miércoles, 13 de marzo de 2013

Turismo del cómic en Bruselas

El cómic en Bélgica (y después en Francia) ha conseguido a lo largo de la historia alcanzar una mezcla perfecta entre el producto popular y el intelectual. Sus autores se esmeraron en crear y desarrollar personajes que no sólo resultasen interesantes para los lectores de todas las edades sino que también sirviesen como objeto de estudio de teóricos y críticos. El cómic en Bélgica está posiblemente más vivo que en ninguna parte.

No sólo el cómic belga es interesante para los habitantes de este país sino que este medio ha dado a luz iconos que son conocidos internacionalmente. No hay nadie que no haya oído hablar de personajes como Tintín (Hergé), Lucky Luke (Morris) o los Pitufos (Peyo), y sin profundizar demasiado es fácil conocer también a otros como Spirou (Rob-Vel), Tomás el Gafe (Franquin), etc. Imagino que por esta tremenda difusión es por la que actualmente Bruselas es la ciudad más relacionada con las historietas, donde los turistas pueden ir allí a hacer un "turismo de tebeos".


Murales
Una primera ruta turística podría consistir en visitar los más de 50 murales protagonizados por personajes de la BD francobelga que decoran la ciudad. El cómic no está encerrado en conferencias, vitrinas ni en pequeños locales sino en el día a día de la calle. Aquí hay un plano para localizarlos todos y aquí una lista que parece bastante completa. En este otro enlace hay más fotos con comentarios y explicaciones en español. A continuación una pequeña muestra: Tintín, Lucky Luke, Blake y Mortimer, Tomás el Gafe, Bill y Bolita, Astérix, Corto Maltés, el Señor Jean y Titeuf.











Tintín
El segundo paseo por la ciudad podría girar alrededor de Tintín. Por ejemplo, una propuesta sería viajar por los (pocos) lugares que este personaje visitó a lo largo de sus álbumes. Uno puede empezar por la rue Terre-Neuve, la calle en la que vivía Tintín antes de mudarse a Moulinsart (se ve en El cetro de Ottokar, El cangrejo de las pinzas de oro, La estrella misteriosa y Las 7 bolas de cristal) para después acercarse a la place du Jeu de Balle, donde se instala el que se conoce como "mercado de las pulgas" que aparece al comienzo de El secreto del unicornio (de hecho es por el nombre por lo que Milú no deja de rascarse). Para disfrutar de El centro de Ottokar en directo uno puede visitar primero el Parque de Bruselas por el que pasean Tintín y Milú en la primera página y después dirigirse al Palacio Real en el que Hergé se basó para diseñar el del rey de Syldavia. Dos localizaciones de los cómics más serían el observatorio de Uccle (que sirvió de inspiración para el que aparece en La estrella misteriosa) y el hotel Métropole (visto de fondo en la página 20 de Las 7 bolas de cristal).

El mercado de las pulgas (fuente)

Cuatro lugares que también hay que mencionar:
  • Rue du Lombard, 55, la sede de Editions du Lombard desde donde se editó el semanario Tintin entre 1946 a 1958.
  • La Boutique Tintin, regentada por la hija de Tchang Tchong-Jen, el amigo de Hergé que apareció versionado en los cómics como Tchang.
  • El Museo Hergé, abierto en 2009. (En su inauguración Moulinsart ya tuvo un encontronazo con los periodistas por limitar las fotos que se podían tomar y las que no).
  • Una idea original consiste en visitar el Museo del Cincuentenario donde Hergé se pasaba con frecuencia para buscar inspiración y documentarse.

Museo Hergé

El fetiche chimú en el que se basó Hergé para La oreja rota
está expuesto en el Museo del Cincuentenario


Museos del cómic
Por último y tal vez más importante quedarían por mencionar dos museos sobre el cómic. El primero es el Centre Belge de la Bande Dessinée (CBBD), o Centro Belga del Cómic. Fue inaugurado en 1989 y desde entonces se ha convertido en una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad. Además de promover el cómic este lugar es un centro de documentación donde también se realizan exposiciones (permanentes y temporales), conferencias, talleres…


El segundo sería La Maison de la Bande Dessinée, inaugurado en 2004 como Musée Jijé (dedicado a Jijé, un autor al que se compara en importancia con Hergé) y reabierto en 2006 con su nombre actual. Se centra principalmente en contar la historia del tebeo belga a través de Le Journal de Spirou.