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miércoles, 25 de marzo de 2020

Somos Robinsones


Hoy llevo dos semanas de cuarentena. Me ha venido a la cabeza Robinson (2018), el último cómic de Superlópez en el que el tema principal era la adicción a los teléfonos móviles. En pocas líneas, López/Superlópez se da cuenta de que la sociedad se está dejando de comunicar por culpa de los móviles y las redes sociales, por lo que se ve convertido de algún modo en un Robinson moderno, aislado del resto de la sociedad.

Con lo que estamos pasando se está haciendo evidente que no ha sido internet lo que nos ha aislado, sino lo que nos está ayudando a mantenernos comunicados. Los móviles, los ordenadores, las redes sociales... nos están dando información, ocio, cariño... aunque mezclado, por desgracia, con miedo, odio y mentiras. Pero vaya, no me quiero imaginar cómo estaríamos ahora si no tuviésemos una herramienta tan útil para comunicarnos.

lunes, 14 de enero de 2019

Entrevista a Joaquín Cera en 'Hoy por hoy' (04/01/2019)


Durante una entrevista en el programa Hoy por hoy del 03/01/2019 sobre la película Memorias de un hombre en pijama, el presentador Pablo González Batista preguntó por los personajes de cómic españoles a los que un actor español puede aspirar. Raúl Arévalo le respondió que lo máximo que tenemos en España son Superlópez y Memorias de un hombre en pijama. En ese momento el presentador recordó un personaje más:


Pablo González Batista: Aquí tenemos también a Pafman, que no se ha reivindicado mucho. No recuerdo quién era el autor.

Raúl Arévalo: Hostias, es verdad.

Pablo González Batista: ¿Tú te acuerdas?

Paco Roca: No, no, para nada.

Pablo González Batista: Bueno, buscadlo, Pafman. Tenía una mascota que era Pafcat. Era fantástico. De hecho, a mí me gustaba más que Superlópez, pero esto no se puede decir por la radio.

Paco Roca: ¿Pero alguien más que tú ha visto eso? Porque no me suena de nada.


Al día siguiente, el presentador quiso recuperar este tema con una entrevista a Joaquín Cera, el creador de este personaje. Sólo duró diez minutos (38:12-48:42), y en ella se habló sobre el origen del personaje, la editorial Bruguera, y su estilo de humor:


Pablo González Batista: Joaquín, primero quería pedirte disculpas por mi mala memoria y segundo, darte las gracias por las risas, por tu papel en mi afición por la lectura y también por los chistes malos, no necesariamente en este orden.

Joaquín Cera: Gracias a ti por acordarte. Te quería comentar, al hilo de lo que estabas poniendo antes, que no me siento herido porque no se acuerden de mí ni nada de esto, porque es normal. Es evidentemente normal que mi generación pasó un poco desapercibida en lo que era el mundo del cómic de aquel tiempo, incluso de ahora. Ahí estamos.

Tom Kallene: A lo mejor España no estaba preparado para tener su propio superhéroe.

Pablo González Batista: Me contaba ayer tu editor, Manuel de Cos, que quizá el problema fue que no estuvisteis, tú y una generación de autores de cómic muy buena, en el momento y en el lugar adecuado.

Joaquín Cera: Esto lo hemos comentado muchas veces. Quizá fue una generación un poco perdida entre medias de lo que fue la gran Bruguera de los años sesenta y setenta con Ibáñez, con Vázquez, con Escobar y todo esto, y lo que hubo después en el cómic en general, tanto en España con el resto del mundo, ese gran boom. Nosotros fuimos una generación que nos quedamos un poco entre medias, que nos intentamos adaptar pero que no acabo de cuajar.

Pablo González Batista: Ya ves que un poco sí cuajó, por lo menos en algunos treintañeros de hoy que no te olvidamos. Bueno, sí te olvidamos [se refiere a que el día anterior había olvidado su nombre], pero no al personaje, por lo menos. De hecho, si no me equivoco eres el último o uno de los últimos dibujantes que contrató la editorial más emblemática del cómic español que es Bruguera, tú lo has dicho, pero justo después cerró. No tuvo nada que ver con tu llegada, ¿no?

Joaquín Cera: Prácticamente la cerré yo. [Risas] No, no, tampoco dio tiempo a que yo hiciera nada malo porque fueron muy pocas historietas las que publiqué. Ya estaban planteándose cerrar. O bueno, cambiarlo todo.

Pablo González Batista: Ayer cuando terminé el programa hice muchos esfuerzos para encontrarte, porque creo que en estos momentos de reivindicación por supuesto totalmente merecida del personaje de Superlópez y de su autor, de Jan, después del estreno de la película, es justo recordar que tuvimos otro gran superhéroe español en Logroño que era al menos tan torpe como Superlópez. En el cómic español tenemos otros héroes (tenemos al Capitán Trueno, tenemos a El Águila, tenemos al Capitán España…), ¿pero puede que el gran mérito de Pafman sea probablemente haber sido el superhéroe más tonto del mundo?

Joaquín Cera: No es mucho más tonto que Superlópez. Superlópez no es tonto, Superlópez es un buen chaval. Es un héroe positivo. Este mío, para nada. Es un auténtico desastre. Además, es que de hecho no se merece ni el nombre de superhéroe porque no aspira a tanto.

Tom Kallene: Ni super ni héroe.

Joaquín Cera: Es un tío que de pronto tiene poderes y hace lo que quiere con ellos.

Pablo González Batista: En realidad es un superhéroe porque viste como superhéroe, porque en el fondo nace como una parodia del personaje de Batman. Esto supongo que tiene que ver un poco con que, cuando tú creaste a Pafman, Superman estaba pillado porque Superlópez es claramente la parodia de Superman, al menos en el aspecto visual. Pafman es como un Batman de Logroño en lugar de Gotham.

Joaquín Cera: En principio la editorial intentó aprovechar el tirón de Superlópez, hacer otro, como un pequeño grupo de superhéroes en la editorial. Me sugirieron que me podía inspirar en Batman, pero la verdad es que ni al final ni al principio me basé en eso. Pasé bastante del referente y seguí un poco lo que era mi humor. Tampoco se podía desarrollar gran cosa, eran a lo mejor dos páginas a la semana.


Tom Kallene: ¿Y por qué Logroño?

Pablo González Batista: Tú eres de Barcelona. Mucha gente pensó mucho tiempo que eras de Logroño.

Joaquín Cera: Es una cosa que tampoco definí mucho al principio. Fue una cosa que fui consolidando con el tiempo, por gustos. Por reivindicar una ciudad. Están un poco que parecen olvidadas en España. Por eso nada más. Casi un gag más.

Pablo González Batista: A mí me gustaba Pafman por muchas razones, pero la primera es que yo era un gran lector de Mortadelo por encima de otros personajes. Me daba la sensación de que Pafman heredaba de los Mortadelos de Ibáñez el chiste continuo, el que hubiera gag constantemente. En tu caso era un humor mucho más surrealista que además ibas introduciendo según te iba dando la gana. Tú dices que Pafman tenía poderes y hacía con ellos lo que quería. Tu poder con Pafman era inventarte la historia que te daba la gana en cada momento. Voy a poner un ejemplo. He hablado del gato Pafcat, que era como su fiel compañero. Según una de las versiones que te inventaste, Pafcat era el resultado de una mutación de un amigo de Pafman y de su gato doméstico porque los dos se metieron varias horas en una lavadora con un kilo de plutonio y el resultado fue Pafcat. O, por ejemplo, en uno de mis tebeos favoritos, que es El caso de las gafas churrifocales, Pafman tiene que vengar a un confidente que ha sido asesinado por cuatrocientos encapuchados que van con gafas y sombrero mexicano. Finalmente gana al villano, que es un sillón, echándole encima termitas. Esto es más o menos el argumento.

