miércoles, 25 de diciembre de 2013

Nelson Mandela y Alan Turing en cómics

Con la muerte de Nelson Mandela estuve pensando en mencionar en este blog que en un cómic de Superlópez del año 2000 Jan hizo una referencia a este político, pero lo he ido dejando hasta ahora. La Guerra de Lady Araña se ambienta en África, por lo que mediante parodias y guiños se van haciendo referencias a diferentes conflictos recientes en ese continente. Bokassa Massa es una versión de Idi Amin (cambiando la obsesión por la cultura escocesa por la napoleónica), se hace referencia al genocidio de Ruanda de los Tutsis (con las tribus de los Unus, los Utrus y los Demás), y por último aparece un personaje llamado Bandela Bandala. Físicamente recuerda más al Aristide de Haití, pero igual que Mandela ha pasado años en la cárcel por oponerse al régimen político.


Por otro lado, la noticia de estos días es que el matemático y filósofo británico Alan Turing acaba de recibir el perdón de la Reina de Inglaterra. El motivo es que en 1952 la homosexualidad era un delito perseguido por la ley, por lo que Turing tuvo que elegir entre ir a la cárcel o un proceso de castración química. Dos años  después de empezar el tratamiento, decidió suicidarse. Más que perdonarle, habría que pedir una disculpa.

Turing aparece en las páginas finales de Logicomix (escrito por Apostolos Doxiadis y Christos Papadimitriou) como el héroe que salva el campo de estudio de la lógica después de que Bertrand Russell y Kurt Gödel destrozasen sus cimientos. Gracias a sus investigaciones, Turing fue fundamental para el desarrollo de la informática y en la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.



El Asesino de Green River, de Jeff Jensen y Jonathan Case

Cartoné, 240 páginas, blanco y negro, 22 €

Tengo un poco de reparo con los cómics autobiográficos o con biografías de familiares. Es muy fácil que caigan en el error de reflejar al protagonista como alguien casi perfecto. "Yo lo hago todo bien, son los demás los que se equivocan". Lo veo por ejemplo en las tiras de ¿Dónde Está el Guionista?, que basan su humor en la incomprensión que sufren los guionistas y en lo estúpidos que son todos los demás. Maus me apasiona entre otras cosas por este motivo. Spiegelman no sólo se atreve a reflejar a su padre con sus insoportables defectos, sino que se muestra a sí mismo como una persona "indeseable" entre comillas. Al enseñar los trapos sucios en público se retrata como un mal hijo que no respeta la intimidad de su familia.

Lo cierto es que El Asesino de Green River no tiene nada que ver con esta reflexión. Jeff Jensen muestra a su padre con algunos defectos y debilidades, pero no deja de ser una historia épica en la que lo convierte en un héroe. Es un homenaje a una persona a la que admira, la que según la dedicatoria le enseñó "a leer con los cómics de Batman". Tom Jensen es un fumador empedernido que delató a manifestantes izquierdistas en los 70, de acuerdo, pero también es el detective más entregado a una búsqueda durante 20 años de un asesino en serie de prostitutas.

Supongo que si la historia funciona tan bien a pesar de dar una imagen tan heroica del detective Jensen es porque se trata de un heroísmo patético. Estamos acostumbrados a relatos de detectives y asesinos muy dramatizados y llenos de clichés. Policías salvando a una víctima en el último momento, pequeñas pistas ingeniosas que resuelven el caso de milagro, interrogatorios tensos y ágiles en los que la trama avanza, etc. El Asesino de Green River también es una dramatización, pero la gran diferencia es que se basa en los hechos reales de una forma que muy pocos guionistas se atreverían a hacerlo. La investigación es lenta, no aparecen muchas pistas y las que aparecen no dicen nada. En los interrogatorios, al sospechoso le cuesta responder aunque se esfuerce al máximo. No hay persecuciones ni hay tampoco un villano carismático.

No es un heroísmo clásico también porque la trama no está enfocada en la derrota del "malo". Gary Leon Ridgway se ha entregado y se ofrece a colaborar con la justicia a cambio de que no le condenen a muerte por los 60 asesinatos que ha cometido. El protagonista se enfrenta a un dilema: ayudar a castigar con la pena capital al villano, o pactar con él para conseguir toda la información que falta en este caso. Su decisión es lo que mueve toda la historia: la búsqueda de la verdad, de explicaciones para él mismo y las familias de las víctimas. En esencia, de eso es de lo que han tratado las historias heroicas desde los mitos clásicos. Cuando un héroe humano derrota a un monstruo animalesco demuestra que la razón está por encima del salvajismo. Las historias de psicópatas hablan del mismo tema, la civilización contra el caos. En este caso en concreto, lo que como lectores conseguimos cuando Jensen intenta comprender al asesino (intenta aplicar la lógica al sinsentido) no es la "derrota" de un monstruo, sino observar los efectos que la investigación tiene en él.

Por tanto, de momento tenemos dos elementos por los que este cómic merece ser tenido en cuenta: es un retrato realista y sin efectismos de una investigación policial, y no se centra en encontrar a un asesino sino en ver cómo afecta esta investigación a un policía. Es una lectura atípica tanto dentro del género del psychothriller como dentro de las biografías, que de algún modo recuerda al Zodiac de David Fincher. El guionista Jeff Jensen y el dibujante Jonathan Case (¡qué dibujo!, cada línea es una gozada) consiguen mover estos dos temas a lo largo del tomo con bastante acierto, añadiendo cierto humor y drama cuando es necesario. Esto no quiere decir que a un nivel técnico el guión sea perfecto. A medida que avanza la historia aparecen más y más flashbacks que desordenan una historia que podría haber quedado más clara y contundente con menos saltos. En otro ejemplo, la página 26, no queda claro en una primera lectura si el cuadro de texto continúa desde el último bocadillo o si comienza una nueva conversación. Son errores básicos, pero que no perjudican a un cómic con una premisa tan arrebatadora.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El cine de 1982 y The Spectacular Spider-Man #66

Personalmente, no soy un gran seguidor de Bill Mantlo ni de su etapa con Spiderman. Tiene cosas curiosas, momentos, algunos personajes, pero a grandes rasgos nunca ha terminado de convencerme. Tampoco me vuelve loco Ed Hannigan, que me parece un dibujante de cómic correcto pero poco llamativo.

Eso no quita que vea esta portada y me llame mucho la atención. Es un poco tosca, pero me encanta la idea de usar luces de neón de fondo con un edificio oscuro delante, la tridimensionalidad del título de la colección o que el sello de la autocensura esté ligeramente camuflado. La firma del dibujante y el entintador (Al Milgrom) también están ocultos entre tanto anuncio de locales nocturnos.


Y, por supuesto, un anuncio descarado de la nueva revista Marvel de la época, Epic Illustrated, creada para atraer la atención de los lectores de Heavy Metal. Contenía historias de fantasía heroica que no pasaban por ninguna censura y los autores eran los dueños de su trabajo.

Actualmente a quien hace alguna virguería por el estilo en las portadas le dan un Eisner, pero en los 80 esta originalidad podía parecer el estándar.


Veis la última portada y seguramente pensáis "eso ya lo hizo Walt Simonson". Exacto, Simonson dibujo una portada parecida 7 meses después.

La trama del cómic en cuestión es sencillita. Como dice la portada, Electro ha vuelto. La pelea con Spiderman tiene lugar en Broadway, donde Peter Parker (Spiderman) se ha citado con su compañera de estudios empollona, Marcy Kane.


Por supuesto, todo está lleno de películas. Soy muy malo para las caricaturas, así que si las hay las ignoraré y me centraré en los títulos que salen.

En esta primera viñeta tenemos un clásico de la historia del cine, el segundo taquillazo en la carrera de Spielberg después de Tiburón (1975). En Busca del Arca Perdida (1981) parte de la obsesión de George Lucas por los seriales cinematográficos de los años 30 en los que luego se basaría para crear su Star Wars (1977). Este director aparcó la idea durante unos años, hasta que cuando se la comentó a Spielberg ambos se entusiasmaron y comenzaron a desarrollarla hasta convertirla en un completo éxito. El resultado fue una trepidante sucesión de aventuras matizadas algo de autoparodia en las que un profesor universitario/arqueólogo intentaba encontrar el Arca de la Alianza.



En la misma viñeta, la siguiente es uno de los grandes éxitos de Dudley Moore, elegido en 1983 como el actor más taquillero del año. 10, la Mujer Perfecta (1979) había sido un gran éxito comercial, pero con Arthur, el Soltero de Oro (1981) consiguió también el reconocimiento de la crítica al ser nominado al Oscar. En la película, Moore interpreta a un joven borracho que para poder recibir una herencia millonaria debe casarse con una mujer a la que no quiere. El problema es que en realidad está enamorado de una chica pobre (Liza Minnelli).




