miércoles, 21 de junio de 2017

Getafe Sector 3 (Jaime Ramos, Samu González)


Desde 2007 se han ido publicando en el fanzine Rantifuso una colección de historias cortas y sin continuidad de Getafe Sector 3, una serie de ciencia ficción de tono lúdico y entretenido, entre lo tontorrón y lo macarra. Mecha, Darwin y Radamante se habían metido en diferentes aventurillas con viajes en el tiempo, robots y extraterrestres, gatos y franconejos... que ahora se recogen en un tomo en el que se les ha dado unidad y continuidad. Cuando Samu me pidió ayuda para poder sacar adelante este recopilatorio (sólo he hecho el logo y los colores planos de unas pocas páginas), no dudé en ofrecerme. En Getafe Sector 3 es donde mejor se recoge la evolución de su estilo de dibujo, que siempre ha mezclado lo cartoon y lo manga, lo desesnfadado con lo espectacular. Además de la propia historia, el tomo recoge como extras una colección de ilustraciones, comentarios de cada historia y un teaser de la siguiente entrega.

lunes, 19 de junio de 2017

Crónica de la presentación de 'Wonder Woman. El feminismo como superpoder'


El pasado jueves 15 de junio tuvo lugar la presentación de Wonder Woman. El feminismo como superpoder (Elisa McCausland, 2017), editado por Errata Naturae, en la librería La Central de Callao, en Madrid. La presentación fue apadrinada por la editora Emilia Lope, la ilustradora Carla Berrocal y el crítico y periodista Jordi Costa. Lo que tenían en común los dos últimos resaltaba el interés del libro: confesaron que desconocían el personaje y su trayectoria, pero gracias a Elisa lo empezaron a encontrar apasionante.

Elisa McCausland y Carla Berrocal, fotografía de Diego Salgado

Entre Elisa McCausland y Carla Berrocal se notaba una conexión de cariño y amistad evidente, tanta que Elisa bromeaba con que podrían formar un dúo cómico. Carla puso un ejemplo de esta conexión: ellas no lo sabían al conocerse, pero la madre de una y el padre de la otra trabajan en lineas aéreas y, al volver de sus viajes, solían traer cómics con ellos. Esto explica, en parte, cómo las dos se aficionaron desde muy jóvenes a los superhéroes americanos. Carla sólo tenía halagos para Elisa. Destacó su perfeccionismo y su inteligencia, y señaló que era muy fácil trabajar con ella. Cuando Elisa le anunció que iban a publicarle este libro se alegró muchísimo por ella y aceptó ayudarla con ilustraciones para la portada y el interior. Esta portada acabó siendo una fusión entre el pasado (dibujado por Carla Berrocal) y una proyección del presente (dibujado por Natacha Bustos). Elisa veía un vínculo entre el estilo de Carla Berrocal y la primera Wonder Woman, la de H. G. Peter, algo en lo que la ilustradora coincidía: la consideraba un personaje “estéticamente interesante”, especialmente en sus primeros años.

Una de las ilustraciones de Carla Berrocal en el libro

Hablaron de la importancia que tienen los brazaletes y las balas de la portada, que para Elisa son elementos clave del personaje. En un primer momento, ella recordó que los brazaletes en Wonder Woman simbolizan una decisión que se toma, el autocontrol y la sumisión, en el sentido de someterse a retos y compromisos. Más tarde añadió que su obsesión por esta combinación de elementos venía también por un cómic del evento Amalgam publicado entre 1996 y 1997, que nació como una forma de unir los universos de ficción de Marvel y DC. Una de sus consecuencias fue el cómic Amazon (John Byrne, 1996), protagonizado por un personaje que mezclaba a Wonder Woman con la Tormenta de los X-Men. La segunda consecuencia, Bullets and Bracelets (John Ostrander y Gary Frank, 1996), “Balas y brazaletes”, en el que el compañero de Wonder Woman, Steve Trevor, adquiría las características del Castigador.