Joaquín Cera: Todos estos argumentos y todas estas historias, que son realmente las que más han gustado en general a mi público, han nacido de la espontaneidad. Básicamente, porque en aquellos tiempos, cuando me empezaban a pedir una producción bastante elevada, de treinta páginas al mes o algo así, no tenía tiempo a pensar nada. Me pensaba los guiones en diez minutos. O sea, era un poco esa frescura, desde la tontería, de lo que a lo mejor a mí me apetecía en ese momento dibujar o escribir y ya está. En la segunda temporada que tuvo el personaje, cuando volvió a publicarse a partir de 2004, me lo pensé más. Diseñé una historieta larga, pero me dio la sensación de que no acabo de cuajar, de que a los fans antiguos, que eran los que compraban los álbumes, les gustaba más lo del principio, la espontaneidad, la tontería, la chorrada.

Pablo González Batista: Todos los superhéroes tienen un supervillano. ¿Cuál era el de Pafman?

Joaquín Cera: Solía salir el Enmascarado Negro. Una cosa que tampoco… pensada en cinco minutos.

Pablo González Batista: Decía el Enmascarado Negro que era malo porque no podía ser otra cosa con esa pinta, o que robaba no porque quisiera el dinero, sino porque ese era su cometido. A mí lo que me interesa es saber si tú has seguido dibujando Pafmans en la intimidad.

Joaquín Cera: Realmente no. Yo cuando dibujo por hobby o por gusto dibujó cualquier cosa. Este tipo de personajes estaban hechos para el trabajo. Aunque me satisfacen, los dejo para trabajar simplemente.

Pablo González Batista: En realidad lo que quería saber es si tú, en tu imaginación, has seguido pensando en historietas de Pafman, porque este momento (yo sólo dejó la idea ahí) es fantástico para vivir de la nostalgia de personas como yo, que en su momento no tenía dinero para comprarse Mortadelos y que ahora lo haría encantado por nostalgia. No sé si has te has planteado la posibilidad de empezar a llamar a tus editores en cuanto cuelgues el teléfono.

Joaquín Cera: Es que sois el público que siempre tenido, los que habéis leído estas historietas cuando erais críos. Básicamente es eso, de lo que he estado viviendo sobre todo de la segunda temporada de Pafman. No he logrado captar un público más joven quizás porque tampoco tenía una difusión muy grande.

Tom Kallene: Tal vez un hijo de Pafman…

Pablo González Batista: Un hijo de un lector de Pafman es un nuevo lector de Pafman. Yo compro el tebeo y mis hijos, que no tengo, pero cuando los tenga, podrán leer tus tebeos también y hacerse nuevos lectores de Pafman. Yo lo dejo ahí, ojalá que esta llamada cambie alguna cosa. Por cierto, ¿has visto Superlópez, la peli?

Joaquín Cera: Todavía no.

Pablo González Batista: Pues ya estás tardando, porque te iba a preguntar si te ha gustado. Yo tampoco la he visto.

Tom Kallene: Yo tampoco.

Pablo González Batista: ¿Has fantaseando alguna vez con la posibilidad de que se lleve Pafman al cine, o al menos al principio, cuando había cierto éxito?

Joaquín Cera: No sé. Tampoco me lo he pensado. Me lo ha comentado mucha gente, pero no lo he pensado yo particularmente. Ahora esto es un recurso que se usa mucho después de los americanos, de Marvel. Está bien, es un recurso y, bueno, es un personaje que tiene al menos gente que lo sigue.

Tom Kallene: Hay que pensar en el actor.

Pablo González Batista: Si ya hemos colocado a Dani Rovira como Superlópez, yo creo que Mario Casas está pidiendo un Pafman a gritos. Y Antonio de la Torre como el gato, porque tiene que estar en todas. Le damos un papelito de gato y ya está. Joaquín, muchísimas gracias, eres un grandísimo dibujante del cómic de este país, autor de Pafman, por lo que yo te estaré eternamente agradecido, pero también coautor junto a Juan Carlos Ramis de los Xunguis, de los nuevos Zipi y Zape… Joaquín, muchísimas gracias.

Joaquín Cera: Gracias a ti.

lunes, 3 de diciembre de 2018

'Superlópez': clavo que sobresale, martillazo


Hace unos años se estrenaron dos adaptaciones de Bruguera que creo que se merecieron un mejor recibimiento: Anacleto, agente secreto (2015) y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014). Las dos eran visiones arriesgadas de esos personajes, les pedían al espectador que pusiese de su parte. A mí me gustó especialmente la de Anacleto, dirigida por Ruiz Caldera. Más que una adaptación, era una secuela que se atrevía a mostrar lo que no se había visto en los tebeos, lo que venía después, algo impensable en cualquier película de Marvel y DC. Aún más, descolocaba al espectador trasladando la inofensiva violencia de las revistas infantiles a un contexto más verosímil. Anacleto ya no era un simpático monigote, sino un «genocida» (se lo llama su hijo) que al mismo tiempo podía sobrevivir a una caída de 20 metros sin hacerse un rasguño.

A esas dos películas les pasó lo que dice el padre de Superlópez: «Clavo que sobresale, martillazo». Hay una lectura política en esta frase que no comparto, pero por desgracia se ajusta a estas adaptaciones de Ruiz Caldera. Lo que dice la taquilla es que el público español prefiere películas que arriesguen menos, que sean más cómodas y familiares. Además, para poder cubrir el presupuesto, no se trata sólo de atraer a la máxima cantidad de espectadores españoles, sino que la cinta tiene que despertar interés en el mercado internacional. Esto obliga a tener que tirar por el camino más convencional, a una historia esquemática de orígenes, con un humor familiar que no sea comprometido, y que tenga muchas escenas de acción. Tiene que ser una película que dé importancia a la parodia de Superman, y que busque ese público amplio (desde niños a ancianos) de un producto de Telecinco.

Hay que valorar Superlópez dentro de estos límites. Aceptando estos peajes, la película cumple. El guión es esquemático y no pretende ser innovador, pero también es funcional y los chistes, simpáticos. Es un tipo de humor para el gran público que a mí no me hace especial tilín, pero en mi sala la gente estallaba en carcajadas y comentaban las ocurrencias en susurros. Los efectos especiales y decorados son baratos comparados con según qué películas, pero se han sabido utilizar para que en buena parte del metraje queden mejor que resultones.

Los efectos especiales se miden en euros, pero el talento de los actores, no (o no tanto). Para mí, Alexandra Jiménez (Luisa Lanas), Pedro Casablanc y Gracia Olayo (padres adoptivos de Superlópez) brillan cada vez que salen en pantalla, también porque el guión les da mucho juego. Dani Rovira construye su López/Superlópez en la línea de sus papeles habituales, un tipo entre pusilánime y tierno. Está alejado del personaje de los tebeos, pero me parece que funciona bien comparado con lo seguro y resolutivo que es el resto del reparto, es lo que le diferencia. Lo único en lo que Rovira no consigue dar el pego es en el Superlópez del final, cuando el guión le pide una presencia más imponente.

