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lunes, 20 de junio de 2011

La Patrulla-X de Neal Adams y Roy Thomas

X-men había sido desde sus orígenes una colección de bajas ventas, tal vez por los siguientes motivos: la premisa de la mutación debido a la radiactividad atómica era un tópico ligeramente desfasado en aquella época, los superpoderes de los protagonistas no eran en absoluto originales, y su personalidad también resultaba en general repetitiva. Los editores Stan Lee y Roy Thomas utilizaron todos los trucos posibles para atraer la atención de los lectores, como matar a personajes relevantes, cambiar los trajes de los protagonistas, disolver el grupo, cambiar el título de la revista destacando el de los personajes individuales, o cruzarla con la colección de más ventas (los Vengadores)… Sin embargo, nada de esto terminaba de funcionar, los personajes no cautivaban.

Hasta que llegó Neal Adams.

La primera página de Neal Adams en X-men



Neal Adams era un joven dibujante que había conseguido algún reconocimiento por dibujar la tira de prensa que adaptaba la serie de televisión de Ben Casey, y que ahora estaba empezando a dibujar comic-books para DC protagonizados por Deadman y Batman. En 1968 consiguió llamar la atención de Jim Steranko al incluir en el Strange Adventures #215 un mensaje oculto para este dibujante, el famoso “Hey! A Jim Steranko effect!” El autor completo de Nick Furia decidió reunirse con Adams y charlar un rato, hasta que llegó el momento de comentar las diferencias entre trabajar para una y otra editorial. A Adams le intrigó el método Marvel con el que el dibujante conseguía más control sobre el resultado final, por lo que se acercó a pedirles algo de trabajo.

Hey! A Jim Steranko effect! Viñeta directamente sacada de aquí.

"Hey! A Neal Adams rip-off!" (¡Ey, un plagio a Neal Adams!) El tercer número
de la primera miniserie del Hombre Radioactivo (1994) consistió en un homenaje
continuo al trabajo de Adams, tanto en Marvel como en DC.

Adams afirma que cuando habló con Stan Lee éste no conocía muchos cómics de DC pero sí sus dibujos en Deadman (Thomas diría después que él mismo también les tenía puesto el ojo), así que le propuso que se hiciese cargo de la serie que quisiera. La elegida fue la que tuviese peores ventas, ya que Adams sabía que así conseguiría toda la libertad creativa que quisiese, lo que a Stan Lee le pareció correcto. Sin embargo, luego le hizo prometer que después de dibujar un par de números de X-men haría también algunos de los Vengadores.

A la hora de atacar el primer número Roy Thomas le ofreció que se encargase en solitario del guión y del dibujo, pero el dibujante prefirió contar con su ayuda porque le gustaba cómo escribía en la colección de los Vengadores. El método de trabajo de los dos era el siguiente: normalmente iban a comer a algún sitio donde hablaban sobre los argumentos y los personajes, tras lo cual Adams dibujaba lo que creía conveniente. No era un método que agradase del todo a Roy Thomas, que estaba acostumbrado a escribir sinopsis para todos sus cómics e implicarse más en los argumentos, pero quería que Adams se sintiese totalmente cómodo en la colección. Tras eso, las páginas eran maravillosamente entintadas por Tom Palmer, para volver de nuevo a las manos de Neal Adamas en la fase del coloreado.

Este marrón se obtiene mezclando el 100% de azul, 100% de cian y 100% de amarillo,
y fue una de las varias señas de identidad de los cómics coloreados por Adams.
Aunque ahora parezca fácil, fue uno de sus éxitos como autor.

