sábado, 5 de octubre de 2013

¡No pasarán!, de Vittorio Giardino

Cartoné. 240 págs. a color, 25 €

Lo que yo sé de psicología y nada es lo mismo, pero tengo la sensación de que para entender quiénes somos necesitamos saber qué opinión tienen los demás de nosotros. Si yo me dedico a mí mismo unos elogios que nadie más ve, seguramente tengo una visión equivocada de mí mismo. A nivel de países pienso que ocurre lo mismo y me sirve el Pyongyang de Guy Delisle como ejemplo. Los súbditos de la dictadura de Kim Jong-il creen que viven en el mejor de los mundos posibles, pero seguramente cambiarían de opinión si pudiesen leer periódicos internacionales.

En nuestro país la Guerra Civil ha sido el suceso más polarizador de nuestra reciente historia, ha dividido el país en dos bandos. Unos justifican la sublevación militar de 1936 como necesaria y otros la describen como antidemocrática y fascista. Yo me pregunto: ¿qué se opina de esta guerra a nivel internacional? Hasta ahora en el cine y la literatura muchos autores ya habían dado su opinión, favorable a la república, y ahora con este cómic tenemos otra interpretación dentro de otro medio.

¡No pasarán! (2000-2008) es la tercera aventura del espía retirado judío-francés Max Fridman, después de que hayan pasado 15 años desde la publicación de Rapsodia Húngara (1982) y La Puerta de Oriente (1985). En este cómic concreto, formado por tres álbumes, se narra el regreso de Fridman a la Guerra Civil española en sus últimos meses para buscar a su antiguo amigo Guido Treves, de las Brigadas Internacionales, que se encuentra desaparecido en medio de una intriga política que implica a los comisarios del partido comunista.

Un punto llamativo de este cómic es que consigue mantener el interés en una trama de secretos y persecuciones en la que no hay ni bruscos giros argumentales ni grandes revelaciones. La investigación avanza lentamente, con un paréntesis en la segunda parte en la que el protagonista decide dirigirse al frente en el Ebro sin conseguir descubrir mucho en realidad. Si Giardino consigue hacer tan atractiva esta historia es por sus personajes (aunque no sean especialmente llamativos) y por la descripción que hace de la guerra española. Los diferentes bandos que participan en ella y sus opiniones, cómo se desarrolla la guerra en la vanguardia y en la retaguardia, la ambientación histórica y el retrato de la ciudad de Barcelona. Todo ello está desarrollado con un dibujo de línea fina de muchísimo talento que huye de la ostentación, donde el diseño de página se coloca en segundo plano para no despistar al lector con distracciones formales.

Al final del tomo se incluyen 50 páginas de material extra más o menos interesante. Bocetos de personajes, ilustraciones que quieren parecer fotos de la época, otras ilustraciones que parecen portadas y páginas promocionales (y seguramente lo sean), bocetos de páginas y partes del guión que acabaron siendo desechados, fotografías y carteles utilizados como documentación, bibliografía...

Vittorio Giardino no llega al nivel de la excelencia en este cómic y creo que tampoco era su intención. Se conforma con poder rendir un homenaje a la primera guerra antifascista en Europa, a la trágica derrota en una lucha por la libertad con la que cualquier lector puede sentirse identificado. Para mí, poder ver la historia de nuestro país desde otro punto de vista, uno tan idealista como crítico, es el mayor aliciente de este relato.