Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Ryp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Ryp. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de enero de 2018

Alan Moore's Writing for Comics (Alan Moore, Juan José Ryp, Jacen Burrows)


Hablar sobre un ensayo breve como éste es facilísimo porque el propio autor cae en el autoanálisis y la autocrítica continuamente. Tanto el Alan Moore de 1986 (autor de los 4 capítulos rescatados del fanzine Fantasy Advertiser) como el Alan Moore de 2003 (que escribe el epílogo) están preocupados por que sus consejos e indicaciones sean lo más correctos posible y que sean de la máxima utilidad. Así, por ejemplo, Moore recoge las críticas que él mismo recibe por su forma de entender los guiones de cómic y busca la verdad que hay en ellas.

Otro ejemplo de este autoanálisis es el ataque que hace a Cómo dibujar cómics al estilo Marvel en la primera página porque no cree que en un texto de este tipo haya que dar trucos y atajos, sino guías que ayuden al guionista a reflexionar. En este cuadernillo se habla de la estructura sin dar tipos y esquemas recurrentes, de desarrollar personajes y ambientes sin enumerar los más habituales... Por este motivo, cuando Alan Moore entra en aspectos más concretos mete la pata. Uno de los consejos del tipo "Cómo escribir cómics al estilo Alan Moore" explica cómo conectar una escena con la siguiente utilizando textos o motivos visuales (el recurso más habitual de Moore), un fragmento que el mismo autor en el epílogo desaprueba por completo.

En 1986 Alan Moore no estaba considerado el gran guionista que es ahora, pero prácticamente estaba a punto de serlo. Tenía a sus espaldas trabajos como Marvel Man, V de Vendetta, su etapa de La Cosa del Pantano y estaba trabajando con Watchmen en ese momento, pero todavía le quedaba por imaginar From Hell, Lost Girls, su reinvención de Supreme y el universo ABC, especialmente Promethea. Destaco estas dos últimas colecciones porque son las que mejor explican la visión más reciente de Alan Moore sobre la creatividad, una visión que evidentemente marca el enfoque del epílogo. Los cuatro capítulos del ensayo se dirigían a un joven guionista que necesitaba consejos para saber por dónde empezar y a quién imitar, mientras que el epílogo le habla a ese mismo guionista 15 años después. Dominados ya todos los aspectos más técnicos, Moore anima a los autores a que se vuelvan más imprevisibles, más espontáneos, que experimenten y lleven su talento a lugares imprevisibles.

Para un lector menos interesado en escribir ficción, el cuadernillo tiene el interés de las explicaciones y análisis que Moore hace de su propio trabajo para explicar diferentes conceptos. Por ejemplo, para hablar del origen de las ideas y la estructura pone de ejemplos varios números de La Cosa del Pantano, utiliza V de Vendetta y Halo Jones para explicar la creación de mundos de ficción, y explica el desarrollo completo, desde la idea al guión final, con muchas curiosidades entre medias, de Para el hombre que lo tiene todo (Superman Annual #11). Tal vez el detalle más inesperado es cómo Moore desarrolló la nueva personalidad del demonio Etrigan, andando y hablando por su casa tal y como se imaginaba al personaje. Normal que esos días cerrase las cortinas de su casa...

viernes, 8 de enero de 2016

Robocop (Frank Miller, Steven Grant, Juan José Ryp)


La película Robocop (1987) dirigida por Paul Verhoeven parecía una historia salida de la cabeza de los guionistas de cómics de la época. La trama tenía una estructura simétrica y una conspiración de una empresa privada que podían recordar a Watchmen, y el renacimiento de un héroe mezclado con la paranoia nuclear eran dos de los aspectos fundamentales de El regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller. Por eso parece lógico que los productores de Orion pensasen en este último para escribir el guión de la secuela. Sin embargo, por desacuerdos con el director, su trabajo sufrió una profunda reescritura y no llegó a la gran pantalla tal como él lo había planeado. Con esta adaptación al cómic de Steven Grant y Juan José Ryp los lectores pueden pueden hacerse una idea de lo que el público de su época se perdió.

No he visto Robocop 2 (1990), así que no puedo comparar los dos guiones. Lo que sí puedo es alegrarme de que esta historia no llegase a ser dirigida. La sátira con la que Verhoeven señalaba los defectos de la sociedad de su época es transformada aquí en una caricatura grotesca. Las tres directivas de Robocop, que en la cinta original eran un homenaje a las leyes de la robótica de Asimov, son para Miller un punto de partida para una discutible defensa de algo parecido al objetivismo de Ayn Rand y un ataque al buenismo y la sensiblería. En realidad, lo verdaderamente imperdonable es que Miller se olvida de que la película original funcionaba porque, antes que una película de acción y tiros con mensaje político y metáforas religiosas, era la historia de Alex Murphy, de cómo evolucionaba y tomaba conciencia de su nueva situación. Frank Miller resolvió el último acto de su guión con una rutinaria escena de persecución vacía y sin más contenido.

En lo que respecta a este cómic, Steven Grant cumple sin más. Después de dos números en los que se preocupa por distribuir la trama para que encaje en las páginas de cada comic-book, se desinteresa y cierra cada capítulo simplemente en el momento en el que se le terminan las páginas. Por su parte, se nota que Juan José Ryp se deja la piel en los pequeños detalles de cada viñeta, pero por desgracia tiene la contrapartida de que la lectura de su dibujo se hace más lenta y pesada.