Páginas

miércoles, 5 de octubre de 2011

Batman, la serie de TV de 1966: making-of

James Bond se convierte película a película en un icono mundial, los Beatles son más famosos que Jesús, y se ponen de moda las minifaldas, los surfistas playeros y la psicodelia. Andy Warhol se hace famoso con su díptico de Marilyn Monroe y sus cuadros de sopa Campbell, mientras Roy Lichtenstein presenta en los museos sus ampliaciones de viñetas de cómics. Se estrena Star Trek en las televisiones, cuyos capítulos apoyan de manera simbólica las protestas contra la guerra de Vietman. Martin Luther King lucha por la igualdad racial al mismo tiempo que al otro lado del Atlántico Fraga se baña en el lago Palomares para demostrar que no hay peligro de radioactividad. Es en esta época cuando se estrena Batman, la serie de televisión.


Original, estúpida, creativa, infantil, exitosa, errónea, y genial. Sobre todo es polémica. La serie de televisión creada por William Dozier y Lorenzo Semple Jr. y protagonizada por Adam West y Burt Ward fue un absoluto fenómeno de masas irrepetible, adorada por niños y adultos. La imagen que la sociedad acabaría teniendo de Batman por culpa de esta adaptación demasiado fiel en algunos aspectos no volvería a ser la misma, e incluso se podría decir que esta serie marcó la visión del gran público sobre el cómic en general.


En los años 60, durante una de las fiestas de la Mansión Playboy, Hugh Hefner decidió poner a sus invitados el primer serial de Batman de 1943. Éste, que tiene como única virtud la primera aparición histórica de la Bat-cueva (a la que se accedía a través de un gran reloj de pared), apasionó de un modo u otro a todos los presentes que encontraron hilarante la bajísima calidad de lo que estaban viendo. Entre los asistentes se encontaba un directivo de la compañía American Broadcasting Company (ABC) que inmediatamente planeó crear una serie de televisión protagonizada por este detective enmascarado. 20th Century Fox sería la encargada de desarrollar la serie, aunque la responsabilidad recaería concretamente en la figura de William Dozier y su compañía Greenway Productions. La decisión no fue de lo más idónea ya que Dozier era un productor de poco éxito... que no sabía quién era el "Batman" del que le estaban hablando.

Los primeros 10 minutos del primer serial de Batman


El Batman de los años 40

William Dozier

De algún modo se llegó a la conclusión de que este proyecto sólo podría cuajar si se trataba como una comedia. Unos dan a entender que el directivo (o los directivos) de la ABC quería repetir la experiencia de la fiesta en la mansión Playboy, mientras que William Dozier se atribuye a sí mismo esa decisión. Después de documentarse leyendo sus primeros cómics de Batman durante un vuelo hacia Nueva York razonó que la serie debería tener dos lecturas, aventura y acción sencillas para el público joven, y una capa de humor "camp" para el público adulto.
Batman #171 fue uno de los cómics que Dozier leyó durante ese vuelo. En él tenía lugar la tercera
aparición histórica del Acertijo en el Universo DC, aunque Dozier creyó que era uno de los villanos
más relevantes. Este cómic se convirtió en la base para el guión del primer capítulo.

El término ”camp” se refiere a un estilo exagerado, teatral, frívolo, ingenuo… Es una corriente de expresión postmoderna, una visión irónica y autoconsciente de la propia ficción con el objetivo de producir humor. En esta serie los personajes viven en un absurdo deliberado, pero los actores se comportan con la misma seriedad que si interpretasen a Shakespeare. Un ejemplo: el Joker, con su característica vestimenta rosa, tez pálida y melena verde se pondrá en alguna ocasión un antifaz en los ojos con el objetivo de ocultar su identidad. Ningún personaje dudará de la lógica de este acto. Hay bastantes ejemplos más de series de televisión o películas “camp” (por ejemplo, el remake de La pequeña tienda de los horrores, Evil Dead, o las películas de la Cosa del Pantano), pero se suele opinar que Batman es la serie que mejor definió el término.


Hay bastante de crítica al elegir el humor camp para adaptar el personaje. El tratamiento de personajes, las tramas y sus resoluciones o el dibujo de los tebeos originales eran demasiado simples en general como para ser tomados completamente en serio. Convertir a Batman en una comedia disimulada (los niños realmente no se daban cuenta de los chistes) permitía a los guionistas ser más fieles a las historietas originales, a su atajos en los guiones, los diálogos poco creíbles y a su estética.

Para la escritura de los guiones Dozier quiso contar con Lorenzo Semple Jr., guionista con el que ya había trabajado y que vivía en aquel momento en Torremolinos, provincia de Málaga. Ambos quedaron para hablar sobre la serie en el Hotel Ritz de Madrid, donde sentaron las bases de la serie y quedó prácticamente planteado el argumento del primer capítulo. Semple sería el guionista de los primeros capítulos, y supervisaría la escritura de toda la serie.

