lunes, 9 de julio de 2018

'Operación ópera', with By Vázquez

Cartel del estreno de Operación ópera

En cada sitio en el que busques información sobre Manuel Vázquez seguro que te encuentras una mención a una obra de teatro titulada Operación ópera. Pero no encontrarás nada más. Da la sensación de que la primera persona que encontró ese dato lo incluyó en un libro o en una página web, y desde entonces los siguientes lo han ido repitiendo en lo que han escrito, para darle variedad a la biografía de este historietista. Ninguno ha profundizado más.

Operación ópera es una obra de teatro escrita por Ignacio García May, y estrenada en 1991 en la sala Olimpia de Madrid. Está basada en parte en tres de los personajes de Vázquez, Anacleto y las hermanas Gilda, convertidos aquí en Aniceto y las hermanas Morgan, Catalina y Mesalina. Podemos imaginar que la obra contó con la aprobación del propio Vázquez (que el año anterior había recibido el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona), porque colaboró con varias ilustraciones para el estreno, que fueron utilizadas en la escena ambientada en el Museo del Prado.

El decorado del Museo del Prado con los cuadros de Vázquez.

Una de las ilustraciones de Vázquez para la obra.

Y la otra ilustración.

El título hace referencia a uno de los teatros más famosos de Madrid, el Teatro Real, que en 1992 tenía planeada la finalización de sus reformas, justo a tiempo para el V Centerario, o como lo llaman dentro de la obra, el «Uve Centenario» (en realidad la remodelación no acabó hasta 1997). La trama de Operación ópera termina tras las bambalinas en el acto de inauguración de este teatro, pero mucho antes de llegar hasta ahí lo que el público ha visto es una comedia de enredo en la que la enjuta Mesalina (la equivalente a Leovigilda) simula un secuestro para quedarse con la herencia millonaria que la bonachona de Catalina (Hermenegilda) acaba de recibir. Un vecino, Aniceto, «detective secreto», intenta ayudar a Catalina a resolver un misterio que involucra también a un transformista, Camaleón, una banda de mendigos de las alcantarillas y al tenor Pavarotti.

En esencia, se trata de un relato ligero que busca hacer reír y reivindicar la importancia de la cultura popular y a los artistas españoles. Si dije que «en parte» se basa en los personajes de Vázquez es porque en realidad la fuente de inspiración de la obra es la cultura popular de los tebeos y la televisión, que en palabras de García May son «una historia y una cultura paralelas, pequeñitas, de andar por casa. (…) Una cultura adquirida por gusto y sin esfuerzo, casi sin darnos cuenta. Y que tal vez no sirva para hacer progresar a la humanidad, pero sí para que más de un humilde humano viva su vida un poquito, sólo un poquito mejor». Quiero decir, que no hay que encerrar esta obra en un homenaje a las historietas de Vázquez, porque los guiños al cine y a otros cómics son abundantes, junto a las muchas referencias a la ópera clásica.

Una bailarina, Camaleón disfrazado y Aniceto, con pajarita y cigarro.

Las hermanas Morgan con Aniceto
(es la mejor que he encontrado, lo prometo).

Catalina y Aniceto.

Lo que me extraña es que Aniceto, Mesalina y Catalina sean tan parecidos a sus equivalentes bruguerianos. En esta obra no hay intención de analizarlos o de parodiarlos, sino que aparecen tal y como eran en las historietas. Viendo las fechas, me da la sensación de que esta obra pudo estar influenciada por el estreno de otras adaptaciones de tebeos al teatro, como Makinavaja (1989), Historias de la puta mili (1990) o Torpedo (1993). Es decir, que es posible que la obra se hubiese planeado como una adaptación más dentro de aquella moda y hubiese estado protagonizada por los personajes originales. Tal vez eso podría explicar que le falte un gancho potente para atraer al público: el gancho iba a ser ver a Anacleto y a las hermanas Gilda en carne y hueso.

Esta falta de un gancho es lo que ha dejado a Operación ópera en un peculiar limbo entre el recuerdo y el olvido, entre saber que existe pero no acercarse a leerla, y no me parece justo. No veo en esta obra nada que pueda desagradar al aficionado de Bruguera, y por eso mismo no entiendo que haya recibido tan poca atención en todo este tiempo. En Operación ópera hay una más que digna adaptación pionera de los personajes de Vázquez a otro medio.

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