Éstos son los textos dedicados al cómic que he escrito para Canino este año:
[Entrevista] Francisco Pérez Navarro: “En la peli de Superlópez iban a colocar una secuencia post-créditos presentando al Supergrupo”
No estoy contento con este texto. Parece que quiero ser más listo que Efepé y tampoco le di un buen acabado. Lo bueno de esta entrevista le corresponde al entrevistado.
Si no eres Mortadelo, queremos que te reediten
Con este artículo se podía tratar el tema de la compra de Ediciones B y su catálogo de una forma que llamase la atención. Al final, el gran problema es que no hay muchas noticias que dar al respecto. Sólo lo que pone en unas notas de prensa rimbombantes que en la práctica no están convenciendo a los lectores.
Me temo que lo único que nos queda es proponer, pedir y colaborar con la editorial...
[Entrevista] Nuria Rodríguez, de @tebeolettering: “Con ojos de diseñadora, los tebeos de Bruguera son aún más maravillosos”
Ahora me arrepiento de este detalle: la foto de Nuria Rodríguez debería haber sido la portada de esta entrevista. Fue un error, pero espero que con esta composición de rótulos llamase más la atención del lector casual, y de alguna manera le beneficiase a ella. Nuria fue muy generosa y ayudó a hacer un artículo muy interesante.
Una cosa que me llamó la atención: en Menéame echaron abajo este artículo porque Nuria dice «lettering» en vez de «rotulación». ¡Menuda afrenta léxica! Es una pega de lo más tonta porque ella misma explica en uno de los primeros párrafos por qué usa esta palabra.
30 años de Sandman, el superhéroe de los sueños
Hace diez años un amigo me dijo: «Sandman es un superhéroe, aunque a algunos les moleste». ¿Cómo? «Tiene poderes, un apodo, supermascotas, su Fortaleza de la Soledad... incluso una versión femenina de él mismo». ¿Quién es esa versión? «Su hermana Muerte». Hace poco me acordé de esto y decidí que quería escribir sobre aquello. De lo que me dijo, lo único que quité fue lo de la versión femenina.
Se ha hablado mucho sobre Sandman, pero nunca se le ha dado mucha importancia a su lugar dentro del universo de DC. Creo que este punto de partida ha servido para poder hablar sobre el personaje de una forma más o menos novedosa. Al final, de este tipo de cómics tan conocidos se ha dicho ya tanto que es difícil encontrar un punto de vista que pueda ser interesante.
Me arrepiento de no haberme dado cuenta de que otra característica que diferencia a Sandman del resto de superhéroes es que no tiene peleas físicas. Éste no es un cómic de acción, de tortas y puñetazos.
[Entrevista] Rubén Larrea, colorista de Mortadelo: “En Bruguera había veces que coloreaban bien y otras que no tan bien”
Me choca cómo han manejado la sección de créditos en Bruguera y en Ediciones B. No entiendo qué daño puede hacer ponerle nombre y apellidos a la gente que es responsable de que un cómic se publique de una manera determinada, igual que se hace en otras editoriales.
La entrevista creo que quedó bien, Rubén me transmitió mucha simpatía. Mi obsesión era haberle dado muchísima más cancha a su faceta de DJ. Creo que habría sido un contraste interesante, pero también me parece que con sólo esa pequeña mención es más que suficiente.
Antes de Dani Rovira: ‘La gran superproducción’ de Superlópez que nunca existió
Aquella película que se estuvo produciendo a principios de los 2000 era una de mis obsesiones. Llevaba mucho tiempo queriendo saber más sobre ella. Ya que se iba a estrenar finalmente una adaptación de Superlópez, me pareció que podía ser una oportunidad para ponerme a investigar. Las ilustraciones de XCar son un encargo que hice yo porque me dio ese capricho.
Pensaba que iba a tener mucha más repercusión en redes, pero me consuela que salió en la portada de eldiario.es. En la misma semana del estreno, un periodista de El país aprovechó la idea del artículo para sacar él otro sobre el mismo tema, sin hacer ninguna referencia a lo que había escrito yo. ¿Su artículo existe porque leyó el mío, o fueron independientes?
Raúl Suay, coleccionista de Bruguera: “Podemos convertir al fan medio en un lector más exigente”
Conocí a Raúl de pura casualidad en Sagunt, o más bien le «desvirtualicé», como dicen los chavales. Allí me comentó que estaba en medio de este proyecto de catalogar las páginas de Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, la familia Trapisonda... En aquel momento, viéndole en persona, me di cuenta de la importancia de que alguien como él hiciese ese trabajo.
