martes, 5 de julio de 2011

Gene Colan (1926-2011)

El pasado 23 de junio murió uno de los dibujantes que más admiro, Gene Colan, pero no tuve tiempo para dedicarle ni un pequeño post. Necesitaba escribir algunas opiniones sobre él, y también difundir un poco más su trabajo, así que allá va esta entrada...

Parece que Colan empezó de manera continuada su trabajo en el cómic en el año 46, cuando regresó de la guerra. Se acercó a Timely (la antigua Marvel) y consiguió un trabajo en diferentes historias de las que ahora son difíciles de determinar su autoría. Dos años después el negocio del cómic sufrió una recesión, por lo que se dedicó a trabajar al mismo tiempo en National (la antigua DC), especializándose finalmente en cómics bélicos y románticos.

En 1987 Gene Colan adapta "La pequeña tienda de los horrores"
al cómic, con lo que se convierte definitivamente en mi héroe.


En 1965 regresó a Mavel, donde firmó con el pseudónimo “Adam Austin” para no tener problemas con la editorial DC (aquí nos podemos preguntar para qué servía crear un star-sistem haciendo que todos los autores estuviesen acreditados en cada cómic si luego un grupo importante no podía hacerlo con su verdadero nombre). Empezó dibujando a Namor (Tales to Astonish #70-85), y a Iron Man (Tales of Suspense #73-99), para finalmente especializarse en su trabajo más longevo, el Daredevil de Marvel (Daredevil #20-100, aunque con numerosos breves regresos durante los siguientes años). Entre medias se intercalaron tres etapas con el Doctor Extraño (Doctor Strange vol.1 #172-183, Doctor Strange vol. 2 #6-18 y #36-45), la creación del Capitán Marvel de Marvel (los cuatro primeros números) y una larga etapa del Capitán América (Captain America #116-137).







En el año 75 (aproximadamente) Colan quiso dar carpetazo a los superhéroes y se dedicó a otros géneros. Consiguió éxito con su Howard el Pato (Howard the Duck #4-31), un personaje cómico creado por el asombroso guionista Steve Gerber, al mismo tiempo que se volcó completamente en el que sería su mejor trabajo, el Drácula de Marvel (Tomb of Dracula #1-70) junto a Marv Wolfman. En 1980 es de los autores perjudicados por la ascensión de Jim Shooter como redactor jefe, por lo que emigró a DC donde dio su versión de los principales iconos, Batman (Detective Comics #510-567), Wonder Woman (a la que diseñó su traje más icónico, Wonder Woman #291-297) y Superman (en la miniserie Phantom Zone #1-4), además de crear nuevas series y personajes.




Terminó su etapa en DC y en 1989 regresó a Marvel donde sus últimos trabajos importantes están en un serial de Pantera Negra (Marvel Comic Presents #13-37), tras lo cual desapareció prácticamente en los años 90.

De Gene Colan se ha escrito ya mucho en estos días debido a su reciente fallecimiento, así que estoy seguro de que queda poco por comentar. Me quedo con tres ideas sin orden ni concierto:

Primera: Gene Colan era muy bueno a la hora de dibujar expresiones, luces, sombras, arrugas, escorzos… Tenía problemas a la hora de dibujar objetos más o menos geométricos (como estrellas de David, cruces, monturas de gafas, o la Llave del Zodiaco de una saga de los Vengadores, etc.) Tampoco destacó como narrador, ya que le costaba encajar una historia con principio y final dentro de una entrega de 20 páginas, pero ésta era la misma situación que otros muchos dibujantes de Marvel que no estaban adecuados al método de Stan Lee de escribir guiones (a partir de 5 párrafos el dibujante tenía que desarrollar una historia sobre el papel). Entendiendo estos defectos, Gene Colan era uno de los mejores dibujantes a la hora de representar gente corriente, ambientes terroríficos, el movimiento más vertiginoso, personajes burlones, etc.


Segunda: Colan es el primer autor que “marveliza” al Doctor Extraño, es el dibujante que lo introduce dentro del universo de ficción de la editorial. Los continuadores de Steve Ditko (Marie Severin, Bill Everett y Dan Atkins) se sintieron totalmente limitados al encargarse de una creación tan personal de Steve Ditko que su trabajo consistió únicamente en una pobre imitación. Gene Colan cogió al toro por los cuernos e hizo suyo al personaje: a partir de ese momento la propiedad del personaje pasaría definitivamente, en marca y espíritu, a Marvel.


Tercera: El trabajo más coherente, alucinante y reverenciable de Gene Colan es sin ninguna duda La tumba de Drácula. A nivel gráfico la colección es completamente estable (Colan dibuja todos los números y Tom Palmer entinta el 90%), y lo mismo se puede decir de su argumento cerrado que abarca del primer número a su final perfecto en la entrega 70. Sin entrar en asuntos de color o blanco y negro creo todo el mundo (a-los-que-le-gusten-los-cómics-antiguos) debería acercarse a esta colección de la forma que pueda. También para comprobar cómo era el cazavampiros Blade originalmente, antes de que Wesley Snipes protagonizase una adaptación al cine del personaje versionado en los dibujos animados de Spiderman de 1994.