman de Solo #7 no me quiero imaginar lo que habría salido de aquí si hubiesen dejado a Mike Allred encargarse de algo más que las portadas.
viernes, 12 de febrero de 2016
JLA 4 (de 4) (Grant Morrison, Howard Porter, Ed McGuinness)
Durante casi diez años, la Liga de la Justicia había aceptado un tono más ligero con historias donde el humor era bastante habitual y los protagonistas no eran necesariamente los personajes más famosos de la editorial. En 1996, con Morrison y Porter al mando, se pudo dar fin a aquella etapa y se devolvió a esta colección a sus orígenes, a la épica y la trascendencia con los superhéroes más importante de DC, hasta convertirla en una de las más vendidas de su época. Con este cuarto tomo se termina el relanzamiento que Morrison y Porter hicieron de este grupo. Su última saga, La tercera guerra mundial, eleva la intensidad y cierra las tramas que habían quedado abiertas en esta etapa para darle unidad al conjunto. Magedón es una inmensa entidad cósmica que se aproxima a la Tierra y que produce un ánimo violento en todos los que están cerca de él. Bajo su influencia, Lex Luthor vuelve a reunir a la Banda de la Injusticia para destruir a una JLA que, al mismo tiempo, tendrá que salvar a la humanidad de su propia autodestrucción.
Tal vez lo más interesante de esta etapa es el contraste entre forma y fondo. Mientras que por su manera de explicar la trama y los diálogos (siempre da la sensación de que falta parte de la información, de que todo pasa muy rápido) es rupturista e innovador, en realidad los conceptos que maneja son pura tradición de la editorial DC. Con cada detalle que utiliza, con cada personaje que recupera, Morrison está gritando lo mucho que disfruta escribiendo guiones para DC. Aún con todo ese cariño, Morrison traiciona un detalle fundamental del género, la humanización de los héroes. Tal vez sea su mayor acierto, el trato divino que le da a los miembros de este grupo (con algunas excepciones), cómo huye de presentarlos como personajes con debilidades con los que los lectores pueden sentirse identificados.
ECC ha incluido además al final tres números de Morrison en la colección de JLA: Classified. Me ha sorprendido la decisión porque no lo esperaba, pero es un buen final. Estos tres cómics recuperan a los Ultramarines y sirve como prólogo de la trama de Ne-Bu-Loh y los sheeda en Los Siete Soldados de la Victoria, una de las mejores colecciones que Morrison ha escrito en su carrera.
miércoles, 6 de enero de 2016
El Multiverso #9 (de 9) - Justicia Encarnada (Grant Morrison, Ivan Reis)
Desde Animal Man, una buena parte de cómics de Morrison han orbitado alrededor de lo que significó Crisis en Tierras Infinitas para el universo de ficción de la editorial DC. La miniserie de El Multiverso ha acabado desvelándose finalmente como una combinación de secuela y remake al mismo tiempo de aquellas Crisis. Nix Uotan, último miembro de la raza de los Monitores, contaminado por el mal de la Nobleza, se dispone a abrir agujeros en el espacio-tiempo para permitir el paso de un villano misterioso a nuestra realidad. Los únicos que pueden salvar el multiverso de su destrucción son los superhéroes de las 52 Tierras alternativas.
Esta miniserie era realmente complicada de hacer. Morrison y los dibujantes han conseguido ser los arquitectos de un nuevo multiverso creado para dar cabida tanto a los principales Otros Mundos de DC como a nuevas Tierras alternativas imaginadas desde cero, un multiverso mucho más consistente y coherente, bien definido e incluso con huecos para poder improvisar en el futuro. Al mismo tiempo, los números #2 a #7 han presentado algunas de estas Tierras con historias muy diferentes en estilo y tono para intrigar a los lectores con las numerosas posibilidades que pueden permitir en el futuro. Con todo lo bueno que se puede encontrar en esta colección, es una lástima que la trama que une todos los números acabe siendo una ligera excusa que desemboca en un final abierto decepcionante. Estos 9 números no forman una historia, sino que son sólo la introducción de una que está por venir.
lunes, 14 de diciembre de 2015
El Multiverso 8 (de 9) - Ultra Comics (Grant Morrison, Dough Mahnke)
"¿No eres demasiado mayor para leer tebeos?" te pregunta el villano de este cómic a ti, lector. El villano es The Gentry (la "gentrificación", el "ennoblecimiento"), que representa esa tendencia al tono elevado e intelectual. Te acusa de ser un lector que sólo busca la evasión, que se refugia en los cómics para no enfrentarse a la realidad.
