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viernes, 31 de julio de 2020

Mortadelo con todas las letras: el caso del rótulo



«La forma de dibujar las títulos de Mortadelo y Filemón ha evolucionado siguiendo los estilos de cada época durante más de sesenta años. La trayectoria de todos estos rótulos nos despierta una pregunta: ¿han compartido algún rasgo común?»

jueves, 1 de febrero de 2018

El tranvía azul (Víctor Mora)

Ediciones B. 512 páginas, tomo rústica.

Víctor Mora continúa sus memorias noveladas con esta entrega, que, si lo he buscado bien en internet, debió de ser la tercera en publicarse pero la segunda en el orden de lectura. Me extrañó en el anterior tomo que Mora decidiese cambiar los nombres de los personajes, pero es algo que aquí entiendo mejor. En un principio pensé que era para darse más libertad creativa, pero ahora me doy cuenta de algo más obvio: sus personajes hablan con franqueza de muchos temas, y también de política, retratándose tal y como son, o tal y como el autor los recuerda. De ahí que sea un buen gesto guardar cierta intimidad para algunas personas.

Tengo que empezar aclarando eso porque la novela arranca en la Editorial Cabot, que publica la famosa revista de historietas Las mil y una (risas). La editorial la dirige con mano firme la señorita Cabot, alias «la Momia», y el dibujante más popular es Salomero, autor de Sinforoso Bombín, mayordomo de postín, mientras que Lluís Martí escribe el cuadernillo superventas de El Capitán Espacio. No sé qué daría yo por haber leído en lugar de estos nombres los de Editorial Bruguera, Pulgarcito, Rafael González, Vázquez y El Capitán Trueno, sobre todo porque el resto de autores de la editorial con los que hace amistad Martí soy incapaz de identificarlos con los autores de Bruguera correspondientes.

El libro se ambienta en los 50, cuando al autor le quedaba poco para cumplir 30 años. Sabemos que fue por la mediación de Armonía como Mora decidió implicarse en la lucha clandestina antifranquista, del mismo modo que en la novela Lluís Martí entra en el PSUC gracias a Edenia, que no es una secretaria de la Editorial Cabot sino una antigua amiga de la infancia. Martí empieza así a ayudar a difundir textos comunistas, ya sea guardándolos, repartiéndolos o incluso traduciéndolos, o aprovecha los viajes que tiene que hacer a Francia por encargo de la editorial para pasar información a través de la frontera. En las tertulias con sus compañeros de Partido, Martí aprende poco a poco las bases de la teoría marxista, a la que admira pero al mismo tiempo no puede evitar encontrarle flaquezas. Más aún en 1956, cuando estalló la revolución en Hungría contra la dictadura soviética, un conflicto que el régimen franquista aprovechó hipócritamente a su favor.

Esta actividad clandestina lleva finalmente a Martí y a Edenia a la cárcel. La segunda parte de la novela, completamente ambientada en este escenario, contiene una descripción áspera y llena de detalles sobre este lugar: la incomunicación, las torturas policiales, y peor aún, cómo para la policía todos estos procesos eran simples trámites burocráticos. Pero aún así, incluso dentro de la prisión, y poco después de vuelta en libertad, la lucha antifranquista continúa en pie.

A lo largo de la novela Martí también tiene que aclarar sus ideas románticas, decidirse entre el amor de Edenia o el de Flora, una colaboradora literaria de la editorial que viene de una familia bien y afín a la dictadura. Los detalles y comentarios sobre estas dos relaciones paralelas son tan creíbles (como el miedo de Flora a que los antifascistas quieran matarla, reflejado en el simbolismo que cree ver en los gatos), que casi tengo la sensación de estar leyendo una confesión. Vuelvo a pensar en por qué Víctor Mora decidió cambiar los nombres de los personajes, en que tal vez fuese para poder alejarse de los hechos reales. Me resultaría muy incómodo estar leyendo algo verídico, tan sincero.

Estuve más o menos satisfecho con Los plátanos de Barcelona, un libro interesante pero que me pareció un batiburrillo mal ordenado de sucesos. Con este libro tengo que dar totalmente la razón a Mora cuando dice que consiguió «decir cosas importantes y lograr al mismo tiempo una buena novela». Lo estuve pensando durante la mayor parte del libro: ¿cómo no han hecho una película o una serie de televisión a partir de este material?

lunes, 29 de enero de 2018

Los plátanos de Barcelona (Víctor Mora)

Ediciones B. 320 páginas, tomo rústica

En este país necesitamos que se publique una biografía de Víctor Mora. Tenemos en primer lugar a un guionista fundamental en la historia del cómic español, que triunfó en el ámbito más comercial con el Capitán Trueno y sus imitaciones, pero que también experimentó con éxito con otro tipo de cómic menos convencional. Y tenemos, en segundo lugar, a un escritor que se comprometió en la lucha contra el franquismo a pesar de la cárcel y la persecución.

Mientras tanto, podemos intentar acercarnos a la vida de este autor a través de pequeños rodeos. Por ejemplo, con los fragmentos de su diario personal, Diario de a bordo (sin navegar y a punto de naufragar), y con las entregas de su Trilogía de la Posguerra: Los plátanos de Barcelona (1966), El tranvía azul (1985) y París flash-back (1978). En estos tres libros, Víctor Mora presentó una versión novelada de sus experiencias personales modificando datos y nombres propios, empezando por el suyo propio, el protagonista Lluís Martí.

El punto fuerte de Los plátanos de Barcelona me temo que no está en su estructura. A través del libro acompañamos a Lluís Martí, un niño/adolescente con la cabeza llena de tebeos (quiere dibujar cómics y le apasiona Milton Caniff), que recorre Barcelona en busca de alguien que le dé la inalcanzable cantidad de 40 pesetas para saldar una deuda. Con este viaje va visitando a todos sus conocidos, y con cada uno de ellos Martí hace repaso de su vida y de cómo les conoció. La idea de contar el libro así es buena, pero me temo que se acaba haciendo pesado.

