lunes, 17 de diciembre de 2012

Don Talarico, de Jan

Cartoné. 21 x 29 cm. Color. 48 págs. 15 €

En 1970 Jan dibujó un total de 12 historias cortas en la revista Strong que mostraban una visión burlesca y paródica de las gestas de moros y cristianos de la Edad Media. Desde entonces Don Talarico ha permanecido olvidado hasta que hace unos días la Editorial Amaníaco puso a la venta una cuidada reedición con una nueva portada de Jan y una lámina firmada para los primeros 100 compradores.

Posiblemente con lo que más me sorprendo yo es con lo modernas y atrevidas visualmente que son estas páginas. Estamos (o más bien "estoy") acostumbrados a que estos cómics nacionales antiguos tengan un aspecto rancio, repetitivo... que sólo gusta a los que ya están acostumbrados. Se reeditan tantos cómics similares (como el coleccionable de RBA de hace poco) que se puede llegar a pensar que sólo se hacían las cosas de esa manera tan cuadriculada. Por eso con este Don Talarico se puede ver que no, que ya entonces fuera de Bruguera había autores innovadores, con una manera fresca de entender el cómic y el humor.

Puede que a Jan le gustase el tema medieval por los cuadernillos del Guerrero del Antifaz a los que homenajea aquí y más tarde en los tebeos de Superlópez. Por eso es por lo que insistiría con un personaje de este estilo tanto en Bruguera como en la editorial Argos. Sólo con mirar por encima estas dos páginas podemos ver claramente cuáles eran las limitaciones que recibían los dibujantes cuando trabajaban para Bruguera: rotulación mecánica frente a rotulación manual, viñetas minúsculas frente a grandes viñetas con fondos, etc.



En Don Talarico Jan muestra una maña poco habitual en los cómics de la época (o en los cómics de Bruguera). El humor es variado y se aleja del chiste alargado con retruécano final. Las viñetas varían en su tamaño, su forma, sus bordes y su colocación por la página, y las rotulaciones manuales son diferentes según para qué se usen. El objetivo de las historias no es sólo el humor por el humor, sino que pueden estar realizadas para cruzar a Talarico con otros personajes de Jan (Lucas y Silvio) o para mostrar un homenaje quijotesco y muy sentido al Guerrero del Antifaz. Por su aspecto nadie diría que este cómic se publicó en 1971.

Aparte de Jan, en este cómic hay que destacar también a Jordi Coll, el editor de Amaníaco que ha restaurado durante 5 años página a página el dibujo a partir de escaneados del cómic original. El resultado final es la mejor reedición de los cómics de Jan que se ha hecho hasta ahora de lejos. La línea es tan perfecta que parece que se ha publicado a partir de las páginas originales y el coloreado (liso, sin degradados de años más actuales) no sufre altibajos a lo largo del cómic.

Viñeta original, línea restaurada y nuevo color.

En definitiva, un personaje desconocido desarrollado y reeditado con absoluto talento. Imagino que Don Talarico no es un cómic relevante o conocido para la historia del cómic pero quien lea este álbum no se sentirá decepcionado.