Por su parte, Stan Lee afortunadamente apenas ejerció el papel de editor de esta colección (este puesto recayó por entero en Roy Thomas) ya que le estremecían las composiciones de página de Adams. Este editor cortaba continuamente las alas a cualquier dibujante que quisiese imitar a Will Eisner o a cualquier otro artista interesado por una narrativa experimental, pero Roy Thomas quería ser más abierto en ese aspecto. De hecho, mucho antes de la llegada de Steranko a Marvel, Roy Thomas quiso llevar a cabo algunos de sus trucos visuales (integrar el título de la historia dentro del escenario de la primera página, por ejemplo) pero Lee siempre se oponía.

Uno de los experimentos de Neal Adams, que él mismo considera mejorable

El comienzo de la etapa consistió primero en concluir la trama de las dos anteriores entregas (escritas por Arnold Drake y Roy Thomas respectivamente): un villano, el Faraón Viviente, había secuestrado al hermano de Cíclope, Alex Summers, porque era un mutante. El nuevo equipo de autores situó a los personajes en Egipto, enfrente del templo de Abu Simbel, y continuaron a partir de ahí con un primer número lleno de escenas de acción y peleas.

Mientras que el dibujo transmitía la misma sensación de poder y acción frenética de Kirby, el estilo era más ilustrativo y realista. La composición de página era frenética y exagerada, llena de escorzos y jugando con la forma de las viñetas. Los personajes estaban individualizados en su aspecto corporal y llenos de expresividad. Por su parte, los diálogos de Thomas se adecuaban a cada personaje cuidadosamente. Los lectores agradecían en el correo de los lectores que ya no hubiese un Stan Lee que escribiese a los personajes declamando exagerados monólogos pseudo-shakespearianos, ya que Thomas se acercaba a cada personaje de una manera más personal y creíble. El mismo Neal Adams se alegró especialmente de trabajar con Thomas a la hora de llevar a cabo la viñeta a página completa en la que los Centinelas son derrotados, una página en la que Stan Lee nunca habría escrito esos asépticos datos científicos sobre el Sol… En su lugar podría haber colocado un… ”¡Excelsior!”.

Además del alucinante diseño de página, los periodistas que salen en estos
cómics son caricaturas de periodistas reales: Chet Huntley, David Brinkley...

En Marvel Neal Adams tenía el control de la narrativa y quería demostrarlo en cada página. Podía contar dos escenas diferentes superponiendo unas viñetas a otras, jugar con los colores para que afectasen a la forma de contar la historia o utilizar toda una página para intensificar la caída al vacío de Bestia (“buscaba la mayor distancia en la página de un cómic book desde la que pudiese hacer caer a un personaje, […] y me di cuenta de que era diagonalmente”). Neal Adams mandaba bastante, y por eso a veces decidía títulos como "Muévete o muere, nene" (X-men #59, que como título no gustó demasiado a Thomas o a Lee pero decidieron dejarlo estar) o dejaba huecos en blanco (como en la página 4 del X-men #60) con un texto para Thomas: “¡escribe algo bonito!” Mientras que Thomas se tomaba estos huecos como un reto para dar lo mejor de sí mismo, durante la breve etapa de Neal Adams en Thor, Stan Lee se puso como una furia cuando el dibujante le hizo lo mismo.

Una espectacular doble página

"¡Escribe algo bonito, Roy!" en el hueco de la segunda viñeta.

A un primer número perfecto sólo le faltaba una portada adecuada. Adams dibujó una con el Monolito Viviente atando a los X-men al logo, que agradó bastante a Thomas pero que Stan Lee rechazó porque creía que perjudicará a las ventas porque los personajes tapaban un poco el logo. Adams se vio obligado a rehacerla con el Monolito Viviente sujetando y quebrando el logo, ganándose un nuevo rechazo. Después de dejar definitivamente intacto el título de la portada, la ilustración fue aceptada.

 La portada finalmente editada

La primera propuesta

Un detalle interesante es que desde hacía bastantes números se incluía en la serie un complemento de cinco páginas con el dibujo de Werner Roth y escrito por diferentes guionistas en el que se describía el origen por separado de cada uno de los personajes de la Patrulla-X. Cuando Adams llegó a la colección quiso encargarse de todas las 20 páginas del cómic, lo cuál fue el motivo de que las biografías del Ángel y la Chica Maravillosa durasen respectivamente sólo tres y una entregas, no porque fuesen considerados personajes menos interesantes.

