viernes, 29 de mayo de 2015
Los leones de Bagdag (Brian K. Vaughan, Niko Henrichon)
Tenía con Vaughan el problema de que Y: El Último Hombre me parece un cómic magnífico, pero el resto de lo que he leído de él (Saga y The Private Eye) me parecía flojo. Los Leones de Bagdag toma un suceso real (la liberación de los leones del zoológico de esta ciudad durante la Guerra de Irak) para desarrollar una interesante fábula sobre la libertad y criticar la invasión de EEUU. Vaughan pone a Maus como referencia de este cómic, pero es evidente que el resultado es mucho más ligero, con muchos paisajes y escenas de acción. Creo que habría mejorado si fuese una lectura más densa o extrema, pero es un cómic que se dirige a un público generalista, por lo que era difícil hacer una denuncia más clara contra la política de George Bush.
jueves, 28 de mayo de 2015
Josep Coll: El observador perplejo (varios)
Pensaba que sería un libro teórico, pero en realidad se trata principalmente de una recopilación temática de páginas originales de Coll. En cierto modo, es un equivalente de los Artist's Edition de IDW, unos recopilatorios de escaneados de las páginas originales de dibujantes famosos americanos. Coll es uno de los dibujantes de cómic español más reivindicables, de los de más talento pero con menos difusión, seguramente porque en su trabajo no hay ni personajes fijos ni historias de más de 40 páginas. Tuvo que trabajar dentro de los límites de la censura estatal utilizando un humor blanco, sin ninguna intención crítica, con historias que no tratan sobre nada, basadas en el movimiento y la expresividad. Perdono este humor ingenuo porque viene de una dictadura militar, pero la censura que el propio TBO ejercía la trago peor. No soporto la moralina de que el "malo" siempre tenga que ser castigado.
Excepto por ese detalle, me ha parecido un tomo absolutamente disfrutable, divertidísimo. Los editores tienen la intención de que sea el primer tomo de una colección centrada en Coll, así que espero que las ventas acompañen. Como poco, para que en el segundo tomo corrijan el error de que en los 60 Coll abandonó el cómic y volvió a trabajar como albañil. En realidad seguía haciendo páginas, pero ya no era dibujante fijo de la revista.
miércoles, 27 de mayo de 2015
El día del juicio (Alan Moore, Rob Liefeld, Gil Kane)
En Supreme ya me había enfrentado a esa extraña mezcla entre los complejos guiones de Alan Moore y los dibujos descuidados de la generación Image, pero aún así no me esperaba en absoluto lo de este tomo. El mismísimo Rob Liefeld en persona destroza con sus garabatos la mayoría de las páginas de este cómic, que aún así creo que merece la pena tanto por el resto de dibujantes como por, lógicamente, Alan Moore. A partir del juicio a un miembro de Youngblood, acusado de asesinato, el guión forma un puzzle que tiene como objetivo jugar con el metalenguaje (los "retcon"), el destino y que le vuelve a dar vueltas a aquello del "espacio idea" que aparecía en Supreme. El dibujo de la última parte del tomo queda en manos únicamente de Gil Kane, un artista clásico del cómic de superhéroes al que Alan Moore le hace un cariñoso homenaje, casi a la altura del que le hizo a Jack Kirby en Supreme. Como tomo suelto para un lector casual, me cuesta recomendarlo, pero el lector que haya disfrutado con Supreme (cuarta vez que lo menciono en esta reseña) debería poner este tomo junto a esa colección.
martes, 26 de mayo de 2015
Pulgarcito 4 (de 10) (Jan)
Un nuevo tomo, y de nuevo se hace demasiado corto. Son muy pocas historias, demasiado cortas y hay que esperar mucho entre tomo y tomo. Al menos lo compensa saber que ésta puede llegar a convertirse en la reedición definitiva de este personaje. Esta entrega contiene tres relatos, uno protagonizado por una niña caprichosa que quiere conseguir como sea unos zapatos de ballet, otro en el que Pulgarcito se encuentra con el protagonista del cuento del que copia su nombre, y un tercero protagonizado por Hans, un chaval con mucha suerte. De los tres creo que me quedo con el tercero, el que tiene una estructura de cuento y un giro final bastante divertido.
lunes, 25 de mayo de 2015
Popeye: volumen 2 (E. C. Segar)
El segundo tomo de esta colección entra definitivamente en la imagen del Popeye más reconocible, especialmente por la coletilla del "soy el que soy" y las espinacas como el origen de su fuerza extraoridinaria. Creo que el humor es un género que envejece mucho peor que el drama. El Popeye de Segar no me parece que sea un cómic que provoque las mismas carcajadas contundentes actualmente que las que creo que debió de provocar en su época, pero sus aventuras son interesantes y los personajes están muy bien construidos. En ese sentido, la guerra entre Nazilia y Tonsylvania me parece lo mejor de estas páginas. También es un reflejo los años 20. Se ambienta en la Depresión y al final de la Ley Seca, por lo que Segar presenta a Popeye dando dinero a los pobres con frecuencia (el "Banco de Salida", por ejemplo) y se permite burlas continuas contra una ley que ni los reyes de su tira cómica obedecen.