Lo que hace que este libro sea tan interesante es que se trata de un testimonio de la España menos conocida, la de la inmediata posguerra. En aquellos primeros años no sólo hubo pobreza, sino también revanchismo y represión a la hora de intentar volver a poner en pie al país. La narración de Víctor Mora contiene una buena cantidad de ejemplos de la propaganda pro régimen y su antisemitismo, del colaboracionismo de la Iglesia, de la persecución contra el idioma catalán, y del contraste entre la prepotencia de los partidarios del bando sublevado y los cuchicheos inseguros de los demócratas. Me quedo especialmente con las anécdotas del niño Lenín, rebautizado a la fuerza por las monjas como Carlos Adolfo (en homenaje a Carlos I y a Adolf Hitler), que cuenta a Lluís y a otros niños sus experiencias en el orfanato de Paracuellos. Viendo las fechas de publicación, es fácil imaginar que Carlos Giménez debió de contarle en persona sus experiencias a Víctor Mora mucho antes de decidirse a adaptarlas al cómic.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

100 años de TBO (Antoni Guiral, Lluís Giralt)


Hay un detalle que me llama la atención de TBO: mientras que Bruguera era un gigante editorial que inundaba los kioskos con revistas muy diferentes, TBO era la única revista de una empresa familiar de la competencia. A pesar de ese contraste, esta revista tenía un impacto popular similar. Caló en la sociedad hasta el punto de que se aceptó "tebeo" como nombre para las revistas de historietas. Todo eso a pesar de (¿o gracias a?) un humor más blanco y para todos los públicos, con un enfoque más conservador, con golpes y caídas menos duras, con sorpresas finales no tan frustrantes. Las historietas de Benejam y Coll, por decir dos autores, no eran tan cáusticas como un Mortadelo o un Anacleto, pero siguen manteniendo el interés todavía hoy.

Este ensayo de Antoni Guiral y Lluís Giralt es un repaso a la trayectoria de esta revista, desde su creación en 1917 hasta la actualidad. Con la ayuda del segundo, Guiral expone las etapas por las que pasó la revista, sus autores, los personajes y las secciones fijas. Entre bastantes curiosidades y datos poco conocidos (como que Ramón y Cajal era fan de TBO o que la revista bautizó a los Pitufos como "Tebeítos"), el libro desarrolla los años anteriores y posteriores a la Guerra Civil, la modernización en los 70 con el nuevo y más surrealista TBO 2000, y la versión de Ediciones B de esta cabecera. También, puesto a desmontar mitos, demuestra que hubo más personajes regulares que los que se recuerdan (más allá de la familia Ulises, los Inventos del TBO, Josechu el vasco, Altamiro de la Cueva...) y que no siempre fue una revista de humor tan blanco como se piensa ahora.

En un libro de historia como este existe el riesgo de  elevar el tono y de dirigirse sólo al entendido en la materia. Por eso me parece digno de destacar que una de las virtudes de Guiral, no sólo aquí sino en general, es que habla al lector "de tú", buscando la complicidad del gran público. Tal vez porque creo que la pasión de Guiral es la divulgación: no basta con listar datos sobre estos tebeos, sino que se le nota que se esfuerza en que el lector sienta interés por ellos, en que quiera leerlos.

100 años de TBO se tiene que colocar al lado de Cuando los comics se llamaban tebeos y Los tebeos de nuestra infancia, que son los equivalentes a este libro pero con la Editorial Bruguera. Igual que hizo Guiral con aquellos dos, Giralt y él aquí no sólo dan a conocer la importancia de esta cabecera sino que han logrado la mejor recopilación de historietas del TBO que se ha hecho en mucho tiempo.

lunes, 14 de agosto de 2017

El Capitán Trueno (Víctor Mora y Jesús Blasco)


Poco antes de la quiebra de la Editorial Bruguera, Víctor Mora y la editorial terminaron sus disputas legales para que el primero volviese a encargarse en 1986 de los guiones del Capitán Trueno. Teniendo en cuenta los años que habían pasado, el regreso resulta decepcionante. Nada había cambiado en 20 años, los personajes seguían siendo los mismos, los escenarios, los villanos, la estructura, los gags... La única novedad consistía en pequeños toques de un erotismo gratuito pero apto para todos los públicos (¿eso era lo único que iba a distinguir los cómics de Trueno publicados bajo la Dictadura de los de la Democracia?). Más allá de eso, todo sonaba a ya visto, como si fuese imposible contar nada nuevo de este personaje.

Quiero pensar que en estas tres aventuras (la tercera nunca se publicó completa) los autores estaban asimilando a los personajes, preparándose para sorprender a los lectores en cuanto no se lo esperasen. Tal vez algo de eso había en la tercera aventura, en la que el Capitán Trueno se metía en medio de un conflicto extraterrestre (uf...). La colección fue interrumpida en poco tiempo por motivos que no tienen nada que ver con la calidad o las ventas. Habría sido interesante ver hasta dónde podría haber llegado la cosa.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Super Humor Superlópez 18 (Jan y Efepé)


En el laberinto: la mayoría de villanos de Superlópez se alían para encerrarle en un laberinto en el que tiene que intentar sobrevivir a doce pruebas que recuerdan a las del mitológico Hércules. Aunque es entretenida y recuerda el enfoque de álbumes como La caja de Pandora o El infierno, el guión tal vez es demasiado sencillo y puede saber a poco.

El Supergrupo contra los Ejectutivos: una banda de ladrones, los Ejecutivos, se dan cuenta de que es más fácil robar como dueños de un banco que como asaltantes de bancos. Efepé recupera detalles de sus álbumes (Thoro, el Superbanco, la increíble Maza...) para lanzar una crítica a la gestión de las cajas de ahorros. Hay chistes que funcionan mejor que otros, pero no se hace aburrida ni repetitiva en ningún momento.