A continuación tomó la palabra Jordi Costa, al que Elisa demostró su respeto diciendo que había una generación de críticos y periodistas culturales que le debían mucho, incluyéndose a ella misma. Igual que Carla, Jordi también se alegraba de que el genio de Elisa se hubiese materializado en un libro “excepcional y sobresaliente”, aunque hasta ese momento su talento ya se había percibido en su carrera periodística. Y, también como Carla, Jordi quiso señalar un paralelismo entre su biografía lectora y la de Elisa. Si ella sentía una obsesión por Wonder Woman, él destacó que nació cerca del personaje de Doña Urraca, una “bruja” de la postguerra creada dentro de la Editorial Bruguera. Apuntó que tal vez sería interesante analizar también este personaje desde una perspectiva feminista, porque igual que Wonder Woman también fue un personaje que acabó siendo domesticado por el sistema.

Jordi Costa, fotografía de Diego Salgado

Este personaje desembocó en una reflexión sobre la cultura académica y la cultura popular, que Jordi defendió como “un buen material con el descifrar la vida”. Para él, es absurdo poner límites entre la cultura y la cultura popular, y el trabajo del “clan Marston” (William Moulton Marston, su esposa Elizabeth Holloway Marston y Olive Byrne, la compañera de ambos) sería un buen ejemplo. Por lo general, la cultura de masas transmite los valores dominantes de cada sociedad y, por tanto, no busca estimular la insumisión. Sin embargo, los creadores de Wonder Woman creían que los cómics podían ser lo contrario, propaganda de un ideario feminista que utilizase los arquetipos para transmitir unos valores que discutían la visión oficial (Jordi Costa comparó este uso de arquetipos de género con el personaje de Promethea, creado por Alan Moore y J. H. Williams III). El clan Marston, que venía de ámbitos culturales y activistas, con ayuda del dibujante Harry G. Peter (Elisa aclara que antes había sido ilustrador en prensa sufragista, y su mentora, Lou Rogers, una pionera en el feminismo más combatiente), desarrolló un personaje activista que era un reflejo del ideario político de los autores y de la utopía familiar, sexual y libertaria que les unía. “Fue una cuña transmisora de unos valores que no estaban en la ideología de ninguna editorial hasta el momento”.

Carla Berrocal y Emilia Lope, fotografía de Diego Salgado

Volviendo a la conexión con Doña Urraca con la que comenzó su intervención, Jordi Costa apuntó que esta superheroína también sufrió una domesticación, un “proceso de pérdida de ese sustrato ideológico”, al que le siguió un reajuste y también una gran influencia posterior. En ese sentido, señaló a Katniss Everdeen, la protagonista de Los juegos del hambre (Suzanne Collins, 2008), como un ejemplo de la continuación de este arquetipo.

Su exposición terminó con un elogio a la forma de escribir de Elisa. Desde el ámbito de la academia hay una tendencia a escoger un elemento de la cultura popular y analizarlo académicamente. Para Jordi, es como diseccionar una rana muerta, no hay pasión en ello. Por eso destacó que en el estilo del libro se nota un amor sincero por el personaje. Le recordó a Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (Michael Chabon, 2000), la novela ganadora del premio Pulitzer en el año 2001. Para Jordi, aquella novela había sido escrita a partir del cariño hacia la figura de Superman. Por este motivo, si Chabon hubiese escrito antes de esa novela un estudio sobre Superman, se habría visto en él la misma pasión que se encuentra en este libro por Wonder Woman.


En su turno, Elisa McCausland explicó el título del libro, “Feminismo como superpoder”. Mientras que la academia se centra en el “viaje del héroe” (John Campbell habló de este concepto en su estudio El héroe de las mil caras, 1949), el “viaje de la heroína” suele quedar fuera de estos análisis. Para ella, es un viaje muy diferente y esencialmente feminista que consiste en una evolución a través de la cual el personaje es consciente de sí mismo, de lo que la limita, para a continuación poder dinamitar el sistema. Esta ruptura del sistema seguiría la reflexión de Simone de Beauvoir que abre este ensayo: no se trata de quitar el poder, sino de repensarlo.