viernes, 22 de mayo de 2015
El villano de Watchmen y el dilema del tranvía
"Un tranvía corre fuera de control por una vía. En su camino se hallan cinco personas atadas a la vía por un filósofo malvado. Afortunadamente, es posible accionar un botón que encaminará al tranvía por una vía diferente, por desgracia, hay otra persona atada a ésta. ¿Debería pulsarse el botón?"
Desde diferentes puntos de vista, no existe mucha discusión sobre este dilema. La mayoría de la gente suele estar de acuerdo en que hay que pulsar el botón. La propia situación obliga a la persona que está junto al botón como mínimo a tomar una decisión, y por simples matemáticas la resolución parece inmediata.
Existe una variante conocida como "el hombre gordo":
"Como antes, un tranvía descontrolado se dirige hacia cinco personas. El sujeto se sitúa en un puente sobre la vía y podría detener el paso del tren lanzando un gran peso delante del mismo. Mientras esto sucede, al lado del sujeto sólo se halla un hombre muy gordo; de este modo, la única manera de parar el tren es empujar al hombre gordo desde el puente hacia la vía, acabando con su vida para salvar otras cinco. ¿Qué debe hacer el sujeto?"
Vistos de manera simple, teniendo en cuenta sólo la información que aparece en los enunciados, existe una gran diferencia entre ellos. En el primero, la muerte de una única persona es una consecuencia inevitable de salvar a cinco. En el segundo, la muerte de una persona es responsabilidad de quien le empuja. En el primer caso hay que elegir a quién se deja morir, porque tanto una muerte como las otras cinco están estipuladas desde el principio, mientras que en el segundo hay que realizar una acción directa para matar a alguien.
En realidad son problemas sin una solución propiamente dicha, cuyo objetivo es servir de punto de partida para discutir temas éticos. Por ejemplo, el dilema del hombre gordo sería equivalente a decidir quitarle la vida a una persona para donar sus órganos a otras cinco que los necesitan desesperadamente.
Es interesante que para Kevin Dutton, el autor de La sabiduría de los Psicópatas, estos dos dilemas puedan servir para estudiar la falta de empatía de los psicópatas:
"Como la mayoría de los miembros normales de la población, los psicópatas no tienen demasiado problema a la hora de resolver el dilema presentado en el caso 1. Dan al interruptor y el tren se desvía, matando a una sola persona en lugar de matar a cinco. Sin embargo (y aquí es donde la cosa se pone interesante), a diferencia de la gente normal tampoco tendrían demasiados problemas en el caso 2. Los psicópatas se quedarían muy tranquilos empujando al tipo gordo a las vías sin pestañear, si no queda más remedio."
"Board y Fritzon tomaron tres grupos, gerentes de empresas, pacientes psiquiátricos y criminales hospitalizados (estos dos últimos eran todos psicópatas que sufrían además de otras enfermedades psiquiátricas) y compararon cómo se les daba en un test de perfil psicológico.
Sus análisis revelaron que un cierto número de los atributos psicopáticos eran más comunes en los líderes de los negocios que en los llamados criminales «perturbados», atributos como encanto superficial, egocentrismo, capacidad de persuasión, falta de empatía, independencia y concentración"
Una descripción que encaja perfectamente con Ozymandias, un personaje que no tendría ninguna dificultad en arrojar al hombre gordo delante de un tranvía.
jueves, 21 de mayo de 2015
Estoy hecho un cocinicas (XCAR, Azagra y Revuelta)
Un libro de recetas de cocina, aunque sea un cómic como éste, tiene que convencer más por las recetas que contiene que por lo ameno que sea de leer. En ese sentido, para empezar tendría que decir que "Estoy hecho un cocinicas" no es un aséptico recetario sino que como simple lectura es muy ameno. Cada historietilla/receta utiliza sus dos páginas para contar cómo se hace un plato de manera diferente cada vez, con personajes diferentes, sin que suene en ningún momento a que los autores están tirando de un esquema repetitivo o facilón.
Me tendría que poner ahora a manchar cazuelas para poder opinar con seguridad sobre las recetas. Sobre el papel, son 59 platos que parecen realmente sencillos, con ingredientes accesibles y económicos, un par de pasos para la elaboración y que no necesitan mucho tiempo.
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