martes, 12 de agosto de 2014

Pollo con Ciruelas y T. H. White

     En el Oriente (...), había un hombre que paseando en una ocasión por el mercado de Damasco, se vio de pronto frente a la Muerte. El hombre notó un gesto de sorpresa en el horrible semblante del espectro, pero ambos pasaron de largo sin decirse nada. Asustose el hombre, y fue a ver a un sabio para que le dijera lo que debía hacer. El docto personaje le dijo que la Muerte había ido a Damasco probablemente para llevarle con ella al día siguiente. Más aterrado aún quedó el hombre, y preguntó si había algún modo de escapar de aquella suerte. La única forma que se le ocurrió al sabio fue que la víctima huyera por la noche a Aleppo, para librarse del personaje de la calavera y las tibias.

     Así lo hizo el hombre, y escapó en dirección a Aleppo. Fue una terrible cabalgata que anteriormente jamás había hecho en una noche. Llegado allí se dirigió hacia la plaza del mercado, felicitándose por haber eludido a la Muerte.

     Pero entonces se presentó el espectro, le dio unos golpecitos en un hombro y le dijo: "Perdón, he venido a buscarte". "¿Por qué? —exclamó aterrado el hombre—. Creí que os había dejado ayer en Damasco." "Sí, pero justamente —repuso la Muerte— yo debía encontrarte en Aleppo."

                                              La Reina del Aire y las Tinieblas (1939, T. H. White)





                                              Pollo con Ciruelas (2004, Marjane Satrapi)