miércoles, 30 de junio de 2010

Los apócrifos de Mortadelo: un intento de recopilación/resúmen (I)

Mientras escribía apresuradamente el resumen brevísimo de la vida de Casanyes ayer, me di cuenta de que no hay escrito apenas nada de los negros de Ibáñez en la red. Recientemente se han ido publicando más y más datos en Internet para que podamos ir dejando a un lado poco a poco la especulación y poder tener por fin INFORMACIÓN. Hay que intentar ir dándole forma al asunto, así que haremos lo posible para que este artículo pueda al menos servir de guía para alquien que en el futuro realice un trabajo más exhaustivo.

Primera parte: Bernet Toledano

Habría que ser muy ingenuo para pensar que los negros de Bruguera empezaron con Mortadelo, o con el Bruguera Equip. de los años 80. Las prácticas editoriales de Bruguera nunca han sido precisamente las mejores: se obligaba a los dibujantes a producir páginas priorizando la cantidad sobre la calidad, si un dibujante no entregaba sus páginas semanales se reeditaba una historieta antigua sin pagarle royalties, se trataban las páginas originales sin ningún respeto (se recortaban y remaquetaban para disminuir el tamaño de las páginas, cambiar la rotulación... se destruían delante de los propios dibujantes, etc.), o se animaba a los dibujantes a copiar material francobelga o de compañeros de la propia editorial si alguien necesitaba ideas.

Habría más ejemplos que comentar, pero nos quedamos finalmente con que si un dibujante no podía entregar su serie, era sustituido por otro. El ejemplo más claro es Vázquez, que debido a sus numerosas ausencias tenía que ser suplantado por autores como Martz Schmidt (que firmaba ese tipo de páginas con una característica X), Sanchís, Pedro Alférez


Una página de Schmidt con la Familia Cebolleta. Sacado
de los recientes Clásicos del Humor organizados por
Toni Guiral. ¿Se le pasó o sabía que no era de Vázquez?

Las primeras historietas apócrifas de Mortadelo son del año 1967, en los Tío Vivo 350, 351 y 352, tres páginas que en los Olés serían tituladas Mortadelo el Escurridizo, Invento Sensacional y Una Idea Genial. Al igual que otras páginas de la época para Rompetechos o 13 Rúe del Percebe, estas páginas fueron realizadas por Bernet Toledano, el recientemente fallecido creador de Altamiro de la Cueva, tan capaz en el dibujo realista como en el caricaturesco. De hecho, fue el encargado de 13 Rúe del Percebe durante un par de años (7 páginas entre noviembre y diciembre de 1967, y desde agosto de 1968 a enero de 1970).


Todos los Mortadelos y Rompetechos de Bernet Toledano.
Más páginas de otras series es este ENLACE.


Sin embargo, ya hacía tiempo que para aumentar la producción que la editorial colocó a entintadores anónimos para que pasasen a limpio los lápices de los dibujantes.


Raf es el único que no ocultaba la ayuda que
recibía en el entintado de sus páginas.


En el caso de Mortadelo se hizo más que necesario, ya que poco después de empezar las historias largas con El sulfato atómico las encuestas le situaban como el personaje más popular de la editorial. A Ibáñez, por tanto, se le exigieron más páginas que a nadie, con lo cuál acabó renunciando al entintado para poder realizarlas. El humilde pintamonas comentaba en una entrevista el tema:

Santiago García: ¿Seis álbumes anuales?
Ibáñez: Eso trabajando poco.
Santiago García: ¿De 44 páginas?
Ibáñez: Sí, sí, claro, de 44 páginas. Pero entonces me hacía las 20 páginas a la semana completitas, guión, dibujo, todo. Todo, todo, todo. Yo no contaba ni con vacaciones, ni nada.
Santiago García: ¿Y no contaba con ayudantes?
Ibáñez: Al final sí, al final ya se empezó a contar con los clásicos pasantes, digamos. Yo hacía la historieta a lápiz y luego venía el otro dibujante, que a lo mejor no sabe hacer una historieta pero tiene buena mano para dibujar, y lo pasaba a pluma. Más de eso no, más de eso nada. Era una cosa exagerada, exagerada completamente.

Estos cambios de entintado son fácilmente apreciables en El caso del bacalao, por ejemplo. A partir de la página 29 es fácil encontrar una bajada de calidad en las tintas. Durante esta época entre los entintadores destaca el profesional Martínez Osete, que sería el que definiría la imagen del Mortadelo de los 70. Parece ser que de desde los últimos años de las historietas de Agencia de información, las únicas aventuras de las que podemos estar seguros que fueron pasadas a tinta por el propio Ibáñez serían El sulfato atómico y Valor y al toro.


Página 28 de El caso del bacalao. Línea rotunda
y modulada, un gran trabajo del entintador.

Página 29 de El caso del bacalao. Línea sin modular,
huecos negros sin rellenar, extraña expresividad de los
personajes. ¿El trabajo de un aficionado con prisas?

Un entintado muy cuidado del
propio Ibáñez en El sulfato atómico.


Segunda parte: el Estudio Sanchís

Sanchís y Bernet Toledano se dedicaron a continuar las series que Ibáñez no podía realizar por falta de tiempo: Don Pedrito, 13 Rúe de Percebe, Pepsimán, etc. Esto dará lugar en 1973 a que Rafael González cree el equipo apócrifo de Mortadelo, dirigido por Blas Sanchís y formado por unas quince personas (sin contar los entintadores y guionistas que trabajaban para el resto de dibujantes). Entre ellos podemos contar a Antoni Bancells, Jordi David, Casanyes (desde 1975, con 21 años), Miguel Ratera, Juan Manuel Muñoz (desde los 16 años)… que se encargaban de historietas y portadas por igual (en muchas ocasiones con guiones propios). También podríamos añadir a Jan a la lista, que se encargó en cierto momento de merchandising variado, y a Sagasti, que se dedicaba exclusivamente a portadas.