No me interesa hablar de cómo funciona una película como adaptación, porque la mayoría de las veces me sobra esa valoración. Una película debería funcionar de manera independiente al original y expresarse a su manera. A nadie le molesta que Jungla de cristal (1988) o El planeta de los simios (1968) sean malas adaptaciones, el público solo les pedía que fuesen buenas películas. Si acaso, lo único que echo en falta son algunos gestos (como los bolsazos) y frases («medianía», «mecachis»...) que deberían definir a los personajes, pero que aquí se han quedado reducidos a guiños sutiles para los lectores. Aún así, la película tiene muchos detalles curiosos: petisos, cómics de Bruguera y Superlópez en pantalla, una nave extraterrestre de La caja de pandora (1983), un planeta diseñado como Hipotecarión (2007), Superlópez enfrentado a gente disfrazada que pide dinero en la calle como en En busca del templo perdido (2008)... Y especialmente, el nombre del padre chitoniano de Superlópez.

Como película, sigue el consejo de la madre del protagonista: hay que ser mediocre. Superlópez no entusiasma, pero tampoco hay motivos para destrozarla. Me parece que por eso el público va a asistir en masa a las salas de cine. Si esto significa una posible secuela y mejores ventas de los tebeos (con un contenido mucho menos mainstream), bienvenida sea esta «medianía».

martes, 27 de noviembre de 2018

El gran libro de Superlópez


Un comentario muy, muy breve sobre este libro. Lo primero, creo que hay que tener en cuenta que es un tipo de producto que una editorial necesita. Aprovechando las navidades y el estreno de la película de Superlópez, Bruguera tenía que tener, sí o sí, un libro ameno, cómodo, con muchas imágenes... sobre el personaje de Jan. Lo digo porque hay casos en los que este tipo de libros parecen un trámite o un sacacuartos, pero mi impresión es que aquí no estamos ni en un caso ni en el otro.

Antoni Guiral tiene varios libros sobre cómic a sus espaldas, así que sabe cómo desenvolverse. Ha dividido el libro en capítulos que hablan del origen del personaje, de sus cómics más representativos (con ejemplos de todas las épocas del personaje), de los personajes secundarios y villanos, el merchandising y el resto de cómics de Jan. Para mi gusto, son muy interesantes tanto las imágenes menos conocidas (cromos, marcapáginas, dedicatorias...) como los comentarios que Jan ha ido haciéndole a Guiral sobre su propio trabajo. Yo tengo por ahí mi otro blog, Lectura cronológica de Superlópez (quiero continuarlo, pero la vida no me da para más), y aún así hay cosillas en este libro que me han sorprendido o que no había visto de la misma manera.

Con este libro os hago una recomendación sincera. Podría ser, como digo, sólo un producto editorial, pero Guiral le ha dado un plus de calidad que va a dejar satisfechos al lector casual y al que conozca más al personaje.

lunes, 11 de junio de 2018

Por qué creo que Superlópez pudo terminar en los 80


Creo que el caso de Superlópez es parecido al de las Tortugas Ninja o Cerebus. En los tres casos se trata de personajes que empezaron como parodias pero que acabaron siendo obras más personales. Tal vez la comparación sea más redonda con Cerebus, porque tanto Dave Sim como Jan comparten en su trabajo sus reflexiones y su manera de entender la vida con bastante libertad creativa. Tanto se vuelca Jan en su trabajo que llegamos a pensar que autor y personaje son uno. Sin embargo, tengo la sensación de que el dibujante podría haber abandonado tranquilamente a la supermedianía en los 80 si las cosas hubiesen sido diferentes.

Antes de entrar en la Editorial Bruguera alrededor de 1974, Jan había podido desarrollar un tipo de cómic más personal, con guiones y dibujos suyos, con su forma de entender las historias y la forma de llevarlas al papel. En Bruguera esto cambió. Se tuvo que ajustar a los esquemas de seis hileras de viñetas, el gag alargado de una página, guiones de otras personas y dibujar al mismo tiempo cuadernos coloreables, cuentos, troquelados, las adaptaciones al cómic de Heidi y Marco… Tuvo que ser una época que le dejó marca, porque en Cachabolick Blues Rock (1988) colocó a Martha en una situación parecida a la que vivió él.

Jan consiguió volver al tipo de cómic que le gusta hacer con Las aventuras de Superlópez (1979) con la ayuda en los guiones de Francisco Pérez Navarro. Juntos habían sacado adelante las adaptaciones de Heidi y Marco, pero también algo más personal, Nosotros los Catalanes (1978), una historia de Cataluña en formato cómic. Esta colaboración debió de ser tan fluida que mientras estaban con Superlópez sacaron tiempo para otro cómic en paralelo, Pasolargo (1979) para el suplemento asturiano Espolique.

De este modo, fueron racionando una entrega de Superlópez con frecuencia quincenal hasta 1980, cuando el dibujante decidió encargarse en solitario de Superlópez, sin ayuda ajena en los guiones o el coloreado. Comenzó inmediatamente tras ¡Todos contra uno, uno contra todos! (1979) a serializar Los alienígenas (1980), pero al acabar éste llegó un parón de tres meses hasta que se publicó la primera entrega del siguiente álbum, El Señor de los Chupetes (1980). La regularidad de Superlópez se cayó por segunda vez durante las últimas entregas de La semana más larga (1981) por culpa de Pulgarcito, una nueva colección regular para la revista del mismo nombre. No es sólo que los últimos capítulos saliesen a razón de 6 páginas al mes, sino que pasó un año y medio entre el final de este álbum y el comienzo del siguiente, Los cabecicubos (1982).

Creo que debieron de influir varios factores en las decisiones que tomó Jan en este tiempo. Por una parte estaba la presión de las fechas de entrega de Pulgarcito, y lo poco satisfecho que quedaba con el resultado final por culpa de los coloristas. Por otro lado, Bruguera estaba en suspensión de pagos y tuvo retrasos y deudas en los pagos a sus trabajadores, una situación que creo que tiene un eco en ese Jaime que controla los presupuestos de La gran superproducción. Ante esta situación, el dibujante saltó a Ediciones Druida donde continuó ilustrando cuentos infantiles pero también creó otros personajes para la revista Jauja (1982): Los últimos de Villapiñas y Cab Halloloco.

Jan ha dicho en muchas entrevistas que para él los personajes son menos importantes que las historias, pero creo que alrededor de estos años Jan pudo tener menos cariño por Superlópez que por el resto de sus personajes. Los cabecicubos (1982) se serializó en cuatro meses en la revista Mortadelo Especial, y La caja de Pandora (1983) en tres meses, pero entre uno y otro pasó un año de sequía. Hubo otro año de sequía más hasta que se publicó La gran superproducción (1984), primero en una revista que duró 3 números, y en recopilatorio Olé el mismo mes en el que se cancelaba esa publicación. ¿Quiere decir que Jan estuvo mirando las musarañas mientras tanto? No, al mismo tiempo sus colaboraciones empezaron a aparecer en revistas como Rumbo sur o A tope con sus álbumes Viceversa, trotacosmos de ida y vuelta (1984-1991) y Laszivia (1984), una historieta en el Hara kiri nº 46, y también presentó varios proyectos rechazados, algunos de los cuáles se acabaron publicando en los Guai! nº 85 y 107.

Toda esta falta de periodicidad y la creación de nuevas series para otras revistas me hace pensar que, en otras condiciones, Jan podría haber abandonado Superlópez si cualquier otra editorial, revista y personaje hubiesen llegado a asegurarle una estabilidad económica aceptable. No debió de ser así, porque en cuanto se creó Ediciones B fue uno de los primeros que aceptó la oferta que le hicieron. Con esta editorial volvió la regularidad de las entregas de Superlópez, y con ello se aseguró la continuidad del personaje hasta la actualidad.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Don Talarico. El castillo encantado (Jan)


En los medios es noticia cuando se consigue encontrar una copia con unas nuevas escenas inéditas del Metrópolis de Fritz Lang o cintas de VHS con algunos primerísimos capítulos desaparecidos de Doctor Who. Me ha venido esto a la cabeza mientras leía cómo ha sido posible recuperar este cómic que, aunque fue dibujado en los 70, jamás se llegó a publicar ni parecía que fuese posible hacerlo porque las páginas con los dibujos originales se habían perdido (o robado, según lo interprete cada lector).