Volvió a reivindicar el trabajo de Marston y su hackeo al arquetipo, y señaló que sería interesante saber qué habría hecho de vivir en la época actual, en la que hay un importante “capitalismo de emociones”. Fue gracias a sus dotes persuasivas propias de psicólogo y publicista, a su manera de seducir a los lectores, con lo que dio impulso a un personaje de cómic que funcionó como un mecanismo desactivador, un artefacto de extrañamiento que revelaba la construcción en la que vivimos.


Alguien del público preguntó acerca de cuáles eran los valores o poderes de Wonder Woman, sus limitaciones y en qué aspecto se sentía identificada la autora con el personaje. Para Elisa, dependía de la Wonder Woman de cada época, pero su poder sería la voluntad de servicio (comentó que el guionista Greg Rucka se centró en este aspecto, en “la voluntad de servicio público”). Al hilo de este aspecto, Elisa señaló que Wonder Woman (y todos los superhéroes en general) suele ser vista como espejo de lo que somos. Para ella, resulta más interesante si se le ve como “abismo”, como un héroe que pide más de ti. La principal limitación del personaje es “su anatomía de superheroína pechugona”, con el que se le suele hacer bodyshaming (una actitud que consiste en hacer sentir culpable a alguien por su aspecto físico). En este sentido, aunque es cierto que en el cine y la televisión la han interpretado ex modelos, le parecía destacable que en el dibujo sus representaciones suelen salirse del código femenino. Respecto a la tercera pregunta, Elisa respondió entre risas que se identificaba con el masoquismo del personaje.

A continuación, otro asistente comentó que estaba aprendiendo mucho con el libro y quiso saber si Elisa había aprendido también algo inesperado escribiéndolo. “Mucho”, responde, pero destacó especialmente las figuras de Robert Kanigher y Fredric Wertham. “Vista desde la actualidad, la etapa de Kanigher es muy interesante por surrealista”: Wonder Woman comparte aventuras con las versiones adolescente y bebé de ella misma, en cierta ocasión transporta un dinosaurio bebé en un carrito por la calle, tiene un novio sireno... Elisa quería equilibrar las cosas, porque ningún estudio de Wonder Woman ha querido tratar esa etapa, pero ella se preguntaba cómo había aguantado un cómic tanto tiempo con los cambios que Kanigher había introducido respecto a lo creado por Marston.


Sobre esta etapa desconcertante, Elisa explicó un debate reciente. ¿Se mantuvo el personaje en las revistas sólo para que la editorial DC conservase los derechos de Wonder Woman, o era una forma del sistema para guardar el personaje hasta que volviese a ser necesario? Sea cual sea la respuesta, “a día de hoy es el personaje o mito que necesitamos”.

Al hilo de la mención a Fredric Wertham, otro asistente se interesó por cómo el código de autocensura de aquellos años afectó a esta heroína. Elisa explicó que Marston con Wonder Woman estaba planteando algo cercano a una utopía lésbica. Por tanto, la censura obligó a depauperar a sus heroínas amazonas y domesticarlas, a darles como principal objetivo el casamiento. Debido a estos cambios, las ventas cayeron y por lo tanto se cancelaron muchas colecciones de superheroínas, entre las que sobrevivió Wonder Woman. Elisa como ejemplo contrapuso la Wonder Woman de Marston con Batwoman, que nació en esta época sólo para evitar que los lectores puedan pensar que Batman y Robin eran gays.

Una de las ilustraciones de Natacha Bustos en el libro

Entre el público, otra persona pregunta quién era el lector medio de la colección. Elisa no lo tiene claro y cree que cada estudioso da una respuesta diferente. Aún así, parece que Marston enfocaba la colección para que la leyesen los niños. Por eso le hace gracia que se haga bodyshaming con Wonder Woman, cuando su atractivo aspecto de pin-up era intencionado desde su creación.