Gran auténtico vidente curandero: la sorpresa del tomo. Con un tema tan manido como son los falsos adivinos, Jan desarrolla un álbum con casi media docena de subtramas en las que no sobra ni falta nada. Hay tres páginas que habría que destacar: un simpático entremés para (tal vez) rellenar páginas, y una escena onírica muda en la que Luisa Lanas se nos descubre como un personaje con sentimientos.

lunes, 23 de mayo de 2016

Todos los almanaques de El Capitán Trueno (Víctor Mora, Ambrós y varios)


No termino de entender la decisión de publicar un recopilatorio de las historietas navideñas del Capitán Trueno en el mes de mayo. Tiene tanto sentido como la justificación de esta antología, que ni el autor del prólogo sabe explicar muy bien: son historietas que solo tienen en común que fueron publicadas en las navidades de entre los años 1958 y 1965 en diferentes revistas. Es decir, el tomo está pensado para el público coleccionista, para bien o para mal. Y aún así, incluso me cuesta decir que es un tomo para coleccionistas porque la restauración de las páginas está muy por debajo de la calidad del trabajo de Jordi Coll con Pulgarcito.

Excepto porque todas las historietas han sido escritas por el mismo guionista, no existe ningún hilo conector (ni argumental ni temático) que las una. Es un popurrí variado de aventura y humor en el que se mezclan las historias un poco elaboradas con otras simples y lineales. Tal vez por eso como mejor funciona este tomo es como un repaso general a toda la trayectoria del personaje. Empezamos con las vibrantes aventuras dibujadas por Ambrós, llenas de movimiento y acción (la segunda historia, con una Sigrid malvada, es la mejor del tomo), para después ir pasando a otros dibujantes con más o menos talento que deben transigir sí o sí con la obligación de pegar encima de sus dibujos “cabezas recortadas” de las páginas de Ambrós. Tal vez sea la lección que se aprende con este recopilatorio, lo poco que se recuerda el talento de este dibujante.

martes, 26 de mayo de 2015

Pulgarcito 4 (de 10) (Jan)


Un nuevo tomo, y de nuevo se hace demasiado corto. Son muy pocas historias, demasiado cortas y hay que esperar mucho entre tomo y tomo. Al menos lo compensa saber que ésta puede llegar a convertirse en la reedición definitiva de este personaje. Esta entrega contiene tres relatos, uno protagonizado por una niña caprichosa que quiere conseguir como sea unos zapatos de ballet, otro en el que Pulgarcito se encuentra con el protagonista del cuento del que copia su nombre, y un tercero protagonizado por Hans, un chaval con mucha suerte. De los tres creo que me quedo con el tercero, el que tiene una estructura de cuento y un giro final bastante divertido.

viernes, 27 de marzo de 2015

Reseñas de marzo


Django Desencadenado (Quentin Tarantino, Reginald Hudlin, R.M.Guera, otros)

Tarantino es incapaz de controlar la duración de sus películas. En el primer montaje de Django la cinta duraba 4 horas y media, que se tuvieron que resumir en unas aceptables 2 y 45 minutos. Parece que todo ese metraje perdido nunca verá la luz porque a Tarantino no le gustan nada los DVD con la versión del director, pero en su lugar al menos ha decidido llevar el guión original al cómic de la mano del guionista Reginald Hudlin (que también era productor de la cinta) con dibujos principalmente de R.M.Guera. La adaptación se distingue de la película, es evidente, por estas escenas eliminadas (por falta de tiempo o por exceso de violencia), pero también porque a lo largo del rodaje Tarantino añadió escenas y diálogos que no estaban en el guión.

Hay dos formas de leer este cómic. Como versión de una película con la que se pueden hacer comparaciones, es una lectura muy entretenida. Podemos conocer más a los personajes (el pasado compartido de los personajes de Kerry Washington y Jonah Hill, por ejemplo), y también juzgar hasta qué punto fue acertado añadir o quitar escenas en la película definitiva. La otra forma es verlo como un cómic independiente, que debe sostener su calidad por sí mismo (¿es necesario, alguien va a leer este cómic sin ver la película?), y creo que al menos funciona. Como poco, no cae en los tópicos del cómic en grapa americano y sus diálogos sin sustancia para llenar páginas. Tampoco arriesga, es un cómic muy correcto en lo formal, lo que uno puede imaginar en un producto de merchandising como éste. El mayor defecto que le puedo encontrar es que el dibujo esté compartido por cuatro dibujantes porque le quita la sensación de unidad, el toque de obra de autor que sí que caracteriza a las películas de Tarantino.



Super Humor Superlópez 16 (Jan, con guión de Efepé en La Guerra de las Latas)

Con 76 años recién cumplidos Jan continúa en este trabajo y creo que es algo que hay que tener en cuenta. Los tres álbumes de este tomo no son lo mejor de su carrera, pero al menos a mí me parecen una mejora comparado con el anterior número de esta colección. El primer cómic peca de ser demasiado directo. Le explica al lector que el actual gabinete de ministros en realidad son malvados extraterrestres invasores y que la única defensa contra ellos es no votarles en las próximas elecciones. El segundo álbum, con guión de Efepé, enlaza interminables críticas hacia los recortes a la sanidad de esta legislatura. Intenta compensar esta trama tan sosa con una pelea final contra los clones de Latas, como si fuese una parodia adelantada de la próxima película de los Vengadores, pero a pesar de las buenas intenciones la idea no termina de cuajar. El último cómic utiliza las minas de diamantes de sangre como eje principal de una historia que reúne a una docena de personajes de los anteriores álbumes africanos de Superlópez. En general, el desarrollo de estas historias no termina de ser brillante, pero hay detalles e ideas que hacen que estos cómics valgan la pena.



Merlín (Robin Wood, Enrique Alcatena)

Parece como si Robin Wood hubiese decidido permanecer en un segundo plano en este cómic, una versión libre del mito artúrico en la que Merlín es un protagonista que actúa por su propio interés (la supervivencia del mundo mágico) y no por el bien de Arturo o Inglaterra. El espectacular dibujo de Alcatena intenta ser el principal atractivo de este tomo, con pocas viñetas muy elaboradas por página, pero aún así las escasas frases que hila Wood en cada imagen son las que atraen la atención del lector. Se nota mucha pasión en este cómic, una historia profundamente pesimista y con detalles adultos que no quedan forzados.