Cerca de donde han quedado Peter y Marcy pasea Debra Whitman, que está enamorada en secreto de Peter Parker. Junto a su actual pareja pasan delante de un cine en el que echan Annie (1982), la adaptación al cine de una comedia musical de Broadway que a su vez adaptaba la tira de prensa Little Orphan Annie, creada en 1924. De todo su reparto destacaría a Tim Curry, que contrasta por salir en esta película para todos los públicos a pesar de que se hizo mundialmente famoso con la genial Rocky Horror Picture Show (1975). Lo mismo digo del director, John Huston, que si ha pasado a la historia es por cintas como El Halcón Maltés (1941), El Tesoro de Sierra Madre (1948), La Reina de África (1951) o por su papel en Chinatown (1975). Marvel aprovechó para sacar una adaptación al cómic de la cinta (realizada por autores de segunda fila), que reeditó como miniserie de 2 números y de nuevo en un único ejemplar.





La aparición inesperada de Electro obliga a Peter Parker a anular su cita con Marcy y dirigirse al encuentro del villano, que decide subirse a una cornisa con el logo de Heavy Metal (1981). Al igual que la anterior, se trata de una película basada en historietas, pero en este caso una revista para adultos. La cinta recopila un conjunto de historias basadas en cómics de Richard Corben o Bernie Wrightson, por ejemplo, insistiendo en la violencia explícita y los desnudos.




La pelea entre los dos personajes coloridos se alarga mientras vemos de fondo otro cartel, esta vez del Tarzán, el Hombre Mono (1981) de la actriz Bo Derek. Ésta consiguió una gran fama de icono erótico gracias a su participación en 10, la Mujer Perfecta (mencionada más arriba), lo que no quiere decir que los críticos no dejasen de señalar su pésima actuación. Esta película de Tarzán, dirigida por el marido de Bo, pretendía ser una comedia erótica contada desde el punto de vista de Jane, pero recibió tan malas críticas que la actriz empezó a espaciar sus participaciones en el cine.




Poco antes de que Spiderman sea dado por muerto, las dos últimas películas visibles son Los Héroes del Tiempo (1981) y Tiburón 3 (1983). La segunda era la secuela inevitable de una saga que degeneraba entrega a entrega desde el genial comienzo de Spielberg. La otra, la segunda película dirigida por Terry Gilliam después de dejar de trabajar con los Monty Python, aunque es difícil dejar de pensar en este grupo de humoristas cuando cuenta con un guión co-escrito por Michael Palin y con la actuación de John Cleese. Aún más, igual que La Vida de Brian, (1979), esta cinta también está producida por George Harrison. La trama trata sobre un niño que se une a un grupo de enanos que se dedica a robar a través de diferentes épocas.



El cómic de Spiderman continúa con la derrota del protagonista, que decide retirarse para coserse un disfraz con goma aislante. Después de ponérselo, regresa a la carga y derrota fácilmente a Electro. El trepamuros consigue su victoria, ha salvado a la ciudad, pero subido a un rascacielos desde el que contempla la salida del sol se lamenta de que ha tenido que cancelar su cita con la repipi Marcy Kane.

No es un cómic con un dibujo o un guión que tengan algo destacable, pero me gusta mucho cómo sirve de reflejo del cine de esos años.

Almendrado de Limón y Fuera de Juego, de Yordi, Ivanper y Roberto González

 Rústica, color, 80 páginas, 12 €

Me voy a quedar con el comentario de Idígoras en el prólogo: este cómic es puro humor.

Por lo poco que sé, Siarte es una pequeña editorial que roza la autoedición y que ha decidido empezar a publicar diversos libros de autores vascos, entre ellos, cómics en la Colección Extraterrestre. Lleva publicados hasta el momento tres, de los cuales sólo he leído los de esta entrada.

En Almendrado de Limón nos encontramos con una recopilación y selección de unos 80 chistes publicados originalmente en internet entre 2009 y 2010, la mitad del valenciano Yordi y la otra, del bilbaíno Ivanper. Yordi se mueve en un humor que recuerda mucho a Hermano Lobo o La Codorniz (Tono, Summers, Gila, el Perich, Chummy Chúmez, etc.) al mismo tiempo que de vez en cuando parodia con saña a Jordi Labanda. Su dibujo tiene un estilo redondeado, de apariencia sencilla e ingenua, con el que puede saltar de un humor tontorrón a uno más cáustico. Ivanper por su parte ha decidido redibujar todos sus chistes para esta edición. Su estilo es más afilado que el de Yordi, con una línea más trabajada y un uso del color muy interesante. Sus chistes llegan por lo general al límite de lo macabro sin ser desagradables, aunque también tienen su puntito naif.

Personalmente, son una absoluta gozada, una recopilación con muestras de muchísimo ingenio a la que hay que añadir una edición muy cuidada. Las inesperadas fotos de los dibujantes, páginas de presentación y despedida, y ojo con las sorpresas en las solapas. Una joyita.





Rústica, color, 80 páginas, 12 €

Este otro cómic consiste en una selección de las tiras de prensa publicadas en el suplemento deportivo Deporte 21 de El Correo durante doce años. Estas tiras cuentan anécdotas sobre un grupo de niños que se dedican al baloncesto, por lo que es inevitable que recuerden en la edad de sus protagonistas a Peanuts, MafaldaCalvin y Hobbes... Sin embargo, yo iría más allá. También recuerda a esos cómics por un humor dirigido a todos los públicos, por el carisma de los personajes, el manejo del suspense en cada tira, la economía del dibujo y el texto, o por evitar repetirse con el mismo chiste o la misma estructura cada semana. Es evidente que si la tira se ha mantenido en pie durante tantos años es por el talento de Roberto González.

De nuevo, la edición está muy cuidada: prólogo de J. L. Ágreda, presentación de personajes, despedida al final del tomo y sorpresas en las solapas. Toda esta suma de elementos hace que Fuera de Juego se convierta en un cómic de lo más recomendable para los lectores a los que les guste un humor familiar.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Doctor, Doctor, Infame y Mediocre, de Molg H. y Néstor F.

24 páginas, cuaderno grapado, color, 6 €

Los médicos son una de las figuras de autoridad más respetadas de la sociedad. Su profesión es imprescindible para nuestra supervivencia, son la última barrera entre la vida y la muerte, dependemos totalmente de ellos. A cambio, para ayudarnos, únicamente nos piden una confianza y entrega absolutas. Este choque de valores tan absolutos (la vida a cambio de la violación de la intimidad) creo que es el principal elemento de esta colección chistes de médicos que llevan hasta el límite este género.

Los chistes de una o dos páginas de Doctor, Doctor de Molg H. se apoyan sobre todo en tres pilares: el humor muy negro, la incomodidad violenta y el absurdo. Estos temas se mueven aquí siempre dentro de una presentación contenida, fría, sin florituras ni exageraciones, con lo que se consigue un resultado mucho más desasosegante. El estilo gráfico puede recordar al de Querido Antonio (cierto realismo, línea clara temblequeante), pero Molg H. tiene un dominio mucho mayor del dibujo y así su registro a la hora de hacer chistes es más amplio. Para todo aquel que disfrute con un humor macabro, Doctor, Doctor es una lectura que no le puede defraudar.

24 páginas, cuaderno grapado, color, 6 €

Néstor F. con Infame también realiza una ridiculización de otra figura de autoridad, pero en comparación su cómic no es tan dramático. Qué curioso que alguien como yo opine en este momento (es decir, mientras escribo una reseña) sobre los críticos. Es inevitable que existan críticos desde el momento en el que todo el mundo tiene opiniones y la absurda necesidad de compartirlas. El problema viene cuando este crítico se ve a sí mismo como un profeta de una humanidad ignorante, como un salvador del arte y de las buenas maneras. Peor aún, que llegue a pensar que él mismo es un creador, que sus escritos (que son simples derivados, dependientes de algo superior y sin importancia por sí mismos) están a la altura del objeto de su crítica. No estoy diciendo nada nuevo: todo el mundo se cree más listo que Alan Moore.

Quiero decir, nos encontramos con un elemento claramente ridiculizable. Néstor F. por suerte, creo yo, no le da tantas vueltas al tema. El protagonista de Infame es Bruno Kolin, un crítico pretencioso y autocomplaciente que intenta superar el patetismo de su vida destrozando con sus críticas cualquier cómic que lee. Vive obsesionado con su micro-mundo de ficción para evadirse de una realidad que mide en base a esas referencias culturales y las puntuaciones de 0 a 10. La principal baza de este cómic es esta caricatura grotesca del protagonista (un crítico especializado en cómics, me imagino que para insistir más en su mediocridad), una presentación del personaje a partir de diferentes situaciones sin relación.

24 páginas, cuaderno grapado, color, 6 €

En mi opinión, Mediocre es mucho mejor que Infame. La vida asentada de Bruno Kolin como crítico de cómics en televisión se viene abajo con la llegada del internet 2.0. Los vloggers y sus videos de Youtube ponen patas arriba la esponjosa nube en la que vive, una vida falsa y vacía basada en el like y el retweet, por lo que el protagonista se encuentra ante la encrucijada de evolucionar o morir. Para resolver el dilema, Kolin se vuelve a embarcar en otro viaje lisérgico, pero, al contrario que en Infame, esta vez eso hace avanzar la trama y tiene consecuencias en la evolución del personaje. Por mi parte, creo que gracias a eso el resultado está por encima de la primera entrega.