La primera página de este cómic está fechada en 1971, la última, en 2017. Han pasado más de 40 años entre ellas para que fuese interesante la idea de restaurar este álbum casi desde la nada, desde fotocopias de las primeras 33 páginas (más incompletas de lo que parece, por lo que se ve en los extras), y algunos bocetos y otras anotaciones para las 10 últimas, con un estilo de dibujo más actual. Este cómic no sólo tiene el interés de que nos permite descubrir, o reencontrar, al Jan de casi 10 años antes de Superlópez. Esta restauración significa además una lucha contra el paso del tiempo y también de algún modo una reivindicación del autor sobre la propiedad intelectual de su trabajo.

Aunque se haya publicado gracias a la buena acogida del anterior álbum, El castillo encantado empieza como si se tratase de un álbum independiente, poco antes de la conquista musulmana en la península ibérica, con una primera viñeta que parodia la leyenda de la cueva de Hércules en Toledo. A partir de ahí Jan va hilando gags, anacronismos, recursos gráficos chocantes, entrañables personajes con debilidades exageradas (pereza, alcoholismo, lujuria apta para todos los públicos...), caídas y golpes, situaciones ridículas que llegan al absurdo... Todo dentro de un ambiente de tontería general en el que nada se llega a tomar en serio. La guerra no es para tanto, y más que personajes parece en este tebeo hay muñecos que juegan entre ellos, como los del recortable que venía de regalo para los 500 primeros compradores.


No me vuelve loco el castellano medieval de los diálogos, y también creo que al álbum le cuesta arrancar en las primeras páginas, en las que se nota que hay mucha documentación histórica detrás. La lectura se vuelve mucho más ágil en cuanto comienza la aventura propiamente dicha, cuando Alfonso I, rey de Asturias, encomienda a don Talarico la reconquista del castillo encantado del título, habitado por monstruos de aspecto animalado. Le acompañan en la aventura el enamoradizo don Mendo (la obra de Muñoz Seca puede ser una influencia en este cómic) y el borrachín mago Melón, aunque los personajes con los que yo me quedo son los que forman el ejército de soldados anónimos. No estamos en un cómic como Pasolargo, que ridiculice las "gloriosas gestas" que a la propaganda del régimen franquista le gustaba exagerar. Sin embargo, las viñetas de multitudes con los comentarios y quejas de los soldados dan pie a ridiculizar el honor y la gloria que se le atribuyen la guerra.

Jan y Jordi Coll deberían estar muy orgullosos. No creo que El castillo encantado se convierta en un super ventas ni que estuviese pensado para serlo, pero a este álbum se le puede definir con una palabra: es un acontecimiento.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Super Humor Superlópez 18 (Jan y Efepé)


En el laberinto: la mayoría de villanos de Superlópez se alían para encerrarle en un laberinto en el que tiene que intentar sobrevivir a doce pruebas que recuerdan a las del mitológico Hércules. Aunque es entretenida y recuerda el enfoque de álbumes como La caja de Pandora o El infierno, el guión tal vez es demasiado sencillo y puede saber a poco.

El Supergrupo contra los Ejectutivos: una banda de ladrones, los Ejecutivos, se dan cuenta de que es más fácil robar como dueños de un banco que como asaltantes de bancos. Efepé recupera detalles de sus álbumes (Thoro, el Superbanco, la increíble Maza...) para lanzar una crítica a la gestión de las cajas de ahorros. Hay chistes que funcionan mejor que otros, pero no se hace aburrida ni repetitiva en ningún momento.

Gran auténtico vidente curandero: la sorpresa del tomo. Con un tema tan manido como son los falsos adivinos, Jan desarrolla un álbum con casi media docena de subtramas en las que no sobra ni falta nada. Hay tres páginas que habría que destacar: un simpático entremés para (tal vez) rellenar páginas, y una escena onírica muda en la que Luisa Lanas se nos descubre como un personaje con sentimientos.

jueves, 7 de enero de 2016

Los cuentos de Din Don (Jan y varios guionistas)


Cuando Jan, el creador de Superlópez, se trasladó desde Cuba a España tenía 30 años y una reseñable experiencia en el mundo del cómic. La Asociación Cultural Tebeosfera ha decidido centrarse en una de aquellas revistas en las que colaboró, Din Don, para publicar una antología de cuentos infantiles dibujados por Jan y con guiones suyos y de otros autores. La selección incluye tanto adaptaciones de cuentos populares, como Caperucita Roja, El rey desnudo, La Ceninicienta... como cuentos creados para la propia revista. Me imagino que la animación es un trabajo más estricto con los estilos de dibujo, por lo que Jan se tomaría estas colaboraciones como un espacio para hacer experimentos con libertad. En la mayoría de páginas Jan va madurando el estilo con el que todavía le identificamos, pero al mismo tiempo probaba con otros más ingenuos, más poligonales y con texturas, o un poco más realistas. Si en Bruguera mandaba la uniformidad en el diseño de página, Jan en Din Don pudo dar un recital de recursos muy interesantes.

martes, 26 de mayo de 2015

Pulgarcito 4 (de 10) (Jan)


Un nuevo tomo, y de nuevo se hace demasiado corto. Son muy pocas historias, demasiado cortas y hay que esperar mucho entre tomo y tomo. Al menos lo compensa saber que ésta puede llegar a convertirse en la reedición definitiva de este personaje. Esta entrega contiene tres relatos, uno protagonizado por una niña caprichosa que quiere conseguir como sea unos zapatos de ballet, otro en el que Pulgarcito se encuentra con el protagonista del cuento del que copia su nombre, y un tercero protagonizado por Hans, un chaval con mucha suerte. De los tres creo que me quedo con el tercero, el que tiene una estructura de cuento y un giro final bastante divertido.

viernes, 27 de marzo de 2015

Reseñas de marzo


Django Desencadenado (Quentin Tarantino, Reginald Hudlin, R.M.Guera, otros)

Tarantino es incapaz de controlar la duración de sus películas. En el primer montaje de Django la cinta duraba 4 horas y media, que se tuvieron que resumir en unas aceptables 2 y 45 minutos. Parece que todo ese metraje perdido nunca verá la luz porque a Tarantino no le gustan nada los DVD con la versión del director, pero en su lugar al menos ha decidido llevar el guión original al cómic de la mano del guionista Reginald Hudlin (que también era productor de la cinta) con dibujos principalmente de R.M.Guera. La adaptación se distingue de la película, es evidente, por estas escenas eliminadas (por falta de tiempo o por exceso de violencia), pero también porque a lo largo del rodaje Tarantino añadió escenas y diálogos que no estaban en el guión.

Hay dos formas de leer este cómic. Como versión de una película con la que se pueden hacer comparaciones, es una lectura muy entretenida. Podemos conocer más a los personajes (el pasado compartido de los personajes de Kerry Washington y Jonah Hill, por ejemplo), y también juzgar hasta qué punto fue acertado añadir o quitar escenas en la película definitiva. La otra forma es verlo como un cómic independiente, que debe sostener su calidad por sí mismo (¿es necesario, alguien va a leer este cómic sin ver la película?), y creo que al menos funciona. Como poco, no cae en los tópicos del cómic en grapa americano y sus diálogos sin sustancia para llenar páginas. Tampoco arriesga, es un cómic muy correcto en lo formal, lo que uno puede imaginar en un producto de merchandising como éste. El mayor defecto que le puedo encontrar es que el dibujo esté compartido por cuatro dibujantes porque le quita la sensación de unidad, el toque de obra de autor que sí que caracteriza a las películas de Tarantino.



