martes, 17 de mayo de 2011

El Thor de Jack Kirby (2 de 3)

La historia escrita y dibujada por Jack Kirby para el número 16 de la revista Tales of the Unexpected (1957), ambientada en el Lejano Oeste, narraba el descubrimiento que realizaba Mr. Bard al encontrar un martillo que producía lluvia junto con rayos y truenos. Al principio éste lo usaba para terminar con la sequía en las ciudades donde sus habitantes estuviesen dispuestos a pagarle, aunque pronto caería en la tentación de usar el poder del martillo para robar bancos. Siendo fieles al espíritu moralizante de estas historias, tras este pensamiento aparecía el dios Thor para reclamar la propiedad de la herramienta mágica y de paso asustar a Bard. No quedaba claro si la aparición del dios había sido fruto de un sueño o una realidad gracias al ingenioso recurso de un flashback dentro de una fantasía, ya lo que los bordes “nubosos” de las viñetas se confundían entre sí.





Lógicamente, debido a la cercanía que hay entre esta historia y el primer número de Thor en Marvel podemos encontrar similitudes entre ambas historias. En un primer lugar, Bard y Donnald Blake son simples humanos que se encuentran con un martillo que les otorga asombrosas habilidades, con la diferencia del bando de la lucha entre el bien y el mal que toma cada uno (de hecho el físico de Bard será el que Loki tomará en las historias de Marvel). En segundo lugar, Kirby va definiendo gráficamente a los personajes: los círculos del pecho de Thor, el Odín de Marvel tiene muchas similitudes con este Thor, la forma del martillo, los cuernos de Loki (sería divertido que Kirby se basase en la representación del Loki encadenado de la piedra del poblado de Kirby Stephen… Por cierto, los cuernos son consecuencia de la contaminación cristiana en la mitología nórdica)… La principal diferencia es que este relato no es fiel a la leyenda de que sólo Thor tenía la fuerza necesaria para levantar el Mjolnir.

 La fuerza del Mjolnir se prueba siempre partiendo árboles

Thor y sus cuatro grandes círculos en el pecho

El casco con cuernos de Loki

El característico martillo de aristas biseladas

Vayamos ya de una vez al Journey into the Mistery #83 de 1962. El esquema de esta primera historia no es realmente original, ya que consiste en una mezcla de la mitología celta (la leyenda del rey Arturo, el Rey Oso, de alrededor del 500 d.C., que ha llegado hasta nuestros días alterada por la religión cristiana y su Santo Grial) y la mitología germano-escandinava... junto con la ciencia ficción de las invasiones alienígenas de los 60 y el género superheróico de moda. Con este extraño pastiche es con el que comienza la serie más interesante en Marvel durante los años 60 y 80, cuando sus respectivos autores (Kirby primero, y Simonson después) narraron aventuras a medio camino entre la ciencia ficción más desatada y la mitología más solemne.

El Destructor combina la leyenda de las armaduras poseídas por
caballeros fantasmales con el robot extraterrestre Klaatu de "Ultimatum a la Tierra"

Los Caballeros de la Mesa Redonda, la Isla del Doctor Moureau
y la evolución de las especies de Darwin.

El origen del superhéroe Thor es el siguiente: Donald Blake es un médico cojo que se encuentra de vacaciones en Noruega cuando unos extraterrestres de aspecto pétreo llegan para conquistar la Tierra. Blake huirá al interior de una cueva, donde encontrará un palo que al ser golpeado se transformará en un martillo con la siguiente inscripción: “Aquel que sostenga este martillo, si lo merece, poseerá el poder de... Thor”. Blake comprobará sus poderes (crear tormentas, la fuerza del martillo y cómo éste regresa cuando es lanzado, cómo puede ser usado para volar, etc,) tras lo que expulsará a los aliens de nuestro planeta.



"¡¡Éste es su martillo!! Y yo... ¡¡¡Soy Thor!!!":
(Stan Lee y... ¡¡¡¡sus sobredosis de exclamaciones y puntos suspensivos!!!)

Los villanos del relato son dignos de ser analizados para hacernos alguna idea sobre la autoría del relato.

