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jueves, 5 de enero de 2012

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay: la película

Todo podría apuntar a que el libro iba a ser inmediatamente adaptado al cine: además de haber recibido un premio Pulitzer el argumento se ambienta en la Segunda Guerra Mundial, trata sobre el mundo del cómic (un medio en alza en los últimos años con las adaptaciones de tebeos al cine), y está escrito por el autor de otro libro cuya adaptación fue un éxito de crítica (pero en absoluto de taquilla, Wonder Boys). Sin embargo no fue así. Por unos motivos o por otros el traslado al medio de entretenimiento más masivo se ha hecho de rogar y desde el año 2000 sólo ha habido rumores al respecto.

El primero en interesarse fue el productor Scott Rudin (El show de Truman, La red social, No es país para viejos...) que quiso encargarse de producir la película con la ayuda de Paramount. En un primer momento se asoció con Sydney Pollack para la dirección de esta película, pero lo sustituyó por Stephen Daldry (Billy Elliot, The Reader…) al comprobar el éxito que había conseguido con Las horas (2002).

Scott Rudin

Stephen Daldry

El guión fue adaptado inicialmente en el año 2002 por el propio Michael Chabon. Según sus declaraciones, resultaba muy difícil adaptar una historia que abarcaba tantos años, por lo que la historia se había reducido sólo al periodo de la guerra. Por otro lado, decidió escribir el borrador de memoria, sin repasar al libro. Estos recortes con  respecto a la novela se notarían en escenas destacadas como las ruinas de la Feria Mundial, la aparición de Orson Welles y Stan Lee, aunque no quería eliminar a Dalí, el Golem, y la historia de amor gay.

Los borradores de la película recibieron críticas dispares. Si Entertainment Weekly lo destacaba en su número doble de verano de 2002, en la web Coming Attractions dos semanas después Darwin Mayflower lo definía como una adaptación “muy básica” de la novela. “Este es uno de los casos en el que una novela simplemente no puede adaptarse al cine a menos que quieras que (…) dure cinco horas”. Sin embargo, no se sabe a cuál de todos los borradores se refería, ya que Chabon llegó a escribir ocho.

En 2004 se dio por terminado el guión y se anunció que Steven Daldry sería el encargado de dirigirlo. Chabon comentó que algunos de los actores que él querría para la película podrían ser Natalie Portman para hacer de Rosa Saks, y tal vez Tobey McGuire para Sam Clay y Jaime Bell como Joe Kavalier. Cuando el director iba a ser Sidney Pollack, los actores que Paramount barajaba fueron Jude Law para Kavalier, Ben Stiller como Clay y Jennifer Connely para interpretar a Rosa. Adrien Brody mostró interés por el papel protagonista, a pesar de los parecidos que se podrían hacer con El pianista.

¿Adrien Brody como Joe Kavalier?

Sin embargo, en el año 2007, Chabon confirmó que el estudio había dejado de estar interesado por la película por motivos que él desconocía.

Lo único que tenemos de momento como adaptación del libro es el siguiente corto que combina animación y acción real dirigido por Jamie Caliri a las órdenes del productor  Scott Rudin con el objetivo de atraer a posibles financiadores. El resultado es más que correcto, pero no debió de convencer lo suficiente.


Recientemente, el 13 de diciembre de 2011, el director Stephen Daldry durante la promoción de Tan fuerte, tan cerca ha vuelto a insistir en que quiere rodar esta adaptación como una miniserie de 8 episodios para la cadena HBO. Si tenemos suerte, tendremos más noticias pronto.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay: los cómics

Cuando la novela se convirtió en un éxito varias editoriales le pidieron a Chabon realizar algún spin-off del libro en forma de cómic. Quien se acabó llevando el gato al agua fue Dark Horse, que a partir de febrero de 2004 comenzó a publicar una colección de tomos de 80 páginas trimestrales con diferentes historias cortas centradas en el Escapista, Polilla Luna y otros personajes del universo de ficción creado por Kavalier y Clay.

Portada del primer número de las Asombrosas Aventuras del Escapista

Michael Chabon se encargó de supervisar la colección y escribir algunas historias, como por ejemplo el origen del Escapista (adaptando línea a línea un capítulo de su libro). La lista de autores que participaron en este proyecto es extensísima y abarca tanto profesionales veteranos (Gene Colan, Joe Staton…) como dibujantes de webcómics (Tony Leonard Tamai,  Steve Conley...), tanto especializados en historias de género (Jim Starlin, Matt Wagner…) como otros más costumbristas (Jeffrey Brown, Harvey Pekar…), desde lo mainstream (Brian K. Vaughan…) a lo experimental (Kyle Baker, Matt Kyndt…), y tanto americanos como internacionales (Jason, Paul Grist…) El sexto tomo tiene el triste honor de contener el último cómic dibujado por Will Eisner, seis páginas co-protagonizadas por Spirit, al que no dibujaba desde hacía décadas.