Super Humor Superlópez 16 (Jan, con guión de Efepé en La Guerra de las Latas)

Con 76 años recién cumplidos Jan continúa en este trabajo y creo que es algo que hay que tener en cuenta. Los tres álbumes de este tomo no son lo mejor de su carrera, pero al menos a mí me parecen una mejora comparado con el anterior número de esta colección. El primer cómic peca de ser demasiado directo. Le explica al lector que el actual gabinete de ministros en realidad son malvados extraterrestres invasores y que la única defensa contra ellos es no votarles en las próximas elecciones. El segundo álbum, con guión de Efepé, enlaza interminables críticas hacia los recortes a la sanidad de esta legislatura. Intenta compensar esta trama tan sosa con una pelea final contra los clones de Latas, como si fuese una parodia adelantada de la próxima película de los Vengadores, pero a pesar de las buenas intenciones la idea no termina de cuajar. El último cómic utiliza las minas de diamantes de sangre como eje principal de una historia que reúne a una docena de personajes de los anteriores álbumes africanos de Superlópez. En general, el desarrollo de estas historias no termina de ser brillante, pero hay detalles e ideas que hacen que estos cómics valgan la pena.



Merlín (Robin Wood, Enrique Alcatena)

Parece como si Robin Wood hubiese decidido permanecer en un segundo plano en este cómic, una versión libre del mito artúrico en la que Merlín es un protagonista que actúa por su propio interés (la supervivencia del mundo mágico) y no por el bien de Arturo o Inglaterra. El espectacular dibujo de Alcatena intenta ser el principal atractivo de este tomo, con pocas viñetas muy elaboradas por página, pero aún así las escasas frases que hila Wood en cada imagen son las que atraen la atención del lector. Se nota mucha pasión en este cómic, una historia profundamente pesimista y con detalles adultos que no quedan forzados.



Sally Heathcote: Sufragista (Mary M. Talbot, Kate Charlesworth, Bryan Talbot)

¿Quién es Sally Heathcote? Un personaje ficticio con el que los autores vertebran las reivindicaciones sufragistas en el Reino Unido de principios del s. XX. Como una lección de historia, con datos y anécdotas, muchos nombres y fechas, etc., no termina de funcionar, condensa demasiada información en muy poco espacio. Se le puede perdonar porque todo esto sirve como escenario de un relato emocionante sobre la desobediencia civil, la lucha contra el poder establecido y la resistencia contra la represión policial y las torturas en prisión. Merece la pena leerlo a pesar de ser un cómic tan amargo, especialmente en su moraleja final. El Estado accedió a empoderar a la mujer sólo cuando esto beneficiaba al gobierno, cuando fue utilizada como herramienta para obligar a los hombres a morir en una guerra sin sentido.



Dreadstar: La Odisea de la Metamorfosis y Otras Historias (Jim Starlin)

Me ha alucinado el descaro de Starlin con la premisa. Los habitantes del planeta Orsiros, los seres más viejos e inteligentes que habitan nuestra galaxia, han llegado a la conclusión de que el capitalismo, representado por la terrible raza zygoteana, con su explotación descontrolada de recursos y su sistema de clases, va a esclavizar a todo el universo. La única alternativa razonable es destruir la galaxia para evitar un mal mayor. Es un cómic deudor de la saga de George Lucas (demasiado) y que peca continuamente de que entendamos a los personajes a partir de densos textos en vez de por su comportamiento. A grandes rasgos, es fantaciencia bastante entretenida, con muchas situaciones y momentos que suenan a ya vistos, pero más reflexiva que lo habitual en este género.

viernes, 30 de enero de 2015

Reseñas de enero


Superman: El Último Hijo de la Tierra (Steve Gerber, Doug Wheatley)

¿Y si Clark Kent fuese el último terrícola y hubiese sido enviado a Krypton antes de la destrucción de nuestro planeta? Es una premisa bastante original a la que se sabe sacar jugo en este tomo. Destaco que no se hace monótono. A cada pocas páginas se presenta un nuevo giro de guión con el que es difícil adelantarse al desarrollo de la trama. No es un trabajo brillante, pero Gerber sabe cómo pasárselo bien y dejar un ligero poso político en el guión junto a ciertos detalles para el fan de los cómics. Me quedo con ese Superman que viste un traje que recuerda al del Capitán Marvel de C. C. Beck. Pierde fuelle en la segunda mitad del tomo, la continuación de la miniserie original. Aunque avanza con la misma coherencia que la primera parte, poco a poco se aleja demasiado de la premisa básica hasta que el cómic se convierte en otra cosa.

Es curioso que en este tomo el que lucha para que la sociedad (kryptoniana) no evolucione sea el villano. Al contrario, en los cómics de la continuidad tradicional, el villano es el que lucha por el cambio y Superman, el héroe que defiende el inmobilismo.



Pulgarcito, tomo 3 (Jan)

Es casi un milagro que exista esta colección dentro de una editorial que siente tanta indiferencia por lo que publica. Para Ediciones B sería absurdamente más barato tirar de escáner de alta calidad o de una económica edición en blanco y negro, pero tenemos la suerte de que Jordi Coll (editor de Amaníaco) se esté encargando de una edición restaurada y con nuevo color de uno de los mejores cómics de Jan. Aún con los fallos que se le quieran encontrar (desorden cronológico de las historias, el formato, los criterios para colorear...) el resultado es realmente bueno y se agradece el acierto de no tapar el precioso dibujo con degradados y sombras de Photoshop.

En el argumento, empezamos por fin con los viajes en el tiempo que caracterizan al personaje. Las historias más costumbristas se mezclan con otras de más acción, pero en ninguna falta el mensaje educativo para los niños a los que se dirige la colección: fomento de la lectura, creación de espacios públicos, etc.



La Cosa del Pantano, tomo 6 (Alan Moore, Rick Veitch, John Totleben, otros)

Se le nota el desgaste. En este último tomo, Alan Moore estaba tan desconectado de la colección como la Cosa del Pantano del campo energético de la Tierra. Por este desinterés (o la falta de tiempo), le sustituyeron los dibujantes Bissette y Veitch escribiendo los guiones de dos números que no consiguen llegar al nivel del guionista titular. El capítulo más interesante de este tomo, Amando al Alienígena, es otro ejemplo. En este caso, la iniciativa del experimento vino del dibujante Totleben, que enseñó unas páginas psicodélicas a Alan Moore para que le sirviesen como inspiración en un relato ilustrado que desafía la visión antropocéntrica del universo.

Aún así, a pesar de ser una etapa en sus horas bajas y estar muy alejada de su ambientación y tono originales, no llega a perder del todo el interés y termina con un agradable final feliz. Moore ha conseguido en esta etapa convertir a un simple monstruo de terror en una divinidad que se enfrenta a reflexiones sobre el bien y el mal. En el último número no se pierde de vista esa evolución.




Furari (Jiro Taniguchi)

Se podría considerar como un cómic biográfico sobre Tadataka Ino, el cartógrafo que realizó el primer mapa preciso de Japón. Sin embargo, este personaje es sólo una excusa para viajar por el Edo (Tokio) del s. XVIII y conocer sus costumbres, fiestas, paisajes, etc. Es una experiencia visual más que un relato propiamente dicho, en el que lo interesante es andar por la ciudad entre la gente y verla también a través de los ojos de algunos animales. Comparado con otros cómics de Taniguchi que he leído, me parece con el que es más difícil de conectar. Es muy costumbrista, lo que quiere decir que utiliza continuamente palabras japonesas para referirse a tradiciones, comida, lugares, distancias, horas, chistes... que aparecen explicados en notas a pie de página.

lunes, 12 de enero de 2015

Subasta de Superlópez y especulación

No tengo tanto tiempo como hace unos años para escribir en este blog, pero este asunto me ha impresionado demasiado como para no comentarlo.