La presentación terminó con dos preguntas del público que parecían pensadas para cerrar la charla. Sobre cómo debería ser el futuro de Wonder Woman, Elisa mencionó la miniserie de La leyenda de Wonder Woman (Renae De Liz, 2016), y se lamentaba de las tramas inacabadas de Greg Rucka, el guionista actual del personaje, que ha abandonado la colección este mismo mes. Yendo más lejos, destacaba que, en una dirección muy parecida, el guionista Jason Aaron estaba trabajando con el arquetipo de este tipo de personaje en la colección actual de Thor, en la que la protagonista desde 2014 es la doctora Jane Foster con los poderes del dios del trueno. En cualquier caso, los cómics de superhéroes son un reflejo de nuestro mundo, por lo que el futuro de Wonder Woman tendrá que ver con nuestra historia.


¿Qué cómic recomendaría a un lector actual? La pregunta dejó indecisa a Elisa, que explicó que tendría que conocer a la persona para poder recomendarle correctamente. Por ejemplo, destaca que lo que hizo George Pérez en 1987 es digno de elogio. En contraste, en los últimos años es difícil recomendar algunos de sus cómics porque el personaje ha sufrido varios reboots. Incluso de los cómics que generalmente son criticados por presentar una Wonder Woman de estética sexualizada y violenta (los de Mike Deodato Jr. en los 90) Elisa guarda buenos recuerdos de su infancia, como el personaje de Artemisa, “una adolescente enfadada que tenía algo de razón en sus enfados”. ¿Qué cómic se quedaría para ella de toda la colección de Wonder Woman? Sin ninguna duda, la primera etapa del clan Marston.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Frecuencia Global (Warren Ellis y varios)


Desde hace un tiempo me cuesta entrar en las historias de espionaje y agentes secretos. Me incomodan las historias en las que los espías son las cloacas del Estado, que los gobiernos resuelvan conflictos con otros países mediante la violencia y saltándose las leyes internacionales. O peor, organizaciones opacas que actúan al margen del gobierno de cada país. No me terminan de cuadrar las historias protagonizadas por un agente que actúa en solitario y que cumple a ciegas las órdenes de sus superiores. Y, por supuesto, me río cuando leo algo como "Esta información no puede llegar al gran público, cundiría el pánico", cuando hemos visto que las filtraciones de Wikileaks, los Papeles de Panamá y otras no han tenido ningún efecto en la sociedad.

No sé si Warren Ellis tenía en mente alguno de estos peros, pero en Frecuencia Global he visto que mejora aspectos de este género que parecía imposible de evolucionar. Esta organización, Frecuencia Global, no vive en las sombras, trabaja a servicio de la humanidad (no de un solo país), se encarga de operaciones de rescate y éstas no llevan a cabo un personaje central, sino agentes que se van rotando. En Frecuencia Gobal hay personal de sobra, porque está formada por 1001 agentes alrededor del mundo, cada uno especializado en un campo.

El cómic está estructurado como una antología de doce misiones independientes. Del mismo modo que los agentes protagonistas cambian de un capítulo a otro, el dibujante y el tipo de historia cambia en cada una al mismo tiempo: Chris Sprouse, David Lloyd, Garry Leach... Lo que las mantiene a todas cohesionadas es principalmente el trabajo del guionista, Warren Ellis, que crea en casi todas una sensación de urgencia, de velocidad, junto con un interesante uso de la exageración, una exageración contenida basada en la frase concreta, en la viñeta clave. Si tiene algún defecto es el de todas las antologías. Aunque la sensación general es buena, es inevitable que haya historias más conseguidas que otras.

lunes, 29 de mayo de 2017

La moneda candente, de Víctor Mora a Francisco Ibáñez

Capitán Trueno extra nº 248 (1964)