Me gusta especialmente el dibujo de Néstor, muy limpio, muy redondito, con muchos colores... Como Molg H., Néstor no exagera las situaciones con suciedad, con líneas cinéticas, con expresiones deformes, etc., sino que camufla la sordidez con un dibujo "mono". Son dos autores sutiles aunque cuenten historias que podrían dar pie al subrayado o a deformar demasiado lo grotesco. Se les nota cierta afinidad en la forma que tienen que hacer cómics, o tal vez sea que sigo teniendo el maravilloso Moowiloo Woomiloo en la cabeza.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Mundillo


Me imagino a mi padre decidiendo con sus amigos que si una película de vaqueros es mejor o peor depende de si salen muchos sombreros o no.

Así es el mundillo del cómic la mayoría de las veces. "Mundillo" dicho de forma despectiva. Con más frecuencia de la recomendable, las discusiones son absurdamente naifs, centradas en temas superficiales en los que la opinión del lector en realidad no significa nada. Temas irrelevantes tratados con una asertividad, con una seriedad que los temas no piden. Todo ese esfuerzo para nada, porque ni parten de un tema controvertido ni llegan a una conclusión inesperada.

Por ejemplo, un clásico: ¿qué es mejor, Marvel o DC? Se llenan foros de argumentos a favor de lo innovador de uno frente a la ranciedad del otro. Aquél repite lo que dijo Neal Adams, que los de una editorial van al baño y los otros no. Uno carraspea, pausa dramática, sentencia que una editorial es más adulta que la otra. Cuando realmente son lo mismo, dos empresas de entretenimiento que vistas a cierta distancia producen el mismo material (aventuras protagonizadas por personajes coloridos, enmascarados y con poderes), dos empresas que compiten por el mismo público y no paran de imitarse la una a la otra por eso mismo. Si realmente hubiese que comparar sus cómics sería con toda la variedad de géneros que hay más allá de las fantasías urbanas y cósmicas.

Un día Alan Moore se coge un cabreo (un "Cabreo-Moore"), dice que los superhéroes tal y como se hacen ahora no le gustan y ya la hemos liado. Todo el mundo afirmando que Moore no está satisfecho con que el cómic de superhéroes se haya vuelto adulto debido a su influencia. Vaya, lo que leo en esa entrevista realmente es que a Alan Moore no le gusta lo contrario, que la base de lectores sean adictos treinteañeros y cuarentones que disfrutan con conceptos pensados para niños. Es más fácil quedarse en la superficie y corretear por internet diciendo que los superhéroes que Alan Moore escribió en el fondo tienen la misma calidad y contenido que lo que escriben Geoff Johns, Brian Michael Bendis, Dan Slott o Mark Millar.

Por desgracia, para muchos lectores no dudo que sea así.

Otro ejemplo: ¿qué es mejor, un universo compartido, en el que los superhéroes crucen sus caminos, o uno en el que sus vidas sean independientes? Discutamos, razonemos, argumentemos, bien, genial. Qué más dará, si las ventas de estas colecciones son más elocuentes que cualquier ristra de comentarios en un blog perdido de la mano de Dios. Si a alguien no le gusta, que no compre.

¿Debería Warner ir presentando a los superhéroes de la Liga de la Justicia en varias películas antes de reunirlos a todos en una? El friki común cogerá una postura egregia y enfatizará un "Sí, porque..." que sólo interesará a otros pocos como él. Cuando termine su discurso sólo tendrá que añadir que, de todos modos, verá esas películas las escriban como las escriban, porque en el fondo le importan tres narices si el guión de Thor es malo de solemnidad. Irá a ver Thor 2 y lo comentará en su blog, foro o red social, ¡que nadie intente detenerle! No le impulsa la búsqueda de un relato bien construido que le entretenga, sino la nostalgia de la juventud o el completismo del coleccionista pop.

No puede faltar, claro, el genio que para hacerse destacar pondrá a parir aquellos cómics que están sinceramente mejor que la media. ¿Watchmen? "Psé, tuvo su momento", dice uno mientras revisa que en su estantería no le falte el cómic en el que Spiderman derrota a los hermanos Lobo.

Estamos en un mundillo de lectores endogámicos que se encierran dentro de unos límites bien definidos. Los libros de historia del cómic empiezan con Yellow Kid o similares, sin pensar que la humanidad empezó a contar relatos miles de años antes utilizando otros soportes (narrativa, teatro, etc.) Los lectores discuten sobre el dibujo de Kirby o de Peter Bagge como si en los siglos anteriores no hubiese habido una largísima tradición de pintores e ilustradores, o como si fuera del medio nadie más se dedicase a la ilustración.

Si es un mundillo no es porque contenga poca gente, sino por la cortedad de miras.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

No os Indignéis Tanto, de Manel Fontdevila

Rústica, blanco y negro, 96 páginas, 9 €

Para ser un gran humorista se dice que es necesario que un artista se encuentre en un continuo estado de enfado y decepción. Leído No os Indignéis Tanto repaso la anterior frase y creo que Manel Fontdevila es uno de los mejores humoristas de este país.

Si me pongo imbécil, podría decir que aquí Fontdevila realmente no nos cuenta nada nuevo. En sus presentaciones de cómics y sus charlas (dentro de éste libro hay un par) ya dejaba caer algunas de estas reflexiones: la necesidad de manifestarse a pesar de la respuesta de la policía, la apertura de los límites de la corrección política, ele hecho de que los políticos no puedan ser tocados físicamente... Son ideas que Fontdevila nunca había ocultado, nunca se las había guardado para sí pensando "esto lo saco luego en un tebeo y me forro". En absoluto, porque este cómic supone realmente, creo yo, ampliar el público para estas ideas y la posibilidad de ordenarlas, de darles coherencia y un significado global.

Ése es uno de los aspectos más curiosos de este cómic. Fontdevila parece alucinado, uno no sabe al principio de qué va todo esto. El cómic cambia de registro, de narración, de personajes, de temas... continuamente. En un primer momento, alguien podría pensar que lo que hay aquí es el resultado de una indigestión, desparramado sin orden sobre el papel. Y es lo contrario, éste podría ser uno de los cómics mejor planteados y estructurados que se han publicado nunca. Pasito a pasito, página a página, Fontdevila va profundizando en sus opiniones hasta poder construir un manifiesto de la desobediencia civil.



Voy a caer en una comparación obvia: este cómic se va a colocar en las tiendas al lado de los libritos de Aleix Saló, es decir, Simiocracia y Europesadilla. Hay puntos en común, es innegable. Los dos tratan temas políticos de actualidad, los dos utilizan el ensayo en vez de la ficción y los dos se acogen a un formato económico para transmitir sus opiniones. Estos cómics no quieren ser álbumes de gran tamaño con papel de colores satinado, su objetivo no es ser un deleite estético para entretener a una clase acomodada. Aquí lo que pesa es el mensaje, no la forma. Sin embargo, lo aclaro, es evidente que Fontdevila no ha tomado como modelo a Saló, porque este tipo de cómic es el que lleva haciendo en El Jueves desde hace años, esa mezcla de cómic-ensayo con él mismo de protagonista-narrador.

Es el estilo de sus páginas en El Jueves, pero con más variedad y buscando la unidad gráfica que pide un libro. Para las partes biográficas Fontdevila puede dibujarse a sí mismo en una distribución de viñetas normal o dentro de un bocadillo de pensamiento, en los análisis enumera una serie de factores y busca el divertido contraste entre ellos y el contenido de la viñeta, salta a anécdotas encerradas en grandes paréntesis, viñetas a página completa, dobles páginas, se desvía con un cómic de estilo retro forzado como los de Rosenda, etc. El dibujo es lo contrario de un trabajo impersonal, está muy elaborado y busca la innovación.

El título del cómic es una respuesta al ¡Indignaos! de Stéphane Hessel. Mientras que el diplomático francés ordenaba a los lectores que sólo se irritasen, Fontdevila entiende que es insuficiente, que hay que quejarse. A partir de las manifestaciones, de la rebeldía, de la desobediencia civil es como se amplían los límites de la libertad.

martes, 26 de noviembre de 2013

La escritura de guiones y el amateurismo

Dentro del mundo del cómic la imagen tiene tantísima fuerza, tanto impulso, atrae tanto a los lectores y los conmueve de tantas maneras que los autores y los lectores pueden llegar a una conclusión equivocada sobre los guiones: que cualquiera los puede hacer, que son una parte menor dentro del esfuerzo de crear un cómic, que es lo de menos...

Incluso da la sensación de que cualquiera que proponga sugerencias en este ámbito inmediatamente limita la creatividad, como si "educación" y "maestro" fuesen sinónimos de "estandarización" y "dictador". Como decía Ortega y Gasset, un maestro "enseña a la vez a dudar de lo que enseñas."