Hace unas semanas, el 29 de diciembre, hubo una subasta de páginas originales de cómics. Entre los autores destacaban Melchor Prats "Mel", Fritz, Forges... y especialmente Jan, un autor que nunca ha querido desprenderse de sus dibujos. En este caso hizo una excepción con dos portadas suyas porque se trataba de una subasta benéfica para la Asociación Gaditana de Espina Bífida e Hidrocefalia, cuyo fin es, como dice el enlace, "proteger a los niños con espina bífida e hidrocefalia".

Éstas son las dos portadas que fueron subastadas por 950 y 1150 euros cada una:



Tan solo una semana después Koldo Azpitarte anunció que un amigo suyo, dueño de estas páginas, las quería vender a más del triple de lo que pagó:
Hola:

Un amigo gaditano adquirió hace unas semanas un par de portadas originales de Superlopez de Jan. Como sabeis, Jan no vende originales, así que me ha parecido un tema que a muchos de vosotros os puede interesar

El precio que pone a cada uno de los originales es de 3500 euros negociables, algo que se escapa de mi presupuesto a todas luces... pero que tal vez sea asumible o negociable por alguno de vosotros.

Os adjunto las imagenes de dichos originales.

Si estais interesados, escribidme a kol...@hotmail.com y yo os daré el contacto del vendedor.

Feliz Año Nuevo!

Koldo
El amigo gaditano al que se refiere es Jose Luis Vidal, que no sólo se encargaba de vender su original sino también la del otro comprador y amigo, el arriba mencionado Melchor Prats "Mel". Se trata de uno de los antiguos dibujantes del Jueves que ahora colabora en Orgullo y Satisfacción y en el Diario de Cádiz.




Posiblemente lo más criticado sobre este tema es que, comparadas con otras, esta subasta tuvo muy poca difusión y dificultades para participar desde fuera de Cádiz. Al respecto, Mel acabó comentando lo siguiente:
le pedí al amigo común de Koldo Azpitarte [José Luis Vidal] que gestionara también la venta de la mía. No soy coleccionista y desconozco el mundillo.
Es decir, Mel ha reconocido su desinterés en el coleccionismo. No le interesa esta afición y sin embargo se gastó unos 1000 euros en una portada. Su intención por tanto sólo puede ser la especulación, el dinero rápido y fácil. Que es algo que de por sí, personalmente, me repugna (aunque sea completamente legal).

Pero es peor todavía, se está especulando con algo que Jan donó a una subasta benéfica. Los compradores de estas portadas calculaban que el precio en el mercado de estas portadas podía ser de 3500 euros y decidieron darle a la Asociación Gaditana de Espina Bífida e Hidrocefalia unas migajas en comparación. "1000 para los niños enfermos y 2000 para mí". Apretón de manos, trato hecho.

Por su parte, Koldo se ha disculpado asegurando que no sabía nada sobre la procedencia de estos originales:
(...) Yo no sabia nada del asunto, de la puja y tal. (...) Así, en privado, te diré que me parece fatal lo que ha hecho y espero que tenga su justo premio no vendiéndolo. (...) De haber sido consciente de todo lo que tan claramente habéis expuesto, no me habría prestado a colaborar en semejante desfachatez. Siento haber contribuido involuntariamente a una maniobra tan éticamente cuestionable. (...)

Jan está enterado de todo lo que ha pasado, pero no ha hecho ningún comentario. Por mi parte, espero que no vuelva a caer en una trampa parecida.

miércoles, 5 de junio de 2013

Superlópez y Doctor Who


Ediciones B ha anunciado para el 3 de julio el nuevo álbum de Superlópez titulado El Ladrón del Tiempo, un cómic en el que el protagonista se cruzará con una versión de Doctor Who (el "señor del tiempo"). La descripción editorial es la siguiente:

Escariano Avieso viaja al pasado con una máquina de su invención, pero no lo hace para divertirse, sino para encontrar a grandes dictadores de la historia, como Benito Mussolini, Adolf Hitler o Francisco Franco, en su más tierna infancia. A cada uno de ellos le robará un objeto de su niñez para usarlo en beneficio propio; sin embargo, nuevamente se encontrará con Superlópez, que intentará por todos los medios dar al traste con los planes de Escariano.

 La web Cachislamar nos da además la portada a buen tamaño y una imagen de adelanto:


No es la primera vez que Jan hace cruces y homenajes de este estilo. En El Señor de los Chupetes versionó El Señor de los Anillos de Tolkien, mientras que en Al Centro de la Tierra realizó una secuela/imitación capítulo a capítulo de Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne. Con Petisoperías mezcló Una Princesa de Marte con Los Viajes de Gulliver, y El Infierno es la Divina Comedia de Dante quitando las partes aburridas. Si nos vamos al cine, Tyrannosaurus Sect, El Asombro del Robot y La Feria de la Muerte beben de Jurassic Park, Cortocircuito y La Guerra de los Mundos respectivamente. En los últimos años Jan ha ambientado La Biblioteca Inexistente en la La Biblioteca de Babel descrita por Borges, y ha utilizado los personajes de Luces del Norte (el libro adaptado al cine con el título La Brújula Dorada) para La Brújula Esdrújula.


La novedad está en este caso en que Jan ya no parte de un libro o una película para desarrollar un cómic, sino de una serie de televisión. Siendo Doctor Who como es no es tan extraño ya que a lo largo de la carrera de Jan se ha notado su gusto por la ciencia ficción de calidad, ya sea en forma de libros como los de Stanislaw Lem o Isaac Asimov, o en guiños a series de televisión como la británica Los Siete de Blake (en El Phantasma de la Teleuve, aunque en España sólo se emitió la primera temporada) o la australiana Farscape (en El Abejón Rey). Los Siete de Blake es una serie creada precisamente por el guionista que dio vida a los Daleks, los principales villanos de Doctor Who.





El resultado va a ser algo parecido a un crossover no oficial, algo que no es nada nuevo ni extravagante dentro del mundo del cómic. Por ejemplo, Superman cruzó su camino con una versión de Popeye en dos ocasiones, en 1973 y 1985, y con una de Astérix en 1986.






Astérix, que por cierto influyó a Doctor Who en algún capítulo.

Aunque no sea una serie realmente muy popular en España (ni siquiera se edita en DVD) los seguidores del personaje seguro que tienen mucha curiosidad por ver qué ha estado haciendo Jan con el Doctor. Sólo queda un mes para saberlo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Otra Vez el Supergrupo, de Efepé y Jan

Cartoné, 48 páginas 12 €.

Ediciones B y Jan han decidido celebrar este cuadragésimo cumpleaños de Superlópez dándole a sus lectores el regreso que tanto pedían, el del Supergrupo y su creador, el guionista Francisco Pérez Navarro. Los personajes habían reaparecido en las viñetas de Nacho Fernández en diciembre del año pasado, pero ahora lo harían con su dibujante original. Sería un cómic nostálgico, de regreso a los inicios, de las luchas contra supervillanos de tebeo entre gags que se encadenan unos detrás de otros.

