lunes, 4 de abril de 2016

Aquí (Richard McGuire)


Aquí es un experimento estético. Para el lector letraherido que antepone los aspectos formales, este es su cómic ideal. Richard McGuire distribuye en 300 páginas fragmentos de historias en un orden no cronológico que suceden en un mismo escenario, el rincón de una casa, y que abarcan desde la prehistoria a un futuro lejano. El acierto de McGuire ha sido sacar adelante este libro-objeto para coleccionistas innovando en las posibilidades narrativas del cómic. Mediante la combinación de dobles páginas con las "ventanas" de un ordenador (ojo al detalle, la portada es otra ventana) en las que se enmarcan las fechas y los saltos temporales, el autor revoluciona la definición de cómic tal como la podríamos haber entendido hasta ahora.

Por desgracia, no hay mucho más. La única reflexión vital que el lector puede llevarse consigo es que todo pierde su importancia (las personas, los lugares, los sucesos...) frente al imparable paso del tiempo. En 300 páginas el autor no pretende arrastrar al lector hacia cuestiones políticas o sociales, sino que lo deja tranquilo en el rincón de una casa, para que se vea a sí mismo leyendo. Para que disfrute de una experiencia sensorial.

viernes, 11 de marzo de 2016

Adulthood is a myth (Sarah Andersen)


La autora de este webcómic (que acaba de dar su salto al papel con este tomito) es Sarah Andersen, una joven de 24 años que hace poco terminó sus estudios de bellas artes. En el personaje de estas páginas, Sarah, su alter ego, vierte todas sus inseguridades y obsesiones, y es ahí donde surge la ironía de este cómic: una persona que se define a sí misma como profundamente introvertida decide exhibirse con todos sus defectos (pereza, reacciones exageradas, gula...) al mundo. Se podría entender si fuese un exibicionismo amable, pero es lo contrario. Está lleno de una autocrítica ácida con la que, en realidad, un lector tan introvertido y ratón de biblioteca como la propia autora se identifica sin problemas. La entendemos, la justificamos, sentimos complicidad con Sarah porque crea un entorno íntimo utilizando un dibujo simpático y muy sencillo, monigotes, porque quiere hacernos sentir cómodos, que la veamos no como una autora sino como una amiga. Una amiga que también nos hace pequeñas confesiones y comparte sus reflexiones sobre las redes sociales, el amor o la vida en pareja.

Entre la autocrítica y las reflexiones, tal vez para mí lo más interesante es ver cómo Sarah siente que defrauda las expectativas que la sociedad tiene con ella, como persona (responsabilidad, sensatez...) y también como mujer (belleza, instinto maternal...). De ahí el chiste al que hace referencia el título: ¿cuándo llegará ese momento de la vida en el que se convertirá en la persona adulta que se espera de ella?

martes, 23 de febrero de 2016

Batman '66: El entresijo del Acertijo (Jeff Parker, Jonathan Case y otros)


La serie de televisión de Batman protagonizada por Adam West merece que se la reivindique. No sólo funcionó como una adaptación bastante fiel de los cómics de la época, sino que los mejoró al añadir un humor camp que justificaba las inconsistencias de las historietas originales. Ahora DC nos vende este merchandising basado en aquella serie, una colección que imagino muy complicada de sacar adelante. El guionista y los dibujantes tienen por un lado que convencer al público original de la serie y por otro seducir a los nuevos lectores. Jeff Parker consigue llamar la atención con diálogos ridículos recitados con seriedad, pero más allá de eso el guión no termina de cuajar. A las aventuras les falta intriga y humor, y a medida que pasan las páginas el tono de la serie de televisión se va desvaneciendo.

Releyendo la historia de Batman de Solo #7 no me quiero imaginar lo que habría salido de aquí si hubiesen dejado a Mike Allred encargarse de algo más que las portadas.

martes, 16 de febrero de 2016

La momia misteriosa (Jason)


Seguramente sea el cómic de Jason con más humor hasta el momento. Este tomo (de 2001, ha tardado en llegar a España) es un extenso recopilatorio de historias cortas, de entre 1 y 5 páginas, que termina con una más larga de 20 y finalmente una colección de tiras de tres viñetas. Las historias tienen en común que son mudas (o prácticamente) y están protagonizadas por una colección de iconos de la cultura pop. Jason utiliza a los zombis, a Drácula, a un marciano invasor, a Elvis, a un cavernícola... tanto para ridiculizarlos al colocarlos en entornos más mundanos, como para que sirvan para ironizar sobre aspectos triviales de la rutina diaria (la vida en pareja, el amor, la sexualidad reprimida, el trabajo, los vecinos, las vacaciones, la ropa, la lluvia...), o simplemente para crear humor sin más intención. El título de este tomo viene de la historia de 20 páginas que se incluye al final, una historietilla insustancial y rocambolesca, de giros argumentales, pistas y descubrimientos, que no pretende llegar a ninguna parte en especial.