En el complemento, la telekinésis de la Chica
Maravillosa sirve para limpiar la casa y cocinar. Esto
pide un Fénix a gritos. El guión es de Linda Fite.

El objetivo de la creación de Alex Summers era obviamente convertirle en otro superhéroe: traje llamativo, apodo y habilidades especiales. El nombre, Kaos, fue idea de Thomas, basado en la frase “Grita ¡Caos! y suelta los perros de la guerra” de la obra Julio César de Shakespeare. Su superpoder es acumular energía de la radiación cósmica del Sol, que sólo puede controlar con el traje de contención diseñado por Neal Adams, completamente negro, sin brillos, con unos círculos concéntricos en el pecho (con la misma forma desde cualquier punto de vista en el que se viesen) que sirven para medir el grado de energía acumulada. Kaos es posiblemente el primer superhéroe con un traje surrealista de la historia del cómic.

Kaos se presentó en la portada del X-men #58, aunque alguien decidió no seguir las guías de color que le dio Adams: en vez de un azul oscuro que sería lo más parecido al negro original, el colorista decidio utilizar amarillo y naranja, lo que Thomas y Adams consideraron un error. Por culpa de estas interferencias Adams admitió en alguna ocasión ir perdiendo poco a poco interés en las portadas, aunque se puede decir que bastantes siguen siendo muy buenas.



Nada más terminar la trama del Faraón Viviente, los dos autores recuperaron a los Centinelas creados por Jack Kirby, robots imparables y sin sentimientos cuyo único objetivo es capturar y destruir mutantes. La original forma de destruirlos mediante la lógica en el X-men #59 se ha atribuido a veces a un joven Chris Claremont, que por entonces trabajaba como ayudante en la oficina (mucho antes de encargarse durante 16 años de los mutantes, en la época de Lobezno, Fénix, etc.) Sin embargo es más que probable que tanto Claremont como los lectores confundan este cómic con la saga de los números Avengers #102-104 donde se recuperan a los Centinelas y, efectivamente, Claremont aparece acreditado como co-argumentista.

La siguiente amenaza de la colección sería un vampiro... aunque la censura impedía jugar con este tipo de personajes. Por ello, los autores decidieron sustituir la sed de sangre por la sed de energía vital, y la transformación en murciélago por la de un pterodáctilo, un animal con unas alas parecidas. El nombre, Saurón, lo eligió nuevamente Thomas, esta vez como guiño a los lectores de los por aquel entonces populares libros del Señor de los Anillos (un caso parecido a Aragorn, el nombre del caballo alado del Caballero Negro, otro personaje creado por Thomas en la misma época). Como consecuencia recibieron alguna queja del editor de los libros o del abogado de Tolkien y, aunque la cosa no fue a más, lo cierto es que Thomas ahora hubiese preferido haber elegido otros nombres.

Tira de Ben Casey dibujada por Adams en 1963 

El Dr. Lycos (alter ego de Saurón) es un guiño a las tiras de Ben Casey
que Neal Adams había dibujado durante años. Esos brazos peluditos...

Un flashback encima de las alas

El origen de Saurón tuvo lugar en la Tierra Salvaje, un misterioso territorio selvático habitado por hombres y animales prehistóricos situado en la Antártida creado en los primeros números de la colección por Kirby y Lee. Allí es donde Saurón fue mordido por pterodáctilos salvajes cuando era un niño (por cierto, estos pterodáctilos, a diferencia de los reales, tienen cola) y donde la Patrulla-X se reencontró poco después con Ka-Zar, reinvención de Lee y Kirby del personaje de 1939 aparecido en el Marvel Comics #1. Poco después se enfrentaron a Magneto, que protagonizó una reaparición irrepetible.


