lunes, 29 de octubre de 2012

Drácula, de Robin Wood y Alberto Salinas

"Robin Wood, no me cansaré de decirlo, es el mejor guionista en lengua castellana que hoy vive." Esto es lo que dice Rafa Marín en su blog, algo que casi parece una provocación, una frase exagerada para llamar la atención... y sin embargo no. No es una frase soltada en caliente y sin pensar, sino lo primero que me vino a la cabeza nada más terminar este cómic.


"Drácula" narra la biografía del Vlad el Empalador histórico, el rey de Valaquia‎ que con el tiempo acabaría siendo el punto de partida de la leyenda del vampiro de Bram Stoker. Sin embargo, Wood no relaciona a estos dos personajes. Este cómic no es un prólogo a la novela de Stoker o a cualquier otra ficción similar. La conexión la pone el lector con este pensamiento: cualquier Drácula vampírico es un santo varón comparado con el que se describe en estas páginas.

No sé mucho sobre cómic, pero veo cosas aquí que me hacen pensar que el guionista tiene mucho más coco que la media. En lo más literal, sus diálogos son densos, atiborrados de palabras, pero sin embargo se leen con una agilidad tremenda. Son frases teatrales que parece que hay que declamar. Wood no busca el realismo, y tal vez por eso inspiran tanta fuerza en cada bocadillo. Aparte de eso,el guionista comprende que el cómic es un trabajo de dos y por eso se preocupa de que en las imágenes se narren de forma paralela detalles que los textos no deberían y de que Alberto Salinas se pueda lucir con un dibujo detallista y espectacular. Es una pena que la impresión de los dibujos (¿parece offset?) no deje disfrutar los detalles de la línea, pero imagino que hay motivos lógicos que explicarían este defecto.

El protagonista es un personaje complejo y misterioso, malvado e inteligente al mismo tiempo. La principal justificación de la maldad de Drácula es su nacionalismo, el amor por la tierra en la que nació. Me imagino que con eso Wood intenta producir empatía con los lectores, que por lo general sienten a la patria en sus venas, pero conmigo da en hueso y simplemente me parece un tarado irracional. Aparte de eso el personaje cautiva por ser el alumno aventajado de Maquiavelo, pragmático y frío, de los que piensan que sus fines justifican los medios más atroces. Drácula es completamente un HOMBRE. Tan pronto es una bomba sexual como se convierte en un amoroso padre de familia, puede ser un intelectual sin pasarse como también un musculoso guerrero sediento de sangre. Un héroe que ha tenido que luchar a muerte para conseguir sus objetivos antes de que un mundo cruel y lleno de enemigos le destruyese.

En este contexto tan exagerado los límites de la censura se traspasan continuamente. Leyendo este cómic uno se tiene que reír al pensar en el aspecto aniñado de los cómics "adultos" que se publican en EEUU bajo el sello Vertigo y similares. Aquí la sangre no se suaviza, las amputaciones no se insinúan, el sexo no se camufla, y en ninguno de estos casos se muestra esta violencia o sexualidad como efectismo barato sino para desarrollar con cabeza a los personajes.

Si el lector está dispuesto a aceptar la sangre y los continuos empalamientos que aparecen en el cómic (el atractivo de la violencia explícita) con este cómic va a quedar más que satisfecho. Entretenimiento inteligente, es una historia de género que no se acobarda con su premisa y la lleva hasta sus últimas consecuencias.