Sally Heathcote: Sufragista (Mary M. Talbot, Kate Charlesworth, Bryan Talbot)

¿Quién es Sally Heathcote? Un personaje ficticio con el que los autores vertebran las reivindicaciones sufragistas en el Reino Unido de principios del s. XX. Como una lección de historia, con datos y anécdotas, muchos nombres y fechas, etc., no termina de funcionar, condensa demasiada información en muy poco espacio. Se le puede perdonar porque todo esto sirve como escenario de un relato emocionante sobre la desobediencia civil, la lucha contra el poder establecido y la resistencia contra la represión policial y las torturas en prisión. Merece la pena leerlo a pesar de ser un cómic tan amargo, especialmente en su moraleja final. El Estado accedió a empoderar a la mujer sólo cuando esto beneficiaba al gobierno, cuando fue utilizada como herramienta para obligar a los hombres a morir en una guerra sin sentido.



Dreadstar: La Odisea de la Metamorfosis y Otras Historias (Jim Starlin)

Me ha alucinado el descaro de Starlin con la premisa. Los habitantes del planeta Orsiros, los seres más viejos e inteligentes que habitan nuestra galaxia, han llegado a la conclusión de que el capitalismo, representado por la terrible raza zygoteana, con su explotación descontrolada de recursos y su sistema de clases, va a esclavizar a todo el universo. La única alternativa razonable es destruir la galaxia para evitar un mal mayor. Es un cómic deudor de la saga de George Lucas (demasiado) y que peca continuamente de que entendamos a los personajes a partir de densos textos en vez de por su comportamiento. A grandes rasgos, es fantaciencia bastante entretenida, con muchas situaciones y momentos que suenan a ya vistos, pero más reflexiva que lo habitual en este género.

viernes, 30 de enero de 2015

Reseñas de enero


Superman: El Último Hijo de la Tierra (Steve Gerber, Doug Wheatley)

¿Y si Clark Kent fuese el último terrícola y hubiese sido enviado a Krypton antes de la destrucción de nuestro planeta? Es una premisa bastante original a la que se sabe sacar jugo en este tomo. Destaco que no se hace monótono. A cada pocas páginas se presenta un nuevo giro de guión con el que es difícil adelantarse al desarrollo de la trama. No es un trabajo brillante, pero Gerber sabe cómo pasárselo bien y dejar un ligero poso político en el guión junto a ciertos detalles para el fan de los cómics. Me quedo con ese Superman que viste un traje que recuerda al del Capitán Marvel de C. C. Beck. Pierde fuelle en la segunda mitad del tomo, la continuación de la miniserie original. Aunque avanza con la misma coherencia que la primera parte, poco a poco se aleja demasiado de la premisa básica hasta que el cómic se convierte en otra cosa.

Es curioso que en este tomo el que lucha para que la sociedad (kryptoniana) no evolucione sea el villano. Al contrario, en los cómics de la continuidad tradicional, el villano es el que lucha por el cambio y Superman, el héroe que defiende el inmobilismo.



Pulgarcito, tomo 3 (Jan)

Es casi un milagro que exista esta colección dentro de una editorial que siente tanta indiferencia por lo que publica. Para Ediciones B sería absurdamente más barato tirar de escáner de alta calidad o de una económica edición en blanco y negro, pero tenemos la suerte de que Jordi Coll (editor de Amaníaco) se esté encargando de una edición restaurada y con nuevo color de uno de los mejores cómics de Jan. Aún con los fallos que se le quieran encontrar (desorden cronológico de las historias, el formato, los criterios para colorear...) el resultado es realmente bueno y se agradece el acierto de no tapar el precioso dibujo con degradados y sombras de Photoshop.

En el argumento, empezamos por fin con los viajes en el tiempo que caracterizan al personaje. Las historias más costumbristas se mezclan con otras de más acción, pero en ninguna falta el mensaje educativo para los niños a los que se dirige la colección: fomento de la lectura, creación de espacios públicos, etc.



La Cosa del Pantano, tomo 6 (Alan Moore, Rick Veitch, John Totleben, otros)

Se le nota el desgaste. En este último tomo, Alan Moore estaba tan desconectado de la colección como la Cosa del Pantano del campo energético de la Tierra. Por este desinterés (o la falta de tiempo), le sustituyeron los dibujantes Bissette y Veitch escribiendo los guiones de dos números que no consiguen llegar al nivel del guionista titular. El capítulo más interesante de este tomo, Amando al Alienígena, es otro ejemplo. En este caso, la iniciativa del experimento vino del dibujante Totleben, que enseñó unas páginas psicodélicas a Alan Moore para que le sirviesen como inspiración en un relato ilustrado que desafía la visión antropocéntrica del universo.

Aún así, a pesar de ser una etapa en sus horas bajas y estar muy alejada de su ambientación y tono originales, no llega a perder del todo el interés y termina con un agradable final feliz. Moore ha conseguido en esta etapa convertir a un simple monstruo de terror en una divinidad que se enfrenta a reflexiones sobre el bien y el mal. En el último número no se pierde de vista esa evolución.




Furari (Jiro Taniguchi)

Se podría considerar como un cómic biográfico sobre Tadataka Ino, el cartógrafo que realizó el primer mapa preciso de Japón. Sin embargo, este personaje es sólo una excusa para viajar por el Edo (Tokio) del s. XVIII y conocer sus costumbres, fiestas, paisajes, etc. Es una experiencia visual más que un relato propiamente dicho, en el que lo interesante es andar por la ciudad entre la gente y verla también a través de los ojos de algunos animales. Comparado con otros cómics de Taniguchi que he leído, me parece con el que es más difícil de conectar. Es muy costumbrista, lo que quiere decir que utiliza continuamente palabras japonesas para referirse a tradiciones, comida, lugares, distancias, horas, chistes... que aparecen explicados en notas a pie de página.

viernes, 14 de febrero de 2014

"Estraperlo y tranvía", "Haxtur" y "Nova-2"

48 páginas, color, cartoné, 18,95 €

Siempre tengo la sensación de que Ediciones B vive al margen del mundo editorial español. No me refiero a que deba publicar los mismos cómics que el resto de editoriales, sino al poco movimiento que tiene lo que publica. Apenas se la ve en las críticas, en los comentarios de los lectores o en las tiendas especializadas (aunque sí mucho en las grandes superficies). Ha habido una excepción reciente, un cómic de Ediciones B que llegó a optar al Premio Nacional del Cómic el mismo año que el "Arrugas" de Paco Roca. No es una excepción que merezca caer en el olvido.