De la calle subía, a través del balcón abierto, un hálito de calor. De pronto, se oyó la música de un organillo.
Pellicer levantó los ojos de su mesa de trabajo y dijo:
—¡Vaya! ¡El charnego del organillo! ¡Todas las tardes la misma murga!
—¡Si tuviéramos aquí el Winchester de Gifré...!
La música continuaba.
—¡Ahora veréis! —añadió don Ramón—. ¡Chico, tráeme el infiernillo de alcohol!
Una sonrisa animaba el rostro del dueño del taller. Cogió con unas pinzas una moneda de diez céntimos y la expuso a la llama. La moneda pasó al rojo, al blanco... Cogió, entonces, tres o cuatro monedas más y, acercándose al balcón, procurando no ser visto, las tiró juntas a la calle. Esperó, con los ojos muy abiertos, mostrando la punta de la lengua entre los dientes. Las monedas resonaron en el empedrado. El organillo dejó de tocar. En el taller, todos contuvieron la respiración.
—¡Cabrón! —gritó desde la calle el hombre del organillo.
Don Ramón y sus empleados rompieron a reír.
—¡Hijo de puta! ¡Me cago en tus muertos!
Don Ramón dejó de reír. Miró a sus empleados.
—¡Cobarde! ¡Baja si eres hombre! ¡Hijo de puta!

Los plátanos de Barcelona (Víctor Mora, 1966,
traducción de Armonía Rodríguez)
Los plátanos de Barcelona pertenece a la trilogía de Barcelona de Víctor Mora, un conjunto de novelas con lo que parece un argumento semi-autobiográfico. Tengo dos teorías sobre el parecido de este fragmento y la página de la familia Trapisonda. En primer lugar, calentar una moneda y dejarla en la calle puede ser simplemente una broma clásica, que se haya hecho mil veces y se haya contado otras tantas. Prefiero mi segunda teoría: Víctor Mora podría haber contado a sus compañeros de trabajo esta anécdota en alguna ocasión, y a Ibáñez le habría parecido tan simpática que decidió hacer una versión.

lunes, 22 de mayo de 2017

Juez Dredd. Los archivos completos 02 (John Wagner, Brian Bolland y otros)


Esta premisa tan alocada y extrema de una sociedad que necesita policías que apliquen la sentencia y el castigo cuanto antes me sigue apasionando. El segundo tomo de esta colección es claramente una mejora respecto al anterior. A medida que avanzan las páginas, la serie va adquiriendo algunas de sus características, como por ejemplo, la estructura de macrosagas (por lo que he leído en el recomendable blog La Placa Rifa). Este tomo recopila las dos primeras, La Tierra Maldita y El día que murió la ley. En la primera, Dredd debe atravesar EEUU desde Mega-City 1 a Mega-City 2 para llevar la vacuna que ayudará a detener una plaga mortal. En la segunda (analizada en otra entrada de ese blog), el guionista John Wagner crea un trasunto del emperador Calígula que obliga a Dredd y a varios de sus compañeros a luchar contra el cuerpo de jueces en una distopía totalitaria. Me quedo con esta segunda saga: Wagner, con el pseudónimo de John Howard, sabe dónde meter los gags y el humor en unas historias que podrían correr el riesgo de tomarse demasiado en serio a sí mismas.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Los cómics de 'The IT Crowd' (parte 4 de 4): de los hermanos Hernandez a Johnny Ryan

En 2008, el creador de la serie, Graham Linehan, escribió el siguiente texto en su blog:

Dicho esto, [los guiones] todavía necesitan trabajo. Así que no voy a tener suficiente tiempo para contribuir tanto como me gustaría en el aspecto de la serie. Normalmente, cuando termino los guiones, me encanta mirar cuidadosamente en páginas web de camisetas y visitar tiendas de cómics como «investigación». Esta vez es imposible. Lo cual me lleva a vosotros...