Lo interesante es que el superhéroe que lucha contra este villano esta vez no es un personaje de tinta. Esta vez el superhéroe son los miles de lectores de este cómic, que transportan sus conciencias ("dan vida") a Ultra Comics, un superhéroe creado en una Tierra sin superhéroes. Es decir, nuestra Tierra. Sus aventuras transcurren en Tierra 33, un mundo paralelo que tiene forma de cuaderno, de pliegos impresos en cuatricromía, grapados y distribuidos en librerías. De este modo, el lector por primera vez está absolutamente implicado en la lectura de un cómic: el lector empuja la historia, ayuda al héroe en su lucha, obedece las órdenes que recibe del villano y, finalmente, es el responsable absoluto del triunfo o la derrota del protagonistas.
Tal vez dentro de la carrera de Grant Morrison toda esta premisa (los cómics como un universo en sí mismo) suena muy vista. Incluso dentro de las páginas Morrison ironiza al respecto. Tal vez la premisa impide que la trama avance con la fluidez y claridad de otros cómics. De acuerdo, le podemos ver pegas, pero aún así me quedo con el gran experimento que supone este cómic. Morrison ha creado un "metacómic" difícil de superar, un cómic absolutamente consciente de su naturaleza de cómic, que sólo tiene sentido como cómic... y el invento le ha quedado bien.
sábado, 10 de octubre de 2015
El Multiverso 7 (de 9) - Los Maestros (Grant Morrison, Jim Lee)
Imagino que con "El hombre en el castillo" en mente a la hora de escribir esta historia, Morrison repite la idea de "JLA: Tierra 2". En aquel cómic, los superhéroes de DC descubrían un mundo alternativo en el que el bien y el mal estaban intercambiados, en el que los héroes destruían y los villanos salvaban vidas. Volvemos al mismo relativismo: si hasta ahora la Nobleza había pervertido a los héroes de cada Tierra alternativa para volverlos malvados, aquí la Nobleza trastorna a los héroes para empujarlos hacia el mal... dentro de una sociedad que como lectores nos parece malvada de por sí. Dentro de todo ambiente de ética difusa, Morrison tiene un momento de brillantez cuando el Batman nazi de este mundo asegura que no tienen nada de lo que avergonzarse ni que enmendar de los errores que cometieron sus abuelos durante la Segunda Guerra Mundial. Ese pragmatismo egoísta, una actitud que todavía vemos en los periódicos actualmente, es lo que al final condenará a miles de inocentes.
Por la parte que toca a Jim Lee, voy a tener que revisar cómics suyos anteriores porque no recuerdo haber visto tantos detalles que me han chirriado. En la primera escena del cuarto de baño de Hitler, el rodapié aparece y desaparece, las baldosas de las paredes cambian de tamaño, y la base del retrete pasa de estar pegada a la pared a casi junto a la puerta. A la estatua del Monumento a Lincoln le falta inexplicablemente el pedestal, y los escalones para llegar a ella cambian de dos a tres de una viñeta a otra. Durante la entrevista a Overman me extraña que un plató tenga cinco plantas de altura y las cámaras se alejen tanto de su objetivo, pero hasta me parece aceptable comparado con la familia que pone su televisor a 10 metros del sofá. Durante la ópera, los cantantes pasan de estar en un foso a actuar a la misma altura que la segunda planta de los palcos. Aún con todo, su tipo de dibujo pega bien con el tono de la historia y de algún modo sus planos poderosos pueden recordar a los de Leni Riefenstahl, como el funeral de Overgirl.
martes, 1 de septiembre de 2015
JLA 1 (de 4) (Grant Morrison, Howard Porter)
Soy un absoluto defensor del libro El Guión de Robert McKee. Las críticas que éste suele recibir vienen de quienes desconfían de aquellos que se dedican a dar trucos y técnicas infalibles para conseguir un objetivo (desde ligues de una noche a triunfar en el trabajo o escribir películas)... y comparto esa suspicacia. Ahora bien, lo que McKee da no son unas instrucciones de IKEA para guiones, sino una discusión sobre temas amplios que sirven como punto de partida para estimular la reflexión y la creatividad sobre aspectos relacionados con la escritura. O así lo veo yo.