Autorretrato de Ramón María Casanyes.
Toni Bancells.
Ramón Bernadó.
Miguel Ratera.


Autocaricatura de Juan Manuel Muñoz.
Bernet Toledano.Martínez Osete.

Los nuevos guionistas para esta etapa fueron atraídos en 1976 con un anuncio en la Vanguardia. De entre los 100 aspirantes consiguieron aprobar alrededor de una docena, entre los que podemos contar a Jesús de Cos (con 19 escribió su primer guión de Pepe Gotera y Otilio), Jaume Ribera, Francisco Pérez Navarro (el Efepé de Superlópez), Andreu Martín, Juan Zamora Talló (hijo del creador del Licor 43), F. Morillo, J.M. Casanovas, etc. Junto a ellos, veteranos en la editorial como Julio Fernández, Armando Matías Guiu, Fco. Serrano

Sanchís era el jefe del grupo, mientras que Antoni Bancells trabajaba como su ayudante más cercano. Precisamente Bancells sería el diseñador de las “calcadoras” que los dibujantes utilizarían como apoyo para imitar en alguna ocasión el estilo de Ibáñez en poses y composición, con las cuales la producción de historietas aumentó considerablemente… aunque la editorial nunca le recompensaría por ello. Por su parte, Sanchís organizaba al grupo pero nunca realizó historietas de Mortadelo. Bastante tenía con Anacleto, La abuelita Paz, etc.

Martínez Osete entró bastante después en el equipo. Sanchís le aceptó para poder ayudarle con sus problemas económicos, pero él iba bastante por libre. Entintaba a Ibáñez (como he dicho arriba) y se especializó en realizar “remakes” de las primeras historietas de Mortadelo en Pulgarcito.



Todos ellos trabajaban al fondo de una gran nave, separados por un mostrador de los redactores y directores de las revistas (Armando Matías Guiu, Julio Fernández, Montse Vives…) Mientras que estos dibujantes y entintadores cobraban un sueldo fijo a fin de mes, los redactores que escribían guiones fuera de sus horarios los cobraban como colaboraciones.


J. L. Herrera escribe. ¿Quién dibuja?
Osete rehace la primera historieta de
Mortadelo publicada en el Pulgarcito 1394.
El inmortal Jesús de Cos junto a ¿Mike Ratera?


La situación no es agradable para estos dibujantes. Por ejemplo, en 1977 Toni Bancells decidió dejar la editorial tras una agria discusión con Rafael González y pasó a trabajar para Disney. Por su parte, Casanyes pidió realizar historietas con personajes propios, a lo que recibió como respuesta un contrato inverosímil: “4 páginas semanales de Mortadelo y Filemón, 2 de Pepe Gotera y Otilio, 2 de Rompetechos, 1 del botones Sacarino, 1 del 13, Rúe del Percebe y, si tenía tiempo, una página de un personaje propio”. Casanyes se vio así obligado a contratar como “negros” a Lourdes Martín e Isabel ¿Peñalva? para realizar sus propias historietas negras. En 1982, ante la crisis de Bruguera y el mal trato de sus superiores, Casanyes da el adiós definitivo a los Mortadelos (con la excepción de la parodia Mortalelo).


Casanyes en Garibolo con sus
rediseñados Paco Tecla y Lafayette.

Casanyes dibujando a Quicky,
años después de Mortadelo.

Ibáñez no tuvo una gran relación con este equipo, ni controló, ni interfirió. Desde el principio fue organizado a sus espaldas, y por ello es seguro que no debió hacerle gracia. A pesar de todo, parece ser que no mantiene malas relaciones con ninguno de los dibujantes o guionistas que trabajaron con sus personajes. 
En aquellos primeros años, se le entregaban a Ibáñez los pre-guiones de las historietas (el argumento general y todos los gags) para que los corrigiese, modificase y aprobase. Con el tiempo Ibáñez dejaría esta tarea, delegando completamente en la habilidad de los guionistas.


Ibáñez sabe de la existencia
de los dibujantes apócrifos.

Lápices de Ibáñez para Mundial 82-Bis. Impecables.

Lápices de Casanyes para Las criaturas
de cera vivientes. Magnífico.

Continua en: Los apócrifos de Mortadelo: un intento de recopilación/resúmen (y II) 

4 comentarios:

Pablo dijo...

Me ha parecido interesantísimo el artículo. Ya estoy impaciente por leer el resto ¡Muchas gracias!

Peúbe dijo...

Gracias a ti por comentar :)

Chespiro dijo...

Acabo de descubrir el blog y entro por la puerta grande.
Muy buena síntesis, con datos manejados con mucha prudencia, como debe ser.
Seguiremos tirando del hilo.

Edgar dijo...

Flipando estoy con toda la historia. El texto de Casanyes, en concreto, es acojonante. Suerte que el final es feliz. Me alegro por él.

Hasta hoy, estaba por creer que había soñado Las criaturas de cera. Nunca reencontré la revista donde salía el único episodio que leí de niño; Fernández Soto apenas lo mencionaba en su libro y, sin embargo, yo guardaba buen recuerdo.