El objetivo de estas historias es crear la ilusión de que el Escapista ha sido un personaje de cómic real que Chabon habría descubierto en 1968 y a partir del cuál habría escrito su novela. Cada cómic está ambientado en diferentes épocas históricas, tanto pasadas (la revolución hippy de los cómics DC de los años 70, la crudeza de los cómics de EC de los 50…) como más actuales basándose en anécdotas reales, como el cómic semi-legal protagonizado por Lobezno que Jeffrey Brown distribuyó entre sus amigos en 2004. Incluso Roy Thomas, que actualmente trabaja como historiador del cómic en su revista Alter Ego, colabora con varios textos para explicar las diferentes etapas editoriales del personaje. Como pequeñas curiosidades se incluyen incluso parodias del personaje principal.

Portada de John Cassaday para el cuarto número

El resultado es muy satisfactorio. Ninguna historia inventa la rueda, pero sí exprimen todas las posibilidades que les dan los personajes. Mientras que otras antologías similares (Batman Black&White, Bizarro Comics, Strage Tales, Wednesday Comics…) recopilan historias de personajes con un pasado muy extenso, Las sombrosas aventuras del Escapista presentan al público a los personajes, sus villanos, secundarios y situaciones recurrentes por primera vez. Esto les da a los autores la ventaja de poder contar historias básicas, basadas en elementos muy simples, sin el miedo a que algún guionista o dibujante hubiese contado ese mismo argumento durante los últimos 80 años. Con razón ganó en 2005 el premio Eisner a la mejor antología y el Harvey a la mejor nueva serie. En 2004 Eric Wight ganó por su colaboración en esta colección el premio Eisner al dibujante más prometedor.

El principal defecto de estos cómics se encuentra desgraciadamente en que era imposible fidelizar al lector. Sin subtramas ni personajes regulares los lectores no debieron de sentir la necesidad de seguir esta colección, que además exigía ciertos conocimientos de la historia del cómic para poder disfrutar completamente de algunos relatos. Finalmente debido a la bajada de ventas la serie fue cancelada en enero de 2006.

Portada del recopilatorio de la miniserie The Escapists

Precisamente se quiso corregir esa falta de subtramas en el último número, en el comenzaba una miniserie escrita por Brian K. Vaughan (Y: el último hombre, Ex machina…) y dibujada en un primer momento por el Philip Bond (Vinamarama, Mata a tu novio, Vertigo Pop! London…) y Eduardo Barreto (Lex Luthor: biografía no autorizada, Superman, Batman…), y continuada por Jason S. Alexander y Steve Rolston. Para continuarla se abrió una nueva colección de seis entregas, The Escapists, en la que se publicó también el número publicado en The Amazing Adventures of the Escapist #8. La historia trata sobre Max Roth y Case Weaver, un guionista y una dibujante independientes actuales que quieren relanzar al Escapista.


Portadas de Frank Miller y Paul Pope para los números 1 y 5

Aquí nos encontramos casi sin lugar a dudas con el Vaughan más inspirado de su vida. Convierte el relato en una alegoría autobiográfica (Cleveland es el lugar de nacimiento de Max, de los padres de Superman… y del propio Vaughan) en la que el cómic y su industria son tratados de manera muy inteligente. Las grandes empresas que no valoran los personajes sino como marcas, las personas que ven el cómic sólo como un medio para animar a la lectura a los niños… Entre los detalles más interesantes de la historia está que Max es un seguidor del cómic de superhéroes mainstream mientras que Case es aficionada al underground. Su acercamiento al cómic será muy diferente: él citará los experimentos narrativos de G.I.Joe, mientras que ella hará referencia a los de Will Eisner, por ejemplo.

Pero estamos hablando de un cómic en el que se pueden hacer más cosas que presentar un argumento. Vaughan utiliza precisamente el formato del cómic para jugar con el contraste entre el cómic y el mundo real, con transiciones graduales de uno a otro, la ambientación de diálogos reales dentro de las páginas de un cómic, el proceso de entintado y color de una página como metáfora de un encuentro amoroso… Las contra portadas de las grapas originales de estos cómics precisamente servían como portadas de los cómics que se dibujaban en cada historia.

Los límites entre lo real y la ficción

Aunque puede leerse de manera completamente independiente a la novela de Chabon, esta miniserie podría considerarse la continuación perfecta de ella. Los protagonistas de las dos historias son artistas del cómic relacionados con el Escapista, ambientados dentro del mismo universo de ficción, que en los dos casos buscan la libertad. Si el Escapista dedica su vida a romper cadenas, Max y Case lucharán en esta historia por conseguir libertad creativa.

En España Planeta de Agostini editó sólo 6 de los primeros 8 tomos y dejó inédita la miniserie. El precio era de 7,50€ por 80 páginas.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay: el libro

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (Michael Chabon)
Título original: The Amazing Adventures of Kavalier and Clay (2000)
Traducción: Javier Calvo Perales
Mondadori, Abril 2002

Cuando en 1938 dos jóvenes de 17 y 19 años crearon a uno de los iconos más conocidos del s. XX, Superman, desencadenaron una moda de coloridos héroes con habilidades fabulosas que inundaron los comic-books de los EEUU. Uno de esos personajes sería el Escapista, creado por dos judíos primos entre sí (Sam Clay y Joseph Kavalier), un mago especializado en fugas vestido con unas mallas oscuras con una llave dorada en el pecho que lucharía contra la asociación nazi La Cadena de Hierro.

