lunes, 9 de mayo de 2016

La gorda de las galaxias (Nicolás)


La Gorda de las Galaxias es un personaje desconcertante. La editorial Bruguera había comenzado a modernizar sus revistas a principios de los 80 con el Superlópez de Jan y el Atasco-Star de Rafael Vaquer y Alfonso López, por decir dos, que parecen tímidos avances cuando los comparas con la obra de Nicolás. Las páginas de este dibujante están completamente fuera del marco en el que se había enclaustrado la editorial durante toda su existencia.

Es paradójico que esta serie fuese tan vanguardista porque Nicolás utilizaba referentes que deberían haber estado asumidos en su momento. El dibujo y el color son deudores de la psicodelia pop de los Beatles y Yellow Submarine (1968), el humor naif recuerda al que perfeccionaron Tono y Mihura en La Codorniz de los años 40, y la premisa de la serie parte de la space opera trasnochada, más del Flash Gordon de Alex Raymond que del Star Wars de George Lucas. Y aún así, leídas hoy, las páginas de Nicolás siguen siendo radicalmente diferentes a todo, profundamente únicas y personales.

Esta recopilación de historias de dos páginas está protagonizada por una maternal Gorda de las Galaxias que se dedica a ayudar a los demás durante sus viajes por el espacio. Sus aventuras nos llegan como alucinaciones de colores entre evasivas y libertarias (tal vez sea lo mismo), pero que antes que nada quieren reivindicar la inocencia de la infancia.