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viernes, 15 de septiembre de 2017

Llocs sorprendents / Lugares sorprendentes (Josep Coll)


Después del buen sabor de boca que me quedó con el anterior recopilatorio de Coll, tenía ganas de tener en mis manos esta continuación (el 2 de la contraportada lo deja bien claro). Hay algunas diferencias: la reproducción se ha hecho (creo) a partir de páginas de revista, no desde los dibujos originales, y la clasificación de chistes. El tomo se divide en dos partes, en primer lugar ambientes exóticos de cazadores africanos y caníbales, y después la especialidad de Coll, chistes de náufragos.

En estas páginas (que yo no había visto en otros recopilatorios) se puede ver la expresividad del dibujo de Coll, sus pequeños personajes espigados... pero también algo más. En muchas de estas historietas los personajes no acaban «perplejos», como en el título del anterior tomo, sino que demuestran mucha imaginación para construir aparatos para cazar, para divertirse... Pienso en otras series de la revista (Morcillón y Babali, Josechu el vasco o Los inventos del TBO) y creo que se podría decir que era una de las características que definieron a la revista. Frente a los personajes fracasados y resentidos de Bruguera, los de TBO utilizaban su ingenio y su imaginación para conseguir pequeños logros.

jueves, 28 de mayo de 2015

Josep Coll: El observador perplejo (varios)


Pensaba que sería un libro teórico, pero en realidad se trata principalmente de una recopilación temática de páginas originales de Coll. En cierto modo, es un equivalente de los Artist's Edition de IDW, unos recopilatorios de escaneados de las páginas originales de dibujantes famosos americanos. Coll es uno de los dibujantes de cómic español más reivindicables, de los de más talento pero con menos difusión, seguramente porque en su trabajo no hay ni personajes fijos ni historias de más de 40 páginas. Tuvo que trabajar dentro de los límites de la censura estatal utilizando un humor blanco, sin ninguna intención crítica, con historias que no tratan sobre nada, basadas en el movimiento y la expresividad. Perdono este humor ingenuo porque viene de una dictadura militar, pero la censura que el propio TBO ejercía la trago peor. No soporto la moralina de que el "malo" siempre tenga que ser castigado.

Excepto por ese detalle, me ha parecido un tomo absolutamente disfrutable, divertidísimo. Los editores tienen la intención de que sea el primer tomo de una colección centrada en Coll, así que espero que las ventas acompañen. Como poco, para que en el segundo tomo corrijan el error de que en los 60 Coll abandonó el cómic y volvió a trabajar como albañil. En realidad seguía haciendo páginas, pero ya no era dibujante fijo de la revista.