Una página de guión de V de Vendetta, de Alan Moore

Por eso quería copiar unos párrafos de El Guión (Story) de Robert McKee. Es un tema al que no dejo de dar vueltas últimamente:

"El arte de la narración es una fuerza cultural dominante en el mundo, y el arte del cine es el medio dominante de esa gran empresa. El público mundial es devoto pero ansía historias. ¿Por qué? No porque haya una escasez de esfuerzos. El Sindicato de Guionistas de América registra en sus anales más de treinta y cinco mil títulos anuales. Y ésos son solamente los que se llegan a registrar. En toda América se intentan escribir cientos de miles de guiones cada año, pero sólo hay un puñado de calidad debido a muchas razones. La principal es que los que hoy aspiran a ser guionistas se apresuran a sentarse ante el teclado sin aprender primero el oficio.

Si nuestro sueño fuera componer música, ¿nos diríamos a nosotros mismos: «Ya he escuchado suficientes sinfonías... también sé tocar el piano... creo que compondré una este fin de semana.»? No. Pero es exactamente así como empiezan muchos guionistas: «He visto muchas películas, algunas buenas y otras malas... saqué un sobresaliente en redacción... han llegado las vacaciones...»

Si quisiéramos componer nos dirigiríamos a un conservatorio para aprender tanto la teoría como la práctica musical, centrándonos en el género de la sinfonía. Dentro de años de diligencia fusionaríamos nuestro conocimiento y nuestra creatividad, echaríamos mano del coraje y nos aventuraríamos a componer. Hay demasiados escritores poco reconocidos que nunca sospechan que la creación de un buen guión es tan complicada como la creación de una sinfonía e incluso más, en algunos aspectos. Mientras el compositor crea con la pureza matemática de las notas, nosotros sumergimos en ese algo caótico conocido como naturaleza humana.

(...)

Respecto a la técnica, lo que el novato confunde con oficio es simplemente su absorción inconsciente de elementos narrativos de todas las novelas, películas u obras de teatro con las que se ha encontrado. al escribir evalúa y compara su trabajo con un modelo construido a partir de un cúmulo de lecturas y observaciones. El escritor sin formación lo llama «instinto» aunque sólo se trata de un hábito que resulta rígidamente restrictivo. O imita su prototipo mental o se imagina en la vanguardia y se rebela contra él. Pero el uso ciego y caprichoso de la rebelión contra la suma de repeticiones inconscientemente grabadas no son, en ningún sentido, técnicas, y producen guiones plagados de clichés de tipo comercial o artístico."

lunes, 25 de noviembre de 2013

Documental de Mortadelo ¿polémico?: "La mitad invisible"

El título del documental no podría ser más claro: trata especialmente sobre Juanma Muñoz, la "mitad invisible" en la producción de Mortadelo, el entintador que no firma. Es su presentación para el gran público en la que se ve una muestra de su trabajo y su personalidad. Especialmente por su presencia este documental consigue no ser uno más del montón.

No es un programa perfecto. El presentador quiere tomar demasiado protagonismo y en algún momento llega al completo ridículo, como al interpretar viñetas con Paco Roca, pero si nos quitamos todos esos momentos tontísimos el programa tiene bastantes momentos interesantes.

Cenizas, de Álvaro Ortiz

 Cartoné, 192 páginas, color, 20 €

Tres amigos que llevan años sin mantener el contacto se reúnen siguiendo las misteriosas instrucciones de un cuarto amigo ausente. De este modo, el grupo emprende un viaje en coche durante el que se pondrán al día de sus vidas y descubrirán los secretos que guardan algunos de ellos.

El interés principal de esta historia está enfocado sobre todo a la intriga que producen las instrucciones secretas que Héctor les da a Polly, Piter y Moho, pero es un punto de partida para hablar realmente sobre la amistad. No vemos sólo cómo los personajes llegan a un sitio superando las dificultades que se encuentran en el camino, sino la reconstrucción de una amistad perdida. Los personajes se conocen y no, confían entre ellos y no, se siguen llevando bien... y no. A esta trama se le añaden elementos de género negro, crímenes y matones, y mucho humor en pequeñas cápsulas.

La tremenda ironía es que este tipo de temas parece que deberían ser tratados con un dibujo más detallista o más oscuro. Sin embargo Álvaro Ortiz sorprende a cualquier lector suspicaz con un estilo naif y caricaturesco con colores pastel. La combinación no molesta, de hecho parece de lo más natural, como si este cómic no pudiese haberse dibujado de otra manera.


Posiblemente el aspecto más interesante de este cómic sea su estructura, que alterna cinco tramas: la historia principal, las sucesivas biografías de cada personaje, el pasado de un peculiar personaje del grupo que no diremos aquí, los extractos de un libro y la vida de Melina. La historia juega con ellas, salta de una a otra para evitar el aburrimiento del lector, distinguiéndolas con el diseño de página y el tamaño de las viñetas. Como único fallo de este aspecto me queda la duda de si para la trama principal (la maduración de Polly, Piter y Moho) era realmente necesaria la subtrama de Melina.

Creo que el único punto que desmerece a un cómic tan bien realizado como éste es la falta de intensidad emocional. Por ejemplo, cada personaje parte de una mala situación que querría resolver (por decir uno, Polly quiere dejar su molesto trabajo en una cafetería), pero éstas no llegan a parecer tan dramáticas. Otro ejemplo son los momentos de peligro, que no suponen un verdadero riesgo (físico, económico, emocional...) y que tampoco parecen imposibles de superar. La historia tiene los mimbres perfectos para haber sido un drama espectacular, pero por el motivo que sea no se quiere entrar en ese registro y se queda en una historia de misterio y suspense con algunas pinceladas de drama y humor.

Es sólo un detalle, pero me falla también la aparición del propio autor dentro de la historia como ya me falló en El Héroe de David Rubín. Demasiado explicativa ("nunca des explicaciones" decía Neil Gaiman sobre los epílogos), y porque desvía la atención de los propios personajes hacia el creador de la historia.

No importan estos defectos porque realmente entre manos tenemos un cómic que se merece destacar entre toda la maraña de novedades mensuales que se van tapando unas a otras. Puede que le falte algo para llegar a la perfección, pero no se puede negar que es de lo mejor que se publicó en España el año pasado. Ameno, curioso y preciosamente dibujado.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Dios Ama, el Hombre Mata, de Chris Claremont y Brent Anderson

96 páginas, tapa dura, 12 €

La premisa de la colección de los X-men se basa en que los miembros de este grupo han conseguido superpoderes debido a una mutación genética, por lo que se han ganado el miedo y el odio injustificados de la mayor parte de la sociedad. Sin embargo, los X-men son superhéroes que en vez de buscar venganza contra esa actitud, lo que hacen es defender a la humanidad de los peligros que la amenacen. Es decir, se trata de una combinación de los papeles de víctima y de héroe, son mártires con superpoderes.

La premisa es tan tonta y está tan poco reflexionada que es comprensible que los propios Stan Lee y Jack Kirby la olvidasen en el segundo número de la colección. ¿Cómo puede la humanidad sentir miedo y odio por los personajes de la colección X-Men pero admirar a los Cuatro Fantásticos? Si un mutante no dice que lo es, ¿cómo se le puede distinguir de superhéroes como Daredevil, Luke Cage, etc.? En un universo mutante, aislado del resto de los superhéroes de la editorial, el concepto podría funcionar, pero dentro del cosmos Marvel es absurda.

En 1982 el aclamado guionista Chris Claremont participó en el proyecto editorial de Jim Shooter, un nuevo formato con el que quería llegar a un público adulto, el álbum francés (llamado aquí "novela gráfica"). Esto significaba tapas de cartón resistentes con más páginas, de mayor tamaño, mejor papel y mejor color. Y por tanto, en teoría, un guión más inteligente y adulto. Por ese motivo, para desarrollar una historia en este formato Claremont decidió alejarse de los villanos coloristas de ciencia ficción de la colección regular y resucitó la premisa de la colección utilizando a un telepredicador fanático que difundía el odio a los mutantes y funcionaba como una metáfora del racismo.

Por desgracia, este guionista cargado de sus mejores intenciones no fue capaz de llevar su idea a la práctica. En primer lugar, su escritura sigue tendiendo a la completa exposición, al subrayado. Los personajes se describen no tanto por los actos y decisiones que toman a lo largo de la historia sino de manera forzada mediante cuadros de texto (la página de presentación del grupo), con soliloquios (la primera aparición de Magneto), bocadillos de pensamiento, etc. En algún caso Claremont incluso cae en errores de novato con textos que no aportan nada al dibujo (última viñeta de la página 20) o que contradicen lo que se ve en la viñeta (página 7, viñeta 8).


Esta sobreexposición me lleva a donde este cómic falla estrepitosamente, a su villano, el reverendo Stryker. Se trata de un antiguo militar problemático y con problemas mentales que después de una mala experiencia decide volcarse en la religión y predicar el exterminio de los mutantes. Se trata de un personaje ridículamente bidimensional, sin matices ni contradicciones, descrito mediante simples clichés: un líder carismático, experto en la oratoria, aficionado a recitar de memoria siempre que puede largas citas bíblicas e inflexible en sus decisiones. Sin discusión, este villano es lo más alejado del concepto "cómic adulto" que tengo en mente.