Ahora mismo Bruguera ya no puede vivir de los contenidos de los años 60, 70 y 80 porque se han reeditado cientos de veces. Lo único que va a atraer a los lectores es la forma de editarlos. Y la más inteligente son ediciones en las que haya un verdadero criterio de selección, no un rótulo que diga «Lo mejor de».
lunes, 17 de diciembre de 2018
miércoles, 12 de diciembre de 2018
¡Atrévete a dibujar! Diseño de la viñeta
Una vez hecho el boceto de la historieta en cualquier papel, cosa que, como decía en la anterior lección, es muy útil para repartir el tema entre todos los cuadros, se empieza dibujando con lápiz cada cuadro, dando mayor importancia al movimiento de los muñecos, por lo que es conveniente borrar una y otra vez para lograr el efecto deseado.
Se debe estudiar muy bien el tamaño de los muñecos en cada viñeta creando —igual que en el cine, amigos— primer plano, medio plano y panorámica. Esto rompe la monotonía que ofrecería una historieta en la que los muñecos apareciesen al mismo tamaño en todos los cuadros.
La parte superior de la viñeta debe reservarse para el diálogo de los personajes, calculando a ojo el espacio necesario según lo que han de decir. Tened presente que el texto en las historietas es secundario, pues el dibujo ha de «hablar» también por sí solo. O sea, que la línea a seguir —a mi juicio— es no relatar una cosa cuando puede expresarse con el dibujo; en resumen, ahorrar palabras y prodigarse en las expresiones de la cara y del cuerpo del muñeco.
Tampoco conviene dejarse llevar por la confección de la viñeta en perspectivas raras o confusas, en primer lugar porque al reducirse para su impresión, las líneas tienen tendencia a agolparse y, en segundo lugar, porque no conviene distraer al lector en exceso, pendiente como está de lo que ha de «ocurrir» en la continuación de los cuadros.
Repasad atentamente las historietas de Pulgarcito y veréis cómo todos los dibujantes, aleccionados por la experiencia, siguen una línea común sobre estos consejos que os acabo de dar. Practicad esta semana en la confección de bocetos de historietas y hasta la próxima, queridos lectores.
(Pulgarcito nº 1121, 31/10/1952, José Peñarroya)
Se debe estudiar muy bien el tamaño de los muñecos en cada viñeta creando —igual que en el cine, amigos— primer plano, medio plano y panorámica. Esto rompe la monotonía que ofrecería una historieta en la que los muñecos apareciesen al mismo tamaño en todos los cuadros.
La parte superior de la viñeta debe reservarse para el diálogo de los personajes, calculando a ojo el espacio necesario según lo que han de decir. Tened presente que el texto en las historietas es secundario, pues el dibujo ha de «hablar» también por sí solo. O sea, que la línea a seguir —a mi juicio— es no relatar una cosa cuando puede expresarse con el dibujo; en resumen, ahorrar palabras y prodigarse en las expresiones de la cara y del cuerpo del muñeco.
Tampoco conviene dejarse llevar por la confección de la viñeta en perspectivas raras o confusas, en primer lugar porque al reducirse para su impresión, las líneas tienen tendencia a agolparse y, en segundo lugar, porque no conviene distraer al lector en exceso, pendiente como está de lo que ha de «ocurrir» en la continuación de los cuadros.
Repasad atentamente las historietas de Pulgarcito y veréis cómo todos los dibujantes, aleccionados por la experiencia, siguen una línea común sobre estos consejos que os acabo de dar. Practicad esta semana en la confección de bocetos de historietas y hasta la próxima, queridos lectores.
(Pulgarcito nº 1121, 31/10/1952, José Peñarroya)
lunes, 10 de diciembre de 2018
Lo que realmente significan mis cómics favoritos
Me hice hace unos años una lista con los cómics que más me gustaban. Mi intención era escribir un artículo sobre cada uno de ellos. El problema es que a veces no quieres racionalizar un gusto, no tienes la necesidad de justificarte, ni tampoco sentía entonces que yo fuese a aportar algo especial. Así que perdí las ganas de escribir todo aquello.
La lista era la siguiente (ordenada por fecha de publicación):
- 13, rúe del Percebe
- El lobo solitario y su cachorro
- Maus
- Watchmen
- Animal Man
- Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo
- Balas perdidas
- Y: el último hombre
- Yo maté a Adolf Hitler
- All star Superman
Estaba revisando la lista y planteándome si tengo que corregir a mi yo del pasado para poder publicarla ahora en el blog. Si le tengo que añadir más variedad en todos los sentidos: géneros de ficción, género de los autores, países de procedencia, editoriales americanas (no hay nada de Marvel, me ha extrañado), editoriales españolas... pero no le veo mucho sentido. Una lista como esta no define la calidad de los cómics que aparecen en ella, sino la «calidad» de la persona que la ha escrito.