viernes, 12 de febrero de 2016

JLA 4 (de 4) (Grant Morrison, Howard Porter, Ed McGuinness)


Durante casi diez años, la Liga de la Justicia había aceptado un tono más ligero con historias donde el humor era bastante habitual y los protagonistas no eran necesariamente los personajes más famosos de la editorial. En 1996, con Morrison y Porter al mando, se pudo dar fin a aquella etapa y se devolvió a esta colección a sus orígenes, a la épica y la trascendencia con los superhéroes más importante de DC, hasta convertirla en una de las más vendidas de su época. Con este cuarto tomo se termina el relanzamiento que Morrison y Porter hicieron de este grupo. Su última saga, La tercera guerra mundial, eleva la intensidad y cierra las tramas que habían quedado abiertas en esta etapa para darle unidad al conjunto. Magedón es una inmensa entidad cósmica que se aproxima a la Tierra y que produce un ánimo violento en todos los que están cerca de él. Bajo su influencia, Lex Luthor vuelve a reunir a la Banda de la Injusticia para destruir a una JLA que, al mismo tiempo, tendrá que salvar a la humanidad de su propia autodestrucción.

Tal vez lo más interesante de esta etapa es el contraste entre forma y fondo. Mientras que por su manera de explicar la trama y los diálogos (siempre da la sensación de que falta parte de la información, de que todo pasa muy rápido) es rupturista e innovador, en realidad los conceptos que maneja son pura tradición de la editorial DC. Con cada detalle que utiliza, con cada personaje que recupera, Morrison está gritando lo mucho que disfruta escribiendo guiones para DC. Aún con todo ese cariño, Morrison traiciona un detalle fundamental del género, la humanización de los héroes. Tal vez sea su mayor acierto, el trato divino que le da a los miembros de este grupo (con algunas excepciones), cómo huye de presentarlos como personajes con debilidades con los que los lectores pueden sentirse identificados.

ECC ha incluido además al final tres números de Morrison en la colección de JLA: Classified. Me ha sorprendido la decisión porque no lo esperaba, pero es un buen final. Estos tres cómics recuperan a los Ultramarines y sirve como prólogo de la trama de Ne-Bu-Loh y los sheeda en Los Siete Soldados de la Victoria, una de las mejores colecciones que Morrison ha escrito en su carrera.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Star Rats (Leo Ortolani)


En un país en el que el Mortadelo de Ibáñez es un éxito de ventas asegurado, no entiendo que Rat-Man no le vaya a la zaga. Con el gancho de la última película de J. J. Abrams, Panini ha intentado por segunda vez atraer a los lectores españoles hacia este famoso personaje italiano, un superhéroe torpón que Leo Ortolani usa aquí como parodia del Luke Skywalker de la trilogía original. Este álbum parodia con humor blanco y bastante ingenio aquellas tres primeras películas tanto en su trama como en algunos aspectos de cómo fueron hechas. Ójala este tomo tenga éxito y le sigan mucho más.

lunes, 18 de enero de 2016

Arenas movedizas (Max Mönch, Alexander Lahl, Kitty Kahane)


En 1989, Berlín Este estaba a punto de estallar. La culpa la tenía el SED, un partido político ineficiente, dirigido por ancianos chapados a la antigua, que oprimía con dureza a los que no aceptaban el régimen y que manipulaba las elecciones para mantenerse en el poder. Contra él no se enfrentaba otro partido, sino la opinión popular que utilizaba la desobediencia civil, las manifestaciones y el desorden para expresar su descontento. El SED minimizaba la importancia de estas manifestaciones, mientras que un Gorbachov progresista entendía que era necesario hacer cambios profundos: "Solo le esperan peligros a quien no reaccione a la vida". Por accidente, de puro milagro, estos cambios (con la caída del muro como mayor expresión) llegaron finalmente a Berlín, gracias a la torpeza del mismo SED.

Leyendo este cómic no podía evitar recordar a Joe Sacco o a Guy Delisle, con el detalle de que aquí los guionistas estaban haciendo trampa. Excepto por los políticos y el Tank Man del primer capítulo, el resto de personajes de este cómic son ficticios, están construidos para servir a los intereses de esta narración. Ahí es donde se encuentra la mayor debilidad de estas Arenas movedizas. Podría mantenerse en pie si realmente estuviese formado por las confidencias de un periodista real que hubiese vivido los sucesos en primera persona, pero la trama de Tom Sandman no es interesante ni como historia de amor ni como culebrón familiar. Mientras que los hechos reales de este cómic son apasionantes (aunque se les saque poco partido), la subtrama de ficción es un adorno que se lee con indiferencia.