La única página a lápiz que existe de la etapa de Adams en X-men. El dibujante la pone
como ejemplo del increíble trabajo que realizaba Tom Palmer añadiendo detalles a sus lápices.

En esta saga también encontramos dos detalles interesantes más. Por un lado, se presenta el nuevo traje del Ángel, azul y blanco (con el que Adams quería conseguir un parecido con un águila) que sólo se merece alabanzas y que es seguramente uno de los mejores rediseños del traje de un superhéroe de la historia. Por otro, la secuencia muda de la página 18 del X-men #62 es otro de los motivos por el que Adams se alegró de trabajar con Thomas y no con Stan Lee: “Aquí el diálogo no es necesario. No digo que Stan Lee hubiese puesto diálogo aquí, pero probablemente sí”. La escena es perfecta y Thomas decide mejorarla únicamente pidiéndole a Tom Palmer que añada el dibujo de la flauta del villano rota en la última viñeta, con la que éste ya no puede controlar a los monstruos del lago.

El nuevo traje

El Flautista derrotado

A estas alturas Neal Adams andaba muy apurado de tiempo, lo cual fue el motivo que Roy Thomas tuvo para introducir un fill-in en el X-men #64. En él introdujo por fin a Fuego Solar, un personaje que Stan Lee le había impedido utilizar durante años. Si los miembros de la Patrulla-X fueron originalmente imaginados como los hijos de los creadores del Proyecto Manhattan (y no como una mutación natural espontánea, como se diría después en la época de Claremont), la mutación de Fuego Solar sería precisamente causada por las bombas atómicas diseñadas por esos científicos. El dibujo del número fue realizado por Don Heck, con el diseño del personaje siguiendo en el consejo de Roy Thomas (se basa en la bandera militar que Japón utilizó durante la Segunda Guerra Mundial), mientras que a Tom Palmer le tocó pulir el dibujo para que pareciese realizado por Adams y él mismo.

La venganza de las víctimas de Fat Man y Little Boy

Para el siguiente (y último) número de esta etapa (el #65) Neal Adams pidió encargarse en solitario del argumento y que Thomas sólo rellenase los bocadillos, algo con lo que el guionista estuvo conforme. Adams planeó unir el regreso al mundo de los vivos de Charles Xavier con una épica invasión espacial. Para ello desveló que el Profesor X que murió unos números atrás era realmente el mutante multiforme Cambiante tomando su aspecto, que fue la excusa con la que Thomas pudo en su momento proponer a Stan Lee la muerte del personaje (“si las ventas no suben, recuperaremos a Xavier de este modo”). Por iniciativa del dibujante, se incluyó la pista de que el Cambiante no apareciese en el laboratorio junto al resto de mutantes capturados por los Centinelas en una de las entregas anteriores.

Sin embargo y a pesar de haberlo pactado, cuando Thomas recibió las páginas se vio incapaz de dialogarlas, creía que no tenía ni tiempo ni una conexión emocional con la historia, por lo que le pasó el encargo a su amigo Denny O’Neil. Aunque no se puede negar que éste hizo un buen trabajo, Neal Adamas sintió una especie de traición. Según él, Thomas y Adams debían ser los únicos responsables de esa colección.

En ese mismo número Stan Lee echó para atrás la portada en la que Adams dibujó una especie de perro extraterrestre. Ordenó a la encantadora Marie Severin que lo sustituyese por algún monstruo humanoide, y también en las dos viñetas del interior del cómic (por eso el monstruo muere a cuatro patas y el Hombre de Hielo lo llama “perro guardián”). Cuando Marie vuelve a ver a Adams no puede evitar pedirle disculpas muy avergonzada y explicarle que había sido cosa de Stan Lee.

