El cine y la televisión se han quedado sin ideas. Cada vez son más las series y películas que llenan nuestras horas de ocio basadas en otros formatos, novelas, videojuegos y especialmente cómics. Raro es el año en que no se nos anuncia a bombo y platillo el último superhéroe marvelita que veremos en pantalla. Esta fase normalizadora ha llegado a tanto, que incluso se han dado Oscars a actores por sus actuaciones en estas películas.
¿Y en España? Bueno, aquí estamos un poco más retrasados. Es cierto que hemos llegado a tener dos (y cuentan las malas lenguas que van camino de tres) películas de Mortadelo y Filemón. Si en Francia tuvieron sus Astérix y Lucky Lukes, aquí no íbamos a ser menos. También hemos podido ver a lo largo de nuestra historia a Zipi y Zape tanto en imagen real como en dibujos animados...
Y esto nos lleva a varios temas. Cuando Neil Gaiman creó Los Libros de la Magia, ¿se habría imaginado que una escritora en una tarde de aburrimiento fusilaría su tebeo en una saga de fantasía infantil que se adaptaría al cine con sorprendente éxito en lugar de reservar ese honor para el original y no esa burda versión? ¿Qué pensaría Grant Morrison cuando asistió al cine a ver Matrix y se dio cuenta de que las ideas de los niveles de realidad, los "Smiths" o incluso el propio interrogatorio de Morfeo que aparecían en la película estaban sacados de su serie Los Invisibles? Pues probablemente pensaría en el plagio y en la posibilidad de denunciar. Pero tanto Neil Gaiman como Grant Morrison terminaron abandonando esa idea tiempo después. Aunque su causa era justa, es imposible pelear contra una productora tan grande como Warner Bros. responsable de ambas sagas cinematográficas y poseedora a su vez, de la editorial DC y su sello Vertigo, dentro del cual se publicaron los dos cómics, y que curiosamente, era dueña de un porcentaje de los mismos. El tema quedó zanjado y olvidado. Por supuesto, aqui no nos gusta ser menos.
Me pregunto si en Enero de 1998 Ibáñez tendría la misma sensación que Neil Gaiman cuando vio en Antena 3 una serie sobre dos obreros chapuzas españoles (uno visiblemente más delgado que el otro) a los que todas sus reformas les salían mal.
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| -Pues tampoco se nos parecen tanto Otilio, no sé de qué se queja vd. |
Me pregunto qué pensó cuando vio que en septiembre de 2003 la misma cadena volvía a hacerlo, lanzando una serie sobre una comunidad de vecinos que ya en su primer capítulo demostraba su más clara influencia presentándose así:
| Comparen esta instantánea con el segundo 36 del vídeo anterior, y saquen sus propias conclusiones. |
Y no, en este caso ninguna de las productoras es dueña de Bruguera o Ediciones B, y no posee ningún porcentaje de derechos sobre los personajes. Ambas series se desarrollaron luego de manera independiente, y obviamente, con tramas más densas que les diferenciaban claramente de sus referentes. Pero es imposible negar la procedencia de la inspiración en ambos casos.
¿Significa esto que solo existen adaptaciones no oficiales de tebeos de Ibáñez en televisión? Por supuesto que no, seguro que alguien recuerda esto...
Casualmente el personaje de Ibáñez que menos original nos parece...