"Estraperlo y Tranvía" es una mezcla interesante. Por un lado es un reflejo de la España de la Dictadura, y para ello Alfons López lleva el relato a lugares donde ese contraste pasado/actualidad salte más a la vista; es también un homenaje lleno de guiños e insinuaciones a las historietas y el cine del franquismo, con personajes de Pulgarcito y actores de la época distribuidos por las viñetas; y por último, es una historia de sólo 44 páginas formada por nada menos que cuatro subtramas, fuertes y bien entrelazadas, que en ningún momento llegan a saturar ni dejan al lector insatisfecho. Todo está ensamblado con una aparente sencillez, sin que nada chirríe ni quede forzado, excepto tal vez la resolución de la trama de Aurorita,.

Hay que admitir que Alfons López juega muy bien con el aspecto más delicado del cómic, su lectura política. Todos los autores son libres de tener su ideología, pero en el tema de las ventas con este cómic habría sido arriesgado alejarse de los lectores conservadores que recuerdan con nostalgia los tebeos que leían de niños. De ahí interpreto yo que Alfons tira por la calle del medio, se aleja de la agresividad que podría haber mostrado Carlos Giménez y se camufla en la asepsia ideológica. En este cómic parece que pertenecer a un partido político es algo tan inocente como pertenecer a un equipo de polo mientras que los maquis en el fondo no son mostrados ni como héroes ni como villanos.

Es sólo un disfraz. En apariencia haber formado parte de un bando o de otro en la Guerra Civil no tiene ninguna importancia, y sin embargo a lo largo de este relato se ven ejemplos de la ridícula retórica del régimen, de la omnipresencia del catolicismo, de la pobreza, la censura (¡prohibido hablar de la guerra!), el fariseísmo del cura que no da limosna a un niño y la obsesión exagerada por la moral y las buenas costumbres. Es una España gris, y  no sólo por el coloreado de Alfons, una España en la que era duro vivir.


96 páginas, color, cartoné, 25 €

Para ser un cómic de espada y brujería, "Haxtur" tiene demasiados defectos. Los capítulos de seis páginas son demasiado simples. Cada uno presenta un problema que es resuelto inmediatamente sin que llegue a importar realmente lo que ocurre ni por qué. Se podrían haber convertido en relatos más complejos añadiendo más viñetas, pero así se hubiese tenido que reducir el tamaño de unas ilustraciones que no se puede negar que son impresionantes (y de hecho casi el único punto de interés de este cómic). A este esquematismo se le une la pedantería de los diálogos, un quiero y no puedo de una intelectualidad mal entendida. Por si no fuera poco, el cómic abusa de un simbolismo que muchas veces es demasiado críptico. Sin embargo, leer "Haxtur" merece la pena.

Cuando este cómic se publicó, entre 1969 y 1971, difícilmente un autor podía atacar con descaro las bases del nacionalismo católico del régimen franquista. Con estas historias Víctor de la Fuente quería encadenar una crítica tras otra a la tiranía, el dogmatismo, las religiones, el racismo, el sexismo, etc., y esto sólo se podía hacer desde el disimulo velado, un disimulo que desaparece sólo en el protagonista con melena y barba salvajes que recuerda a un guerrillero revolucionario.

Tengo la sensación de que es muy difícil escribir sobre lo que lo que este cómic significa por culpa del su hermetismo, la sensación de que al final yo acabaría escribiendo sobre lo que quiero ver en él, de que lo forzaría para que su mensaje fuese el que se acomoda a mi forma de pensar. Quiero decir, cuando Haxtur se pregunta a sí mismo sobre por qué la "muerte" vence a la "razón" yo no entiendo de manera literal la frase. En el contexto en el que se mueve el cómic creo entender que realmente pregunta por qué la "tiranía" vence a la "revolución", que Víctor de la Fuente oculta con metafísica preguntas más políticas. Mi duda está en los límites de la interpretación de este cómic.

Veo en "Haxtur" una especie de Conan enclenque que pretendía tener más lecturas y significado que el resto de fantasía heroica de la época. Más allá de la clásica lucha del bien contra el mal que puede ser entendida por un público internacional, Víctor de la Fuente concreta ese conflicto en el contexto español, con mensajes y dobles sentidos que hablan de nuestro país en aquella época. A pesar del mal sabor de boca que dejan sus capítulos simples y repetitivos, por esa búsqueda de la relevancia y su poderoso dibujo es un cómic que merece ser tenido en cuenta.


96 páginas, blanco y negro y color, cartoné, 14,95 €

Si de "Haxtur" decía que era pedante y difícil de entender, ¿cómo puedo describir entonces a éste otro? "Nova-2" no tiene realmente un argumento ni un tema, es un desparrame caótico de escenas y reflexiones, un cajón de sastre que no obedece las convenciones narrativas básicas. Lo que pretendía ser en un primer momento un cómic de ciencia ficción del montón, pedante en su forma de expresarse, poco sutil y con la pinta de aparentar más intelectualidad de la que tendría realmente, se convirtió por accidente en un experimento salvaje y personal a partir del momento en el que John Lennon fue asesinado por Mark David Chapman.

Es a partir de este suceso trágico cuando parece que Luis García pierde el interés en esa historia del meteorito que debe ser investigado por tres científicos. ¿Qué más da? ¿Qué sentido tiene la ficción en un mundo donde un Beatle muere de una manera tan absurda? Así el relato deja de tratar sobre el meteorito para hablar de la vida del dibujante del cómic que contaba esa historia, del solitario Víctor Ramos para el que la el día a día ha dejado de tener sentido hasta el punto de que se plantea el suicidio.

Lo que sigue es una sucesión de escenas inconexas, escritas viñeta por viñeta sin guión previo. Una rima de Bécquer, un cuento anarquista/feminista, una película de Hitchcock, una sesión de tarot y un repaso a la historia de España reciente y de la Segunda Guerra Mundial después de una secuencia masturbatoria bastante inquietante. Un caos desorganizado lleno de miedo y rabia, de existencialismo, incluso de crítica al medio del cómic que encuentra "insoportable". El contraste de las viñetas de Flash Gordon con las consecuencias reales de la guerra sirven para criticar una evasión que glorifica la violencia. Todo cabe en este cómic.

