jueves, 29 de marzo de 2012

Logicomix


Se pueden poner en duda muchas de las ideas de Entender el cómic de Scott McCloud (desde la definición de cómic para empezar) pero hay uno de sus puntos básicos que me sigue maravillando: un tebeo puede contener cualquier tipo de información. Me parece insuperable que la mejor demostración de esta frase sea precisamente el propio cómic, un ensayo sobre el funcionamiento y la historia del medio. Me vino a la cabeza Entender el cómic mientras leía Logicomix porque también fuerza los límites de lo que puede contar un cómic. ¿Trazar un estudio sobre la historia de la lógica y sus mecanismos no es algo que tal vez se escape de las posibilidades del medio? ¿No debería el cómic quedarse tranquilito en su parcelita de aventuritas, humor y dramas y dejar de molestar a sus mayores intelectuales?

Logicomix es, en esencia, la biografía de Bertrand Russell, pero no se queda sólo ahí. Las historias se encuentran encerradas dentro de otras historias, como en un juego de muñecas rusas, por lo que el conjunto se mueve por varios niveles. La vida de Russell está desarrollada a lo largo de una conferencia en 1939 en la que pretende argumentar si Inglaterra debería participar en la Segunda Guerra Mundial, pero al mismo tiempo nos introduce en la historia de la disciplina de la lógica, la base de las matemáticas y del propio pensamiento racional (de manera comprensible, por si alguien tiene miedo de perderse en medio de los razonamientos abstractos). Por otra parte, el relato es interrumpido continuamente por las opiniones y desacuerdos de los autores sobre la forma de mostrar los hechos o también para ampliar con información que, desde un punto de vista dramático, sería irrelevante.

¡Están locos estos lógicos!” dice la colaboradora francesa de este cómic, una referencia a los irreductibles galos que es también la paradoja que resume uno de los temas del cómic. A pesar de que el propio Russell decida embarcarse en el mundo de la lógica para combatir la irracionalidad de su religiosa abuela, él es el primero en experimentar que esta ciencia linda peligrosamente con la demencia. No sólo la mayoría de sus compañeros (y el mismo Russell) están desequilibrados o bordean la locura sino que se observa que lo extremadamente lógico es también extremadamente absurdo, tanto como utilizar 362 páginas para demostrar un simple 1+1=2.

El cuento surrealista "Alicia en el país de las maravillas" fue
escrito por una persona obsesionada también por la lógica.

El cómic termina abruptamente sin que completemos ni la vida de Russell ni la historia de la lógica. En lugar de concluir estos relatos, al menos de manera explícita, el final concilia los dos puntos de vista (lo que lógica puede explicar frente a lo que no) durante una representación de la Orestíada de Esquilo. Este es para mi gusto otro de los puntos de interés del cómic, que no renuncie a su nacionalidad (tres de sus realizadores son griegos), que aproveche las particularidades de la cultura de su país para contar una historia universal.

Se trata de un cómic excepcional también en lo técnico, desde mi punto de vista. A pesar de tener un contenido tan serio y exigente con el lector, no renuncia a los mecanismos del cómic que algunos considerarían infantiles: las extravagantes onomatopeyas, los corazones y bombillas que salen de la cabeza de los personajes, bocadillos de pensamiento… La forma de los bordes de las viñetas, el color de los márgenes, distribución de la página… Realmente no inventa la rueda pero contrasta con la seriedad que fingen tener algunos cómics de superhéroes y no consiguen.

Russell llega al descubrimiento de la "paradoja de Russell"

Por otro lado, voy a decir con malicia que tampoco se trata de una novela gráfica corriente. En las 300 páginas de historia no vemos en ningún momento los típicos atajos de un dibujo descuidado y simple, secuencias mudas, el blanco y negro o el bitono, etc. Al contrario, el dibujo es extremadamente preciso y documentado, los fondos son elaborados, el coloreado está lleno de matices, la historia es densa y cualquier lector se quedará anonadado ante la cantidad de documentación que ha debido de ser necesaria para producir este libro.

Aspira a destacar en todos los campos que abarca (biografía, drama, ciencia, entretenimiento, calidad de dibujo, complejidad narrativa…) y no sólo sale airoso sino que triunfa en todos ellos. Me voy a atrever a decir que no sólo es uno de los mejores cómics de nuestra época sino que me parece uno de los 10 mejores tebeos de la historia.

3 comentarios:

inicus dijo...

Me alegra muchísimo leer tu reseña, porque estoy totalmente de acuerdo con ella, y así más gente conocerá este cómic. Coincido incluso con tu última frase (aunque a muchos les pueda parecer exagerada). Yo tengo situado este cómic en la estantería dentro de "los importantes", en un "lugar de honor" que sólo ocupan unos pocos (junto a Watchmen, From Hell, los de Seth, el Capitán Torrezno...).

Por cierto, desde que lo leí no se me ha olvidado un pequeño detalle que parecen dejar caer los autores en la página 308 (2ª viñeta): ¿Habrá un segundo libro?

Bimago del Neoverso dijo...

Que buena noticia cada vez que se aparecen este tipo de comics que buscan ir más allá de las aventuras, ya que reinvindican la verdadera magnitud del noveno arte. Excelente reseña, un abrazo desde el Neoverso. ¡Nos leémos!

Peúbe dijo...

>>Por cierto, desde que lo leí no se me ha olvidado un pequeño detalle que parecen dejar caer los autores en la página 308 (2ª viñeta): ¿Habrá un segundo libro?>>

Yo también me quedé con el detalle. No sé si dará para una secuela, pero sí espero que al menos se embarquen en otro cómic del tema que sea.