El problema es que tampoco Claremont quiere caer en una zona de grises morales, no se arriesga a que el lector pueda sentir empatía por Stryker. Cuando Claremont da voz a algún personaje (los realizadores de televisión, Cíclope, el senador y los policías), todos opinan igual, que su mensaje está equivocado. ¿Dónde está entonces ese dominio de la oratoria de Stryker? Según el cómic, sólo consigue realmente convencer a los asesinos que trabajan para él y al Danny de las primeras páginas, el resto de seguidores son estúpidos sin reflexiones personales. Si sabemos que Stryker es una persona elocuente es porque otros personajes lo afirman en voz alta, no porque el argumento nos lo muestre.

De hecho, Claremont se ataca a sí mismo al intentar redimir al villano Magneto, al que Xavier describe directamente como "maligno" mediante una sobreexposición más, aunque no le veamos aquí comportarse realmente como tal. Redimiendo al clásico archienemigo de la colección justo en este cómic, el guionista cae en la contradicción. Si Magneto es capaz de cometer crímenes por una buena causa, si es malo pero a la vez es bueno, si es un personaje tridimensional, ¿cómo es posible que Stryker sea una caricatura sin desarrollo?

Stryker es también incoherente, que no es lo mismo que contradictorio. Si su epifanía le lleva a la conclusión de que debe compartir con la humanidad su evangelio de odio a los mutantes, ¿qué tienen que ver los asesinatos a mutantes que realiza a escondidas? Si se trata de un simple telepredicador, ¿de dónde ha sacado la extravagante máquina de hipnosis de ciencia ficción? Si no quiere que la sociedad sepa que él está relacionado con el asesinato de niños mutantes inocentes, ¿por qué apunta con una pistola a un mutante... en público, sin que esté sometido a una situación crítica?

Al menos un villano tan monolítico como Stryker podría servir para agitar al resto de personajes, para producir en ellos algún tipo de cambio o una nueva reflexión, pero no hay nada de eso. Lo que tenemos es justo lo contrario, una historia en la que los personajes se mantienen en su posición, en la que, a pesar de algunas dudas, refuerzan las personalidades que aparecían en las primeras páginas. Nada cambia, la intolerancia seguirá existiendo, los héroes deben seguir siendo heroicos.

Si nos alejamos del guión realmente hay pocas pegas que poner en comparación. El dibujo no es de mi gusto, pero sí es interesante. El color sirve tanto para que el dibujo parezca más realista como para ganar en expresividad. Alguna página es confusa por el orden de lectura de las viñetas y las viñetas fotocopiadas llegan a cansar, pero se agradecen las ganas de querer hacer algo diferente a lo habitual. A nivel gráfico, uno de los mejores momentos es el sueño de Xavier con el que Stryker intenta controlarle. Otro buen detalle es que Anderson en bastantes momentos se preocupe por sacar a todo grupo en viñetas independientes del mismo tamaño, así se insiste en que todos son un equipo pero cada uno tiene su propia personalidad.

Lo que nos queda entonces es un cómic fuera de continuidad (¿Kitty Pryde con el apodo de Ariel, un indicio de romance entre Cíclope y Tormenta que nunca se explorará?) en el que su gran baza fue realmente su formato novedoso. Con estos cómics Marvel llamaba la atención de los coleccionistas pop, más preocupados por las rarezas externas que por el contenido. Más preocupados de si el cómic estaba editado en tomo o en grapa, en horizontal o en vertical, que por un análisis realmente adulto e inteligente del racismo y la intolerancia.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Despedida definitiva

Hola a todos. 

Tras llevar un largo tiempo sin escribir en el blog, mucho más del que me gustaría, he llegado a la conclusión de que nunca volveré del todo. Supongo que ha sido un cumulo de circunstancias las que han hecho que dejase de escribir aquí, entre ellas la más importante ha sido que he dejado de consumir tantos cómics como antes, por lo que no veo sentido escribir sobre algo que ya no compro. 

Este blog me ha dado muchas alegrías y quiero dar gracias a Pablo por unirse a este proyecto. Sin él posiblemente no habríamos llegado a ser tan conocidos en su día, ya que antes actualizábamos cada día y ahora esa cadencia de post se ha visto alargada mucho. También quisiera expresar mi agradecimiento a todos los que aceptaron ser entrevistados para el blog, ya que me ayudó a coger experiencia para mi futuro profesional. 

Con 'En todo el colodrillo' he aprendido que todo con esfuerzo y dedicación tiene su recompensa, ya sea a corto, medio o largo plazo. Así que desde aquí os animo que si os gusta algo y queréis escribir sobre ello, hacedlo, no sabéis la de que cantidad de cosas buenas que pueden llegar a vosotros.

Espero conseguir engancharme de nuevo a los cómics en un futuro, pero hoy por hoy considero que mi etapa aquí ha concluido (me siento Gandalf diciendo esto). Esto no es un adiós, es un hasta luego. Nos seguiremos leyendo en este gran mundo que es Internet.

Larga y prospera vida a los cómics.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Grafito Editorial busca autores [nota de prensa]



¿QUIÉNES SOMOS y QUÉ HACEMOS?

Hola. Somos Grafito Editorial, una nueva editorial de cómic. Publicamos álbumes para un público que quiera disfrutar de una buena historia, un buen dibujo y una edición de calidad a buen precio.

Los lectores podrán conseguir nuestras publicaciones tanto en papel (a través de nuestra tienda on-line y tiendas de cómic) como en digital (descargable en tres idiomas).

¿CUAL ES LA NOTICIA?

Buscamos proyectos de cómic para publicar.

Nuestro objetivo es ampliar la oportunidad de los autores de ver publicada su obra. Apostamos con fuerza por cada uno de nuestros proyectos.

En España, a pesar de que el cómic es un medio en alza con una gran oferta de títulos, la mayoría son reediciones con poca producción propia. Queremos contribuir en el mercado con títulos originales.

Una de las ventajas de ser una editorial pequeña y joven es que al empezar publicando pocos títulos estamos siendo muy selectivos y centramos todos nuestros recursos en darles la mayor promoción posible.

¿Qué necesitamos?

Nos ponemos en contacto con vosotros porque os agradeceríamos que nos ayudaseis a dar a conocer nuestro proyecto a través de vuestra publicación.

Ya tenemos un par de cómics en marcha, en breve os daremos todos los detalles, pero para cerrar nuestro calendario editorial necesitamos más.

Hemos redactado una guía en nuestra web con los pasos a seguir para que nos envíen el dossier a este correo electrónico: proyectos@grafitoeditorial.com

http://www.grafitoeditorial.com/envia-tu-proyecto/

Así como una sección de FAQs donde aclaramos las dudas más habituales:

http://www.grafitoeditorial.com/faq/

¿Cómo son nuestras publicaciones?

Todos nuestros álbumes tienen unas características comunes, historias autoconclusivas de unas 80 a 100 páginas publicadas en formato álbum de tamaño 17x24 cm. La línea editorial está orientada a un público adulto y adolescente.
Todas las obras serán publicadas en papel y formato digital:

La edición en papel se distribuirá por toda España, tanto en tiendas especializadas como a través de nuestra tienda on-line.

La edición digital nos permite una mayor difusión de la obra y el autor a nivel internacional al comercializarse en 3 idiomas: español, inglés y francés.

lunes, 28 de octubre de 2013

Astérix y los Pictos, de Jean-Yves Ferri y Didier Conrad

Cartoné, 48 páginas, color, 12,90 €
También en formato ebook, en castellano,
catalán, euskera, gallego y asturiano

Goscinny murió hace 35 años durante una revisión médica rutinaria. Esta pérdida colocó a Uderzo en una situación difícil. ¿Continuar con Astérixo abandonar? Se decidió por seguir dibujando sus historietas, pero en unas condiciones muy concretas: sin otro guionista que no fuese él mismo. El guerrero galo era un gran personaje, hubiese merecido un guionista a la altura, pero un escritor de primera categoría hubiese aportado su visión personal y llevaría de manera inevitable la colección en una dirección diferente a la original. Uderzo se decidió por el continuismo, por realizar nuevos álbumes sin dar ninguna pista de cambio o renovación.

En un primer momento la idea no le salió del todo mal, pero pronto los álbumes dejaron de tener interés por sí mismos. Su atractivo ya no estaba en su propia lectura sino en mantener el recuerdo de los primeros cómics. La etapa de Uderzo, con sus efectismos y toques de atención facilones (Astérix tiene un hijo, Astérix se enamora, Obélix bebe la poción mágica...), se había convertido en material derivado, en merchandising del Astérix original que no podía sostenerse por su propio pie.

Para mí ésos eran los dos riesgos que veía en Astérix y los Pictos: ¿el cambio de guionista y dibujante no sería otro efectismo más? ¿Aportaría este cómic algo más que una curiosa continuación del original?


Abro la primera página, leo por orden cada bocadillo con recelo, y al poco rato ya he apartado cualquiera de estas dudas. Tengo un verdadero tebeo de Astérix en las manos, y no porque lo diga en la portada o porque el protagonista salga en la mayoría de las viñetas. Es porque es un cómic que sólo podría protagonizar Astérix, con una aventura y un humor que sólo se ha visto en los mejores tebeos de esta colección.