Lo comento porque veo que hay gente que ha entendido que el libro de McKee no es sólo un manual de escritura, sino por lo visto también un "manual de crítica". Para algún crítico aficionado, una película no se disfruta por sí misma, sino a partir a este libro. Si encaja en los consejos de este libro, es buena, si se sale de él, es mala. De ahí vienen comentarios como "no es buena película porque el personaje no toma decisiones" o "no es buena porque no hay un arco emocional". Es absurdo tomarse estas frases al pie de la letra. Si nos vamos a las tragedias griegas, el destino tiene atrapados a los personajes, en ningún momento toman realmente ninguna decisión. Si nos vamos a un álbum de Astérix, estaremos de acuerdo en que aunque los personajes no vayan de un estado emocional al contrario, las historias son por lo general maravillosas.
Todo esto viene porque la JLA de Morrison es otro ejemplo con los que responder a este tipo de análisis simples sobre guiones. Para poder utilizar a los grandes iconos de DC, el guionista decidió olvidarse completamente de lo que en teoría hace a las historias de superhéroes interesantes: los procesos, la transformación continua, tanto en lo emocional como en sus biografías, identidades secretas, los poderes, los trajes... Se olvida de la famosa "ilusión del cambio". Morrison parece aceptar con facilidad que los personajes pertenecen cada uno a su propia colección, a sus propios equipos creativos (y a sus propietarios legales de los derechos de explotación, ejem), y que por tanto sólo puede jugar con lo que le dejan. Que no es poco: la espectacularidad, las peleas, las poses, las frases lapidarias... Es lo que tiene, así que lo sube al once. Tal vez en otro tebeo el lector querría saber más sobre este Superman transformado en un ser eléctrico con nuevos poderes, o por qué Wonder Woman es sustituida por su madre, Hipólita, pero Morrison aturde continuamente con una invasión del espacio exterior tras otra que amenaza la estabilidad de la propia realidad.
Así funciona la JLA de Morrison y Porter, como una montaña rusa de épica y poder, con los villanos más peligrosos y maquiavélicos posibles y los planes más exagerados. Que es el tipo de aventuras que en justicia se merecen los superhéroes más poderosos de la Tierra. No hay tiempo (ni necesidad, parece) de mucho tratamiento de personajes. El guión los reduce a todos a unas pocas características unidimensionales. Lo cual es curioso, porque consigue darles a todos sus mejores momentos no cuando pone a prueba las convicciones de cada uno (lo habitual, lo previsible en las historias de ficción), sino cuando expresan claramente su personalidad con breves frases o con decisiones heroicas. El que más sale beneficiado por esta estrategia es Batman, que supera a todos sus compañeros en carisma gracias a su pragmatismo y capacidad de deducción absolutamente excesivos. Jamás ha habido un Batman tan impresionante como el de esta JLA.
Personalmente, no me gusta mucho el dibujo. Me parece demasiado caótico, en algún momento las viñetas aparecen desordenadas o superpuestas sin necesidad, demasiados escorzos para que parezca todo espectacular, un abuso de planos torcidos... No me convence que haya demasiadas sombras negras como en el dibujo de Porter, porque hacen que la página me parezca llena de manchurrones. No me gusta el dibujo, pero entiendo que el lector de la época al que se dirigían estos cómics buscaba algo como esto, que pareciese rompedor y moderno. En cierto modo, me da la sensación de que a Morrison precisamente ese dibujo aquí le sienta como un guante. Es como un disfraz. Como si en este cómic consiguiese dejar atrás una imagen de autor alternativo y rarete (Arkham Asylum, Animal Man, Patrulla Condenada, etc.) para convertirse en un autor para el gran público de los superhéroes, un autor "mainstream" (52, Batman, All Star Superman...) Un guionista que entiende que, si quiere mostrar una versión superficial de sus inquietudes personales, tiene que darle importancia al Universo DC antes que a nada.