El primer actor en ser contratado fue curiosamente el británico Alan Napier, que se sorprendió ante el papel de mayordomo Alfred que le ofrecieron. “¿Quién es Batman?”, preguntó el actor, que no había leído cómics en su vida, y que tras escuchar la descripción del personaje pensó que era lo más ridículo que había visto nunca. Sin embargo, una importante cantidad de dinero le convenció para aceptar el trabajo inmediatamente. No fue el único actor que llegó a la serie sin saber absolutamente de los personajes. César Romero, que interpretaría al Joker, se encontraba en una situación similar, y por extensión, podemos imaginar que muchos de los espectadores tendrían los mismos conocimientos del personaje. Los papeles de comisario Gordon, el teniente O’Hara (creado para la serie) y tía Harriet fueron adjudicados a Neil Hamilton, Stafford Repp y Madge Blake respectivamente.

Alan Napier, además de interpretar a Shakerpeare y trabajar junto a Orson Welles, es Alfred

Neil Hamilton interpreta al comisario Gordon. Su habilidad para recitar
diálogos estúpidos con la más absouta seriedad era incomparable.

Stafford Repp es el muy irlandés teniente O'Hara

Madge Blake como tía Harriet

A la hora de buscar un intérprete para el papel protagonista se pensó en un primer momento en Ty Hardin, que rechazó el papel porque se encontraba rodando westerns en Europa. En su lugar, Dozier se lo propuso a Adam West después de verle en un anuncio de Nestlé en el que interpretaba a una parodia del popular James Bond. Para el papel de Robin no consiguieron encontrar a ningún actor que encajase dentro del perfil que buscaba el estudio (mayor de edad pero de aspecto juvenil y de baja estatura), hasta que por accidente se toparon con Burt Ward, que en el casting llegó a demostrar sus conocimientos de artes marciales. Los productores quisieron hacer pruebas a otra pareja de actores, Lyle Waggoner como Batman junto a Peter Deyell como Robin, pero se decantaron sin ninguna duda por los actores elegidos por Dozier.

Prueba de cámara de Adam West y Burt Ward


Prueba de cámara de Lyle Waggoner y Peter Deyell. Como se ve, inicialmente los
trajes iban a ser similares a los de los seriales de los años 40, con el diseño anterior
al realizado por Carmine Infantino pocos meses antes en los cómics.




George Barris fue el encargado de fabricar el Bat-movil, lo que consiguió en tres semanas a partir de un Lincoln Futura, un prototipo de la empresa Ford que había sido considerado extravagante y poco práctico en los años 50. Jan Kemp se encargó del diseño de vestuario, para lo que tenía bien claro que la serie debía ser grotescamente colorida (la televisión en color era relativamente reciente y pocas series habían aprovechado las oportunidades que les daba esa novedad). Ed Graves diseñó con cuidado la Bat-cueva, prestando atención a que cada parte del decorado pareciese tener alguna función.




Unos de los primeros diseños conceptuales de la bat-cueva


La ABC siguió de lejos el proceso de creación de la serie. Los directivos no sabían qué pensar, no es lo que tenían pensado inicialmente… pero veían que Dozier estaba completamente seguro de lo que hacía. Lo peor llegó cuando emitieron el primer capítulo a un pequeño grupo de personas para comprobar la opinión de la audiencia: después de tres pruebas diferentes recibieron las mismas críticas bochornosas. Desgraciadamente ya había mucho dinero invertido y necesitaban una nueva serie de reemplazo en la temporada media por lo que no detuvieron la producción. Sólo quedaba cruzar los dedos con fuerza deseando que el programa acabase despertando algún interés.

(Continúa en Batman, la serie de TV de 1966: las dos primeras temporadas)

¡No te pierdas nuestro próximo post mañana,
a la misma bat-hora, en el mismo bat-blog!

4 comentarios:

  1. Un interesante y completo post.

    Hoy por hoy nos parecen esos trajes sacados de una tienda de carnaval, pero la serie tiene su encanto. Lo que más recuerdo es la inserción de las viñetas onomatopéyicas en las peleas, que se ahorraban muchas escenas de golpes y reacciones sobreactuadas a lo Steven Seagal.

    Cariñosamente recuerdo esta serie como 'Batman y Robin cutres'.

    ResponderEliminar
  2. Son disfraces de carnaval, pero son clavados a los cómics curiosamente. A Batman no se le ha vuelto a ver igual, de gris y negro con reflejos azules como en las viñetas.

    Tiene su encanto, es bastante disfrutable. A ver si con estos posts reivindicamos un poco la serie.

    ResponderEliminar
  3. Interesante artículo. Si queréis echarle un vistazo al que recientemente he incluido yo en mi blog, tal vez os sirva como complemento de éste. Un saludo: http://themysticbubble.blogspot.com/2011/10/series-miticas-vii-batman.html

    ResponderEliminar
  4. Un complemento muy interesante, sí. Muchas gracias.

    ResponderEliminar

Los mensajes con mala educación o faltas de respeto pueden ser eliminados.