Notas: En el premio a mejor fanzine han sido nominados Adobo, Andergraün, El Naufraguito y Zocalo, pero esta categoría la obviamos de nuevo este año en la talba anterior, dado lo obsoleto que consideramos dicho premio y la escasa difusión que tienen los fanzines impresos hoy en día comparados con los cómics on-line (que es lo que hace la mayor parte de la chavalería hoy en día cuando quiere darse a conocer, aunque en Ficomic no se hayan enterado todavía).
Aunque se publicó uno idéntico el año pasado, que pasó desapercibido, este párrafo de José A. Serrano, hoy inaccesible excepto por la caché de google, al parecer levantó ampollas. En él, sugería a Ficomic eliminar el premio de mejor Fanzine al que prefería “obviar” dado que según él, la organización no se “había enterado” de que los webcómics era lo que hacía la mayor parte de la chavalería para darse a conocer. Más adelante, tras borrar el párrafo original, en
este otro post, explicó su opinión al respecto comparando los fanzines con los cortos o las maquetas de un grupo. Diversas reacciones de fanzineros en twitter (entre ellas la mía, no nos engañemos) avivaron el debate, y es que... ¿están los fanzines obsoletos?
Bueno, cualquiera puede deducir mi opinión. Está escrita bien clara y en letras grandes al título de este texto. El párrafo original está escrito desde fuera, y se trata más que de una opinión, de una deducción algo vaga y sin ningún fundamento. Se basa en ese mantra repetido hasta la saciedad que reza “Internet es el futuro” (o como dijo Álex de la Iglesia, “Internet es el presente”). ¿Es Internet el futuro y el presente? Por supuesto, pero eso aún no ha eliminado las publicaciones en papel. No es lo mismo un tebeo o un libro que un disco. Las publicaciones en papel de cómics no están ni mucho menos obsoletas, más bien al contrario, parece que estos últimos años estén en auge. Quizá dentro de una década tenga que rectificar este post, a tenor de las circunstancias, pero a día de hoy puedo afirmar sin sonrojo que desconozco por completo cual será el futuro de los tebeos en su difusión digital, o qué formatos y soportes se utilizarán para su comercialización. Todos podemos aventurar, pero no hay nada claro. Por tanto, si las publicaciones profesionales aún no han sufrido ese cambio que la música ya ha asimilado (benditos spotify e iTunes), no existe, al menos a día de hoy, ese pretendido paralelismo con el cómic. Las publicaciones “amateurs” físicas, siguen tan vigentes hoy en el cómic como el día que comenzaron a surgir. Afirmar que los fanzines están obsoletos por esa razón, es exactamente lo mismo que afirmar que los tebeos lo estan.
Yo hablo como fanzinero, ojo. Como editor del fanzine Andergraün, uno de los nominados que se mencionaban en el primer párrafo, y por tanto, afectado directo por esas palabras. Lo digo, claro, para poneros en situación, pero sin ningún rencor, o mala intención hacia la gente de Guía del Cómic cuya labor me parece magnífica. Solo quiero dejar clara cuál es la impresión que se da desde dentro, y me parece admirable defender una opinión así desde un medio como ese. Quizá haya sido desafotunada la ola de reacciones que ha desencadenado y con la que intento acabar con este post.
Se trata de una visión muy cerrada y ajena a la realidad opinar que los cómics on-line son el medio que utiliza la mayoría para darse a conocer. Todos sabemos que un editor no rebusca entre los webcómics a la hora de decidir que publicará el próximo mes, al igual que no se patea la zona de fanzines buscando nuevos talentos. Son los propios futuros autores los que mueven su trabajo, bien sea en un soporte o en otro. Pero cada uno va por su camino, los cómics on-line aún están en pañales, con perdón de la expresión. ¿Equivale una visita a una venta en un fanzines?