¿Como querríais ayudar a diseñar el aspecto de la tercera temporada? Específicamente, estaríais ayudándonos a elegir el material que está tirado en el set principal. Me refiero a pósters, cómics, fanzines, camisetas... Cualquier cosa que hayáis visto en los últimos meses y penséis que es es bastante guay o capture el espíritu de la serie o de un personaje en particular. Por ahora, la mayoría de vosotros sabe el tipo de cosas que me gustan... Juguetes raros, cómics indie, ciencia ficción, referencias frikis, memes de internet, juegos de mesa... Normalmente disfrutaría localizando el material yo mismo, pero como digo, no va a suceder esta vez.

En el primer borrador de la serie describí el set como «un cruce entre una tienda de cómics y la batcueva». Quería que diese la sensación de ser un Shangri-La friki, y en cada temporada he sentido que casi lo teníamos. Quizás esta vez, con vosotros involucrados, vayamos a dar en el clavo.


Esta llamada de socorro captó la atención de muchos fans. Entre ellos se encontraba por ejemplo la editorial 2000 AD, que donó dos figuras, una basada en D.R. y Quinch y otra basada en el Juez Dredd. El dibujante de webcómics Ryan North envió una ilustración exclusiva de su serie Dinosaur comics. Joss Whedon, que unos años después volvería a ser mundialmente famoso con Los Vengadores (2012), envió el póster del adelanto de su webserie, Dr. Horrible's Sing-Along Blog (2008). En el ámbito de los informáticos, el Centro de Historia de la Computación donó Amstrads, Spectrums, Commodores...

Todo este merchandising nos transporta a una época del cómic alternativo diferente a la actual. Aquel cómic indie se movía dentro de la cultura pop con sus juguetes y muñecos coloridos. Era un tipo de cómic que buscaba un público joven adulto, y que hoy ha evolucionado en algo más serio y enfocado a un lector adulto. Me imagino que este estilo acabará siendo sustituido por el de una nueva generación de autores jóvenes que recuperen aquel impulso divertido y desenfadado del cómic underground de las pasadas décadas.


21. Love and Rockets (Gilbert, Jaime y Mario Hernandez)
Parece que los cómics favoritos del personaje de Jen son Love and Rockets, de los hermanos Hernández. En la primera temporada se le ve leyendo uno de sus números, y en la segunda, dos de los recopilatorios. Estos tomos precisamente se verán después en la estantería de su despacho. También a Roy le interesa esta colección: cuando el limpiaventanas ve a Roy mientras está en el baño está leyendo uno de sus números. Love and Rockets nació en 1982 como una colección escrita y dibujada por los tres hermanos, cada uno con sus propias historias pero con conexiones. Con los años este concepto ha sido replanteado, ha cambiado el tono, los dos principales autores se han especializado en sus personajes por separado y se ha derivado al formato libro en lugar de la grapa.

Capítulo 1x06


Capítulo 1x06


Capítulo 2x01

Ficha editorial de la edición equivalente en español

Capítulo 2x02

Ficha editorial de la edición equivalente en español


22. Maakies (Tony Millonaire)
Desde el comienzo de la segunda temporada, la mesa de Roy aparece decorada con nuevos muñecos: Drinky Crow y Uncle Gabby, los protagonistas de la tira Maakies (1994-2016), de Tony Millonaire. Borrachos, pendencieros, sus historias se basan en un humor extremo. Algunas de estas tiras han sido dibujadas por otros dibujantes con cómics que han aparecido en esta serie, como Kaz, Michael Kupperman y Johnny Ryan.

Capítulo 2x01



23. Blecky Yuckerella (Johnny Ryan)
En la anterior foto, en la estantería de detrás de Roy, se distingue también el segundo recopilatorio de Blecky Yuckerella, uno de los personajes de Johnny Ryan. Durante muchos años el estilo de Ryan consistió en hacer humor con lo desagradable, y en ese sentido este personaje es el mejor ejemplo: Blecky es una niña ordinaria y sucia hasta la exageración, pero siempre con una sonrisa en la cara. Desde hace un tiempo Ryan ha combinado este tipo de cómics con su saga Prison Pit, de la que ya lleva cinco tomos.