Como mínimo, lo que los autores tenían que conseguir era un guión divertido y un dibujo trabajado. Con eso los lectores ya se habrían quedado satisfechos. Y sin embargo, hay más que eso. El dibujo no sólo es bueno, mimetiza el estilo de Uderzo, los diseños de los personajes, la composición de página, los planos dentro de las viñetas, el movimiento, la expresividad... El guión no sólo es divertido, usa sólo el mismo tipo de chistes (juegos de palabras, referencias culturales...) que habría ideado Goscinny. Viendo las adaptaciones al cine o los cómics de Uderzo parecía una tarea imposible, y sin embargo el guión de Ferri funciona sin que parezca una caricatura forzada.

El resultado final de este cómic es muy bueno, totalmente recomendable. Un dibujo de calidad, un Astérix que por fin es muy divertido y un resultado global que no chirría con los últimos álbumes realizados por Goscinny y Uderzo en los 70. Da para pensar cómo podrían haber llegado a ser algunas continuaciones de cómics españoles (como La Muerte del Capitán Trueno, El Supergrupo: El Superretorno y Zipi y Zape y el Club de la Canica) si hubiesen seguido este mismo camino...

Me queda colgando el tema del miedo de Uderzo al cambio y la posibilidad de renovar la serie de verdad. Gracias al talento innegable de Jean-Yves Ferri y Didier Conrad, creo que aunque sigan por esta línea conservadora los lectores y la crítica les apoyarán. El problema es que por eso mismo también se les pondrá lamentablemente en un escalón por debajo del equipo original. Si dependiese de mí, mantendría este mismo estilo durante un par de álbumes más y luego probaría a romper un poco los moldes para ver qué ocurre.


Cómics relacionados:

El Papiro del César (Jean-Yves Ferri, Didier Conrad)

martes, 8 de octubre de 2013

Huida hacia la Gloria (novedad)


Nos avisa Gol de la publicación de su último cómic:

Recientemente he publicado un cómic sobre la figura de Balboa y el Descubrimiento del Pacífico. Ha sido editado por la Fundación CEXECI www.cexeci.org dentro de su colección "Extremeños en Iberoamérica". Anteriormente habían editado otros dos cómics, uno de Fermín Solís y otro de José Luís Forte y Enrique Flores.

"Huida hacia la Gloria. Vasco Núñez de Balboa y el descubrimiento del Océano Pacífico" tiene 72 páginas y está editado en rústica en 17cm. por 24cm. Se puede comprar al precio de 10 € más gastos de envío escribiendo a info.cexeci@org.gobex.es

Cómic hecho en casa


Nos acaba de llegar al correo el anuncio sobre la reciente creación de esta página web:

Esta web nace con la vocación de servir de escaparate a todo ese talento nacional comiquero que no termina de encontrar su sitio en las editoriales.
A nosotros no nos preocupa si los cómics darán o no beneficios. Solo nos gusta leer cómics y si son de calidad mucho mejor. Por eso queremos que salgan a la luz aunque no produzcan un euro de ganancia.

Si eres escritor, ilustrador, lo que sea y tienes algún cómic que enseñar, no lo dudes ¡deja que el mundo disfrute de él! Te recomendamos que visites antes la sección de F.A.Q´s para saber cómo enviárnoslo.

Si te gusta alguno de los cómics que hay en esta web, ¡vótalo!. Los autores te lo agradecerán un montón.

Estamos empezando y por supuesto cualquier sugerencia que nos ayude a mejorar, es bienvenida. Envíanosla a comichechoencasa@gmail.com

lunes, 7 de octubre de 2013

Hitler: La Novela Gráfica, de Shigeru Mizuki

288 páginas, 15 €
Blanco y negro, tapa dura

Adolf Hitler es el mayor villano de la historia y del mundo de la ficción. En él y la esvástica de su partido se concentra la máxima expresión de maldad que podemos imaginar. Es difícil pensar en él como un ser humano más, como alguien que también tuvo infancia y adolescencia, como alguien que tuvo que sobrellevar la rutina y otros pequeños detalles diarios. Nos lo han convertido en una exageración perversa del racismo, el odio, la violencia, la intransigencia... y no podemos verlo de otra forma. Por eso es interesante acercarse a Hitler a través de una biografía, para intentar comprender cómo una persona cualquiera pudo llegar a crear tanta muerte y tanto caos en Europa.

Shigueru Mizuki dibujó en 1971 esta historia de 17 capítulos en la que recorre la vida del dictador desde sus comienzos como pintor de paisajes sin éxito, indigente, soldado y miembro del partido nazi, hasta su muerte durante la Segunda Guerra Mundial, que ocupa los últimos cuatro capítulos. A lo largo del cómic se muestra principalmente su manejo de las intrigas políticas aunque también se enseñan algunos detalles sobre su vida personal y sentimental.

Este cómic es simple, en parte como algo bueno pero especialmente lo señalo como su gran error. La sencillez del dibujo es muy agradable, hace que el cómic tenga un aspecto legible y las caricaturas de los personajes, resueltas en pocas líneas, son inmediatamente reconocibles a lo largo de todo el tomo. La pena es que el guión no le da ninguna importancia a los secundarios. El dibujo los hace reconocibles pero el guión los convierte en intercambiables, en breves apariciones con las que Hitler tiene quien le escuche. Incluso el propio protagonista está reducido a una caricatura en sus motivaciones e ideología. Su personalidad se muestra mediante pinceladas aisladas en vez de a partir del desarrollo y la profundización.

La manera de contar la historia es también simple: se desarrolla principalmente mediante diálogos de bustos parlantes y cuadros de texto. Los personajes no pueden interactuar con el decorado porque sólo está pintado al fondo y sus actuaciones se centran únicamente en los gestos de la cara. No sólo me parece simple sino que a veces incluso creo que hay torpeza, como en las viñetas que solamente contienen texto o en ese primer capítulo que después no vuelve a mencionarse en el resto del tomo. Le falta también sutileza: los textos demasiadas veces subrayan lo que se entiende como obvio, y por otra parte los pocos y aislados chistes escatológicos que aparecen para aligerar la trama son demasiado sencillitos y sin ingenio.

Posiblemente el gran defecto de este cómic es el poco riesgo que conlleva. Mizuki se aparta de la polémica y se mueve dentro de la aburrida corrección. El dibujante no se moja, no juzga a Hitler ni como héroe ni como villano, o peor aún, ni siquiera como una mezcla de ambas. Hitler aquí es una caricatura tristona sedienta de poder, pero las consecuencias de sus decisiones, los muertos por las guerras o los campos de concentración, no tienen la importancia que deberían. Es una biografía en muchos aspectos aséptica, demasiado educada.

Creo que Hitler: la Novela Gráfica no consigue acertar. A pesar de su extensión y su documentación podría ser mucho más didáctico como relato histórico, podría ser mucho más dramático como biografía y mucho más entretenido como cómic. Puede ser interesante como primer contacto con la vida de Hitler, pero no me parece que este cómic aporte algo que no se encuentre mejor contado en los libros o películas sobre la misma figura.

sábado, 5 de octubre de 2013

¡No pasarán!, de Vittorio Giardino

Cartoné. 240 págs. a color, 25 €

Lo que yo sé de psicología y nada es lo mismo, pero tengo la sensación de que para entender quiénes somos necesitamos saber qué opinión tienen los demás de nosotros. Si yo me dedico a mí mismo unos elogios que nadie más ve, seguramente tengo una visión equivocada de mí mismo. A nivel de países pienso que ocurre lo mismo y me sirve el Pyongyang de Guy Delisle como ejemplo. Los súbditos de la dictadura de Kim Jong-il creen que viven en el mejor de los mundos posibles, pero seguramente cambiarían de opinión si pudiesen leer periódicos internacionales.

En nuestro país la Guerra Civil ha sido el suceso más polarizador de nuestra reciente historia, ha dividido el país en dos bandos. Unos justifican la sublevación militar de 1936 como necesaria y otros la describen como antidemocrática y fascista. Yo me pregunto: ¿qué se opina de esta guerra a nivel internacional? Hasta ahora en el cine y la literatura muchos autores ya habían dado su opinión, favorable a la república, y ahora con este cómic tenemos otra interpretación dentro de otro medio.

¡No pasarán! (2000-2008) es la tercera aventura del espía retirado judío-francés Max Fridman, después de que hayan pasado 15 años desde la publicación de Rapsodia Húngara (1982) y La Puerta de Oriente (1985). En este cómic concreto, formado por tres álbumes, se narra el regreso de Fridman a la Guerra Civil española en sus últimos meses para buscar a su antiguo amigo Guido Treves, de las Brigadas Internacionales, que se encuentra desaparecido en medio de una intriga política que implica a los comisarios del partido comunista.

