lunes, 25 de abril de 2011

La mitología en La caja de Pandora (7)

Visnú
De la triada de dioses, Visnú toma el papel de “preservador” junto a Shiva el destructor y Brahma el creador (Brahma era el único que no recibía adoración). Visnú es inmortal, justo y misedicordioso. Su papel es el de asegurar que el bien triunfa sobre el mal. Duerme durante miles de millones de años sobre Vasuki (o Shesha), la serpiente cósmica que le sirve de litera con sus cabezas como dosel mientras las diosas Lakmi y Sarasvati preparan su cama sobre las grandes olas cósmicas y le masajean. Su aspecto es de un joven de exquisita belleza, ágil y de piel gris azulada, con ropas amarillas y cuatro brazos. Para proteger el mundo de la destrucción hace nacer partes de sí mismo con formas variadas (algunas de ellas fueron un pez, una tortuga, un jabalí, un hombre-león…) De entre todas ellas las más conocidas son las de los héroes Rama y Krishna, o el líder espiritual Buda. Sin embargo, cuando Visnú se reencarnaba no siempre recordaba su naturaleza divina.


En el inicio de la creación, cuando los dioses sintieron que sus poderes se debilitaban, Visnú les ayudó ordenándoles que batieran el Océano de Leche como si fuera mantequilla, usando la montaña Mandar como palo y a Vasuki, rey de las serpientes, como cuerda. En ese acto necesitarían la ayuda de todos los dioses, y también de los malvados gigantes Danavas. Crearon terremotos e incendios durante la agitación, pero finalmente consiguieron variados dones: Surabhi, la vaca sagrada que tenía el poder de conceder los deseos; Varuni, la diosa del vino; Parijata, el árbol paradisíaco que da fragancia al mundo; las bellas ninfas Apsarasas que Indra tomó a su cuidado para que bailasen en su palacio; la Luna; un poderoso veneno que Shiva bebió para evitar que lo utilizasen los gigantes (lo que sobró fue reclamado por los Nagás, los dioses serpiente); la diosa Lakmi sobre una flor de loto y Dhanvantri, el médico divino, con una copa con el néctar de la vida. Mientras Visnú distraía a los gigantes tomando la forma de una exuberante mujer, los dioses bebieron de la ambrosía y recuperaron su poder.

Visnú y Lakmi sobre Shesha

"Avatar" recoge temas de la mitología hindú

Lakmi
También conocida como Shri, o como Chanchal (la inconstante, debido a su volubilidad). Es la diosa de la buena suerte, el amor y la riqueza. Es la diosa más cercana a los humanos. Era como una mujer perfecta, cuyo único defecto era su vulnerabilidad a los halagos y la adoración. Solía favorecer sobre todo a los malvados y codiciosos en vez de a los buenos y realmente necesitados.


Al comienzo de la creación los dioses notaron que sus poderes menguaban por culpa de la maldición que un hechicero había arrojado a Indra, por lo que Visnú les aconsejó que removieran el océano celestial de leche. De él surgió una flor de loto, y de ella la diosa Lakmi de indescriptible belleza. Era una joven de piel dorada con cierto brillo nacarado, sus ojos grandes y luminosos tenían forma de flor de loto, y sus largos y negros cabellos le caían hasta las rodillas. Los elefantes celestiales la bañaron con el agua cristalina que absorbían con sus trompas, tras lo cual ella se vistió con ropas y adornos de gran hermosura. Después de que el océano le regalase una guirnalda de capullos perfumados que nunca se marchitaban, se acercó a Visnú para abrazarlo, provocando que todos los dioses y demonios suspirasen de envidia y deseo.

Lakmi permaneció fiel a su esposo Visnú en todas sus reencarnaciones, como muestra de amor eterno. Si él se reencarnaba de humano, ella aparecía en forma humana como su esposa. Si era un dios, ella tomaba la forma de diosa. Por ejemplo, cuando Visnú tomó la forma de Krishna, ella fue su compañera Rukmini.


Bali
Bali era el jefe de los Danavas, unos poderosos gigantes que hostigaban continuamente a los dioses. Su poder era tan grande que llegaron a conquistar todos sus dominios, acorralándolos en el palacio de Indra. Éstos le pidieron ayuda a Visnú, que accedió a protegerles.


Visnú bajó a la Tierra tomando la forma de un enano llamado Vamana que solicitó audiencia ante el Bali. Éste le pidió al gigante que le cediese todo el terreno que pudiese abarcar con tres pasos de sus minúsculas piernas. El gigante accedió entre risas a la petición… hasta que vio que con la primera zancada Vamana abarcó todo la Tierra, con la segunda, el Cielo, y con la tercera el Paraíso. Después de comprender la treta, Bali aceptó el destierro a los reinos inferiores del Infierno, mientras Visnú volvía a recostarse sobre su serpiente Vasuki, flotando en las tranquilas aguas del océano cósmico.


Hánuman
Es el hijo de Vayú, dios del viento, y servidor de Sugriva, rey de los monos. Contaba con un ejército de monos y osos con el que ayudó a Rama a recuperar a su esposa Sita. Físicamente era un mono tan alto y fuerte como una torre, con el rostro rojo como un rubí y el cuerpo brillante como el oro fundido. Tenía la capacidad de volar y saltar hasta la altura de las nubes. También se le consideraba sabio y un experto mago.


La séptima encarnación de Visnú, Rama, le pidió ayuda para que rescatase a su esposa Sita de las manos del malvado demonio Ravana, que la había secuestrado para seducirla. Aunque no lo logró, pudo encontrar el castillo en el que estaba encerrada, comunicar el paradero a Rama y acompañarle en la batalla final. Tan fuerte era su devoción por Rama que saltó un océano para poder encontrar a Sita.



Se tiene entendido que Hánuman fue la inspiración del personaje
del Rey Mono (Sun Wukong) en la obra "Viaje al Oeste" de la literatura china. En ella
se basaría Tezuka para dibujar "La leyenda de Son Goku", y de este
manga tomaría inspiración Toriyama para crear Bola de Dragón.

Krisna
Octavo avatar de Visnú. Mientras que otros avatares eran representaciones parciales de este dios, Krisna era el propio Visnú con aspecto humano. Decidió tomar la forma del octavo hijo de los nobles Vasudeva y su esposa Devika para de mayor derrotar al malvado rey Kamsa. Su nombre significa “negro”, se le conoce como “el señor oscuro” o “el de piel oscura” y se le representa de color azul, como todos los avatares de Visnú, con ropajes amarillos y una corona con plumas de pavo real.


Desde que sólo era un bebé el rey Kamsa utilizó diversos métodos y criaturas mágicas para destruirle, pero Krishna siempre resultaba vencedor. De niño se hizo famoso por sus travesuras para robar mantequilla, un alimento que le encantaba. Cuando llegó a la adolescencia se le conocía por su habilidad para tocar la flauta y por seducir a las pastoras de vacas. “¡Quien fuera flauta para que los labios de Krishna me acariciasen todo el día!”, solían decir ellas al verle. Cuando llegó el momento, mató a Kamsa y devolvió el trono a su legítimo rey (seamos cínicos: se lo dio a cualquiera). Tras esto se casó con Rukmini y participó en la batalla entre los Pandavas y los Kauravas como cochero de su amigo, el príncipe Arjuna. La muerte le llegó cuando un cazador despistado le hirió el talón, su único punto vulnerable.