Era difícil darle un final a una historia sin sentido, pero tal vez para bien Luis García decidió cerrarla de una manera que explicase el caos del relato, en vez de aceptar el caos porque sí. Me cuesta recomendar este cómic aunque haya disfrutado con la locura de su estructura y el hiperrealismo del dibujo. Me pesa demasiado la pedantería, me molesta el intento de lenguaje elevado que realmente no dice nada. Un ejemplo es la página 28, con la referencia a las leyes de Newton que no tiene sentido en absoluto se mire como se mire. ¿Qué tiene que ver la inercia, la acción/reacción y la masa con conseguir un revólver? Es sólo un adorno, una referencia culta a algo que el autor realmente no entendía.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Documental de Mortadelo ¿polémico?: "La mitad invisible"

El título del documental no podría ser más claro: trata especialmente sobre Juanma Muñoz, la "mitad invisible" en la producción de Mortadelo, el entintador que no firma. Es su presentación para el gran público en la que se ve una muestra de su trabajo y su personalidad. Especialmente por su presencia este documental consigue no ser uno más del montón.

No es un programa perfecto. El presentador quiere tomar demasiado protagonismo y en algún momento llega al completo ridículo, como al interpretar viñetas con Paco Roca, pero si nos quitamos todos esos momentos tontísimos el programa tiene bastantes momentos interesantes.

martes, 25 de junio de 2013

Tebeos españoles en la Oficina de Patentes y Marcas (OEPM)

Este post recopila algo que de momento no sé hasta qué punto puede ser útil o revelador. En España el organismo que se encarga de organizar la propiedad de marcas industriales es la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas). En su página web hay un buscador para curiosear, por ejemplo, personajes de cómic.

A continuación he recopilado unas pocas fichas en las que aparecen datos burocráticos como los trámites administrativos, las fechas de los pagos... y el titular de los derechos. En el caso de los personajes de Bruguera o Ediciones B no hay ninguna sorpresa: el dueño es en todo momento Ediciones B.


Mortadelo. Ficha.


Filemón. Ficha.


Mortadelo y Filemón. Ficha.


Zipi y Zape. Ficha. Ficha.


Don Pantuflo, Doña Jaimita y Zipi-Zape. Ficha.


Superlópez. Ficha. Ficha.


Anacleto. Ficha. Ficha.


Capitán Trueno. Ficha. Ficha. Ficha. Ficha. Ficha. Ficha.




TBO. Ficha.



Rompetechos. Ficha. Ficha.


13 rúe del Percebe. Ficha.


Carpanta. Ficha.


Tragacanto. Ficha.


Pumby. Ficha.


Roberto Alcázar y Pedrín. Ficha. Ficha.

lunes, 20 de mayo de 2013

Otra Vez el Supergrupo, de Efepé y Jan

Cartoné, 48 páginas 12 €.

Ediciones B y Jan han decidido celebrar este cuadragésimo cumpleaños de Superlópez dándole a sus lectores el regreso que tanto pedían, el del Supergrupo y su creador, el guionista Francisco Pérez Navarro. Los personajes habían reaparecido en las viñetas de Nacho Fernández en diciembre del año pasado, pero ahora lo harían con su dibujante original. Sería un cómic nostálgico, de regreso a los inicios, de las luchas contra supervillanos de tebeo entre gags que se encadenan unos detrás de otros.

El argumento parte de una idea sencilla: ¿qué pasaría si el malvado Escariano Avieso pudiese hacer olvidar a todo el mundo quiénes son Juan López y Superlópez? A partir de ese momento el protagonista busca amigos que le recuerden, entre los cuáles está el Supergrupo.

Hay una curiosa continuidad entre este álbum y los anteriores. Efepé mantiene los personajes regulares de la colección, como Escariano o el inspector Hólmez, pero también en el tono de las historias. Si Jan siempre ha tratado un tema de actualidad o se ha basado en un libro para cada tebeo, en este caso el guionista parte de una crítica con ingenio al mercado de superhéroes americano más reciente para desarrollar la acción. Un lector casual tal vez entienda las referencias a Brainiac, Doomsday, Green Lantern... pero alguien más enterado apreciará rápidamente que la intención del cómic es criticar la dirección editorial de Dan Didio, Geoff Johns y Jim Lee en DC o la deriva cinematográfica de Marvel de los últimos años. El argumento está lleno de ironías y ataques dirigidos a las dos grandes editoriales cuando hace referencia a Crisis de Identidad, el One More Day de Spiderman o la saga Vengadores contra X-Men, e incluso se permite también el lujo de hacer un retrato cruel del conformismo de los lectores de superhéroes.



La trama tiene un problema grave de estructura que se sortea la mayor parte del tiempo mediante un buen humor sin pausa. Malentendidos, ridiculizaciones, errores en la forma de expresarse, golpes tremendos, alguna salida de tono extraña (¿Bruto cantando Singing in the Rain?)... Los chistes realmente triunfan de manera gloriosa cuando señalan las convenciones y soluciones fáciles del género de superhéroes o critican el estado actual del cómic americano. Por su parte, los gags de la Chica Increíble (o "Maravillosa", como se le llama en el cómic por error) elevan un poco el incómodo deje machista de los álbumes originales de los 80. ¿Hasta qué punto era necesario verle las tetas al personaje? En el caso del robot Latas es una pena que se quede completamente apartado de la acción, tal vez se le podría haber dado una escena suprimiendo alguna de las innumerables repeticiones del gag del jefe del Supergrupo.