El argumento parte de una idea sencilla: ¿qué pasaría si el malvado Escariano Avieso pudiese hacer olvidar a todo el mundo quiénes son Juan López y Superlópez? A partir de ese momento el protagonista busca amigos que le recuerden, entre los cuáles está el Supergrupo.

Hay una curiosa continuidad entre este álbum y los anteriores. Efepé mantiene los personajes regulares de la colección, como Escariano o el inspector Hólmez, pero también en el tono de las historias. Si Jan siempre ha tratado un tema de actualidad o se ha basado en un libro para cada tebeo, en este caso el guionista parte de una crítica con ingenio al mercado de superhéroes americano más reciente para desarrollar la acción. Un lector casual tal vez entienda las referencias a Brainiac, Doomsday, Green Lantern... pero alguien más enterado apreciará rápidamente que la intención del cómic es criticar la dirección editorial de Dan Didio, Geoff Johns y Jim Lee en DC o la deriva cinematográfica de Marvel de los últimos años. El argumento está lleno de ironías y ataques dirigidos a las dos grandes editoriales cuando hace referencia a Crisis de Identidad, el One More Day de Spiderman o la saga Vengadores contra X-Men, e incluso se permite también el lujo de hacer un retrato cruel del conformismo de los lectores de superhéroes.



La trama tiene un problema grave de estructura que se sortea la mayor parte del tiempo mediante un buen humor sin pausa. Malentendidos, ridiculizaciones, errores en la forma de expresarse, golpes tremendos, alguna salida de tono extraña (¿Bruto cantando Singing in the Rain?)... Los chistes realmente triunfan de manera gloriosa cuando señalan las convenciones y soluciones fáciles del género de superhéroes o critican el estado actual del cómic americano. Por su parte, los gags de la Chica Increíble (o "Maravillosa", como se le llama en el cómic por error) elevan un poco el incómodo deje machista de los álbumes originales de los 80. ¿Hasta qué punto era necesario verle las tetas al personaje? En el caso del robot Latas es una pena que se quede completamente apartado de la acción, tal vez se le podría haber dado una escena suprimiendo alguna de las innumerables repeticiones del gag del jefe del Supergrupo.

Igual que en los antiguos álbumes del Supergrupo o el cómic dibujado por Nacho Fernández, en esta ocasión también hay bastantes incoherencias argumentales. El villano de los cómics de 1979 quería únicamente vengarse del Supergrupo... antes de que el grupo se formase como tal. En el tebeo editado por EDT el malo oriental al que se enfrentan los héroes anuncia que quiere terminar con el Supergrupo... y sin embargo en ningún momento les dirige un ataque (de todos modos, son tan ineficientes que es increíble que un villano sienta interés por ellos). En este nuevo álbum los personajes viajan al pasado, a un día hacia atrás, pero realmente no es algo que sirva para resolver el conflicto, no se vuelve a hacer una mención al respecto ni vuelven al presente en ningún momento. Tampoco hay ninguna escena en la que se vea que todo vuelve a la normalidad, en la que el Supergrupo o el resto de secundarios vuelvan a recordar a Superlópez.

En su faceta de dibujante, Jan mantiene el mismo estilo detallado y el coloreado profesional que en sus últimos álbumes. No se basa en fotografías de localizaciones reales como otras veces pero las expresiones y posturas de los personajes son dinámicas, variadas y potencian el humor. El diseño del Supergrupo no se ha actualizado, simplemente se nota el contraste entre el dibujo de Jan en los 80 y el actual.



Con todos sus pegas lo importante es que al final se trata de un cómic entretenido y agradable. Dentro de la colección es un interesante contraste con los álbumes anteriores y como historia independiente seguro que gusta mucho entre los nostálgicos y los aficionados a los superhéroes. Como poco ya sólo el título seguro que ha conseguido atraer la atención de muchos lectores y con suerte las ventas le darán un poco de respiro a Jan de cara a sus siguientes tebeos.

(Saliéndome del tema, las horribles guardas del álbum no tienen ninguna justificación, están "sucias" e invertidas de izquierda a derecha.)

martes, 1 de enero de 2013

Jan rechaza la Medalla de Oro en Bellas Artes

Al contrario que otros autores de cómic actuales Jan no es un autor sin ideología. En sus últimos cómics se sigue viendo que nunca ha dejado a un lado su visión de la vida sólo para producir cómics que puedan gustar a todos los sectores políticos. Por eso mismo que Jan rechace este premio es completamente consecuente con su carrera artística.

Jan en 1986 con El Asombro del Robot

Los argumentos del Consejo de Ministros para otorgarle el premio:

Juan López Fernández "JAN", dibujante de cómic e historietista. Juan López Fernández, más conocido como Jan, es un dibujante e historietista español. Autor de variopintos y carismáticos personajes entre los que destacan Pulgarcito y Superlópez, se ha convertido en un pilar del cómic de humor español por su uso del color y su humor tierno e inteligente. En 1974 comenzó a trabajar para la editorial Bruguera, una de las más importantes editoriales de tebeos de España, donde trabajaban autores como José Escobar, José Peñarroya, Manuel Vázquez o Francisco Ibáñez. En mayo de 2002 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, que reconoce toda su trayectoria profesional, y en 2005 le fue otorgado el Premio Ivà por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat (Barcelona).

Una lista de autores relacionados con el cómic que ha recibido este premio a lo largo de los años:

2000 Miguel Quesada (dibujante)
2001 Francisco Ibáñez (historietista)
2002 Antonio Mingote (humorista gráfico)
2003 Carlos Giménez (dibujante)
2009 Pura Campos (ilustradora) y Román Gubern (escritor)
2010 Antonio Fraguas de Pablo "Forges" (humorista gráfico), Nazario Luque, "Nazario" (dibujante de cómic, historietista, pintor e ilustrador) y Carlos Sánchez Pérez, "Ceesepe" (pintor e ilustrador)
2012 Juan López Álvarez, "JAN" (historietista)


El comunicado de Jan para explicar su postura:

Quiero expresar mi agradecimiento ante las muchas felicitaciones que me han llegado y también, acaso, disculparme por haber levantado tantas expectativas entre colegas y amigos, y sobre todo entre mis paisanos de Toral. Hubiera preferido que se me preguntara de antemano, pero debo decir que ante las circunstancias sociales y políticas actuales no puedo, por ética personal, aceptar la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes que según he sabido por la prensa me concede el Ministerio de Cultura de España. Hecho del que estoy esperando a ser oficialmente informado para actuar en consecuencia.

Siempre he intentado sentirme bien conmigo mismo y sé que para conseguirlo he de actuar lo más ceñido posible a mis convicciones.

Un saludo y un abrazo solidarios a todos.

Juan López (JAN)

Jan en 1982

Si acaso, lo que realmente llama la atención alrededor de este tema es la difusión de cada una de las noticias.

En primer lugar, cuando se anunció que el Ministerio de Cultura le había dado este premio, apenas nadie le dio importancia a la noticia o mostró interés por el tema y quien difundía la noticia sólo conocía a Superlópez por los prehistóricos primeros números.

En segundo lugar, cuando Jan decide rechazar el premio no lo hace celebrando ruedas de prensa ni emitiendo comunicados oficiales como habría hecho algún autor con ansias de gloria. Desde su conocida modestia (no es una frase hecha, se nota en sus entrevistas) simplemente se lo comunicó a Amaníaco para que lo comentase por internet.

En último lugar, si a nadie le importó el premio y Jan no quiso ser ningún centro de atención... de pronto el rechazo al premio sí que ha sido comentado y difundido en las redes sociales y los blogs. No tanto por quién es el autor, me temo, sino por el significado político que tiene su postura.