 Boceto previo del "perro extratereestre"
El personaje diseñado por Marie Severin para taparlo

Fueron estas las causas las motivaron a Adams a dejar la serie. Sal Buscema fue el encargado de sustituirle como nuevo dibujante regular, pero Martin Goodman decidió cancelar definitivamente la colección después de su primer número. Posiblemente los últimos picos de ventas (en los números #62 y #65, precisamente el de la portada redibujada por Marie Severin) le volvieron más flexible y no se decidió por una cancelación total, sino por mantenerla a partir de reediciones. Desde el número #67 al #93 la serie se paralizó, pero los personajes no permanecieron inactivos. Thomas insistió desde su papel de editor en recuperarlos en diferentes series (en Marvel Team-up, en una serie para Bestia en Amazing Stories…) hasta que finalmente su idea de formar un grupo internacional de mutantes acabó colando.

En 1969 el equipo completo de la colección (Thomas, Adams y Palmer) recibió el premio Allen (relacionado con el fanzine Alter Ego) al mejor guionista, dibujante y entintador respectivamente. Thomas y Adams volverían a trabajar juntos durante un tiempo a finales de 1971 en la trama de la guerra Kree-Skrull en la colección de los Vengadores, pero esta colaboración no tendría ni la mitad de la relevancia mediática que el trabajo que Adams acababa de terminar justo antes en DC: tan mal no le caería el dialoguista de su último de X-men, porque precisamente con él es con el que se encargó de la célebre serie de Green Lantern/Green Arrow.



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Para escribir este texto he puesto frente a frente las versiones mayormente contradictorias (al estilo Rashomon) que sus autores dieron sobre esta etapa, Neal Adams en el Comic Book Artist #3 (1999) y Roy Thomas en el Alter Ego #4 (1999). En primer lugar Adams concedió una extensa entrevista en la que se atribuía gran parte de los méritos de estos cómics (dejando a Thomas únicamente el papel de dialoguista), y vetó un artículo en ese mismo número en el que Thomas daba su versión. El guionista decidió recuperar ese larguísimo artículo en su propia revista donde respondía las declaraciones de Adams intentando corregir sus exageraciones. Aquí hemos intentado combinar de la mejor manera posible los dos puntos de vista sin meternos en ningún fregado (¿que de quién fue la idea de Saurón? Pues de los dos y tan felices), por lo que seguramente haya frases que corregir o información que añadir.

Por ejemplo, Neal Adams dice que fue Stan Lee al que no le gustó la portada de su primer número, mientras que Roy Thomas dice que eso fue cosa del editor Martin Goodman. Si comparamos con otros casos, cuando Steranko habla de las portadas que le rechazaron a él dice que era Stan Lee el que las echaba para atrás, e incluso Thomas admite que la última portada de Neal Adams para los mutantes no fue aceptada por el mismo Stan Lee, no por Goodman. Es muy conocida la manía que tenía Stan Lee en el tema de las portadas, a las que dedicaba toda su atención, donde encargaba más correcciones y rediseños. ¿Cómo hay que interpretar entonces la versión de Roy Thomas?

En cualquier caso, a pesar de las diferencias los dos autores se muestran entre sí mucho más que respeto. Neal Adams por su parte dice que Roy Thomas y Denny O'Neil son los mejores guionistas con los que nunca ha trabajado, y no se cansa de alabar detalles y ocurrencias de Thomas para esos números. En el otro lado, Thomas considera esta etapa uno de los mejores momentos de su carrera profesional y no oculta en ningún momento su admiración por la calidad del dibujo de Adams.

5 comentarios:

  1. Un magnífico artículo, plagado de jugosas anécdotas. Mil gracias!

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  2. Ni recordaba esos numeros de X-Men, tendre que releerlos...sigue bastante alto el liston de estas entradas de Historia del Comic, lod ije antes y lo volvere a decir, me encantan!!!

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  3. Yo insisto, gracias a vosotros. Intentaré que la cosa siga al menos un par de posts más.

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