lunes, 31 de agosto de 2015
El Multiverso 6 (de 9): La Guía del Multiverso (Grant Morrison, Marcus To, Paulo Siqueira y otros)
Este número es excepcional por dos motivos: avanza trama (abre incógnitas, recupera personajes...) y traza un (posible) esquema de las tierras paralelas del Universo DC, lo suficientemente abierto para crear interés y pueda ser modificado o desechado en el futuro sin problemas. Lo cual está bien, pero este cómic es interesante también por otros motivos. El argumento salta a tres escenarios diferentes (o cómics dentro del cómic, y que son el mismo cómic), con el team-up improbable entre una parodia cuqui de Batman y su versión postapocalíptica, la búsqueda del interés amoroso de Kamandi, y un origen mitológico del Multiverso DC que integra toda la historia editorial hasta ahora, incluida Crisis Final y demás sagas. Morrison conecta esta serie precisamente con el propio origen del multiverso, con los primeros cómics del Flash de la edad de Plata: Jay Garrick vivía en una realidad paralela que se manifestaba en el mundo de Barry Allen en forma de cómic. "El Multiverso" lleva más lejos aquella idea lejanísima, desarrolla una historia más elaborada a partir de lo que en los 60 fue sólo una ocurrencia socorrida para atraer a los lectores nostálgicos.
Por cierto, ECC, ¿qué ha pasado con la ilustración de la Tierra 32?
viernes, 28 de agosto de 2015
El Multiverso 5 (de 9): Mundo Trueno (Grant Morrison, Cameron Stewart)
Tal vez lo que mejor está haciendo Grant Morrison en Multiverso es demostrar su versatilidad. Cada número tiene un objetivo diferente, una forma de enfocar la acción y los sucesos que puede saltar de un estilo a otro completamente opuesto. Si la cosa funciona, puede resultar muy interesante, pero conlleva un riesgo evidente. Si no existe una continuidad en el tono, los resultados de cada número pueden ser demasiado diferentes. Es difícil que en todos se consiga dar en la diana, y con ello que se desanime al lector a la hora de decidir continuar. Mundo Trueno despierta ese interés de nuevo, justo a la mitad de la colección. O tal vez sean mis gustos personales. Morrison elige esta vez un tono juvenil y aventurero, fantacientífico y divertido, para contar una interesantísima historia de Capitán Marvel, la pelea definitiva en el día que nunca existió. Un dibujo limpio y brillante, una manera de narrar perfectamente clara y legible, y un argumento redondo y entretenido. De momento, el mejor de la colección.
jueves, 16 de julio de 2015
El Multiverso 4 (de 9): Pax Americana (Grant Morrison, Frank Quitely)
El número que más prometía de esta colección es, lógicamente, el que más me decepciona. La premisa inicial consiste en ver cómo podría haber sido Watchmen contado con los personajes que en un primer momento iban a protagonizar el cómic de Alan Moore. Por desgracia, para Morrison eso significa enfrentarse a Moore (ridiculizando la estructura precisa de aquel cómic), y, de manera inevitable, no quedar a la altura. Morrison mimetiza la estructura de Watchmen e introduce varios guiños al respecto, pero si en aquel cómic la narración con repeticiones y paralelismos era un vehículo para estimular la reflexión de los lectores en temas políticos, filosóficos, sobre el propio genero de superhéroes y sobre las posibilidades narrativas del medio, Morrison aquí se limita a este último aspecto. Ojo, porque es innegable que guionista y dibujante han tallado un relato complejo y fascinante, con diseños de página innovadores y simbolismos para distraer a los que les gusta desencriptar cómics, pero sustituir un smiley con sangre por un ocho es quedarse sólo en la superficie de lo que significó aquella obra maestra de los 80.
Aún más, excepto por una única página, no veo la relación de este número con el Multiverso. Me parece que se podría leer de manera independiente sin ningún problema.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















