Es el caso de Joaquín Cera, que eligió este subgénero de terror para su segunda entrega de las aventuras del Pafman actual. Cera se aleja sin embargo de las explicaciones científicas de las nuevas películas y une su historia de zombis a un contexto religioso que le permite realizar una carambola arriesgada: un cómic de humor que hable de la vida y la muerte, de religión, del bien y del mal. Y sale bien parado.
El Enmascarado Negro, el archienemigo de Pafman, ha aprendido magia negra y está invocando a los muertos y a los demonios para que traigan el caos y el sufrimiento a la Tierra. Pafman, Pafcat y Tina cuentan con la ayuda del profesor Fuyú para luchar contra las fuerzas del mal, pero tal vez ya sea demasiado tarde…
Realizar chistes a partir del género de terror conlleva un humor más adulto, más incómodo, más polémico. Al absurdo descabellado habitual y a los chistes picantes se les une el humor negro y cierta irreverencia religiosa que es disculpada en unas líneas finales: "Si Ned Flanders (o alguien como él) se ha sentido ofendido por el contenido de este cómic... ¡paciencia! El autor de esto arderá merecidamente en las llamas del infierno". Los gags físicos y las referencias culturales siguen siendo las bases del humor de Joaquín Cera en este segundo álbum.
Al igual que en la primera entrega se incluyen unos extras como los de un DVD (la Paf-cueva, fichas de los personajes, armamento…) y 44 páginas del Pafman clásico que complementan a las historias actuales.
La noche de los vivos murientes es una perfecta continuación de Pafman redevuelve. Se mantiene el humor sin pausa sobre cualquier detalle que pueda aparecer dentro de las viñetas al mismo tiempo que se tratan ligeramente temas filosóficos como el bien y el mal y sus causas.