Un punto llamativo de este cómic es que consigue mantener el interés en una trama de secretos y persecuciones en la que no hay ni bruscos giros argumentales ni grandes revelaciones. La investigación avanza lentamente, con un paréntesis en la segunda parte en la que el protagonista decide dirigirse al frente en el Ebro sin conseguir descubrir mucho en realidad. Si Giardino consigue hacer tan atractiva esta historia es por sus personajes (aunque no sean especialmente llamativos) y por la descripción que hace de la guerra española. Los diferentes bandos que participan en ella y sus opiniones, cómo se desarrolla la guerra en la vanguardia y en la retaguardia, la ambientación histórica y el retrato de la ciudad de Barcelona. Todo ello está desarrollado con un dibujo de línea fina de muchísimo talento que huye de la ostentación, donde el diseño de página se coloca en segundo plano para no despistar al lector con distracciones formales.

Al final del tomo se incluyen 50 páginas de material extra más o menos interesante. Bocetos de personajes, ilustraciones que quieren parecer fotos de la época, otras ilustraciones que parecen portadas y páginas promocionales (y seguramente lo sean), bocetos de páginas y partes del guión que acabaron siendo desechados, fotografías y carteles utilizados como documentación, bibliografía...

Vittorio Giardino no llega al nivel de la excelencia en este cómic y creo que tampoco era su intención. Se conforma con poder rendir un homenaje a la primera guerra antifascista en Europa, a la trágica derrota en una lucha por la libertad con la que cualquier lector puede sentirse identificado. Para mí, poder ver la historia de nuestro país desde otro punto de vista, uno tan idealista como crítico, es el mayor aliciente de este relato.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Series de TV de acción real de Marvel Comics

Spidey Super Stories

La primera serie de acción real basada en personajes de Marvel la protagonizó su superhéroe más popular, Spiderman. Consistió en 33 breves sketchs de 3 minutos y medio en las temporadas 4 a 6 (1974-1977) de The Electric Company, un programa educativo y de humor que duraba media hora, dirigido a niños de 5 a 10 años. En cada entrega de la sección del trepamuros hablaba de sufijos, prefijos, sonidos... El bailarín y marionetista Danny Seagren interpretó este papel mientras que el resto de actores del programa se encargaban de los villanos y secundarios. Spiderman era mudo, sus frases aparecían en bocadillos de pensamiento encima de su cabeza, y en ningún momento apareció Peter Parker en la sección.

Para aprovechar la difusión de la serie Marvel editó una colección de 57 números (entre 1974 y 1982, continuaron saliendo a pesar de la cancelación del programa) e incluyó breves historias dentro de la revista Electric Company Magazine. Se trata de cómics sencillísimos de leer, dirigidos al mismo público de la serie. Al mismo tiempo que ayudaba a los niños a mejorar su lectura Marvel podía introducirles dentro del universo superheroico de la editorial.






The Amazing Spider-Man

Parece que el final de Spidey Super Stories coincidió con el inicio de cuatro nuevas series de televisión con las que Marvel intentó invadir este medio... sin mucho éxito. La de Spiderman fue la más caótica, con 2 temporadas de duración (1977-1979) y solamente 13 capítulos de una hora que fueron emitidos de manera discontinua. El papel principal lo interpretó Nicholas Hammond, uno de los niños de Sonrisas y Lágrimas, mientras que los secundarios y villanos fueron generalmente creaciones originales para la serie. Únicamente Jonah Jameson y tía May fueron adaptados desde los cómics.

La serie comenzó con un piloto de hora y media de aspecto más bien camp, que a lo largo de la serie evolucionó a un tono más maduro. Las tramas eran más bien policiacas, sin villanos con superpoderes. Comparado con otras adaptaciones de Marvel en estos años, esta serie era de lejos la más fiel, excepto por la ausencia de la muerte de tío Ben. A pesar de las buenas audiencias (mucho mejores que las de The Incredible Hulk) la serie acabó siendo cancelada en 1979. Parece que el motivo era que la cadena, la CBS, estaba preocupada porque no quería dar la imagen de ser la cadena de los superhéroes ya que también emitía The Incredible Hulk, Wonder Woman, Captain America y Doctor Strange. Se intentó recuperar al reparto para un episodio conjunto con Hulk en 1984, con Spiderman vistiendo el traje negro de los cómics de la época, pero el proyecto se vino abajo ya que Lou Ferrigno no se encontraba disponible para interpretar a Hulk.

A nivel internacional la serie fue distribuida en forma de películas. A España llegaron como Spider-Man: el Hombre Araña, Spider-Man 2: el Hombre Araña en Acción (atención a la sonrisa del cartel) y Spider-Man 3: el Desafío del Dragón.





The Incredible Hulk

Ésta fue la primera serie de superhéroes con un tono adulto, más centrado en el drama que en la aventura. El mérito le corresponde a Kenneth Johnson, que después de crear con éxito El Hombre de los Seis Millones de Dólares (un ciborg que puede interpretarse como un superhéroe) y su spin-off, La Mujer Biónica, decidiría encargarse de este personaje ya que era el único superhéroe que le habían propuesto que no llevaba ningún traje de colores. La trama se alejaría de las ingenuas violencia y ciencia ficción de los cómics para imitar el estilo de El Fugitivo con una eterna persecución del periodista Jack McGee al errante David Banner.

Ya desde el nombre del protagonista la serie va por libre. Parece que Kenneth Johnson prefirió llamar al protagonista David en vez de Bruce para evitar la aliteración del nombre y el apellido... y porque Bruce era un nombre muy común en la comunidad gay. El protagonista se transforma no por investigar en una bomba atómica y ser saboteado por los comunistas, sino debido a que investigaba cómo la radiación gamma podría haberle ayudado a tener la fuerza para salvar a su mujer de un accidente de coche. Convertido en Hulk, su enemigo nunca será ejército y en ningún momento articulará una frase, un detalle que ha influenciado al resto de adaptaciones de Hulk hasta la actualidad.

En el reparto se encuentran Bill Bixby como David Banner y Jack Colvin como Jack McGee. Para Hulk se propuso a Richard Kiel (Tiburón en las películas de James Bond) y a Arnold Schwarzenegger, pero finalmente el elegido fue Lou Ferrigno.

Después de dos episodios piloto de dos horas, la cadena da luz verde para una serie que alcanzó la duración de 5 temporadas entre 1977 y 1982. En cada capítulo David Banner llegaba a un pueblo diferente, daba un nombre falso, se involucraba en un problema y después de transformarse una o dos veces en Hulk conseguía resolverlo. La llegada del inquisitivo McGee le obligaba a abandonar el lugar antes de que éste descubriese su secreto. A pesar del éxito de la serie, un nuevo productor de la CBS decidió cancelarla inexplicablemente a mitad de la quinta temporada sólo porque la serie nunca le había gustado. Ya sin Kenneth Johnson (que después de Hulk crearía la serie V), la NBC decidió recuperar en los 80 al personaje en diferentes películas para la televisión en las que se cruzaría con otros superhéroes del Universo Marvel, como Thor (The Incredible Hulk Returns) o Daredevil (The Trial of the Incredible Hulk). La intención era continuar con otros co-protagonizados por Iron Man o Hulka, pero la poca calidad de estos telefilmes no convenció a los espectadores. La vida de esta serie acabaría con The Death of the Incredible Hulk, en la que Hulk moría debido a una caída desde un avión.

Con el éxito de la serie Marvel decidió no perder el tiempo y comenzó una nueva colección de 27 cómics protagonizada por este personaje (The Rampaging Hulk, retitulada después como The Hulk!). Esta vez el formato sería el de magazine (blanco y negro, mayor tamaño) y las aventuras no tendrían relación con la otra colección principal sino que imitarían el estilo de la serie de televisión. La excepción serían los 9 primeros números de la colección, una trama sobre una invasión extraterrestre ambientada en los primeros números del personaje en 1962. Seis años después esta trama fue eliminada de la biografía del personaje.





Doctor Strange

Igual que con Hulk, la cadena decidió que fuese un proyecto personal de una única persona, Philip DeGuere en este caso, que se encargó de producir, escribir y dirigir un capítulo piloto de hora y media en 1978 que no consiguió convencer a la audiencia. Aunque había producido y escrito guiones en muchas series de televisión conocidas (The Twilight Zone, NCIS, JAG...) este telefilme es prácticamente su trabajo más conocido. Para interpretar al protagonista el elegido fue Peter Hooten, uno de los protagonistas de Aquel maldito tren blindado (1978) en la que Tarantino se fijaría para dirigir Malditos Bastardos.

La película narra el origen del Doctor Extraño, un psiquiatra que recibe la visita del Hechicero Supremo (Thomas Lindmer) y su ayudante Wong. Los dos le revelan que es el elegido para ser el siguiente Hechicero Supremo y que deberá luchar contra Morgan le Fay y su ayudante Clea, las cuáles a su vez sirven a un ser que recuerda a Dormammu. Un detalle importante, Morgan le Fay es la primera supervillana que apareció en una serie de televisión de acción real de Marvel. Hubo quejas por parte del público (unos criticaban que ni siquiera el traje era el de los cómics, otros que se hubiese mostrado hechicería y demonios en televisión), pero lo que realmente perjudicó a la continuidad de la serie fueron unos efectos especiales más caros que los de Spiderman o Hulk, necesarios para hacer creíble el contexto mágico del personaje.