En un primer momento podríamos pensar que la relación entre el martillo y la piedra es prácticamente evidente y que nos llevaría a buscar un enemigo a la altura del dios Thor: los moáis, las estatuas de piedra de la Isla de Pascua alrededor de las cuáles orbitan tantas dudas y misterios. La interpretación de que lo que hoy conocemos como dioses fueron realmente extraterrestres que habitaban en la Tierra hace miles de años (una idea popularizada por Erich Von Däniken en su libro “Chariots of the Gods?” en 1968, y que Hergé también tendría en mente para Vuelo 714 a Sidney en 1966) es la teoría pseudocientífica que Kirby habría utilizado para relacionar al héroe y a los invasores: el dios creado por la magia frente a los dioses de la ciencia (ficción).

Podríamos pensar eso.

Los Hombres de Piedra de Saturno

Sin embargo, no era en absoluto la primera vez que Jack Kirby usaba la iconografía de la Isla de Pascua, sino que la habría utilizado anteriormente hasta en cuatro ocasiones. De hecho resulta muy llamativo que fuese un tema de interés para este creador desde poco después de la publicación del bestseller de 1958 “Aku-Aku, the Secret of Easter Island”, de Thor Heyerdahl (ojo con el nombre), un libro que pretendía investigar el origen de estas estatuas y que desvelaba la teoría, actualmente comprobada como falsa, de que debajo de estos moáis se encontraba el resto del cuerpo de la estatua enterrado.

La primera de las veces que Kirby (con guión y dibujo suyos) usa los moáis es en el House of Mistery #85 (abril de 1959), para DC/National, en el que éstas resultan ser extraterrestres gigantes con el cuerpo enterrado bajo tierra. La segunda ocasión la encontramos en el Tales to Astonish #5 (septiembre de 1959), en Marvel, poco después de que el editor Jack Schiff despidiese a Kirby de DC/National. La historia es prácticamente un remake, pero no debería sorprendernos ya que hemos hablado antes sobre el reciclaje de ideas que realizaba Kirby en Marvel.



Sólo hay que esperar dos años para que Kirby reutilice el concepto con el monstruo Thorr (dos erres) del Tales to Astonish #16 (1961), renombrado Thorg en la reedición del Creatures Roam #3. Por si quedaba alguna duda de la influencia del libro de Thor Heyerdahl, con el nombre de este gigante de piedra ya queda totalmente olvidada. De hecho, es curioso que en la última viñeta del Journey into Mistery #83 Thor sea llamado también Thorr (dos erres). En esta ocasión, las estatuas resultan ser dos monstruos mecánicos alienígenas que esperan la señal de sus amos para que dé comienzo el dominio de la Tierra.


"Thor" aparece por error con dos erres en la primera entrega del dios del trueno

Por último, en el Tales of Suspense #28 (abril de 1962) las estatuas vuelven a ser extraterrestres enterrados esperando el momento adecuado para la invasión. Sólo unos meses después, en agosto, se publicaría el origen de Thor, con los moáis extraterrestres como villanos que tanto deben al bagaje de Kirby.


No sería la última vez que Kirby se encontraría con estos personajes: volvería a ellos en la portada del #255 de The Mighty Thor (1977) y en el número #3 de Superpowers (1985) en el que estos alienígenas se enfrentan a Green Lantern, Wonder Woman y el Dr. Fate.


Como curiosidad, una de tantas veces que redibujaron a Kirby en Marvel,
obra de John Romita Sr., al que no le gustaba esta práctica: "Éramos
realmente crueles: cortábamos dibujos de otros artistas y les poníamos mis caras".


Es decir, el conflicto entre Thor y los moáis estaba prácticamente escrito muchos años antes de que se publicase el primer cómic del dios del trueno. Que Stan Lee idease, sin influencia de Jack Kirby, un guión que combinase dos de los argumentos ideados por el dibujante un par de años antes (un humano encuentra el martillo de Thor, los moáis son extraterrestres que invaden la Tierra), y que éstos a su vez hubiesen sido relacionados anteriormente con el libro de Thor Heyerdahl y el monstruo Thorr del Tales of Astonish #16... resulta un cúmulo de casualidades bastante dudoso. ¿De verdad Stan Lee nos quiere hacer creer, como lo ha hecho en unas recientes declaraciones juradas de 2010, que Jack Kirby no intervino en absoluto en la creación del personaje?

Volviendo al origen de Thor, voy a entrar en la especulación: creo que la intención inicial de Kirby/Lee no pasaba inicialmente de presentar a un humano normal que adquiría los superpoderes de un dios a partir de un objeto mágico de origen desconocido. Es decir, ningún dios nórdico existiría realmente, y el martillo podría haber sido creado por un mago basándose en mitos y leyendas. Es una posibilidad, y no voy a darle más importancia a esta breve idea que la que debieron de darle los dos autores en los dos primeros números de la serie.