Puedes haber leído cien o mil cómics en un año, da igual. Aquello que vayas a destacar de todo lo que has leído sólo va a describirte a ti. Dejando a un lado el matiz de tus gustos, esos cómics van a decirle a los demás tu rango de edad, tu género, tu situación económica, tu nivel de estudios, tu ideologia política, si tienes hijos, cómo te influye la publicidad, tu relación con el autor o la editorial... No destacas un cómic porque sea lo mejor que has leído, sino porque es lo que conecta mejor con la persona que eres. Escribir es, también en la crítica, exponerte
Le he dado vueltas a la lista y no sé cómo la cambiaría ahora, cuatro años después. Echo en falta cosas que no conocía en su momento, o que sí conocía pero a las que no les debí de dar tanta importancia. Si la escribiese ahora incluiría algún cómic de Tezuka (posiblemente Ayako, Adolf o El árbol que da sombra), también algún álbum de Superlópez (La semana más larga, Los cabecicubos...) o de Astérix (La cizaña, Obélix y compañía...) Me extraña que no haya algo de Frank Miller, pero hace mucho que no releo nada suyo. Seguramente ahora querría meter a Sarah Andersen y a Carlos Giménez, o las colecciones La Tumba de Drácula y Planetary. Todavía es pronto para formarme una opinión, pero cuando lleve más leído es posible que destaque también Giant days y Juez Dredd.
Y así, reflexionando sobre qué debería aparecer o no en esta lista, me he dado cuenta de por qué la escribí. No la escribí para recomendarle lecturas a nadie, porque en ningún momento estaba teniendo en cuenta los gustos de otras personas. Escribí la lista para mí, para recordar las sensaciones que me produjeron cuando descubrí estos cómics. Para recomendarme lo que tenía que releer en el futuro.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
¡Atrévete a dibujar! Distribución de la página
Tal como anunciábamos en la última lección, a partir de ésta, el gran dibujante Peñarroya dará principio a sus consejos sobre la manera de «fabricar» historietas:
Queridos lectores: a mí me gustaría mucho hablar extensamente con vosotros sobre dibujo humorístico, pero el limitado espacio de esta sección me obligará a ser lacónico a pesar mío.
El proceso de la historieta —por lo menos tal como lo practico yo— es el siguiente: en primer lugar se ha de buscar un tema cómico, que puede ser una serie de circunstancia graciosas o bien un buen chiste desarrollado de manera que abarque todos los cuadros que ha de tener la historieta, para ello lo mejor es hacer un boceto en un papel cualquiera que sirva para señalar lo que ha de suceder en cada cuadro de la historieta.
Estas se dibujan a tamaño mucho mayor de como aparecen reproducidas en Pulgarcito, siempre que al hacerlas las medidas estén bien proporcionadas; esto se consigue trazando una diagonal tal como aparece en la ilustración y, de esta manera se puede aumentar hasta el tamaño que más acomode a cada dibujante. Por regla general casi todos los dibujante dibujan sus muñecos en cuadros que miden de seis a siete centímetros de altura.
Luego viene la labor de ir dibujando en cada cuadro y con lápiz los muñecos que requiere la escena. La parte más difícil de las historietas es saber mantener el parecido en cada escena y en cada movimiento. Esto sólo se consigue a base de práctica y de conocer muy bien el muñeco que se dibuja.
Practicad durante algunos días con estas indicaciones y hasta la próxima semana, amigos.
(Pulgarcito nº 1120, 24/10/1952, José Peñarroya)
Queridos lectores: a mí me gustaría mucho hablar extensamente con vosotros sobre dibujo humorístico, pero el limitado espacio de esta sección me obligará a ser lacónico a pesar mío.
El proceso de la historieta —por lo menos tal como lo practico yo— es el siguiente: en primer lugar se ha de buscar un tema cómico, que puede ser una serie de circunstancia graciosas o bien un buen chiste desarrollado de manera que abarque todos los cuadros que ha de tener la historieta, para ello lo mejor es hacer un boceto en un papel cualquiera que sirva para señalar lo que ha de suceder en cada cuadro de la historieta.
Estas se dibujan a tamaño mucho mayor de como aparecen reproducidas en Pulgarcito, siempre que al hacerlas las medidas estén bien proporcionadas; esto se consigue trazando una diagonal tal como aparece en la ilustración y, de esta manera se puede aumentar hasta el tamaño que más acomode a cada dibujante. Por regla general casi todos los dibujante dibujan sus muñecos en cuadros que miden de seis a siete centímetros de altura.