Captain America

Si las anteriores adaptaciones podían considerarse demasiado originales, los dos capítulos piloto de dos horas del Capitán América (Captain America y Captain America II: Death Too Soon, 1979) son una completa reinvención del personaje. El ex-marine contemporáneo Steve Rogers se dedicaba a dibujar y a viajar por Estados Unidos en su furgoneta. Después de sufrir un accidente se le administra un suero experimental llamado F.L.A.G. que le da fuerza y agilidad. Con estos nuevos poderes decide fabricarse un traje diseñado por él mismo y adoptar el apodo que su padre, un héroe patriota de la Segunda Guerra Mundial, había recibido: el Capitán América. La segunda parte tiene más interés, ya que enfrenta al superhéroe interpretado por un ex-jugador de fútbol americano contra Christopher Lee en el papel de malvado General Miguel, poseedor de un suero de envejecimiento acelerado con el que planea hacer chantaje a los Estados Unidos.





Spider-Man

Esta adaptación japonesa producida por Toei Company formó parte de un acuerdo entra Marvel y esta empresa, un acuerdo que también incluyó la adaptación animada de La Tumba de Drácula, por ejemplo. Duró 43 capítulos de media hora emitidos entre 1978 y 1979.

El protagonista es Takuya Yamashiro, un joven motorista que consigue sus poderes arácnidos de una transfusión de sangre de un extraterrestre del planeta Spider, junto con un brazalete con el que puede controlar sus poderes, lanzar telarañas y controlar un robot gigante. Disfrazado con el traje de Spider-Man (el único elemento en común con el personaje original), este héroe se dedicará a enfrentarse contra otras amenazas a la Tierra. Curiosamente fue la primera serie de la Toei en tener las típicas escenas de robots y monstruos gigantes luchando entre sí.

Lo que es innegable es que esta serie tenía mejores efectos y especialistas que la versión americana. El villano de la serie, el Professor Monster, recuerda mucho al Doctor Muerte de Marvel. Después de la cancelación, Toei comenzó a producir Battle Fever J, una versión japonesa del Capitán América.





Power Pack

En 1991 Marvel volvió a intentarlo con un nuevo piloto, pero la serie no pasó de ahí y ni siquiera llegó a emitirse. No se hicieron demasiados cambios a la hora de adaptar el cómic, lo más llamativo es la ausencia de disfraces. Posiblemente como serie infantil podría haber tenido éxito.




Generation X

De los superhéroes más conocidos de Marvel se echaba en falta algún intento por llevar a los mutantes a la televisión, hasta que en 1996 se emitió el capítulo piloto de esta serie. En ella, Emma Frost y Banshee son los directores del Instituto de Jóvenes Talentos de Xavier, donde se encuentran Júbilo, Skin, M, Buff y Refrax. Juntos se enfrentan al científico Russel Tresh, un científico que quiere usar cerebros de mutantes para sus experimentos. El episodio simplemente no tuvo éxito.

Aunque se trataba de una adaptación de los cómics de Scott Lobdell y Chris Bachalo, se hicieron cambios en el grupo de personajes. De este modo Júbilo sustituye a la que podría haber sido Dazzler o Boomer ya que era un personaje mucho más conocido entre los fans, mientras que los personajes creados para la serie Buff y Refrax aparecen en el lugar de Husk y Chamber para reducir el gasto en efectos especiales.





Night Man

Este superhéroe fue creado por Steve Englehart (conocido especialmente por su breve etapa escribiendo los cómics de Batman) y Darick Robertson (dibujante de Transmetropolitan y The Boys entre otras) en 1993 para la editorial Malibú, que en 1994 fue absorbida por Marvel. Este saxofonista de San Francisco consiguió sus superpoderes (una ligera telepatía, visión nocturna y la falta de necesidad de sueño) durante un accidente en un tranvía debido a la irradiación de energía de una nave extraterrestre que se encontraba en la Luna.

La adaptación a la televisión fue desarrollada por Glen A. Larson, creador de series como Battlestar Galactica, Magnum y El Coche Fantástico. Duró dos temporadas y 44 capítulos entre 1997 y 1999. El papel protagonista lo interpretaría el especialista en escenas de acción Matt McColm, mientras que Kim Coates interpretaría a su archienemigo billonario Kieran Keyes.





Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D

Dos nombres muy reconocibles en esta ocasión. Por un lado, David S. Goyer, guionista de las películas de Blade, Batman y El Hombre de Acero. Por el otro, David Hasselhoff, un actor muy conocido por sus papeles en Los Vigilantes de la Playa y El Coche Fantástico. El primero es un fan del mundo de los cómics, mientras que el segundo se dejó la piel para interpretar correctamente al personaje. Sin embargo, la cosa no cuajó y de todo este proyecto sólo nos queda este episodio piloto. La trama presenta a un viejo espía retirado que debe volver a la acción para enfrentarse a HYDRA, una organización terrorista liderada por un antiguo enemigo de Furia, el Barón von Strucker.





Mutant X

Cuando Marvel se dio cuenta del éxito de sus adaptaciones, especialmente el X-Men de Bryan Singer, antes de decidirse a adaptar los personajes que no había licenciado probó a autoplagiarse. Esta serie, creada por Avi Arad, está protagonizada por Mutante X, un grupo de jóvenes que han conseguido superpoderes debido a experimentos genéticos encubiertos realizados por el gobierno. Con estas nuevas habilidades, liderados por el genetista Adam Kane, huyen de la compañía que les diseñó para dedicarse a buscar supermutantes por el mundo y luchar contra el malvado científico inmoral Mason Eckhart. La serie tuvo el suficiente éxito como para mantenerse en pantalla durante tres temporadas y 66 capítulos entre 2001 y 2004. Incluso Marvel editó en 2002 un cómic basado en la serie, Mutant X: Origin.

El problema vino cuando Fox denunció a las productoras de la serie (Marvel, Tribute Entertainment y Fireworks Entertainment) por romper el acuerdo de licencia y por falsa publicidad. Por un lado reclamaba que la serie se parecía demasiado a los X-Men de los cuáles era dueña de los derechos (los personajes vestían de cuero negro y usaban nombres en clave), y por otro lado exigía que no se usase material de sus películas para anunciar la serie como "los sustitutos de los X-Men". En 2003 Marvel y Fox resolvieron sus diferencias en un acuerdo confidencial, pero el juicio contra Tribute y Fireworks continuó. Tribune a su vez denunció a Marvel por fraude y romper el contrato. Entre tanto periplo legal y la pérdida de millones de dólares, con el desmantelamiento de Fireworks la serie fue cancelada abruptamente en 2004.





Blade: The Series

Veo bastantes paralelismos entre Blade y Iron Man. Los dos son personajes de culto en los cómics, con relativo poco éxito, que al ser adaptados al cine con ciertos cambios han conseguido convertirse en éxitos que nadie se esperaba. En el caso de Blade, después de estrenar la risible Blade: Trinity en 2004, Spike TV se planteó continuar las aventuras del personaje en una serie de televisión en 2006. El papel principal caería en las manos del rapero Kirk Jones en sustitución de un Wesley Snipes que se encontraba en juicios con la productora de las películas mientras que David S. Goyer, el guionista de las películas de Blade que reimaginó a este cazavampiros, se encargaría de la producción. Al terminar de emitir la primera temporada de 13 capítulos la cadena decidió cancelar la serie debido a su baja audiencia.





Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D.

Comparado con DC/Warner, a Marvel le ha costado históricamente tener éxito en las series de televisión, tanto animadas como de acción real. Tal vez este último intento sea otra excepción como The Incredible Hulk. Las ventajas de esta producción frente a las anteriores es que se ve respaldada por un universo cinematográfico que empezó hace cinco años y se encuentra avalada por Joss Whedon, productor de Buffy, la Cazavampiros y Firefly, además de director Los Vengadores, el gran éxito cinematográfico de Marvel del año pasado.

El capítulo piloto ha sido estrenado en esta semana y, aunque no ha vuelto loca a la mayoría de la audiencia, ha resultado generalmente satisfactorio. Promete ser una serie procedimental de ciencia ficción y fantasía, al estilo de Torchwood o Fringe, aunque ligera, familiar y con mucho humor. En el reparto destaca Clark Gregg como agente Coulson, un personaje creado para la primera película de Iron Man como una simple broma. Este actor dirigió en 2008 la segunda adaptación de una novela de Chuck Palahniuk, Asfixia (El Club de la Lucha sería la primera) y ha participado en películas como (500) Días Juntos o Much Ado About Nothing, también con Joss Whedon como director.

¿Tendrá éxito esta serie? Visto el piloto no creo que tenga ni problemas de censura ni de presupuesto. Aunque no se convierta en el gran éxito de este año no creo que le cueste mantenerse en antena algún tiempo. Incluso si tiene una mínima audiencia puede conseguir animar a Marvel para iniciar el resto de series rumoreadas desde hace tiempo, como Alias, Capa y Puñal, el Castigador, Hulk, etc. Me quedo con dos dudas: ¿llegará a tener tanto éxito como las series basadas en personajes de DC (Smallville, Arrow...)? ¿Llegará a arriesgarse tanto como para convertirse en una serie tan personal y experimental como Buffy?