El problema es que no tengo claro por qué hay quien critica este rechazo de Jan, como si pudiese adivinar los motivos políticos y sociales que menciona. Puede ser tanto porque el actual gobierno y ministro de (in)cultura no le caigan bien (si los Cabecicubos te dan un premio es lógico que lo rechaces), como porque no cree en la subvención del arte desde el gobierno, pero eso Jan no lo dice en ningún momento. Por tanto, su postura no admite crítica alguna.

En cualquier caso, dejar a un lado las ínfulas de gloria para no aceptar un premio por motivos ideológicos es una decisión valiente que no todo el mundo tomaría. Mucha gente hubiese preferido traicionar su forma de pensar a cambio de premios, dinero y fama, o simplemente no tiene una "forma de pensar" que pueda traicionar.

De todo lo dicho lo único que se puede añadir por tanto es que la postura de Jan es completamente respetable y digna de admiración.

viernes, 30 de noviembre de 2012

El Supergrupo y Superlópez se reencontrarán en 2013

Por fin Ediciones B ha confirmado lo que era un secreto a voces, que en 2013 publicaría un nuevo álbum de Superlópez realizado por Jan y Efepé con el Supergrupo como compañeros de historieta. Desde septiembre el Mundo comentaba la publicación de los dos álbumes del Supergrupo, pero ahora Ediciones B nos da una primera imagen y una fecha, abril, durante el Salón del Cómic de Barcelona:


Al final todo es un poco extraño. Si Ediciones B sí que quería publicar cómics del Supergrupo, ¿por qué hasta ahora la única que ha mostrado interés ha sido EDT? ¿Los siguientes álbumes del Supergrupo de Efepé (¿y Nacho?) serán cosa de Ediciones B o de EDT? Ya veremos además lo rápida que será la gente para decir cuál de los dos álbumes es mejor en tal o cual cosa.

La portada del álbum dibujado por Nacho Fernñandez

Y si no, podremos comparar el nivel de esta celebración del 40 aniversario de Superlópez con el 50 aniversario de Mortadelo en 2008 (¡...Y van 50 tacos!, ¡Venganza cincuentona!, El gran libro de Mortadelo y Filemón, la edición coleccionista de las dobles páginas de Mortadelo y Filemón: Agencia de Información, etc.)

lunes, 17 de septiembre de 2012

La crisis y las burbujas económicas vistas por Superlópez

Me gusta mucho el libro Simiocracia de Aleix Saló porque es un primer acercamiento simpático y accesible a todo el enmarañamiento económico actual, visto desde muchos puntos y abarcando bastantes temas. El formato de las páginas, el estilo de dibujo, la mecanografía... todo ayuda a que este cómic-libro sea muy accesible para todo tipo de lectores, además de esa edición sencillita y el precio tan bajo.

Después de leer Simiocracia me sorprendí al releer los últimos cómics de Superlópez (los leo para ir haciendo este otro blog) y comprender por fin todo el mensaje económico que había detrás de algunas historias. Se trataba de álbumes con crítica social que en su momento o no me interesaba (hipotecas) o no entendía (burbujas económicas, hipotecas subprime), pero el mensaje ya estaba ahí, yo ya había leído explicaciones sobre estos temas antes de acercarme a Simiocracia.


Realmente estos álbumes están muy separados en el tiempo, pero vamos a imaginar que Jan los publicó uno detrás de otro, como si fuesen una historia que sigue de álbum a álbum. Si esto fuese así, en un primer momento Jan crea como prólogo La Feria de la Muerte para hablar de las burbujas económicas, de cómo un país echa a perder su economía a largo plazo al invertir sin control en una única industria. La moraleja de este álbum se puede aplicar tanto a la burbuja inmobiliaria (se hacen guiños a la construcción ilimitada en Las Montañas Voladoras y En Busca del Templo Perdido) como a las carreteras de peaje, campos solares, etc. A partir de ahí se concentra en la burbuja inmobiliaria de Hipotecarión, una fábula futurista en la que la situación actual se lleva al extremo: las grandes empresas ya no influyen en el gobierno de los países sino que los dirigen directamente, las hipotecas se alargan varias generaciones y el valor de las personas se reduce únicamente al dinero que tienen. Toda la edificación incontrolada de este álbum es financiada a golpe de créditos concedidos a gente que no los puede pagar, es decir, hipotecas basura que son explicadas en ¡A Toda Crisis! Los prestamistas consiguen dinero a partir de la venta de activos sin valor, en este caso de hipotecas imposibles de cobrar.


La Feria de la Muerte (2006)

Se podría comparar el argumento de este álbum con el de Obélix y Compañía de la colección de Astérix. En los dos casos se analiza el funcionamiento del sistema capitalista, alzas y bajas, oferta y demanda.... La burbuja de la fábrica armamentística se produce cuando unos extraterrestres quieren invadir la Tierra pero descubren que sus armas y sus naves se oxidan en nuestra contaminada atmósfera. Por ello se dedicarán a comprarnos a nosotros nuestro propio armamento, pagarán una cantidad tan exagerada en armas que mantendrán en funcionamiento a las fábricas de todo el planeta durante unos años. Así la economía se pone en marcha, desciende el paro, la gente consume, los jóvenes pueden comprarse un piso y pensar en los niños, etc.

Todo esto se viene abajo en cuanto por fin la invasión tiene lugar, cuando Superlópez derrota a los invasores y se deja de comprar armas. La burbuja armamentística estalla y de nuevo el país se hunde en la crisis y el paro. La gente sale a la calle a pedir trabajo y los políticos en vez buscar una solución inteligente intentan resucitar de nuevo ese mercado sin futuro: se preguntan si hay otros planetas interesados en comprar armas para invadir la Tierra.

La gente pide trabajo pero el gobierno (Bono) piensa en otras cosas


Hipotecarión (2007)

En éste álbum la metáfora se hace muy evidente en un sueño surrealista de Superlópez en el que visita (crea en su mente) un planeta obsesionado con la construcción. Los edificios se apilan unos junto a otros sin darse cuenta de que alrededor de ese mundo hay una burbuja que algún edificio demasiado alto podría estallar. Los albañiles que las construyen apenas ganan lo suficiente para pagar las hipotecas de sus abuelos mientras viven apiñados en pisos minúsculos. Después de haber pasado años gobernando en las sombras aquí los bancos (finalmente fusionados en uno solo) ya han sustituido a los líderes democráticos. Y por supuesto, si no puedes pagar una hipoteca se te embargará, desahuciará... y se te tirará directamente al cubo de basura.

Los ricos necesitan que haya pobres para mantenerse


¡A toda crisis! (2009)

En este álbum López acaba siendo por accidente el dueño de un paquete de hipotecas basura o subprime. Poco a poco va descubriendo que consisten en créditos concedidos a gente sin solvencia o imposibles de cobrar por cualquier motivo. Estos paquetes se venden a incautos usando mucha palabrería con lo que un grupo de listos acaban haciéndose de oro vendiendo productos sin valor a pequeños inversores. En esta historia ese dinero rápido será utilizado por el gobernante de Djebana, un país ficticio del norte de África, para comprar armas.

Explicado paso a paso


Al contrario que Aleix Saló con Simiocracia, Jan no esperó varios años para desarrollar estos temas en sus cómics sino que prácticamente los iba explicando nada más iban teniendo lugar. Jan se dedicaba a entretener y educar a los lectores con unos cómics más involucrados con la realidad actual que otros cómics más difundidos por la crítica o con más ventas. Y eso es porque en vez de verse reducido a un catálogo de chistes blancos (que es lo que muchos lectores dicen que preferirían) Jan se compromete en sus historietas, no se vende a un gran público que pide que se le deje tranquilo.