24. Weasel (Dave Cooper)
Desde la primera temporada se pueden ver por el sótanos los muñecos de Eddy Table, Pip y Norton, tres de los personajes de Weasel (1999-2003), la colección de cinco comic-books de Dave Cooper. Este dibujante canadiense tiene experiencia en el mundo del cómic y la animación (colaboró en diseñar el universo de Futurama, por ejemplo), pero desde hace poco tiempo es también el creador, junto a Johnny Ryan, de una serie de televisión para Nickelodeon, Cerdo, cabra, banana y grillo, que no está recibiendo muy buenas críticas.

Capítulo 1x01

Capítulo 1x01

Capítulo 1x03






25. Tales designed to thrizzle (Michael Kuperman)
Cuando Douglas asciende a Jen como su asistente personal, Roy y Moss empiezan a hacer el loco... y a tener por el sótano números de la colección Tales designed to thrizzle, del dibujante Michael Kuperman. Esta colección formada por 8 números publicados entre 2005 y 2012 es una antología de breves historias de humor surrealista e ingeniosas protagonizadas por un gran número de personajes.

Capítulo 2x06


Capítulo 2x06



26. Amy and Jordan (Mark Beyer)
No me he fijado durante la serie, pero en los extras del DVD de la tercera temporada se muestra que en el decorado hay un recopilatorio de Amy and Jordan, las tiras de prensa dibujadas por Mark Beyer. Fueron publicadas originalmente en el New York Press entre 1988 y 1996, y en ellas se cuentan las desventuras de esta pareja neurótica que vive en un mundo de pesadilla. Según Graham Linehan, es «una historieta increíblemente deprimente. Es como Garfield, pero un Garfield deprimente. Es hilarante».




27. Comic arf
Otra de las rarezas que hay detrás de Roy es el libro Comic arf (2008), editado por Craig Yoe. Pertenece a una colección de 4 libros teóricos sobre el mundo del cómic. Viendo el contenido de este número en concreto se ve que encaja muy bien dentro del ambiente underground de la serie, porque contiene colaboraciones de dibujantes como Matt Groening, Robert Crumb, Johnny Ryan, Jaime Hernandez, Kaz, etc.

Capítulo 4x01



28. Vortigern's Machine and the Great Sage of Wisdom (James Jarvis y Russell Waterman)
En diferentes lugares del sótano pueden verse un muñeco marrón con bigote vestido de explorador o su caja. Por ejemplo, en la siguiente foto se le ve en la estantería de la izquierda. Se trata de Mr. Waverly, uno de los personajes de Vortigern's Machine and the Great Sage of Wisdom, un cómic de 2006 creado por James Jarvis con la ayuda del guionista Russell Waterman. Está protagonizado por dos niños, Rusty y Wiggs, que con la ayuda de Mr. Vortigern viajan a realidades alternativas y mundos de fantasía.

Capítulo 4x01




29. Death & candy (Max Andersson)
Cuando el guardia de seguridad Daniel va a comprobar los conocimientos de Jen sobre música clásica, se puede ver enganchado a una tubería el primer número de Death & candy, una colección de cuatro números publicados entre 1999 y 2005. Su autor es el sueco Max Andersson.

Capítulo 1x03



30. Shuck, the sulfustar (Rick Smith y Tania Menesse)
La primera vez que se distingue claramente a Shuck en la serie es junto a la puerta roja que cierra la habitación en la que trabaja (o algo parecido) el gótico Richmond. Aunque tiene una presencia llamativa en la serie, el personaje Shuck ha tenido muy poco recorrido en el mundo del cómic: cuatro números de Shuck comics (2002) y dos de Shuck, the sulfustar (2005). Las primera de las colecciones fue recopilada en 2003 en un tomo, Shuck Unmasked, que se ve de fondo en la cuarta temporada. La serie está protagonizada por un demonio que huye del infierno y quiere vivir tranquilo en un pequeño pueblo.

Graham Linehan confesó que todavía no había leído esta colección en los extras del DVD de la tercera temporada.

Capítulo 1x04