Luego viene la labor de ir dibujando en cada cuadro y con lápiz los muñecos que requiere la escena. La parte más difícil de las historietas es saber mantener el parecido en cada escena y en cada movimiento. Esto sólo se consigue a base de práctica y de conocer muy bien el muñeco que se dibuja.
Practicad durante algunos días con estas indicaciones y hasta la próxima semana, amigos.
(Pulgarcito nº 1120, 24/10/1952, José Peñarroya)
lunes, 3 de diciembre de 2018
'Superlópez': clavo que sobresale, martillazo
Hace unos años se estrenaron dos adaptaciones de Bruguera que creo que se merecieron un mejor recibimiento: Anacleto, agente secreto (2015) y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014). Las dos eran visiones arriesgadas de esos personajes, les pedían al espectador que pusiese de su parte. A mí me gustó especialmente la de Anacleto, dirigida por Ruiz Caldera. Más que una adaptación, era una secuela que se atrevía a mostrar lo que no se había visto en los tebeos, lo que venía después, algo impensable en cualquier película de Marvel y DC. Aún más, descolocaba al espectador trasladando la inofensiva violencia de las revistas infantiles a un contexto más verosímil. Anacleto ya no era un simpático monigote, sino un «genocida» (se lo llama su hijo) que al mismo tiempo podía sobrevivir a una caída de 20 metros sin hacerse un rasguño.
A esas dos películas les pasó lo que dice el padre de Superlópez: «Clavo que sobresale, martillazo». Hay una lectura política en esta frase que no comparto, pero por desgracia se ajusta a estas adaptaciones de Ruiz Caldera. Lo que dice la taquilla es que el público español prefiere películas que arriesguen menos, que sean más cómodas y familiares. Además, para poder cubrir el presupuesto, no se trata sólo de atraer a la máxima cantidad de espectadores españoles, sino que la cinta tiene que despertar interés en el mercado internacional. Esto obliga a tener que tirar por el camino más convencional, a una historia esquemática de orígenes, con un humor familiar que no sea comprometido, y que tenga muchas escenas de acción. Tiene que ser una película que dé importancia a la parodia de Superman, y que busque ese público amplio (desde niños a ancianos) de un producto de Telecinco.
Hay que valorar Superlópez dentro de estos límites. Aceptando estos peajes, la película cumple. El guión es esquemático y no pretende ser innovador, pero también es funcional y los chistes, simpáticos. Es un tipo de humor para el gran público que a mí no me hace especial tilín, pero en mi sala la gente estallaba en carcajadas y comentaban las ocurrencias en susurros. Los efectos especiales y decorados son baratos comparados con según qué películas, pero se han sabido utilizar para que en buena parte del metraje queden mejor que resultones.
Los efectos especiales se miden en euros, pero el talento de los actores, no (o no tanto). Para mí, Alexandra Jiménez (Luisa Lanas), Pedro Casablanc y Gracia Olayo (padres adoptivos de Superlópez) brillan cada vez que salen en pantalla, también porque el guión les da mucho juego. Dani Rovira construye su López/Superlópez en la línea de sus papeles habituales, un tipo entre pusilánime y tierno. Está alejado del personaje de los tebeos, pero me parece que funciona bien comparado con lo seguro y resolutivo que es el resto del reparto, es lo que le diferencia. Lo único en lo que Rovira no consigue dar el pego es en el Superlópez del final, cuando el guión le pide una presencia más imponente.
No me interesa hablar de cómo funciona una película como adaptación, porque la mayoría de las veces me sobra esa valoración. Una película debería funcionar de manera independiente al original y expresarse a su manera. A nadie le molesta que Jungla de cristal (1988) o El planeta de los simios (1968) sean malas adaptaciones, el público solo les pedía que fuesen buenas películas. Si acaso, lo único que echo en falta son algunos gestos (como los bolsazos) y frases («medianía», «mecachis»...) que deberían definir a los personajes, pero que aquí se han quedado reducidos a guiños sutiles para los lectores. Aún así, la película tiene muchos detalles curiosos: petisos, cómics de Bruguera y Superlópez en pantalla, una nave extraterrestre de La caja de pandora (1983), un planeta diseñado como Hipotecarión (2007), Superlópez enfrentado a gente disfrazada que pide dinero en la calle como en En busca del templo perdido (2008)... Y especialmente, el nombre del padre chitoniano de Superlópez.