Igual que en los antiguos álbumes del Supergrupo o el cómic dibujado por Nacho Fernández, en esta ocasión también hay bastantes incoherencias argumentales. El villano de los cómics de 1979 quería únicamente vengarse del Supergrupo... antes de que el grupo se formase como tal. En el tebeo editado por EDT el malo oriental al que se enfrentan los héroes anuncia que quiere terminar con el Supergrupo... y sin embargo en ningún momento les dirige un ataque (de todos modos, son tan ineficientes que es increíble que un villano sienta interés por ellos). En este nuevo álbum los personajes viajan al pasado, a un día hacia atrás, pero realmente no es algo que sirva para resolver el conflicto, no se vuelve a hacer una mención al respecto ni vuelven al presente en ningún momento. Tampoco hay ninguna escena en la que se vea que todo vuelve a la normalidad, en la que el Supergrupo o el resto de secundarios vuelvan a recordar a Superlópez.

En su faceta de dibujante, Jan mantiene el mismo estilo detallado y el coloreado profesional que en sus últimos álbumes. No se basa en fotografías de localizaciones reales como otras veces pero las expresiones y posturas de los personajes son dinámicas, variadas y potencian el humor. El diseño del Supergrupo no se ha actualizado, simplemente se nota el contraste entre el dibujo de Jan en los 80 y el actual.



Con todos sus pegas lo importante es que al final se trata de un cómic entretenido y agradable. Dentro de la colección es un interesante contraste con los álbumes anteriores y como historia independiente seguro que gusta mucho entre los nostálgicos y los aficionados a los superhéroes. Como poco ya sólo el título seguro que ha conseguido atraer la atención de muchos lectores y con suerte las ventas le darán un poco de respiro a Jan de cara a sus siguientes tebeos.

(Saliéndome del tema, las horribles guardas del álbum no tienen ninguna justificación, están "sucias" e invertidas de izquierda a derecha.)

jueves, 11 de abril de 2013

La crónicas de Pafman 2: La aventura del Titaidón, de Joaquín Cera

Rústica, 96 páginas, 15,5 x 22,7 cm, b/n,  12 €

Me gustaría que Joaquín Cera explicase cómo consigue superar las limitaciones que le imponen para conseguir superarse número a número. Empezó con un formato pequeñín que se redujo a la mitad de páginas a los tres números, consiguió la gloria en dos álbumes de tapa dura, y ahora está encerrado en un tamaño aún más pequeño y por primera vez en blanco y negro. Se podría pensar que Cera tiraría la toalla con tanta adversidad pero lo cierto es que se está superando número a número.

En este tomo (el noveno si contamos todos los formatos) la historia se ambienta en los 70, antes de la primera aparición de Pafman en la revista Mortadelo. Él y Pafcat deciden probar suerte como superhéroes en EEUU, por lo que viajan en el Titaidón para atravesar el Atlántico. Mientras el barco se hunde como el Titanic y se da la vuelta como el Poseidón, Pafman conoce a su primer gran amor, Kate Scarlett Winslet Johansson, a la que deberá defender junto al resto de supervivientes del accidente de los horrores ancestrales que se esconden bajo la cubierta del barco.

La gracia de estos tebeos se basa en jugar con los clichés de las historias que versiona (los personajes típicos de las historias de catástrofes, etc.), el surrealismo absoluto y la estupidez del protagonista. Sobre estos gags para mí están todos los que hacen referencia a los años 70, el consumo masivo de tabaco, la forma de hablar, los peindos y las referencias culturales de la época. Aún mejor, estos últimos álbumes no consisten sólo en una sucesión de gags sino que además tienen una trama que progresa poco a poco.

En resumen, un cómic muy trabajado, muy divertido, con escenas de personas fumando y castores en pijama.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El primer cómic digital español

"Imagínate tu album de Mortadelo de toda la vida digitalizado en un cómic electrónico para que puedas disfrutarlo desde tu pc.

Ediciones B ha roto moldes con una experiencia absolutamente innovadora en el cómic español: ¡¡ el E-COMIC !! ¡¡ Y es más barato que en Papel !!"
 (Texto promocional de www.mortadeloyfilemon.com en 2003)

Así aparecía el listado en www.mortadeloyfilemon.com

Cuando Publidisa fue creada en 2001 se convirtió en la primera empresa española en utilizar la impresión digital en vez del offset, un método con lo que el coste de la publicación de un libro ya no dependía de la tirada. El otro apartado en el que esta empresa fue pionera consistía en la venta de libros en formato digital a través de Todoebook.com.

Los primeros cómics de su catálogo llegarían en 2002 y se trató de un pequeño puñado de álbumes de Mortadelo. Todos ellos eran archivos .pdf de 46 páginas que ocupaban entre 6 y 8 Mb y costaban 2,50 €. Los álbumes en cuestión eran:

 - La sirenita
 - Mascotas
 - El estrellato
 - Misión triunfo
 - Mundial 2002
 - El ordenador... ¡qué horror!
 - ¡Llego el euro!
 - Los vikingos
 - Formula uno
 - Sydney 2000
 - Lo que el viento se dejo
 - ¡Okupas!
 - El cocherito leré

Los requisitos necesarios para poder comprarlos y leerlos consistían en tener un PC o un Mac (los únicos dispositivos portátiles de entonces eran las agendas electrónicas o PDAs, y en ellos no se podían abrir estos archivos), y descargarse el programa gratuito Adobe Acrobat eBook Reader, lo cuál sólo se podía hacer a través de Internet Explorer. Este programa, incompatible con Linux, era específico para leer archivos .pdf encriptados para su comercialización. Esta encriptación consistía en que cuando el comprador obtenía su archivo éste se quedaba asociado al ordenador en el que se había descargado y no podía ser leído en otro diferente. La página web avisaba de que el tiempo de descarga de estos cómics podía ser de 21 minutos en un módem de 56k o de unos cinco minutos si se usaba ADSL.

El pago se realizaba mediante una tarjeta de crédito Visa, 4B o MasterCard. Después de confirmarse el pago, y no inmediatamente, era cuando se podía descargar el archivo durante el plazo de un mes.

Como muestra de prueba Ediciones B distribuyó un .pdf gratuito con 10 portadas (anunciadas como "viñetas") que ocupaba 1,2 Mb.