¿Si quieres darte a conocer como dibujante, haciendo superhéroes... lo harías a través de un cómic on-line? ¿Y si quieres hacer tu propia historieta larga? Los webcómics están muy bien, y son un medio excelente, barato y accesible para cualquier persona. El problema es que actualmente, son un formato apto para tiras de humor con un gag final, y cualquier cosa que abandone esos parámetros no tiene la misma acogida. Decía
Manuel Bartual en una entrevista que con los fanzines costaba horrores hacerse ver y que la distribución era un horror. Yo mismo abandonaría por completo mi fanzine en papel si fuera verdad que con los webcómics no me iba a costar lo mismo, o más hacerme ver. La competencia es demasiado grande, precisamente por tratarse de un medio excelente, barato y accesible. Y mucha de esta gente, simplemente lo hace para divertirse, no para buscar un hueco en el mundillo.
¿Y la chavalería? ¿Por qué se decanta? Pues es gracioso, porque nadie, de los que de verdad quieren darse a conocer, se queda solo con un medio. Cualquier fanzine sabe que para tener cierta difusión necesita tener su contrapartida en internet, y por alguna extraña casualidad, la mayoría de webcomiqueros terminan publicándose en papel. Mismamente, el colectivo WEE, para foguearse, utiliza un fanzine impreso periódico colectivo formado por varias historietas cortas. ¿Qué demuestra (o mejor, qué rebate) eso?
Muchos editores españoles se darían con un canto en los dientes si de una tirada de 1000 ejemplares (entre 1000 y 1500 están los ejemplares de cualquier cómic español) vendiesen la mitad. O si supiesen que la gran mayoría de los que han comprado su tebeo, van a volver a por más. Pues bien, puedo nombrar más de una decena de fanzines que alcanzan o sobrepasan fácilmente esas cifras. Nosotros mismos, agotamos tiradas de 1000 fanzines en un periodo de entre 3 y 6 meses (así ha sido con los números 1 y 2, y el número 3 está cerca de los 750 ejemplares vendidos tras 5 meses desde su salida de imprenta). Y me consta que aproximadamente la mitad de las personas que lo han comprado desde su salida, han repetido. ¿Puede afirmar algún editor que disponga de un público asegurado como para amortizar la tirada como para publicar periódicamente?
¿Están entonces obsoletos los fanzines o las técnicas de edición y marketing de las editoriales que nos son más cercanas?
No se puede afirmar que está obsoleto, es más, cada día veo surgir más publicaciones. Los stands de las zonas de fanzines en todos los salones del cómic del país están abarrotados, hasta el punto de que muchos se ven forzados a compartir stands no para compartir gastos, sino para tener un hueco. Me atrevería a decir que existe incluso una edad de oro de los fanzines si miramos hacia el manga. Existen publicaciones corales de jóvenes autores que intentan foguearse y publicar sus primeros trabajos, haciendo parodias de animes o versiones con tintes sexuales de sus series favoritas, se publican de manera periódica y alcanzan cifras que superan holgadamente el medio millar de ejemplares vendidos. Y no hablo de casos aislados, sino de que esta es la norma y lo más habitual. Es muy fácil sumarse a la masa para opinar que el medio en papel está anticuado y se usa poco si no nos molestamos en averiguar si es cierto, o miramos en la dirección contraria.
Ahora resulta que puede venir alguno sin saber muy bien de lo que está hablando y pedirle a Ficomic que cambie los premios. Lo vimos hace un par de meses (lo de pedir, no lo de no saber de qué se habla) con algunas categorías supuestamente polémicas, cuando algunos personajes relevantes del mundillo comentaban por twitter también (la red social de moda, y fuente de información relativamente fiable por excelencia) que el sistema estaba obsoleto y debería renovarse. ¿Pero es la forma correcta de hacerlo dando de lado definitivamente a los fanzines? Es obvio que no. Expocómic se dio cuenta ya el año pasado de que dos premios pueden convivir, no son excluyentes. No se trata de poder darse a conocer únicamente a través de fanzines o a través de webcómics.
Pero claro, tantos años y tantas personas esforzándose y gastando su tiempo en reivindicar mejores condiciones a Ficomic (y en menor medida a la organización de cualquier evento)... ¿de qué sirven si ni siquiera los supuestos difusores del medio nos apoyan?
Quizá, deberíamos empezar a hacer los mismos fanzines en tapa dura, llamarlos novelas gráficas y venderlos a 15 euros en la Fnac. A ver si así dejábamos de estar obsoletos.