La novela se centra principalmente en Kavalier, un judío polaco con conocimientos de escapismo que tuvo que huir de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando llega a EEUU hará lo posible para sacar a sus padres y a su hermano de allí, y para ello descubrirá que dibujando cómics podrá conseguir el dinero suficiente. Por su parte, Sam Clay vive con su madre (su padre es un famoso forzudo, basado en el histórico Joe Greenstein, que se fue de casa cuando él era pequeño) y que no acepta su propia condición homosexual.

Entre uno de los aciertos del libro se encuentra que la vida de Kavalier sea una analogía de Superman. Igual que Kal-L, Joe es un joven que deja atrás a su familia para viajar a un nuevo mundo, mientras que la escena en el Antártico recuerda inevitablemente a la Fortaleza de la Soledad. De hecho, a lo largo de la novela veremos cómo Kavalier irá transformándose en su personaje de ficción, y cómo al mismo tiempo se le enfrentarán “supervillanos” de andar por casa.

Poster dibujado por Jim Steranko para la presentación de la novela
de Chabon. Atención al Mr. Miracle que se ve a la izquierda.

La portada del primer número ficticio del Escapista hace referencia a la portada del primer
Capitán América. Esta ilustración la hizo Herb Trimpe para los cómics de Dark Horse.

Kavalier también absorbe influencias de diferentes personajes históricos: es Jack Kirby en su lucha contra el nazismo y en su forma de secuenciar la acción; es Jim Steranko en su mezcla de dibujante y mago/escapista; es Will Eisner en su replanteamiento de la narrativa del cómic y su fe las posibilidades del medio. Por su parte, la pareja formada por Kavalier & Clay está inspirada en Jerry Siegel y Joe Shuster, la pareja creadora de Superman que fue estafada por sus propios editores de un modo parecido a este libro.

La novela defiende, en boca de Kavalier, que el cómic es un medio que tiene el mismo objetivo que el Escapista: la evasión. En los cómics que dibuja no tiene límites para expresar todo lo que siente utilizando a su superhéroe, al mismo tiempo que puede refugiarse en su gran colección de cómics para dejar a un lado la tragedia de su vida. “La evasión, en el arte y la literatura, tiene mala fama”, añadirá Michael Chabon en el prólogo de los cómics del Escapista de Dark Horse, por lo que aquí el autor se posicionará en el lado contrario del cuadrilátero para reivindicarla.

El problema de la novela viene cuando Chabon quiere abarcar hasta los años 50, hasta la persecución a los creadores de cómics y la creación del código de autocensura. Con esta última parte marcada por el desencanto se alarga demasiado una trama que había sido sobresaliente hasta ese momento. Como decía un humorista de La Codorniz, “a todos los libros les sobran 100 páginas”, y éste es un ejemplo perfecto de ello.

Portada de la edición americana

Las asombrosas aventuras de Kavalier & Clay consiguió una gran acogida crítica. Fue elegido como uno de los libros destacados del año 2000 por la asociación de libreros de EEUU y finalista del premio del Círculo de Crítricos literarios, el premio PEN/Faulkner y el premio Angeles Time Book. También consiguió el premio New York Society Library en la categoría de ficción, el premio Bay Area Book Revierwers, la Medalla de Oro del Club Commonwealth y finalmente el premio Pulitzer en 2001.

Si con su primera novela (Los misterios de Pittsburg) Chabon consiguió ganarse al colectivo gay, con esta otra llamó la atención de los lectores de cómics. Pronto se dedicaría a dar charlas en diferentes convenciones y, en 2004, escribiría para DC su primer cómic, JSA All Stars #7, al que después le seguiría una colección protagonizada por el Escapista para Dark Horse.

Además del libro existen 4 capítulos “inéditos” publicados en diferentes revistas: “The Return of the Amazing Cavalieri: From Untold Tales of Kavalier & Clay” (El regreso del Asombroso Cavalieri: las historias jamás contadas de Kavalier & Clay), situado justo después del final de la novela, para la revista McSweeney’s #7; "Sammy and Rosa’s Wedding" (La boda de Sammy y Rosa) para el Entertainment Weekly de 28 de junio de 2002; “An Untold Tale of Kavalier & Clay: Breakfast in the Wreck” (Una historia jamás contada de Kavalier & Clay: Desayuno en el naufragio), narrado después del testimonio de Sammy al senador Kefauver, publicado en The Virginia Quarterly Review, Primavera 2004; “A Postscript” (Un epílogo), una entrevista ficticia a Sammy y a Rosa ambientada en los 80 que revela detalles de la vida de los personajes después de la novela, publicado en Zap! Pow! Bam! The Superhero: The Golden Age of Comic Books, 1938-1950, noviembre de 2004.

 Portada de la edición japonesa