Como película, sigue el consejo de la madre del protagonista: hay que ser mediocre. Superlópez no entusiasma, pero tampoco hay motivos para destrozarla. Me parece que por eso el público va a asistir en masa a las salas de cine. Si esto significa una posible secuela y mejores ventas de los tebeos (con un contenido mucho menos mainstream), bienvenida sea esta «medianía».
miércoles, 28 de noviembre de 2018
¡Atrévete a dibujar! El estilo y errores habituales
En esta lección de hoy, hablaremos de una cosa muy delicada para los dibujantes principiantes: el estilo propio. Lograr un estilo es difícil y requiere años de práctica. Hay tantos y tan buenos dibujantes, que es casi imposible no caer en la escuela de alguno, bien por ser el que más gusta o porque sus creaciones se adaptan más a vuestras posibilidades.
Es bueno copiar porque al principio facilita mucho la labor del futuro dibujante, pero sólo hasta cierto punto. Si estáis demasiado influenciados por determinado dibujante, nunca dejaréis de ser un imitador de él. El mejor sistema es escoger siete u ocho dibujantes que os gusten y copiar los detalles mejores a vuestro juicio de cada uno, lo que unido al fruto de vuestra personalidad, puede dar con el tiempo un estilo propio sin parecidos ni influencias perniciosas.
Tened bien presente que los principales defectos del que intenta convertirse en dibujante humorista son:
A partir de la próxima semana, el formidable dibujante Peñarroya dará comienzo a una serie de lecciones sobre la manera de confeccionar historietas largas que serán interesantísimas. Seguidlas con mucha atención.
(Pulgarcito nº 1119, 17/10/1952, Carlos Conti)
Es bueno copiar porque al principio facilita mucho la labor del futuro dibujante, pero sólo hasta cierto punto. Si estáis demasiado influenciados por determinado dibujante, nunca dejaréis de ser un imitador de él. El mejor sistema es escoger siete u ocho dibujantes que os gusten y copiar los detalles mejores a vuestro juicio de cada uno, lo que unido al fruto de vuestra personalidad, puede dar con el tiempo un estilo propio sin parecidos ni influencias perniciosas.
Tened bien presente que los principales defectos del que intenta convertirse en dibujante humorista son:
- Al intentar que los muñecos tengan excesiva gracia, quedan exagerados y confusos.
- Recargar las figuras con detalles superfluos.
- Movimientos mal calculados, con lo que los monigotes quedan como "pegados" en el papel.
- Dibujar los objetos del fondo, de manera que sus líneas liguen con las de los personajes, quedando el dibujo sin relieve.
- Estar influenciado por algún dibujante conocido, imitándole en todo.
- Llenar con cosas todos los claros del dibujo, sin pensar que el blanco también "juega" su papel, dando sensación de espacio y amplitud.
A partir de la próxima semana, el formidable dibujante Peñarroya dará comienzo a una serie de lecciones sobre la manera de confeccionar historietas largas que serán interesantísimas. Seguidlas con mucha atención.
(Pulgarcito nº 1119, 17/10/1952, Carlos Conti)
martes, 27 de noviembre de 2018
El gran libro de Superlópez
Un comentario muy, muy breve sobre este libro. Lo primero, creo que hay que tener en cuenta que es un tipo de producto que una editorial necesita. Aprovechando las navidades y el estreno de la película de Superlópez, Bruguera tenía que tener, sí o sí, un libro ameno, cómodo, con muchas imágenes... sobre el personaje de Jan. Lo digo porque hay casos en los que este tipo de libros parecen un trámite o un sacacuartos, pero mi impresión es que aquí no estamos ni en un caso ni en el otro.
Antoni Guiral tiene varios libros sobre cómic a sus espaldas, así que sabe cómo desenvolverse. Ha dividido el libro en capítulos que hablan del origen del personaje, de sus cómics más representativos (con ejemplos de todas las épocas del personaje), de los personajes secundarios y villanos, el merchandising y el resto de cómics de Jan. Para mi gusto, son muy interesantes tanto las imágenes menos conocidas (cromos, marcapáginas, dedicatorias...) como los comentarios que Jan ha ido haciéndole a Guiral sobre su propio trabajo. Yo tengo por ahí mi otro blog, Lectura cronológica de Superlópez (quiero continuarlo, pero la vida no me da para más), y aún así hay cosillas en este libro que me han sorprendido o que no había visto de la misma manera.
Con este libro os hago una recomendación sincera. Podría ser, como digo, sólo un producto editorial, pero Guiral le ha dado un plus de calidad que va a dejar satisfechos al lector casual y al que conozca más al personaje.
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