lunes, 16 de enero de 2017

Howard el Pato: Atrapado en un mundo que no es el suyo (Steve Gerber, Gene Colan y otros)


Howard, el pato, es un personaje que nació de la más pura casualidad. Podría no haber existido. Por un lado, era sólo una broma de Steve Gerber, un guiño a los cómics del pato Donald dibujados por Carl Barks. En los cómics del Hombre-Cosa, en medio de una crisis de realidades que colisionan, aparecía Howard como representante de una Tierra paralela habitada por patos parlantes. Sólo eso. Pero el animal tenía tanto carisma que los lectores pidieron más historias suyas. Si los lectores no lo hubiesen pedido, seguramente a Gerber no le habría importado haberlo dejado apartado como un personaje de relleno más.

Hay otro motivo por el que el personaje podría no haber existido: era un inconformista cabreado con el mundo, un revolucionario que lanzaba mensajes molestos. A través de Howard, Steve Gerber ridiculizaba el heroísmo en la ficción y a los que consumen sus historias, criticaba la moda de las películas y cómics de artes marciales, lanzaba soflamas políticas sobre ecologismo, desmilitarización y una mayor democracia en EEUU, junto con juegos de palabras sexuales ocultos, algunos "censurados" (se eliminaron en la reedición americana) y otros pocos no del todo bien traducidos (en mi opinión) para esta edición. Bajo el aspecto de un tebeo de animales que hablan, Marvel estaba distribuyendo una revista inconformista y con cierta polémica.

Howard el pato se convirtió con estos cómics (los que se recopilan en este tomo y el siguiente, Metamorfosis) en un personaje de culto para los lectores americanos que buscaban un mensaje alternativo al mainstream. Entre ellos, al propio Gene Colan, el principal dibujante de la colección, que entre Howard y La tumba de Drácula huía de los tebeos de superhéroes. Porque no importa lo que hayáis leído por ahí: Howard, el pato, no es un tebeo de superhéroes, es un tebeo de humor. Un humor que no ha envejecido muy bien, pero humor de todos modos.