El ejemplo que había en www.mortadeloyfilemon.com para mostrar el formato de lectura

La segunda tanda de álbumes de Mortadelo llegaría 2 años después. El tamaño y las páginas de los archivos seguía siendo el mismo, pero esta vez costaban 5 € y a los anteriores 12 álbumes se les subió el precio al mismo nivel. Esta segunda colección contenía:

 - Armas con bicho
 - Impeachment
 - La gomeztroika
 - Animalada
 - El Jurado Popular
 - ¡Pesadiiiillaaa!
 - Parque de atracciones
 - El candidato

Por el motivo que fuese a mediados de 2005 Ediciones B eliminó de su catálogo todos estos álbumes y abandonó el formato digital. Hasta 2011 no volvería a intentarlo, esta vez con Koomic.


Para ampliar:
Adiós al libro agotado (Público)
E-Books de Mortadelo y Filemón, web www.mortadeloyfilemon.com (Wayback Machine)

lunes, 17 de septiembre de 2012

La crisis y las burbujas económicas vistas por Superlópez

Me gusta mucho el libro Simiocracia de Aleix Saló porque es un primer acercamiento simpático y accesible a todo el enmarañamiento económico actual, visto desde muchos puntos y abarcando bastantes temas. El formato de las páginas, el estilo de dibujo, la mecanografía... todo ayuda a que este cómic-libro sea muy accesible para todo tipo de lectores, además de esa edición sencillita y el precio tan bajo.

Después de leer Simiocracia me sorprendí al releer los últimos cómics de Superlópez (los leo para ir haciendo este otro blog) y comprender por fin todo el mensaje económico que había detrás de algunas historias. Se trataba de álbumes con crítica social que en su momento o no me interesaba (hipotecas) o no entendía (burbujas económicas, hipotecas subprime), pero el mensaje ya estaba ahí, yo ya había leído explicaciones sobre estos temas antes de acercarme a Simiocracia.


Realmente estos álbumes están muy separados en el tiempo, pero vamos a imaginar que Jan los publicó uno detrás de otro, como si fuesen una historia que sigue de álbum a álbum. Si esto fuese así, en un primer momento Jan crea como prólogo La Feria de la Muerte para hablar de las burbujas económicas, de cómo un país echa a perder su economía a largo plazo al invertir sin control en una única industria. La moraleja de este álbum se puede aplicar tanto a la burbuja inmobiliaria (se hacen guiños a la construcción ilimitada en Las Montañas Voladoras y En Busca del Templo Perdido) como a las carreteras de peaje, campos solares, etc. A partir de ahí se concentra en la burbuja inmobiliaria de Hipotecarión, una fábula futurista en la que la situación actual se lleva al extremo: las grandes empresas ya no influyen en el gobierno de los países sino que los dirigen directamente, las hipotecas se alargan varias generaciones y el valor de las personas se reduce únicamente al dinero que tienen. Toda la edificación incontrolada de este álbum es financiada a golpe de créditos concedidos a gente que no los puede pagar, es decir, hipotecas basura que son explicadas en ¡A Toda Crisis! Los prestamistas consiguen dinero a partir de la venta de activos sin valor, en este caso de hipotecas imposibles de cobrar.


La Feria de la Muerte (2006)

Se podría comparar el argumento de este álbum con el de Obélix y Compañía de la colección de Astérix. En los dos casos se analiza el funcionamiento del sistema capitalista, alzas y bajas, oferta y demanda.... La burbuja de la fábrica armamentística se produce cuando unos extraterrestres quieren invadir la Tierra pero descubren que sus armas y sus naves se oxidan en nuestra contaminada atmósfera. Por ello se dedicarán a comprarnos a nosotros nuestro propio armamento, pagarán una cantidad tan exagerada en armas que mantendrán en funcionamiento a las fábricas de todo el planeta durante unos años. Así la economía se pone en marcha, desciende el paro, la gente consume, los jóvenes pueden comprarse un piso y pensar en los niños, etc.

Todo esto se viene abajo en cuanto por fin la invasión tiene lugar, cuando Superlópez derrota a los invasores y se deja de comprar armas. La burbuja armamentística estalla y de nuevo el país se hunde en la crisis y el paro. La gente sale a la calle a pedir trabajo y los políticos en vez buscar una solución inteligente intentan resucitar de nuevo ese mercado sin futuro: se preguntan si hay otros planetas interesados en comprar armas para invadir la Tierra.

La gente pide trabajo pero el gobierno (Bono) piensa en otras cosas


Hipotecarión (2007)

En éste álbum la metáfora se hace muy evidente en un sueño surrealista de Superlópez en el que visita (crea en su mente) un planeta obsesionado con la construcción. Los edificios se apilan unos junto a otros sin darse cuenta de que alrededor de ese mundo hay una burbuja que algún edificio demasiado alto podría estallar. Los albañiles que las construyen apenas ganan lo suficiente para pagar las hipotecas de sus abuelos mientras viven apiñados en pisos minúsculos. Después de haber pasado años gobernando en las sombras aquí los bancos (finalmente fusionados en uno solo) ya han sustituido a los líderes democráticos. Y por supuesto, si no puedes pagar una hipoteca se te embargará, desahuciará... y se te tirará directamente al cubo de basura.

Los ricos necesitan que haya pobres para mantenerse


¡A toda crisis! (2009)

En este álbum López acaba siendo por accidente el dueño de un paquete de hipotecas basura o subprime. Poco a poco va descubriendo que consisten en créditos concedidos a gente sin solvencia o imposibles de cobrar por cualquier motivo. Estos paquetes se venden a incautos usando mucha palabrería con lo que un grupo de listos acaban haciéndose de oro vendiendo productos sin valor a pequeños inversores. En esta historia ese dinero rápido será utilizado por el gobernante de Djebana, un país ficticio del norte de África, para comprar armas.

Explicado paso a paso


Al contrario que Aleix Saló con Simiocracia, Jan no esperó varios años para desarrollar estos temas en sus cómics sino que prácticamente los iba explicando nada más iban teniendo lugar. Jan se dedicaba a entretener y educar a los lectores con unos cómics más involucrados con la realidad actual que otros cómics más difundidos por la crítica o con más ventas. Y eso es porque en vez de verse reducido a un catálogo de chistes blancos (que es lo que muchos lectores dicen que preferirían) Jan se compromete en sus historietas, no se vende a un gran público que pide que se le deje tranquilo.