Es en el Journey into Mistery #85 cuando el personaje se complica: la aparición de otros dioses nórdicos culmina con Odín gritando “¡Una vez más, mi primogénito el dios del trueno ha vencido a Loki!”. ¿Se trata entonces de un humano que se transforma en el verdadero Thor mitológico? ¿Y qué tipo de transformación sería? ¿Similar a la del Capitán Marvel de C.C. Beck?

¿Odín llama "hijo" a Donald Blake?

En ese mismo número tiene lugar la primera aparición de la serie de Loki, en una versión en la que este personaje será la némesis del protagonista (un aspecto más en el que los cómics difieren de la mitología). Según la cronología marvelita realmente se trataría del regreso del personaje desde sus apariciones en 1949 en los números 6 y 7 de la colección Venus (protagonizada por la diosa griega que vivía sucesos románticos camuflada como una humana norteamericana actual. Jack Kirby no dibujó ninguno de estos números, por si el dato tiene alguna importancia). Físicamente, diría que el dios de las travesuras de Kirby recuerda al actor Basil Rathbone, que se hizo popular al interpretar a Sherlock Holmes durante 14 películas.

Uno de los trajes que vestirá Loki en los cómics de Kirby

El Loki de 1949, ningún parecido con el de 1962

Se podría decir (otra interpretación personal) que Donald Blake en ese momento se convierte en el “avatar” de Thor, la forma física que toma el dios del trueno para habitar en la Tierra durante los años 60, suponiendo que antes que él habría existido una estirpe de humanos que también habrían ido adquiriendo sucesivamente el aspecto del dios nórdico. Del mismo modo que Dios se encarnó en Jesús para habitar entre los hombres, o Visnú en Krisna y Rama, Thor se habría encarnado en un médico tullido.

Sin embargo es posible que esto significase problemas complicados de explicar: si es así, ¿qué ha sido de Thor hasta la llegada de Donald Blake a la cueva con el martillo? ¿Y por qué los dioses no dan importancia a la apariencia humana actual de Thor? ¿Por qué Donald Blake y no otra persona?

Para aclarar todo lo relativo a la realidad mitológica del superhéroe, en un ejercicio de retrocontinuidad tan fortuito como acertadísimo, en el The Mighty Thor #159 (1968) los dos autores desvelaron que Donald Blake nunca existió, sino que era la frágil apariencia con la que Odín desterró a su orgulloso hijo a Midgard (la Tierra) con el objetivo de que aprendiese a comportarse con humildad y a temperar sus rudas maneras, borrándole cualquier recuerdo de su naturaleza real: estudiaría la carrera de medicina, cojo de una pierna, para comprender el dolor y el valor del esfuerzo. De pronto Thor entraba de este modo en el esquema heróico de Joseph Campbell (descrito en el libro “El héroe de las mil caras”, 1949), del héroe que cae en desgracia y que debe purificarse, sufrir una catársis, para volver al hogar. Regresamos de nuevo a la esencia de los relatos mitológicos con el mismo libro que ha sido una gran influencia para autores como Jack Kirby, George Lucas o Frank Miller.

Odín expulsa a Thor del reino de las cúpulas doradas

Por cierto, esta historia resultaba ser de algún modo un reciclaje del The Mighty Thor #145, en el que, de nuevo, Odín desterraba a Thor a la Tierra. Esta vez mantendría el aspecto físico de dios y sus recuerdos mientras que perdería algunos de sus poderes, aunque la búsqueda de superación y redención era en esencia la misma.

Thor desheredado

La historia editorial del personaje fue por tanto confusa en sus primeros 75 números, con unos autores que no tenían claro quién era realmente ni qué querían contar con él. Esta falta de coherencia inicial posiblemente fue la que motivó al dibujante y al editor a dejar el personaje en otras manos: Stan Lee sólo argumentaba las historias, dejando a su hermanastro, Larry Lieber, la redacción de los diálogos basándose en los lápices de Kirby y de otros dibujantes más, mientras que Jack Kirby se mantendría apartado de la colección desde el Journey into Mistery #91 hasta el #101.

Continúa en: El Thor de Jack Kirby (y 3)